La Piedra Angular    
"SIRVIENDO AL PLAN DE AMOR Y DE LUZ"    
line decor
  INICIO :: 
line decor
   
 
Círculo de Estudios Masónicos "La Piedra Angular"

27 de Octubre de 2007

Parsifal: una investigación esotérica del Drama Musical de R. Wagner

 

Parsival en Montsalvat
"Parsifal en Montsalvat,
el Castillo del Santo Grial " (A. Spiess)

Parsifal y el Grial

La obra cumbre de Wagner, Parsifal, es una síntesis de arte, de religión y de ciencia filosófica. La opera llena de conotaciones esotéricas y simbólicas constituye uno de las manifestaciones modernas del misticismo tradicional.

Para su realización se inspiró en el poema Parzival de Wolfram von Eschenbach, que Wagner leyó en Marienbad en 1845. La primera ópera que resultó de su lectura fue Lohengrin más tarde surgió Parsifal.

Algunos autores han querido ver una influencia budista en las fuente del Parsifal, en principio quiso titularla "La tribulaciones del Buddha para lograr la suprema liberación", Wagner había mostrado un interés en el pensamiento y literatura orientales. Influido por la filosofía de Schopenhauer, Wagner fue un profundo admirador del budismo.

El lugar del desarrollo de la acción son los dominios y el castillo de Montsalvat, ocupado por los Caballeros Templarios custodios del Santo Grial, en las montañas septentrionales de la España gótica.

Caballeros Templarios

Las vestiduras de los caballeros del Grial y de sus escuderos son túnicas y mantos blancos, semejantes a las de los templarios, pero en vez de la tau roja de éstos, ostentan una paloma en vuelo cernido en las armas y bordada en los mantos .Vemos en Parsifal en germen, conciliador del mundo antiguo con el espíritu de la cristiandad.

* * *

Parsifal
Cartel de la representación de
Parsifal en Zurich, 1913.

Sinopsis de Parsifal.

Parsifal es el último drama musical de Wagner, estrenado en Bayreuth, bajo su propia dirección, poco antes de morir en 1882; en él se narra un pasaje de la historia mítica del Santo Grial, custodiado por castos caballeros en la montaña Monsalvat, en los Pirineos. El argumento es sencillo, si bien la obra tiene una estructura bastante más compleja. Todo empieza tras el intento de Amfortas, líder de los Caballeros del Santo grial, de destruir a Klingstor, un malvado enemigo, antiguo caballero que quiere apoderarse del grial; Amfortas es seducido por una bella mujer y en ese momento le arrebatan la Lanza Sagrada, con la que va armado, y le hieren con ella..

Acto I

Bosque a orillas de un lago en los dominios del Santo Grial. Rezan los caballeros y es traído el rey Amfortas, cuya herida, que le produce horribles sufrimientos, ningún remedio puede curar. Según la tradición, solamente podrá salvarle un espíritu simple y puro de corazón, a quien la piedad haya hecho prudente y sabio. Entre gritos airados es traído un cazador furtivo que, habiendo penetrado en el sagrado coto, acaba de matar un cisne. Los caballeros exigen su pronto castigo. Reconoce el cazador su falta y, dolorido, rompe su arco; es reconocido por Kundry, que sabe en detalle la vida del joven Parsifal. Gurnemanz cree ver en Parsifal el elegido para salvar a Amfortas, y le invita a presenciar la ceremonia de la consagración del Santo Grial, pronta a celebrarse. El telón de fondo va deslizándose, dando lugar a los cambios de paisaje que cruza Parsifal en su marcha al castillo donde se guarda el Sagrado Cáliz. Los caballeros se hallan reunidos para conmemorar la Santa Cena, y allí es traído el doliente Amfortas. La visión luminosa del Sagrado Cáliz precede a la consagración, que tiene lugar entre un emocionante coro de los caballeros. Terminada la ceremonia desfilan los asistentes y Parsifal queda anonadado por la intensa emoción que la escena le ha producido, y si bien se conmueve ante el dolor de Amfortas, no comprende todavía por qué su corazón sigue ajeno a la piedad. Decepcionado, Gurnemanz le expulsa.

Acto II

Castillo de Klingsor. El mago, para conseguir la perdición del joven héroe, trata de servirse de Kundry. Se oye la llamada de Parsifal anunciando la iniciación de la lucha contra el maléfico poder de Klingsor y, en un momento, murallas y torreones se abaten, dejando al descubierto un lujuriante jardín mágico, nido de placeres, poblado por muchachas-flor. Parsifal se ve asaltado por la tentación de las doncellas, que le ofrecen una vida deliciosa e intentan despertar en él deseos sensuales. Pero él sabe triunfar sobre las carnales tentaciones y recordando el Santo Grial se dispone a huir, cuando le detiene Kundry, para hablarle de su madre Herzeleid y despertar en Parsifal anhelos amorosos. Este dúo grandioso y patético se termina al besar apasionadamente Kundry al héroe. Al despertar los sentidos de Parsifal, nace también en su espíritu la comprensión, y se da cuenta del dolor de Amfortas, sintiendo deseos de contribuir a la curación de su vieja herida. Kundry, despechada al verse repudiada, maldice a Parsifal y pide a Klingsor que le mate.

El mago arroja fieramente la lanza sagrada contra el joven caballero, mas el arma queda suspendida en el aire sobre la cabeza de Parsifal. Éste la empuña y al trazar con ella el signo de la cruz, el mágico jardín queda súbitamente destruido. Parsifal se aleja llamando a Kundry a seguir la senda del bien.

Acto III

Gurnemanz pide al cielo su muerte, desesperado ante la tragedia de Amfortas. Es el día de Viernes Santo y en él se espera que el Santo Grial opere grandes maravillas. Al salir de la cabaña halla a Kundry sumida en mágico sueño y, merced a sus cuidados logra que la mujer vuelva en sí. Se acerca entonces un caballero vistiendo negra armadura y cubierto el rostro. Al levantar la visera, Gurnemanz reconoce en él a Parsifal, el salvador que vuelve. Son evocadas las correrías del héroe y éste oye de labios del anciano que se hallan en los dominios del Santo Grial y que en el Día Santo han de celebrarse fiestas de gran trascendencia.

Entre la música de los ‘Encantos del Viernes Santo’, recordando escenas bíblicas, Gurnemanz unge al héroe y éste bautiza a Kundry. Luego se encaminan los tres al castillo en que se guarda el Sagrado Cáliz. A su llegada, un cortejo de caballeros trae el cuerpo exánime del difunto Titurel. Entre las lamentaciones de los que forman el cortejo descuella el dolor de su hijo Amfortas, quien, víctima de los remordimientos, se niega obstinadamente a descubrir el cofre que cierra la preciada copa, se arranca las vendas de la sangrante herida y suplica a sus compañeros que le den muerte. llega entonces Parsifal y tocando la herida del rey con la lanza, logra instantáneamente una milagrosa curación. La música alcanza una sublime elevación en el momento en que Parsifal alza el cáliz resplandeciente, y Kundry cae redimida a sus pies, mientras se oye el coro que, desde la cúpula del templo, canta el milagro de la redención. Desde la altura desciende la Santa Paloma, que viene a posarse sobre la cabeza del héroe.

* * *

Montseerat
Montserrat

Maravillosa excursión a Montserrat

Casi en el centro geográfico de Cataluña, a unos 60 kilómetros por carretera de Barcelona, se alza una de las más bellas montañas de Europa, la montaña de Montserrat.

Su sorprendente configuración y el orden caprichosamente magnífico de sus rocas que la hacen parecer un museo de escultura natural, convierten este lugar en el más interesante centro de atracción turística de Cataluña.

La montaña de Montserrat contiene multitud de leyendas, a cual más atrayente y sugestiva desde el ángulo de la investigación esotérica. Una de las más conocidas y la que mayormente atrae la atención de los espiritualistas es la de que el gran músico Ricardo Wagner se inspiró en ellas para componer su famosa obra "Parsifal”. Este hecho en sí no tendría importancia trascendente dada la profunda inspiración del músico alemán. Pero, la tiene sin embargo, si aliamos esta leyenda a otra anterior que asegura existe en un remoto y secreto lugar de esta montaña un templo iniciático o un centro magnético donde se realizan periódicamente ciertos rituales mágicos a cargo de altos Iniciados de la Gran Logia Blanca del Planeta.

Vicente Beltrán Anglada. La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad. Cap. XI.

* * *

Parsifal

Parsifal, en una palabra, es un espectáculo escénico de la Cristificación del hombre. Su propósito es el de exhibir lo que la doctrina escrita apenas sugiere, y en ocasiones, tan sólo vagamente. Comunicar, para su comprensión, el proceso interior de re-integración, el proceso de adumbramiento del viejo self por uno nuevo, el proceso de unificación de la voluntad personal a la Voluntad divina, y de transformación de la propia humanidad en la Seidad de Dios. Excento de las implicaciones teológicas de aquellos principios, que nos enseñan cómo y por qué Dios se hizo hombre, Parsifal nos demuestra el proceso complementario; nos muestra como un hombre —cualquier hombre— puede reintegrarse en la divina Presencia de Dios.

Del origen legendario y el ancestro literario de Parsifal, sólo diré que Wagner tomó muchas de sus ideas y la mayoría de los episodios de su drama musical principalmente del poema alemán del s. XII Parzival, por Wolfram von Eschenbach, un ministro bávaro, quien dió expresión a sus más profundas percepciones místicas en los términos del romance y la caballería.

Él a su vez, admite haber tomado los elementos esenciales de la historia, así como su esoterismo, de una fuente francesa más antigua, Kiot (Guyot o Guy) de Provenza (en la Occitania), quien a su vez los obtuvo de manuscritos árabes depositados en una biblioteca de Toledo en España. Los cuales, pareciera ser, debieron ser tratados de carácter alquímico, debido a las alusiones alquímicas en el poema de Wolfram, así como al hecho de que el trabajo de Wagner es, para aquellos familiarizados con la literatura alquímica espiritual, una espectacular presentación del proceso con el cual dicha ciencia críptica opera. Se tiene la intención aquí, sin embargo, de considerar el místico contenido de la obra, no como una leyenda del pasado, no como una fantasía o un sueño idealista del artista, sino como una instrucción y una vívida lección sobre los procesos de la vida interior.

Wagner sabía que estos registros no contenían meras invenciones de la imaginación poética, sino que contenían la tradición de un colegio o asociación de hombres y mujeres quienes escaparon del caos de las actividades del mundo ordinario y se constituyeron, en secrecía y santidad, en una divina y científica comunidad ordenada o jerárquica dedicada a la re-generación de quienes aspiran a dicho objetivo y trabajan en mantener abiertos, en beneficio de una humanidad adormecida y negligente, los casi cerrados canales de la gracia y el influjo de la Vida Divina, y que se mantienen más allá del mundo natural. Él Sabía que a estos eternos guardianes de la Sagrada Ciencia de la Regeneración se les había dejado de poner interés, al mismo tiempo que la ciencia también lo hacía, y se habían convertido en antigüedades de una obscura época; así que se obligó a revivir al menos la memoria de ello, a proclamar lo que la gran búsqueda del Grial en verdad significa, a mostrar que no se trata nada más de fantasía, sino de una definiriva ciencia y un trabajo en pos de la santidad que resulta en la transformación práctica de quienes se someten así mismos a tal disciplina; capaz de producir grandes beneficios en el mundo, más allá del sagrado círculo que las genera. [...]

Wagner sabía, lo que hoy está siendo bien conocido por los estudiantes del extenso cuerpo de la literatura medieval sobre el Grial, que detrás del romance y el idealismo se encuentran las memorias de una Orden Cristiana Secreta o Fraternidad de la Caballería Mística, dedicada al avance de la religión, a la ardiente búsqueda personal y colectiva de la unión con Dios, y a conferir a los dedicados y preparados aspirantes, ciertos altos ritos de Iniciación para lograr tan supremo logro. Atisbos de tales ritos y de sus efectos sobre el adecuadamente preparado candidato es lo que Wagner nos brindó en Parsifal.

El Acto de apertura trata sobre el despertar primero de la conciencia del candidato a las vistas del destina de su alma y de las insospechadas posibilidades de su ser; nos muestra el momento de su re-integración con esa luz en la cual el hombre por primera vez ve a Dios y se da cuenta del potencial de su unión con Él, y de la agonía que toda la creación sufre y debe sufrir hasta que la unión con Dios se vea realizada.

El segundo Acto describe un subjetivo episodio representativo de ciertas experiencias psicológicas a las que de hecho nos encontramos en el sendero que conduce a la Unión durante el curso del proceso de re-generación.

El tercer Acto nos muestra la completud del proceso, el logro del alto grado de Maestría en el cual, después de largas y duras pruebas, el individuo se re-integra pefectamente y se identifica con la Substancialidad Divina y es capaz entonces de ofrecer el ministerio del Alimento de Vida a sus compañeros-laboradores menos experimentados.

En una palabra, Parsifal nos muestra la evolución del alma humana hasta alcanzar aquel divino evento y término que otro gran místico alemán (Angelus Silesius) describe en las siguientes líneas:

What God Is, You Must Be

“Should I my final goal and primal source discover,
I must my self in God and God in me recover
Becoming what He is: a shine within His shine,
A word within His Word, by God be made Divine.”
(The Cherubinic Wanderer, i.6)

W. L. Wilmshurst

* * *


Richard Wagner: Parsifal (Bayreuth)

Sobre el Significado de Parsifal
por Richard Wagner

Carta escrita a Mathilde Wesendonck el 30-5-1859

Me he dispuesto de nuevo desfavorablemente con respecto al poema de Parzival. Considerando bien las cosas, tengo la convicción de que se trata de un trabajo difícil en alto grado.

Amfortas es el centro sobre el que gira el asunto principal. Meditando sobre él, se me hizo de pronto muy claro, cayendo en la cuenta que es semejante a mi Tristán del tercer acto, pero con una progresión de intensidad no imaginada aún. La herida ocasionada por la lanza y la otra que tortura su corazón, le causan tales sufrimientos que sólo aspira a lograr la muerte. En vano ha esperado la cura por medio de la adoración del Grial, mas el Grial no sólo no remedia sus torturas, sino que las aumenta, porque la contemplación le recuerda la inmortalidad.

A mi juicio el Grial es el cáliz de la Cena, en el cual José de Arimatea recogió la sangre del Salvador crucificado. ¡Qué terrible significación adquiere así la situación de Amfortas con respecto a ese cáliz milagroso!

El sufre una herida, ocasionada por la divina lanza en una pecadora aventura y debe seguir consagrando la sangre que manó un día del costado del Salvador al morir en la cruz, renunciando y sufriendo por la salvación del mundo. ¡Qué abismo entre un sufrimiento y otro!

En éxtasis ante el maravilloso cáliz que enrojece con sublime y dulce resplandor, Amfortas siente renovarse en él la vida y alejarse la muerte anhelada. El vive y se reanima en su vitalidad, aunque la herida fatal le abrasa más que nunca. La adoración misma se ha convertido en dolor. ¿Cómo lograr el fin? ¿Cómo conseguir la liberación? En esa forma lleva sobre sí, como una carga, los sufrimientos de la humanidad entera por toda una eternidad. Es por eso que desea alejarse del Grial, desentenderse de él, en la locura de su desesperación. El lo desea para poder morir, mas, ha sido elegido para guardar el Grial. Y esta elección no la ha realizado un poder ciego, sino que recayó en él porque era digno. Nadie como él, reconocía la fuerza milagrosa del cáliz y su alma anhelaba como la de ninguna, contemplar el Grial, que le sobrecogía de admiración, proporcionándole el poder de vivir, al mismo tiempo que el sufrimiento eterno.

¿Deberé escribir todo esto y la música correspondiente? ¡Ah! no, gracias. Que otro intente tal empresa. Yo no llevaré sobre mis espaldas carga tan pesada.

Quien pueda realizarlo, lo hará seguramente al gusto de Wolfram. Es posible que pueda tener así alguna apariencias y hasta buena forma. Mas yo tomo estos asuntos más en serio. Y os referiré cómo el amigo Wolfram lo realizó a su manera, sin llegar a entender su verdadero sentido. El reúne un suceso con otro, encadenando aventura tras aventura. Asocia al asunto del Grial, hechos e imágenes curiosas y extravagantes, avanza por tanteos dejando a oscuras a quien quiere profundizar. Si alguien tratara de interrogarle seguramente hubiera contestado: "Si yo mismo no lo sé". Se asemejaría a un sacerdote que celebrara su cristianismo en el altar mayor sin saber de qué se trata. Wolfram hizo su prematura aparición en una época bárbara y confusa, que oscilaba entre las antiguas creencias y las nuevas. En esa época nada podía madurar; cuando el poeta pretende ahondar se pierde en fantasmagorías desprovistas de sentido.

Yo estoy completamente de acuerdo con Federico el Grande que al recibir la edición de Wolfram dijo al editor que no debía importunarle con semejantes futilidades. Es cierto que para ello es necesario haber vivido el verdadero sentido de la leyenda del Grial y estudiar luego la forma como la concebía un poeta como Wolfram. Esto es lo que yo he hecho hojeando vuestro libro, para llegar a indignarme de la incapacidad del poeta (yo hice la misma experiencia con Godofredo de Strassburgo, para Tristán).

En todas las fuentes primitivas de la leyenda, el cáliz maravilloso es una piedra preciosa, particularmente en las narraciones árabes de España.

Desgraciadamente hay que convenir que todas nuestras tradiciones cristianas tienen un origen exótico derivado del paganismo. Los cristianos supieron con gran sorpresa que los moros veneraban en la Kaaba de la Meca una piedra milagrosa (un cuerpo solar, caldo del cielo, un meteorito). Las leyendas de estos objetos misteriosos, fueron bien pronto interpretadas por los cristianos a su manera, relacionándolas con el viejo relato extendido en la zona meridional de Francia, según la cual, José de Arimatea había huido allí llevando el sagrado cáliz de la Cena. Esta tradición concordaba perfectamente con el entusiasmo por las reliquias de las primeras edades del cristianismo. Desde entonces, la leyenda adquirió su significado. Yo admiro mucho este bello rasgo de la tradición cristiana, de ideas así, el símbolo más hermoso de la esencia representativa de una religión. ¡Quién no se encontraría invadido de los sentimientos más intensos y sublimes, al conocer la existencia de ese cáliz, en el cual el Salvador, bebió al despedirse de sus discípulos y en el que no sólo se sentirá reconfortado sabiendo que él existía, sino que estaba destinado a que los justos pudieran contemplarlo y adorarlo. Por eso, la leyenda de que el Grial (corrupción de Sangre Real) sustentaba únicamente a los caballeros piadosos, proporcionándoles bebida y alimento, es de una belleza incomparable, por el doble significado que adquiere ese sublime receptáculo de ser, además del cáliz de la Santa Cena, el emblema del sacramento más sublime del culto cristiano.

Todo esto resulta incomprensible para nuestro poeta, cuya narración estaba influenciada por los mediocres romances de caballería franceses que eran imitados servilmente. Saque Vd. ahora conclusiones para el resto. Tan sólo existen algunas descripciones bellas, en las que sobresalen los poetas de la Edad Media, y tan sólo allí se encuentra una atmósfera de contemplación bien sentida. Pero el conjunto, a pesar de ello, es siempre confuso y estúpido.

¿Qué hacer ahora con Parsifal? Porque Wolfram tampoco lo supo...

Su alejamiento de Dios es tonto y mal justificado y su conversión satisface aún menos. La idea de la interrogación está presentada con muy poco gusto y carece de significado. Aquí, yo tendría que inventar todo. Y aún se presenta otra dificultad para Parsifal; él resulta indispensable para desempeñar el papel de redentor en la salvación anhelada por Amfortas. Pero si el personaje de Amfortas es presentado bajo la nueva forma, adquiere un interés trágico muy grande, hasta tal punto, que se vuelve imposible colocar a su lado una segunda figura de interés principal. A pesar de ello debe encarnarla Parsifal, si no se quiere estar obligado a hacerle aparecer, exclusivamente en la escena, como una especie de “deux ex machina” indiferente. De modo que es necesario colocar en primer plano el desenvolvimiento de Parsifal, su sublime purificación, su espíritu predestinado por su naturaleza contemplativa y profundamente compasiva. Y como no imagino un plan tan extenso como Wolfram, debo concentrar todo en tres situaciones principales, de un contenido profundo, de tal suerte, que el complejo personaje sea tratado clara y distintamente, porque tal es la característica de mi arte. ¿Y yo emprenderé un trabajo semejante? ¡Dios me guarde!

Por ahora renuncio a tan insensato proyecto. Que Geibel lo versifique y que Liszt escriba la música. Cuando mi antigua amiga Brunilda se precipite en el fuego, yo haré lo mismo, con la esperanza de un fin feliz. He ahí todo y amén.

El Grial no me hará emprender un camino tan intrincado. Considere ésto como una conferencia para lo cual no ha tenido necesidad de acercarse a la ciudad de Zurich.

 

Sir Percivale
El Escudo de Percival (Parsifal)

 

 


The Collected Works of W. L. Wilmshurst PDF
La Obra Coleccionada del Hno. Wilmshurst, editada por nuestra editorial, nos permite profundizar en el estudio de la Masonería Espiritual.

The Hidden Church of the Holy Graal

The Cloud upon the Sanctuary PDF

La Nube sobre el Santuario PDF