La Ley del Sacrificio rige el Sendero Oculto

por Grupo de Servicio el 20 de Abril de 2012

Aquellos que inician el entrenamiento esotérico con ojos abiertos, deben en realidad tener muy en cuenta lo que cuesta. La compensación final es grande, pero el sendero es áspero y el verdadero esoterista lo recorre solo. La capacidad de mantenerse aislado, de asumir [i349] responsabilidad y luego, sin ayuda, valerse por sí mismo y desafiar el mal por amor al bien logrado, es la característica del Hermano Blanco. Prepárense para enfrentar la soledad, para evitar los peligros de la formación de un carácter ofuscado y sombrío y para dedicar la vida sin recompensas personales. Sólo a medida que se expande la conciencia y se encuentra la verdadera ubicación en la totalidad cósmica, la compensación es evidente; pero no teman, y sepan que la personalidad es sólo temporaria, y no importa que sufra. Algún bien alcanzado para la Hermandad universal, alguna ley explicada y demostrada en la vida diaria, quizás harán decir al Maestro oportunamente (después que todo haya terminado): ¡Bien hecho! Miren siempre adelante. No se desvíen a la derecha ni a la izquierda. El sendero conduce hacia arriba, a una mayor rapidez de vibración y de sensibilidad. Busquen el punto de equilibrio en su trabajo y manténganlo, porque los años suponen mucho trabajo, presión y sufrimiento.

¿Son suficientemente fuertes como para ver la congoja del mundo, el desastre y, no obstante, conservar la alegría? ¿Pueden asociarse en el trabajo de acrecentar la evolución de la raza, y darse cuenta de que son necesarias la dificultad y la disciplina y, sin embargo, no hacer nada para aliviar el sufrimiento? Almas seleccionadas y probadas están siendo entrenadas hoy, en todas partes del mundo. Los Maestros están abrumados y sobrecargados de trabajo. Dan todo lo que pueden, pero del aspirante individual dependen el empleo de lo que se le da.

[e255] Quienes vigilamos y guiamos en el aspecto interno de la vida, tenemos más conocimiento que ustedes, que llevan la carga y la preocupación de la existencia en el plano físico. Conocemos las desventajas físicas y algún día podremos ayudarlos definidamente a construir cuerpos fuertes para el servicio mundial. Ahora el miasma astral es de tal índole, que les resulta casi imposible a nuestros esforzados hermanos, [i350] tener buena salud; el karma del mundo lo prohíbe. La corrupción astral y los pestilentes pozos sépticos de los niveles inferiores del plano mental infectan todo, y afortunado aquel que los evade. Vigilamos compasivamente a quienes poseen cuerpos débiles y sensibles y se esfuerzan, trabajan, luchan, fracasan, continúan y sirven. No se nos pasa desapercibida ni una hora de servicio ofrecida en el dolor y la tensión, ni la tarea de un solo día efectuada con los nervios torturados, la cabeza cansada y el corazón dolorido. Lo sabemos y nos preocupa mucho, sin embargo no podemos hacer nada de lo que se necesita y que ustedes, que luchan en el mundo, pueden hacer. El karma del mundo engolfa a cada uno en esta época. Ojalá pudieran darse cuenta que el tiempo es corto y que el descanso, la alegría y la paz están en camino.

Conocemos la victoria obtenida a medias, los días vividos con algún éxito, pero sin haber logrado el ideal; los momentos de agotamiento del alma y del cuerpo, cuando la vacuidad de todo, incluso el servicio mismo, parecen ser lo único perceptible; las semanas y meses de esfuerzo y de lucha contra obstáculos aparentemente insuperables, contra el enorme poder de las fuerzas de la evolución y de la rugiente marea de la ignorancia del mundo. Confórtense en la seguridad de que el amor rige todo; anímense, sabiendo que la Jerarquía los respalda.

Aquellos que deben enseñar al mundo algo más respecto a los Maestros y se están entrenando para ser puntos focales de contacto, son sometidos a una disciplina sumamente drástica. Son probados en toda forma y enseñados a través de experiencias muy amargas. Aprenden a no dar importancia al hecho de no ser reconocidos. Se entrenan a no juzgar por las apariencias, sino por la visión interna. La capacidad de reconocer el propósito del Maestro y el poder de amar, son considerados de suprema importancia. Los aspirantes que desean ser elegidos para trabajar con discípulos, deben perder todo deseo por las cosas del no-yo y estar dispuestos a [i351] pagar lo que sea por obtener conocimiento. Si se quiere probar al mundo la realidad del reino subjetivo, se hará con la sangre del corazón, porque sólo con “la sangre del corazón” se puede obtener sin peligro el poder y manejarlo inteligentemente. A medida que avanzan y estudian como aspirantes, las leyes ocultas de la naturaleza, comprenderán [e256] la necesidad del precio pagado. El desenvolvimiento espiritual del carácter del discípulo debe ir a la par de su conocimiento interno. Este conocimiento se desarrolla de tres maneras:

1. Por definidas expansiones de conciencia, que dan al discípulo una comprensión de las etapas a alcanzar. Su mente formula lo que debe captar más adelante, siendo el primer paso hacia la adquisición. Un aspirante es llevado en forma definida a los planos internos y un chela más avanzado le indica el trabajo a realizar, algo así como cuando un instructor indica a su alumno la lección a aprender.

2. El próximo paso consiste en dominar la lección y desarrollar, por la meditación y el experimento, las verdades percibidas. Éste es un procedimiento largo, porque todo debe ser asimilado y constituye parte integrante del yo del discípulo, antes de poder continuar. Es similar al planteo de un problema de aritmética, que debe seguirse, guarismo por guarismo, línea por línea, hasta obtener la solución. Este trabajo se efectúa tanto en los planos internos como en el físico. En el Aula del Aprendizaje se lo instruye al alumno todas las noches durante un breve período, antes de realizar cualquier trabajo servicial. Estas enseñanzas las trae a la conciencia de su cerebro físico en forma de un profundo interés por ciertos temas y como una acrecentada aptitud para pensar concreta y abstractamente en los diversos asuntos esotéricos que ocupan su atención. Intenta experimentar y prueba distintos métodos para estudiar las leyes, y en el transcurso del tiempo obtiene para él valiosos resultados. Pasa el tiempo, y a medida que adquiere mayor conocimiento, éste se sintetiza, [i352] quedando preparado para enseñar e impartir a otros el remanente del conocimiento, del cual está seguro.

3. Al enseñar a otros se obtiene más conocimiento. La definición de la verdad en la enseñanza cristaliza los hechos aprendidos y, en el juego con las otras mentes, las vibraciones propias del aspirante se sintonizan con planos cada vez más elevados, afluyendo nuevas intuiciones y nuevas verdades.

Cuando ha dominado de esta manera una lección, prepara otra, y cuando el estudiante sabe una determinada serie de lecciones, se gradúa y recibe una iniciación. El grupo que él instruye se beneficia por el paso dado, porque cada discípulo lleva consigo, en forma peculiar e indefinida, a quienes instruye. El beneficio sobre una unidad repercute en el conjunto. En forma similar el Maestro lleva consigo a Sus discípulos hacia adelante y hacia arriba. El tema es abstruso y en gran parte constituye uno de los secretos de la ley de expansión vibratoria. La iniciación del Logos tiene efecto universal. [TSMB, 255-256]