El Trabajo Espiritual de las Naciones Unidas y la Liberación de Palestina

por Grupo de Servicio el 30 de Noviembre de 2012

MEDITACIÓN: En silencio total y enfocado, visualizamos la Asamblea General de las Naciones Unidas bajo la luz protectora del Avatar de Síntesis e infundida por el Amor de la Jerarquía y del Cristo. Meditamos sobre el Propósito que busca guiar a las “pequeñas voluntades humanas”.

Asamblea General de las Naciones Unidas
(ubicada físicamente encima del Salón de Meditación)

 

 

Hace 65 años, justo el 29 de noviembre de 1947, la misma Asamblea, con menos miembros que los que tiene en la actualidad, votó por la partición del protectorado británico en Palestina.
La intención era resolver lo que entonces se conocía como “la cuestión palestina” con la creación de un Estado judío primero, otro palestino después y la ciudad de Jerusalén como una autonomía bajo administración internacional.
Pero los acuerdos no se cumplieron y el mundo árabe e Israel se enfrascaron en guerras, que tras varios acuerdos llevaron a la precaria paz que hoy existe y que frecuentemente se ve interrumpida.
Aunque Israel nació de una resolución en 1947 de la entonces novel ONU, sus gobiernos suelen acusar al foro mundial de “hostilidad” hacia el país y de pretender imponer una solución multilateral al problema con los palestinos.

 

 

El jueves, la Asamblea General de la ONU aprobó por 138 votos a favor, nueve en contra y 41 abstenciones la nueva condición para los palestinos, que lo equipara con la condición del Estado Vaticano.
Los que se opusieron a la propuesta fueron Estados Unidos, Israel, Canadá, República Checa (el único europeo), Palau, Nauru, Islas Marshall, Micronesia y Panamá (el único latinoamericano).
La mayoría de América Latina votó a favor, incluido México para sorpresa de muchos, porque se trata de un país que no reconoce a los palestinos como Estado. Se abstuvieron tres naciones de la región: Paraguay, Guatemala y Colombia.

 

 

 

Por una abrumadora mayoría, la Asamblea General de Naciones Unidas admitió este jueves a Palestina como “Estado observador” tras una votación en la que 138 países se pronunciaron a favor, solo nueve en contra y 41 se abstuvieron. De esta manera, la organización más representativa de la voluntad internacional reconoce implícitamente la soberanía de los palestinos sobre el territorio ocupado por Israel desde 1967. Esta decisión abre un nuevo capítulo en un conflicto que se prolonga por más de seis décadas y deja a Israel y a Estados Unidos en el mayor aislamiento diplomático que han conocido jamás.
Israel y Estados Unidos se encontraron solos en la Asamblea General de la ONU frente a un amplísimo bloque de países de todos los continentes, tanto con gobiernos democráticos como autoritarios, de derecha como de izquierda, que se pronunciaron a favor de la reclamación palestina. Únicamente la República Checa, Canadá, Panamá, Nauru, Palau, Micronesia y las Islas Marshall votaron junto a ellos.
Para Obama esta votación de la Asamblea General es, en cierta medida, una frustración y un fracaso personal. Obama llegó, en la presión a Netanyahu, todo lo lejos que puede llegar un presidente de EE UU que quiera conservar su puesto. Es sabido que el primer ministro israelí no respondió a esa presión.

 

[CE-VBA] La postura de la administración del Presidente Obama en la ONU ayer distó mucho de la posición de la Jerarquía espiritual planetaria sobre la ocupación sionista en Palestina.

 

[AAB-DK] Los conductores del movimiento agresivo sionista constituyen un verdadero peligro para la paz mundial y el desarrollo humano, y sus actividades han sido apoyadas por la política de conveniencia de los Estados Unidos de América y, en menor grado, por Gran Bretaña, debido a la influencia de los Estados Unidos. Los sionistas han desafiado a las Naciones Unidas rebajando su prestigio, y han hecho que su posición sea tanto negativa como negligente para el mundo. Los sionistas han perpetrado el mayor acto agresivo desde la fundación de las Naciones Unidas y han sido bastante hábiles para obtener el apoyo de las Naciones Unidas, trasformando la [e558] “recomendación original de las Naciones Unidas en una orden. La ley de la fuerza, de la agresión y de la conquista territorial por la fuerza de las armas está demostrada hoy por los sionistas en Palestina, así como también por el poder del dinero para comprar gobiernos. Estas actividades van en contra de todos los planes de la Jerarquía espiritual y marcan un punto de triunfo de las fuerzas del mal.

 

El discurso de la embajadora estounidense ante la ONU, Susan Rice, para obtener el apoyo de la derecha pro-sionista en la política doméstica estadounidense y así lograr su ambición de convertirse en la Secretaria de Estado fue un acto vergonzoso.
El Presidente Obama se ubica así del lado  incorrecto de la historia, curso que debe rectificar si aspira a ser el legítimo merecedor de un premio nóbel de la paz. –JB