Dr. Roberto Assagioli

[edición en curso]

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El Desarrollo Transpersonal

14. La ciencia
de la purificación aplicada

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Consideramos que la purificación es, con toda justicia, una ciencia. Realmente este es un tema muy amplio, puesto que abarca varios aspectos y distintos campos de aplicación, así como las numerosas técnicas adaptadas a cada uno de ellos. Para hablar adecuadamente sobre el tema se requeriría de un grueso tratado; pero un rápido examen, a modo de resumen, también puede resultar de lo más útil para preparar y crear una actitud interior adecuada para una meditación dinámica.

En realidad, si en nuestro interior hemos vuelto la mirada hacia la luz, ya hemos empezado a recorrer el sendero que conduce de la esclavitud a la libertad, y por lo tanto ya hemos aplicado en alguna medida, ya sea de forma más o menos consciente, la ciencia de la purificación. Por ello, aunque el repaso general que sigue contenga ideas que pueden resultar familiares para muchos de los lectores, su objeto es también servir de recordatorio de los distintos deberes que ésta comporta y ser un incentivo para utilizar aquellos medios que pueden ayudar a la realización del gran plano evolutivo. La purificación puede y debe ser aplicada a todos los niveles de la manifestación.


1. Purificación física

El primer paso consiste en la purificación del cuerpo físico. Los medios son muy conocidos: utilización del agua; aire puro; exposiciones al sol; dieta sencilla, equilibrada y siempre adaptada a la propia constitución; evitar el tabaco, el alcohol, las drogas, etcétera. Esta práctica es únicamente preliminar y tiene por objeto hacer más fáciles y seguras las sucesivas exigencias de la purificación. No obstante, si se le concede una excesiva importancia puede llegar a obstaculizar las demás prácticas, que son mucho más importantes.

2. Purificación emocional

A este nivel, resulta urgentemente necesaria una amplia aplicación de la purificación. Se puede decir que los sufrimientos, las enfermedades y los problemas que aquejan a la humanidad tienen su principal origen en los deseos egoístas y en la búsqueda de la satisfacción personal. Esto es algo que el Buddha indicó, y lo formuló claramente en sus cuatro Nobles Verdades para indicar las causas del sufrimiento y para demostrar el camino de la liberación.

Todos los hombres son empujados —incluso podríamos decir que poseídos— por algún tipo de deseo o también por deseos de diferente género, desde los relativos a los placeres sensuales hasta las aspiraciones más idealistas. El deseo es la raíz común de tres causas de apegos y de esclavitud: la atracción de la materia, los múltiples tipos de ofuscamiento emotivo y las ilusiones mentales. Todos ellos se encaminan o se combinan para crear un apego fundamental que es el que nos ata a la personalidad: la identificación con la personalidad que camufla al propio y verdadero yo.


3. Purificación de la imaginación

Siempre se ha reconocido el poder que tiene la imaginación para condicionar la vida interna y el comportamiento externo del hombre, y ello tanto en Oriente como en Occidente. Pero modernamente se le ha atribuido una importancia creciente y su investigación y utilización se han intensificado, y también demasiado a menudo se ha explotado, en amplia escala. Su poder se basa en el elemento motor inherente a cada idea y a cada imagen. La imagen actúa como una fuerza estimulante de la actividad mental y del surgimiento de emociones y de sentimientos. En psicoterapia siempre ha sido utilizada como un eficaz medio terapéutico, y en el campo de la educación ya se empieza a utilizar, aunque mucho menos de lo que se podría.

Por su parte, los hombres de negocios ya se han dado cuenta de la gran importancia de la imaginación y la están explotando a gran escala para sus propios fines, utilizándola para apelar a sus instintos y a sus necesidades fundamentales que, por lo demás, son las inferiores. Ciertamente, el arte y las técnicas publicitarias están mucho más desarrolladas que aquellas que se usan para perseguir fines más dignos. Ello ha producido un refuerzo artificioso de los estímulos encaminados a obtener placer junto con el deseo de poseer una gran cantidad de objetos inútiles. De ello se derivan los problemas de la sociedad de consumo y, por reacción, la creciente rebelión contra ella, particularmente por parte de los jóvenes.

Pero aparte de este tipo de utilización de la imagen, existe otro todavía más pernicioso que encuentra su propia expresión en la literatura y en las producciones teatrales o cinematográficas, que explota la fascinación morbosa que provocan la violencia, la crueldad, el horror y las imágenes sexuales dotadas a menudo de perversión.

Grande, e incluso podríamos decir que enorme, es el poder malsano de sugestión que ejerce este género de imaginación, y ya no sólo sobre el público en general, sino también sobre los que ocupan posiciones de autoridad y que demuestran una sorprendente falta de conocimiento sobre los destructivos resultados producidos por estas influencias. No exageramos en absoluto al asegurar que se trata de un veneno colectivo, de un «smog psíquico» más nocivo todavía que el químico.

Este consentimiento apatía generalizados hacen posible la sistemática y cínica explotación de tal veneno por parte de aquellos que contribuyen a su producción y difusión con fines meramente lucrativos. Los editores, los directores teatrales o los productores de cine todavía tienen la osadía de defender y de justificar este tipo de «pasatiempos» con el pretexto de su proclamado «valor artístico», así como en nombre de la libertad de expresión. Un ejemplo límite de este deplorable estado de cosas es la película El exorcista, que ha suscitado una verdadera psicosis colectiva. ¡Parece increíble que a pesar de los efectos morbosos que produce se siga permitiendo su proyección!

Los métodos y las técnicas para realizar la purificación son muy numerosos. Algunos son de aplicación generalizada; otros son más específicos y se dirigen a tipos particulares de impurezas.

La eliminación de las ilusiones mentales hace necesaria una clara comprensión de la doble naturaleza de la mente.


1. La mente analítica

Dada su propia actividad, sobre todo si resulta estimulada por las impresiones, los impulsos, los deseos o las emociones, provoca un constante y a menudo febril torbellino de pensamientos y de conceptos erróneos, casi siempre de carácter egocéntrico.

2. La mente superior sintética

Esta proporciona una visión muy clara y acertada de aquello hacia lo que se dirige. Además de esta capacidad de percepción directa, también tiene la facultad de reconocer e interpretar rectamente las intuiciones que aparecen en el ámbito de la conciencia. Este es el verdadero significado y cometido de la discriminación. Pero a fin de poder cumplir con esta función, el campo de la conciencia debe ser purificado, vaciándolo de los contenidos que normalmente lo ocupan y le impiden la libre utilización de la mente superior y de la intuición. De ahí que sea una necesidad preliminar la meditación reflexiva, que tan sólo acepta las actividades mentales que sirven al propósito final de la conciencia. Después de esto es precisa la práctica y la consecución del «silencio mental», que elimina todos los obstáculos del canal que une a la mente con las funciones cognoscitivas superiores de la intuición y de la iluminación. A escala más amplia, esto significa la eliminación de todas las impurezas del canal que une el yo personal con el transpersonal. En realidad, significa la purificación de toda la personalidad, así como una desidentificación consciente de ella mediante el cultivo de una «divina indiferencia» a sus pretensiones, produciéndose en consecuencia una progresiva identificación con el Sí Mismo.

El hecho de alcanzar un cierto grado de purificación individual permite cooperar en la gran obra de purificación grupal y planetaria. Esto es algo que también debe de verificarse a todos los niveles. En el físico, el primer deber es el de purificar la materia de toda la contaminación producida por la humanidad con fines egoístas.

La atención que en la actualidad despierta la ecología nos demuestra el creciente reconocimiento de la importancia de este deber; pero ello se encuentra tan sólo en estado inicial y debe recorrerse todavía un largo camino hasta que las devastaciones llevadas a cabo por el hombre puedan ser reparadas.

Una obra ulterior implica aquello que podríamos denominar como «redención de la materia»; es decir, su refinamiento y su transmutación. Esto supone la redención por .parte de la humanidad de los innumerables seres que componen los tres reinos inferiores: animal, vegetal y mineral. A nivel emocional, la purificación exige la dispersión de las miasmas y de los venenos que actualmente constituyen el principal contenido de este plano. En primer lugar, esto podría llevarse a cabo mediante la eliminación de las «obnubilaciones» de grupo.

La purificación del mundo mental exige la disolución y la destrucción de los viejos conceptos y dogmas, de las falsas, unilaterales y fanáticas ideologías que las mentes de los hombres fabricaron en el pasado y que, aún ahora, todavía se siguen creando (la disolución de las ilusiones).



CUADRO DE MEDITACIONES PARA LA PURIFICACIÓN

I. Preparación:

1. Relajamiento físico

2. Apaciguamiento emocional

3. Silencio mental.

II. Consagración:

«Se me ha concedido ser tan puro como para abrazar el mundo sin desear retenerlo».

III. Elevación:

«Con las alas de la aspiración, proyecto el centro de la conciencia personal hacia el Sí Mismo».

IV. Afirmación:

Aserción de la propia identidad esencial con el Sí Mismo, «más puro que la nieve».

V. Proclamación:

Proclamación de la propia voluntad de pureza por parte de la personalidad compenetrada por el Sí Mismo.

VI. Meditaciones con los medios de purificación:

1. Purificación por el agua:

Pensamiento-semilla: Reflexionar sobre el agua como símbolo de pureza, de sanación y de universalidad. Visualizar una cascada de agua que desciende desde lo alto, arrastrando toda clase de impurezas y de obstáculos (lodo, piedras, etcétera).

Pensar en una gran corriente de vida y de luz que desciende desde el reino transpersonal y limpia la personalidad enteramente de todas las impurezas.

2. Purificación por el fuego:

Reflexionar sobre el fuego como destructor de impurezas y de obstáculos. Visualizar:

a) Un gran fuego que quema un gran cúmulo de renuencias y rechazos.

b) Un terreno ardiente sobre el cual se consume los arbustos. Imaginar un torrente de fuego que desciende del Sí Mismo y purifica todos los vehículos de la personalidad.

 

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El Desarrollo Transpersonal

La ciencia
de la purificación aplicada


Fuente: Lo sviluppo transpersonale, Astrolabio, Roma 1988.

TRADUCCIÓN: Jorge Viñes Roig

Editada por la Fundación «La Piedra Angular» (en curso)
6 junio 2009

 

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