La liberación de la energía atómica

por Djwhal Khul el 16 de Enero de 2012

9 de agosto de 1945

En este momento abordaré el más grande Acontecimiento Espiritual que ha tenido lugar desde que apareció el cuarto reino de la naturaleza, el reino humano. Me refiero a la liberación de la energía atómica, tal como ha sido relatada en los diarios de esta semana, 6 de agosto de 1945, relacionada con el bombardeo al Japón.

Hace algunos años dije, que la nueva era sería introducida por los científicos del mundo y que la inauguración del reino de Dios en la Tierra sería anunciada mediante una exitosa investigación científica. Esto se cumplió con este primer paso en la liberación de la energía del átomo, justificando mi profecía para este importante año 1945, de nuestro Señor. Haré uno o dos enunciados respecto a este descubrimiento, dejando que ustedes los apliquen y hagan sus propias deducciones. Poco se sabe todavía sobre la verdadera naturaleza de este acontecimiento y menos se comprende. Ciertas ideas y pensamientos sugeridos pueden ser de valor real aquí, para permitirles ver este estupendo acontecimiento bajo una mejor perspectiva.

La inminencia de esta “liberación” de la energía fue uno de los principales factores subjetivos en la precipitación de esta última fase de la guerra, guerra iniciada en 1914, pero su última y más importante fase comenzó en 1939. [i492] Hasta entonces fue una guerra mundial. Después de esa fecha, y debido a que las fuerzas del mal se aprovecharon del estado de guerra y beligerancia que existía en el [e407] planeta, empezó la verdadera guerra, involucrando a los tres mundos de la evolución humana y a la consiguiente actividad de la Jerarquía. La atención está normalmente enfocada sobre las exteriorizaciones de la vida. Sin embargo, todos los grandes descubrimientos, tales como los realizados en relación con la astronomía o las leyes de la naturaleza, o que involucran una revelación tal como la de la radiactividad, o el acontecimiento épico anunciado esta semana sobre los primeros pasos dados en el control de la energía cósmica, siempre son resultados de la presión interna que emana de las Fuerzas y Vidas que residen en Lugares elevados. Las mismas presiones internas actúan regidas por las leyes del espíritu y no únicamente por las que ustedes denominan leyes naturales; son el resultado del trabajo impulsor de ciertas grandes Vidas, que actúan en relación con el tercer aspecto de la divinidad, la inteligencia activa, y conciernen al aspecto sustancia o materia, de la manifestación. Tales actividades son motivadas desde Shamballa. Esta actividad es puesta en movimiento por esas Vidas que actúan en Su elevado plano, causando gradualmente una reacción en los distintos sectores de la Jerarquía, particularmente los que trabajan guiados por Maestros de tercero, quinto y séptimo rayos. Los discípulos que están en los niveles físicos de actividad, oportunamente se hacen conscientes del fermento interno, y esto sucede consciente o inconscientemente, así son “impresionados” y se inicia y lleva a cabo el trabajo científico desde las etapas de experimentación hasta el éxito final.

Un punto debería recordarse aquí y es que esta fase se aplica tanto a la gran Logia Blanca como a la Logia Negra -una, dedicada a la tarea benéfica de purificar y ayudar a todas las vidas en los tres mundos de la evolución material y de liberar al alma en la forma; la otra, a retardar el proceso evolutivo y a cristalizar continuamente las formas materiales que ocultan y velan el ánima mundi. Ambos grupos estaban profundamente interesados e implicados en el asunto de la liberación de la energía del átomo y la liberación de su [i493] aspecto interno, pero sus móviles y objetivos fueron ampliamente diferentes.

La inminencia de esta liberación -inevitable y dirigida- produjo una enorme tensión en los círculos jerárquicos, porque (expresando la idea en tono familiar) se inició una carrera entre las fuerzas de la Oscuridad y las Fuerzas de la Luz, a fin de poseer las técnicas necesarias para traer la liberación de la energía necesaria. Si las Fuerzas [e408] de la Oscuridad hubieran triunfado y poseído las Potencias del Eje las imprescindibles fórmulas científicas, nos habrían llevado a un mayor desastre planetarios La energía liberada habría sido empleada, primero, para destruir completamente todo lo que se oponía a las fuerzas del mal y luego habría sido prostituida para mantener una civilización acrecentadamente materialista y sin ideales. No podía confiarse este poder a Alemania, porque todos sus móviles eran forzosamente erróneos.

Aquí podríamos caer en la familiar trivialidad religiosa de que el bien innato en la humanidad y su divinidad inherente en el género humano, hubieran triunfado oportunamente, porque nada puede finalmente vencer la tendencia universal hacia el bien. Ustedes tienden a olvidar que si las fuerzas del mal poseyeran poderes que pudieran destruir la forma en los tres mundos en una escala muy vasta, las almas de los aspirantes y discípulos avanzados y las de los iniciados que quieren encarnar, no podrían venir a la expresión externa durante una crisis mundial particular, pues se afectarían terriblemente los acontecimientos programados de acuerdo al factor tiempo del proceso evolutivo, y se demoraría grandemente (quizás por milenios) la manifestación del reino de Dios. El momento para esa manifestación ha llegado, de allí la poderosa actividad de las fuerzas oscuras.

La tendencia a obstaculizar el progreso planeado constituyó una amenaza definida e indicó un supremo peligro y un problema. Las fuerzas del mal estuvieron mucho más cerca del éxito de lo imaginado, tan cerca de lograrlo, que en 1942, durante cuatro meses, los miembros de la Jerarquía espiritual hicieron todos los arreglos pertinentes para retirarse del contacto humano durante un lapso indefinido [i494] e imprevisible; los planes para un más estrecho contacto con el proceso en los tres mundos y el esfuerzo para combinar y fusionar los dos centros divinos, la Jerarquía y la humanidad, en un todo activo y colaborador, parecieron condenados a ser destruidos. Su fusión habría significado la aparición del reino de Dios en la Tierra; los obstáculos para tal fusión, debido a la activa tensión de las fuerzas oscuras, parecían en ese momento insuperables; creímos que el hombre sería derrotado debido a su egoísmo y al abuso del principio del libre albedrío. Hicimos todos los preparativos para retirarnos, pero al mismo tiempo luchamos para que la humanidad eligiera correctamente y viera las cosas con claridad.

Se evitó la necesidad de retirarnos. No puedo decirles de qué modo, excepto que los Señores de la Liberación dieron ciertos pasos inesperados. Fueron inducidos a hacerlo debido a los poderes [e409] invocadores de la humanidad, conscientemente empleados por quienes estaban a favor de la voluntad al bien, e inconscientemente por todos los hombres de buena voluntad. Estos pasos ayudaron en los esfuerzos de quienes luchaban en el campo de la ciencia, para establecer el verdadero reconocimiento y las rectas relaciones humanas. La tendencia existente que tiene el poder de conocer y descubrir una forma definida de energía fue desviado de las demandantes mentes evocadoras de quienes trataban de destruir al mundo de los hombres, y les trajo una especie de parálisis mental. Los que procuraban acentuar los correctos valores y salvar a la humanidad, fueron simultáneamente estimulados hasta alcanzar el éxito.

Con estas muy pocas palabras he aclarado un estupendo acontecimiento mundial, y en este breve párrafo he resumido la actuación de una especializada actividad divina.

Cuando el sol se desplazó hacia el norte en ese año (1942), la gran Logia Blanca sabía que la batalla había sido ganada. Sus preparativos fueron detenidos y los Maestros se organizaron para un renovado esfuerzo (por intermedio de Sus discípulos), a fin de crear esas condiciones que, lo nuevo y de lo que estaba de acuerdo al amoroso propósito divino, pudiera avanzar libremente. La guerra no fue ganada porque se rindió [i495] Alemania. Sólo fue el resultado externo de sucesos internos. La guerra la ganaron las Fuerzas de la Luz cuando la potencia mental de las fuerzas del mal fue vencida y la “energía del futuro” dirigida o manipulada por Quienes buscaban los valores humanos superiores y el bien espiritual del género humano. Cuatro factores subyacen en el importante acontecimiento de la liberación de este tipo de energía atómica, errónea y anticientíficamente llamada la “fisión del átomo”. Hay otros factores, pero los de real interés son cuatro:

Hubo una afluencia claramente dirigida de energía extraplanetaria, liberada por los Señores de la Liberación, Que fueron invocados con éxito, mediante el impacto de esta energía sobre la sustancia atómica de la cual se habían ocupado los investigadores científicos, efectuándose cambios que les permitió alcanzar el éxito. Los experimentos realizados fueron, por lo tanto, subjetivos y objetivos.

Un número de discípulos que trabajaban en los ashramas de quinto y séptimo rayos, emprendieron [e410] un concentrado esfuerzo que les permitió impresionar a los discípulos menores en el campo científico y los ayudó a vencer las casi insuperables dificultades que enfrentaban.

Hubo también un debilitamiento de la tensión, que hasta entonces había mantenido unidas externamente a las fuerzas del mal, y una creciente incapacidad del grupo del mal encabezado por las Potencias del Eje, para superar la fatiga incidental a la guerra. Esto trajo ante todo un constante deterioro de sus mentes y luego de sus cerebros y sistemas nerviosos. Ninguno de los hombres que dirigieron el esfuerzo del Eje en Europa es hoy psicológicamente normal; todos sufren algún tipo de deterioración física y esto ha sido un real factor en su derrota, aunque resulta difícil comprenderlo. Esto no sucede en el caso de los japoneses, cuya constitución psicológica es totalmente distinta [i496] como también su sistema nervioso, que posee la cualidad de la cuarta raza raíz. Serán y están siendo derrotados por medidas bélicas físicas y por la destrucción física de su potencial de guerra y la muerte del aspecto forma. Esta destrucción y la consiguiente liberación de sus aprisionadas almas es un evento necesario; justifica el empleo de la bomba atómica sobre la población japonesa. El primer empleo de esta energía liberada ha sido destructivo, pero les recordaré que ha sido la destrucción de las formas y no la destrucción de los valores espirituales ni la muerte del espíritu humano -como fue la meta del esfuerzo del Eje.

No olviden que todo éxito, bueno o malo, depende del mantenimiento de un punto de tensión. Este punto de tensión involucra el enfoque dinámico de todas las energías mentales, emocionales y físicas, en un punto central de actividad planificada. Dicho sea de paso, tal es el objetivo de todo verdadero trabajo de meditación. En este acto de tensión, fracasó el pueblo alemán. Les costó la guerra, y se rompió la tensión porque el grupo de las fuerzas del mal que estaba impresionando al negativo pueblo alemán fue incapaz de alcanzar el punto de tensión que la Jerarquía pudo lograr, cuando fue reforzado por la acción de los Señores de la Liberación. [e411]

Otro factor fue la constante demanda invocadora y la plegaria, articuladas o no, de la humanidad misma. Los hombres mayormente impulsados por el temor y la innata movilización del espíritu humano contra la esclavitud, alcanzaron tal grado de energía demandante, que sé creó un canal que facilitó grandemente el trabajo de la Jerarquía, bajo la influencia directa de los Señores de la Liberación.

La liberación de la energía del átomo está todavía en una etapa extremadamente embrionaria; la humanidad conoce poco sobre la amplitud y la naturaleza de las energías que fueron extraídas y liberadas. Hay muchos tipos de átomos que constituyen [i497] la “sustancia del mundo”; cada uno puede liberar su propio tipo de fuerza; éste es uno de los secretos que la nueva era revelará a su tiempo, pero se ha hecho un comienzo bueno y sólido. Llamaría la atención de ustedes sobre las palabras “liberación de la energía”. La liberación es la tónica de la nueva era, así como ha sido siempre la tónica del aspirante espiritualmente orientado. Esta liberación ha comenzado por la liberación de un aspecto de la materia y la liberación de algunas de las fuerzas del alma, dentro del átomo. Para la misma materia ha sido una grande y poderosa iniciación, similar a esas iniciaciones que liberan a las almas de los hombres.

En este proceso de iniciación planetaria, la humanidad ha llevado su trabajo como salvador del mundo, al mundo de la sustancia, afectando a esas unidades primarias de vida, de las que están constituidas todas las formas.

Ahora comprenderán el significado de las palabras de la segunda Gran Invocación que muchos de ustedes emplean, donde dice: Ha llegado la hora de servir para la fuerza salvadora. Esta “fuerza salvadora” es la energía que la ciencia ha liberado en el mundo para destruir, primero de todo, a quienes continúan (si lo hacen) desafiando a las Fuerzas de la Luz que trabajan por intermedio de las Naciones Aliadas. Luego -a medida que transcurre el tiempo- esta energía liberada introducirá la nueva civilización, el nuevo y mejor mundo y condiciones espirituales más sutiles. Los sueños más elevados de quienes aman a sus semejantes pueden llegar a ser posibilidades prácticas, por el correcto empleo de esta energía liberada, si los valores reales son enseñados, acrecentados y aplicados a la vida diaria. La ciencia ha [e412] hecho que esté disponible esta “fuerza salvadora”, corroborando mi anterior profecía. *

[i498] Como ya he dicho, el primer empleo de esta energía ha sido para la destrucción material; fue inevitable y deseable; las antiguas formas (que obstruían el bien) tuvieron que ser destruidas; la destrucción y desaparición de lo malo e indeseable debe preceder siempre a la construcción de lo bueno y deseable y al anhelado surgimiento de lo nuevo y mejor.

El empleo constructivo de esta energía y su control, para el mejoramiento de la humanidad, es su verdadero propósito; esta energía viviente de la sustancia misma, hasta ahora encerrada dentro del átomo y aprisionada en estas máximas formas de vida, puede ser dirigida totalmente hacia lo bueno y dar lugar a métodos tan revolucionarios en la experiencia humana que (desde un sólo ángulo) será necesaria la creación de una estructura mundial económica totalmente nueva.

A las Naciones Unidas les corresponde proteger esta energía liberada, para que no sea mal empleada ni prostituida para fines egoístas y propósitos puramente materiales. Es “fuerza salvadora” que contiene en sí el poder de reconstruir, rehabilitar y restaurar. Su correcto empleo puede abolir la indigencia y traer bienestar civilizado (y no lujo inútil) a quienes habitan el planeta; su expresión en las formas del correcto vivir, si están motivadas por rectas relaciones humanas, producirá belleza, calor, color y la eliminación de la enfermedad existente, el abandono, por el género humano, de todas las actividades que involucran vivir o trabajar bajo tierra, lo cual dará fin a toda esclavitud humana, a [e413] toda necesidad de trabajar o luchar por posesiones y cosas, y hará posible una condición de vida que dará al hombre libertad para alcanzar los objetivos superiores del espíritu. También evitará la necesidad de dedicar la vida únicamente a satisfacer las necesidades primordiales o para [i499] que las personas ricas o privilegiadas tengan demasiado, mientras otras nada posean. Los hombres de todas partes se habrán liberado, alcanzando un modo de vida que les proporcionará la ocasión y el tiempo para seguir objetivos espirituales, realizar una vida cultural más plena y alcanzar una perspectiva mental más amplia.

Pero, hermanos míos, los hombres lucharán para impedirlo; los grupos reaccionarios de todos los países no reconocerán la necesidad ni desearán este nuevo orden mundial que la liberación de la energía cósmica (aún en esta ínfima escala inicial) hará posible; los intereses invertidos, los grandes carteles, los fondos y monopolios, que controlaron durante las últimas décadas que precedieron a esta guerra mundial, movilizarán sus recursos y lucharán a muerte por impedir la extinción de sus fuentes de enriquecimiento; tampoco permitirán, mientras puedan evitarlo, transferir el control de este poder ilimitado a manos de las masas a quienes les pertenece por derecho. Los intereses egoístas entre los grandes accionistas, las firmas bancarias y las acaudaladas iglesias organizadas, se opondrán al cambio, excepto en lo que pueda beneficiarlos y traerles más ganancias a sus arcas.

Los signos de esta oposición pueden verse en las declaraciones de ciertos hombres poderosos que alientan actualmente una oscura perspectiva en Londres, en Washington y en otra parte; el Vaticano, esa organización eclesiástica opulenta y reaccionaria, ha expresado ya su disconformidad, porque la iglesia sabe que sus días están contados -como los de todos los intereses monetarios adjudicados-, siempre que la humanidad rija sus decisiones durante los próximos cincuenta años, con la idea del mayor bien para el mayor número. Por lo tanto, en el futuro, las decisiones mundiales deben estar basadas en una firme determinación de llevar adelante las rectas relaciones humanas e impedir el control egoísta, financiero o eclesiástico, por un grupo de hombres provenientes de cualquier parte y en cualquier país. Creemos que la determinación de Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá, que poseen los secretos, está de acuerdo con estas líneas.

Estas pocas sugerencias dará mucho material para reflexionar y una base real para un pensar confiado y progresista. [i500] Organícense ahora para el trabajo de buena voluntad. El futuro del mundo está en las manos de los hombres de buena voluntad y de todos los que tienen un propósito altruista. Esta liberación de la energía hará oportunamente que el dinero, tal como lo [e414] conocemos, no tenga importancia; el dinero (debido a las limitaciones del hombre) ha producido el mal y sembrado la discordia y el desconcierto en el mundo. Esta nueva energía liberada puede resultar una “fuerza salvadora” para todo el género humano, liberándolo de la pobreza, la fealdad, la degradación, la esclavitud y la desesperación; destruirá los grandes monopolios, acabará con la maldición del trabajo y abrirá la puerta hacia la edad de oro que todos los hombres esperan. Nivelará todas las capas artificiales de la sociedad moderna y emancipará a los hombres de la constante ansiedad y del arduo trabajo, que fueron los responsables de tanta enfermedad y muerte. Cuando estas condiciones nuevas y mejores se hayan establecido, entonces los hombres serán libres de disfrutar de las bellezas de la vida y de buscar el “Camino Iluminado”.