Artículo
Dr. Roberto Assagioli

[edición en curso]

—————————

«La Psicosíntesis puede considerarse como la expresión individual de un príncipio más amplio, de una Ley General de Interindividualidad y Síntesis Cósmica.» – R. A.

—————————

Vida Espiritual

R. Assagioli

—————————

El Discernimiento en el Servicio

—————————

Resumen: 1) Discernimiento por parte del servidor sobre: a) Ambición, b) Sentimentalismo, c) Evasión, d) Apego. 2) Discernimiento con respecto al servicio: reglas para encontrar el justo lugar de servicio. 3) El discernimiento hacia aquellos que han de ser servidos y sus reglas asociadas.


—————————

 

Este es un tema con muchas facetas y estos comentarios sólo pueden constituir una revisión general que trate brevemente ciertos puntos de interés práctico. El tema puede dividirse en tres partes:

Discernimiento de parte del servidor, discernimiento con respecto al servicio y discernimiento hacia aquellos que han de ser servidos. 

 

I. Discernimiento de parte del servidor

Esto es en gran medida un asunto de motivación. Es casi superfluo enfatizar la importancia de la motivación, la necesidad de un examen cuidadoso de la misma y una observación constante sobre los motivos que nos impulsan a servir. A menudo descubriremos detrás motivos que son puros y correctos, y mezclados con ellos –en diferentes proporciones– otros imperfectos o erróneos porque son el resultado de algún tipo de espejismo o ilusión. Los más frecuentes entre ellos son:

a) Ambición. Cuando hay semillas de ambición latentes en un servidor quizá encuentren en su actividad un campo fértil donde prosperar. El servicio puede convertirse en un medio para alcanzar alguna posición de mando o autoridad, y así satisfacer su deseo de poder e importancia, el impulso de autoafirmación.

b) Sentimentalismo. El descubrimiento de este tipo de espejismo con frecuencia requiere de un discernimiento sutil. Debemos diferenciar entre la verdadera compasión espiritual y el estrés personal surgido por el contacto con el sufrimiento de los otros y la consecuente necesidad de eliminarlo para liberarnos de nuestra incomodidad.

Hay una piedra de toque segura para discriminar estas dos motivaciones. Cuando el servicio es motivado por el sentimiento, nos apresuramos a aliviar el dolor, a aliviar a las personalidades sufrientes, sin percatarnos de que estamos lidiando entonces sólo con los efectos, que quizá no estamos produciendo beneficios reales y duraderos. A menudo es posible que, de hecho, estemos retrasando el progreso de aquellos que “ayudamos” siendo indulgentes con sus apegos y evitando que se vuelvan conscientes de las lecciones que sus almas están tratando de enseñarles.

La verdadera compasión espiritual, por el contrario, aunque no excluye cierta medida de alivio inmediato cuando el sufrimiento es agudo, se preocupa principalmente de averiguar, de mostrar y de eliminar las causas del sufrimiento. Esto se hace interpretando la lección con tanta sabiduría como podamos y ayudando a la persona a entenderla.

Otro motivo equivocado, basado en el sentimentalismo, es el deseo de ser amado y apreciado, y tener e aprecio y la gratitud de quienes tan “generosamente” ayudamos. Por fortuna las personas son ingratas con frecuencia y así nos ayudan a librarnos de tal tendencia. ¡De hecho, deberíamos estar muy agradecidos por su ingratitud! Los servidores de Segundo Rayo son particularmente susceptibles a este espejismo de sentimiento y deberían estar constantemente en guardia contra él.

c) Evasión. Esta es una forma de espejismo que aparece frecuentemente en el campo del servicio y se manifiesta de maneras sutiles, enmascarado bajo los mejores y más nobles disfraces.

Demasiado a menudo consciente o inconscientemente evitamos nuestras responsabilidades, ya sea por pereza física o moral (siempre es mucho más agradable seguir la línea de menor resistencia), o debido al miedo, o simplemente por que la tarea a la que nos enfrentamos le desagrada a nuestra personalidad. En tales casos alguna actividad útil, algún tipo de servicio que estamos acostumbrados a prestar, que es fácil y agradable, nos ofrece una excusa plausible para evadir la engorrosa o severa empresa que siendo nuestro verdadero deber, es una mayor oportunidad espiritual y nos preparará para más tipos más elevados de servicio.

d) Apego. Este tipo de espejismo puede engañarnos de dos formas:

1) Por el apego a una forma habitual de servicio

2) Por el apego  los frutos de nuestro servicio. En su forma más cruda consiste en esperar algún tipo de recompensa personal por el servicio prestado, como el aprecio, el reconocimiento o la gratitud.

Un tipo más refinado de apego es el deseo aparentemente justificable de saber que nuestro servicio ha sido útil, que los frutos que ha dado son los correctos. Por supuesto, no hay nada malo en advertir el bien que ha resultado de un esfuerzo del propio esfuerzo inegoísta; es de lo más alentador.  Pero hay ciertos tipos de trabajo a largo plazo  o servicio subjetivo en los cuales los “frutos” no pueden verse, solamente inferirse. En tales casos, tenemos que trabajar con absoluto desapego, renunciando a los resultados evidentes y confiando con inquebrantable fe sólo en la ley de causa y efecto. Podemos estar seguros de que, si fueron sembradas buenas semillas en el terreno apropiado, seguramente aparecerán, a su debido tiempo, buenos frutos. 

 

II. Discernimiento con respecto al servicio

Hay muchos tipos de servicio y muchas veces la elección entre los reclamos de los diferentes campos de servicio no es fácil en lo absoluto. Las siguientes reglas generales pueden ser de ayuda para encontrar nuestro verdadero lugar en esto:

a) No persista en un servicio inferior, más limitado o menos efectivo si sus capacidades son adecuadas para trabajar de maneras más amplias o más potentes.

b) No asuma un servicio en esferas más elevadas y más complicadas hasta que haya entrenado y probado sus habilidades para enfrentar sus requerimientos con sabiduría e inofensividad.

c) Al mismo tiempo, no importando cuáles sean nuestras habilidades o aptitudes, debemos estar prestos para servir de cualquier manera, no importando lo humilde o desagradable que sea, cuando enfrentamos una necesidad urgente.

También debemos tener en mente dos tendencias importantes que están cobrando impulso y, por tanto, influyen cada vez más en nuestras formas de servicio. Estas son:

La tendencia emergente hacia la vida y la actividad grupal. El servicio prestado de un individuo a otro será reemplazado paulatinamente por el servicio de un grupo a otro, o bien, otros grupos. Esto requerirá de un entrenamiento en la nueva y difícil técnica de cooperación armónica y de creación de una “entidad grupal”. El nuevo, o mejor dicho, renovado reconocimiento de la realidad de un Universo invisible que nos rodea y permea, y de la tremenda potencia de sus energías; este reconocimiento nos ayuda a descubrir cada vez más la nueva amplitud y el valor del servicio subjetivo. Los aspirantes espirituales deberían esforzarse por ajustarse tan pronto como les sea posible para trabajar en las esferas subjetivas así como en las objetivas, por tres importantes razones, que en general, no han sido suficientemente valoradas.

En primer lugar, la acción subjetiva es incomparablemente más eficaz, y por lo tanto, más valiosa que la objetiva, porque se ocupa de las causas y no de los efectos; porque utiliza fuerza mucho más sutiles, más potentes y de mayor alcance, mucho menos limitadas por el espacio, el tiempo y otras barreras del plano físico; porque utiliza el verdadero método de todo proceso creativo, “el método de Dios”. Esto opera a lo largo de camino que va de lo sutil a lo denso, del Centro a la circunferencia, del Espíritu a la materia, de la Vida y Consciencia a la forma, o dicho más técnicamente, de la idea (mental) al ideal (emocional), y de ello al ídolo o forma material, la expresión visible (física).

En segundo lugar, hay comparativamente menos verdaderos trabajadores espirituales competente para prestar un servicio subjetivo seguro y efectivo, debido a la dificultad y severos requerimientos, incluso en sus aspectos más elementales.

En tercer lugar, se está observando un rápido –casi alarmante– aumento en el número de personas que están desarrollando sensibilidad psíquica, tanto espontáneamente (debido a la estimulación espiritual generalizada) como deliberadamente (y con frecuencia prematura e imprudentemente). El resultado ha sido un incremento de las “enfermedades místicas”.

Pero el problema que enfrentan los servidores espirituales, en este momento, se ha hecho más difícil y complicado por el hecho de que estamos en un período de transición de importancia y oportunidad únicas, en las que ambas formas de servicio, subjetiva y objetiva, se necesitan urgentemente.

Esta compleja situación, estas demandas diversas y, a veces, aparentemente conflictivas requieren de un cuidadoso y sutil discernimiento. Constantemente nos confrontan problemas de elección, y estos  pueden ser resueltos por cada individuo. Cada caso y cada situación, presenta una única combinación de elementos, personales y espirituales, que las hacen sin precedentes, y a cada elección y solución “originales”. Sin embargo, algunas indicaciones y consideraciones con una aplicación general pueden ser de ayuda.

Primeramente, tenemos que distinguir entre lo esencial y lo que no lo es. Es mucho más fácil ver la verdad y la importancia de esto que ponerlo consistentemente en práctica. Así, muchas cosas sin importancia se aferran a nosotros tenazmente, como los percebes a un barco, depositado y nutrido por el hábito, por los apegos conscientes e inconscientes de nuestra parte, y por las demandas clamorosas, o la influencia sutil e insidiosa de las personas apegadas a nosotros. Son necesarios una vigilancia incesante y un discernimiento claro.

En segundo lugar, debemos estar preparados para delegar nuestro servicio externo a otros cuando se encuentren listos y dispuestos a realizarlo. Pero también debemos asegurarnos de que aquellos que se han ofrecido estén adecuadamente equipados para la tarea.

En tercer lugar –una extensión del segundo–  está el que a menudo somos responsables de entrenar a otros y a ayudar al buscador a encontrar formas de servicio más profundas y subjetivas. Esto también, necesita discernimiento; es fácil tanto sobrestimar, o fallar al apreciar, el verdadero potencial de una persona.

 

III. Discriminación hacia aquellos que han de ser servidos

Consecuencias dañinas o incluso más serias pueden resultar de esfuerzos bien intencionados pero mal dirigidos, debido usualmente a una falta de discriminación con respecto a las verdaderas necesidades de aquellos por quienes estamos sirviendo. Las siguientes cinco reglas pueden ser de ayuda aquí: 

1. No nos apresuremos a brindar a todos la misma forma de ayuda que nos ha sido útil a nosotros.

Esta creencia entusiasta es una falacia muy común, todos conocemos a alguna persona bienintencionada que habiendo sido ayudada por determinada medicina (o, mejor dicho, y como es más frecuente, teniendo fe en ella) la recomienda indiscriminadamente a todo mundo para todo tipo de enfermedades. Las personas de Sexto Rayo son particularmente susceptibles a este error porque son propensos a ser autocentrados, y por lo tanto, malos psicólogos. Se equivocan al reconocer la aplicación al servicio de un simple adagio: “La comida de un hombre es el veneno de otro”. Podemos evitar este error observando la próxima regla:

2. Antes de ayudar a alguien, estudialo exhaustivamente.

Entre mejor es nuestra comprensión de nuestros congéneres nos damos cuenta más claramente de cuan diferentes son los unos de los otros. La moderna psicología científica, con sus descubrimientos y descripciones de los diversos tipos, como los extravertidos, introvertidos, etcétera, ha realizado un trabajo útil en este sentido, pero es sólo una etapa inicial y muy incompleta. Por fortuna, las valiosas enseñanzas de la psicología esotérica nos permite comenzar a considerar y estudiar a cada ser humano en términos de:

a) La etapa de evolución alcanzada, y en consecuencia, su principal polarización (física, emocional o mental).

b) Los Rayos que cualifican su Alma, su personalidad y sus cuerpos mental, emocional y físico.

c) Los signos zodiacales que condicionan al individuo.

d) Los puntos de escisión o faltas de integración que existan en su personalidad.

e) Los métodos de coordinación y síntesis (integración y fusión) adecuados para cada caso individual.

f) Sus tareas de vida (vocación, pasatiempo, servicio)

Esta es una fascinante y fructífera línea de investigación, no sólo para trabajadores espirituales, sino para cualquier doctor, maestro o padre, de hecho cualquiera que sea consciente de la responsabilidad y oportunidad inherente a la influencia que tenemos en nuestros congéneres. 

3. No siempre debemos dar lo que se nos ha pedido o lo que se espera de nosotros, sino aquéllo que encontramos que es la verdadera necesidad

Debemos darnos cuenta y tener en mente que la ayuda que las personas  creen que necesitan y su demanda por ello a menudo es bastante diferente, y a veces precisamente lo opuesto, de lo que realmente necesitan para su bienestar y progreso espiritual. Nuevamente, necesitamos discernir cuidadosamente al respecto, con frecuencia rehusandonos a lo que se nos pide, mientras que tratamos de llamar la atención sobre aquello que, por el contrario, es la verdadera necesidad y ofreciendo la ayuda apropiada para esta necesidad. Los servidores de Segundo Rayo, en particular, deben estar alertas para no permitir que el sentimentalismo, la debilidad, el deseo de agradar, o la compasión no iluminada los induzca a complacer las demandas de la personalidad, en lugar de a lo que está de acuerdo con la voluntad y el propósito de las Almas de aquellos que está tratando de ayudar. 

4.Evitemos los apegos personales en ambos sentidos

Aquél que busque servir inofensivamente debe evitar apegarse no sólo a ciertos tipos de servicio (como se mencionó anteriormente), sino a las personas involucradas. Esto puede lograrse discriminando claramente entre el amor verdaderamente espiritual, y por lo tanto impersonal, y el apego emocional. Con frecuencia las tendencias afectivas no utilizadas del servidor buscan, y encuentran, una salida y un objetivo al ayudar a otros. Esto puede aprobarse dentro de ciertos límites, como las formas de trabajo puramente filantrópicas, pero esto se vuelve un obstáculo y un peligro en el verdadero trabajo espiritual. Para calificar para este tipo de trabajo el servidor debe someter las fuerzas afectivas de su naturaleza emocional a una drástica purificación y transmutación, de tal forma que puedan convertirse en un impersonal, desapegado y radiante amor espiritual.

Pero incluso cuando el servidor esta libre de tales apegos, es muy fácil para aquellos que están siendo ayudados el apegarse, a veces apasionadamente, a quienes los ayudan. Tales apegos son de dos tipos, que deben distinguirse cuidadosamente porque deben afrontarse y ser contrarrestados de diferentes formas: 

a) Apegos afectivos, que tienen un carácter posesivo, exigente, y a veces celoso, con una tendencia a “absorber” alcanzando en ocasiones el punto del verdadero vampirismo astral.

Tales apegos se deben a una naturaleza emocional sobredesarrollada e insatisfecha. En ocasiones las emociones no utilizadas y no correspondidas almacenadas en el inconsciente se “proyectan” sobre el servidor a través de un proceso llamado por los psicólogos “transferencia afectiva”. Esta tendencia se manifiesta en varios grados, desde el temperamento superemocional, autocentrado y dramático, hasta síntomas físicos y psicológicos graves de tipo histérico.

b) Apegos debidos a la debilidad, miedo, indecisión, incapacidad o renuencia a aceptar responsabilidades. Tales personas son dependientes y ruegan por ayuda, exhibiendo a menudo rasgos infantiles. Quieren que se les brinde seguridad, dirección y en ocasiones que se les mande. En los casos típicos y extremos de tal comportamiento están representados por personas que padecen psiconeurosis o algunos tipos de depresión melancólica. Son notablemente introvertidos, están inhibidos por algún complejo, y sufren de marcadas escisiones internas. Es bueno tener en mente que algunas personas muestran ambos tipos de apegos en diversas proporciones.

El primer tipo de apegos puede ser afrontado y contrarrestado dirigiendo la energía excesiva a otros objetivos y salidas constructivas, promoviendo su transmutación y sublimación, y transfiriéndolas a niveles superiores. El segundo, o tipo dependiente, puede eliminarse ayudando a los individuos a “crecer” emocionalmente, a desarrollar independencia, a entrenar su voluntad, a apelar y obedecer a su  propia alma, a ser más extrovertido en el buen sentido, estableciendo una interacción fructífera y activa con el mundo exterior y sus congéneres; en una palabra: lograr su propia psicosíntesis. 

De esta breve revisión de una triple serie de problemas que afrontan aquéllos que intentan servir, emerge cuan claramente es esencial el usar el discernimiento constante, vigilante y cada ves más sutil. Sólo a través de él nuestro servicio será adecuado, fructífero  e inofensivo.

 

—————————

El Discernimiento en el Servicio

Fuente: Kentaur Træning

Editada por la Fundación «La Piedra Angular» (en curso)
12 junio 2009

 

—————————

Anterior | Hogar