Dr. Roberto Assagioli

[edición en curso]

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Armonía de la vida

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La armonía de la vida
a través de la Psicosíntesis

Prefacio

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En 1965 se publicó en Nueva York una importante obra titulada Principios y métodos de la Psicosíntesis terapéutica, que hasta este momento representa el coronamiento. de más de cinco décadas de estudios y experiencias de un médico psicoterapeuta italiano, el doctor Roberto Assagioli. La obra que aquí presentamos no es, como lo dice el autor en la ADVERTENCIA que sigue, una traducción de ese otro trabajo fundamental en la materia, sino una exposición, en plan de divulgación, de las ideas principales del autor, logradas y perfeccionadas por él con ese infatigable esfuerzo suyo que he podido seguir de cerca, comprobando también sus exitosas aplicaciones en muchos casos, incluso de gente bastante joven, necesitada de cuidados psíquicos y curada por el doctor Assagioli.

En realidad, se remonta a mucho tiempo la amistad que me une al autor de este libro, y que me complazco en recordar. Desde unos años antes de la gran guerra 191418, durante la cual lo tuve a mi lado, en el Comando Supremo Italiano, como oficial médico, él había fundado y dirigido en Florencia aquella bonita revista llamada Psiche, en la que también tuve el gusto de colaborar. Después, en 1912, fuimos juntos a Alemania para estudiar, en el lugar de los hechos, aquel enigma psicológico, que hemos examinado con amplitud en otros lugares, de los famosos "caballos pensantes" de Elberfeld. La guerra acabó, tanto con la revista, como con los caballos. Sin embargo, terminada ésta, se me presentaron nuevas oportunidades. Pude conocer de cerca a dos grandes maestros geniales de la psicología, distintos entre sí: SIGMUND FREUD y C. G. JUNG. Ya en 1868. Eduard von Hartmann, en un libro famoso que escribió, había hecho resaltar un aspecto general del ser que llamó das Unbeuiusste, el inconsciente. Pero es a Sigmund Freud a quien se debe sobre todo el descubrimiento de la importancia que el inconsciente tiene en la constitución y el funcionamiento del psiquismo humano. Él fue el fundador de aquel importante movimiento de ideas y aplicaciones prácticas al que dio el nombre, que todavía conserva, de psicoanálisis. En Italia hay valiosos exponentes de dicha corriente, entre ellos el profesor Emilio Servadio, presidente de la Sociedad Psicoanalítica Italiana, en Roma. En la actualidad, son numerosos los psicoterapeutas de todo el mundo que practican el psicoanálisis. Jung, en cambio, aunque también buscaba en el inconsciente individual la clave oculta de muchos padecimientos humanos, no tardó en remontarse a sus grandes perspectivas generales sobre el inconsciente colectivo y los arquetipos transmitidos, a través de generaciones sucesivas, a cada uno de nosotros. Sobre este tema, él nos ha legado numerosos escritos convincentes.

Por lo que toca al doctor Assagioli cuyo pensamiento se nutre también de la doble fuente antes citada de la psicología moderna, él ha elaborado una doctrina cuya característica específica es la de estar animada de un hálito espiritual. Si, hay que decir sin temor alguno esta palabra, por mucho que repugne a aquellos positivistas que todavía se consideran los únicos representantes autorizados de la "verdadera ciencia". Por esto, en ese sentido la obra del doctor Assagioli es sin duda anticonformista. En cambio, también es científica y al mismo tiempo profundamente humana) y tiene gran valor educativo. Porque la necesidad de la elevación espiritual es sin la menor duda una de las exigencias fundamentales del ser hu mano, tan pronto como éste se asoma al umbral de la civilización. Por ello, desde el punto de vista científico el reconocerla no sólo se justifica, sino que es un auténtico deber. Sin embargo, es una exigencia por lo común reprimida, o para hallar en la jerga psicoanalítica, "removida" (yo prefiero decir 'relegada"), en el inconsciente del individuo. Porque esa misma civilización que rodea y absorbe al hombre moderno es, por naturaleza, no espiritual, y difícilmente puede él sustraer se por sí solo a la influencia negativa que el ambiente social le impone. Sólo el trabajo paciente del educador, o positivamente del psicoterapeuta que comprenda la importancia de esa necesidad de elevación espiritual, más o menos profundamente relegada al inconsciente del sujeto, sabrá encontrar la llave oculta que abrirá la puerta de salida y producirá la desaparición de la molestia psíquica y de los trastornos psicosomáticos del individuo, que una vez libre de todos ellos se convertid en una persona equilibrada y "completa".

En esta forma, la obra del doctor Assagiolí se presenta a todas luces como un trabajo de sumo interés y de gran utilidad, no sólo para los médicos, sino para todos los educadores, ya se trate de maestros de cualquier curso, ya de los que debe rían ser los primeros y más constantes educadores de sus propios hijos, es decir, los padres. Y esto porque "educar" significa nada menos que promover y facilitar en los educandos esa psicosíntesis necesaria que es precisamente la que expone este libro. En sus capítulos dedicados a los diversos tipos y grados de la psicosíntesis, se encuentran indicaciones prácticas bastante útiles para el desarrollo de la obra educativa. Me parecen de especial importancia los métodos propuestos por el autor para transformar y sublimar las energías biopsíquicas. Entre éstos los que mejor señalan las formas de canalizar y utilizar las energías combativas, o sea las tendencias agresivas, pueden ayudar de manera muy eficaz a resolver los difíciles problemas relativos a los muchachos rebeldes y antisociales.

Pero, ¿qué es en sustancia esta psicosíntesis? Para entenderlo, es preciso tener presente que coexisten en nosotros actividades psíquicas diversas y a veces, es más, con frecuencia, contradictorias entre sí, y que se trata pues de armonizarlas, orientándolas y polarizándolas todas en determinado sentido, si se quiere obtener el mejor equilibrio posible de la vida humana. Esta es sin embargo la tarea de la psicosíntesis

Por supuesto, no debe subestimarse el hecho de que nuestro psiquismo sufre, a veces en gran parte, la influencia de nuestras funciones orgánicas. Esta es la' razón por la que el doctor Assagioli incluye en la porción inferior del inconsciente (véase a este propósito el esquema gráfico presentado en el apéndice del libro) todas las actividades psicobiológicas reguladoras de nuestro organismo. Con esto demuestra que él no considera la psique como ~ ente casi subsistente por sí mismo, sin relación con el cuerpo. En consecuencia, él se adhiere de lleno a la concepción "psicobiológica" de la vida, la misma que yo también defendí (y en aquel entonces fue una posición "anticonformista" casi escandalosa) en mi primer libro, del remoto año 1912. Más aún, el doctor Assagioli da tal importancia a las relaciones psicosomáticas, que llega a declarar (en otros escritos) que la designación más exacta de la psicosíntesis sería la de biopsicosíntesis. Esto es tan cierto, que en las técnicas que preconiza incluye las que se basan en el relajamiento muscular y en ejercicios y actividades de índole física.

Pero la orientación general de este libro, y me complazco en repetirlo, es la de un constante aliento espiritual, que tiende a orientar las actividades psíquicas del hombre. hacia lo: alto, hacia el sí, tratando temas que por lo general descuidan los psicólogos, como el del "superconsciente" (al que sin embargo defiende también Urban, y más recientemente Maslow, ambos científicos de reconocida fama) y el antes mencionado de la transmutación y sublimación de las energías psíquicas, que ofrece interesantes aportaciones al desarrollo de una "energética psicológica" o "psicodinámica".

De interés especial y actual, me atrevo a decir que "por desgracia", me parecen los estudios sobre la transmutación y sublimación de las energías combativas. En relación con ellas' se estudia, de manera inusitada, el problema de la paz y la guerra, planteado a partir de la realidad psicológica hu mana. Si los procedimientos que allí se describen se aplicasen en medida amplia, podrían representar una aportación eficaz a los esfuerzos generosos que están haciéndose para prevenir o limitar el peligro de una catástrofe, como la que hoy se cierne sobre la humanidad.

Pero, aun sin esperar un éxito de esa magnitud, podemos alegrarnos de encontrar en este magnífico libro una ayuda inapreciable para llegar a esa deseable "armonía de la vida" a la que todos aspiramos.

WILLIAM MACKENZIE

(Profesor Emérito de la Universidad de Ginebra)

 

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La armonía de la vida
a través de la Psicosíntesis

Prefacio


Fuente: Psicosintesi: per l'armonia della vita, Mediterranee, Roma 1966.

TRADUCCIÓN: Francisco José Perea

Editada por la Fundación «La Piedra Angular» (en curso)
14 junio 2009

 

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