Cuba y el Misterio del Cocodrilo

por Grupo de Servicio el 27 de marzo de 2012

 

Traigo a mi Isla debajo del brazo,

y todos me preguntan:

¿Es un cocodrilo verde?

Yo digo que sí. Y me sonrío.

Eternamente verde.

Crucero entre las dos Américas,

mi Isla es una gota de esmeralda,

ceñida por los mares,

y en ella baja a prolongarse el cielo…

Elogio de un Poeta a su Isla Antillana ]

 

 

[Benedicto en América. 26 MAR 2012] Benedicto XVI comenzó el viernes su primera visita como cabeza de la Iglesia a México y Cuba. Aunque por razones distintas, no era un viaje fácil en ninguno de los dos países. En México, por la proximidad de las próximas elecciones presidenciales y por el escándalo de los abusos a menores cometidos por el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. En Cuba, porque la transición política parece estancada en el mismo punto donde se encontraba durante la visita de Juan Pablo II, hace casi tres lustros.

 

[Yoani Sánchez. La Habana 26 MAR 2012] Benedicto y el cocodrilo dormido… símbolo de que Cuba puede recuperar su lugar en el hábitat mundial, su sitio en el entorno de las naciones democráticas.

El Gobierno quiere dar una imagen de control y para ello ha practicado una meticulosa “limpieza ideológica” a lo largo de toda la isla. Los métodos empleados para lograrlo van desde los arrestos domiciliarios, el corte de servicio telefónico, las amenazas, las deportaciones de una provincia a otra y las detenciones de los disidentes más activos. Esta oleada represiva ya ha sido bautizada popularmente como la operación “Voto de silencio”. Incluso los mendigos y limosneros que merodeaban por las calles de Santiago de Cuba y de La Habana están recluidos hasta que pase la visita papal. Todo tiene que ajustarse a un guión escrito con anterioridad, y no precisamente en los salones del Vaticano.

Pero los imprevistos no han parado de sucederse. El 13 de marzo un grupo de trece personas se introdujo en el templo dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre en La Habana y exigió hacerle llegar un pliego de demandas a Benedicto XVI. Dos días después y cerca de la medianoche, la jerarquía religiosa autorizó la entrada al recinto de un comando —no armado— que sacó por la fuerza a los ocupantes. Aunque varios disidentes habían mostrado su desacuerdo con la ocupación de la parroquia con fines políticos, el desenlace final recibió un repudio abrumador. Hasta el punto que muchos aseguran que en ese acto se jugó —y se perdió— el futuro papel de la alta jerarquía de la Iglesia católica en nuestra transición. Las Damas de Blanco, por su parte, le han solicitado al Papa que les dé al menos un minuto de su tiempo para narrarle esa otra Cuba que la versión oficial nunca le enseñará. Hasta ahora no hay ninguna señal de que Su Santidad las reciba. Ni a ellas ni a otros activistas de la sociedad civil.

De no ocurrir encuentro alguno con ese sector social, el Gobierno de Raúl Castro tratará de presentar el viaje del inquilino del Vaticano como un gesto de validación a su administración. La jerarquía eclesial, por su parte, intentará recuperar algo del terreno social y educativo que le fue arrebatado a partir de 1959. Ya ha logrado que le permitan construir un nuevo seminario y transmitir las más importantes misas a través de la televisión nacional. Atrás han quedado los años de fanatismo antirreligioso en los que la gente era expulsada de su trabajo o de su centro de estudios por tener un cuadro del sagrado Corazón de Jesús en la sala de su casa.

Sin embargo, todavía la Iglesia está muy lejos de poder disponer aquí de los espacios públicos, escolares y políticos que ostenta en otros países de Latinoamérica. La visita de Benedicto XVI puede ser definitoria para alcanzar ese objetivo. Pero solo podrá lograrlo si el Papa trasciende la escena pastoral y extiende su manto protector sobre la pluralidad que emerge en Cuba, en esta isla con forma de cocodrilo dormido, sedado.

 

 

[CE-VBA] El cocodrilo, animal anfibio, es un símbolo esotérico que representa la naturaleza dual del hombre en un principio atraído por lo material (agua = deseo, tierra = forma) pero más tarde —cuando éste ha transmutado su naturaleza de deseos— representa al Iniciado triunfante que ha transformado el conocimiento en Sabiduría a través del servicio al género humano, deviniendo así la MA-KA-RA (el cocodrilo) en KU-MA-RA (el Iniciado).

El Tibetano nos habla del cocodrilo, la cabra y el unicornio como los símbolos de Capricornio:

“El Cocodrilo, la Cabra y el Unicornio, representan tres etapas del desenvolvimiento del hombre. La Cabra se transforma en el Unicornio, conduciendo a la victoria. El Cocodrilo, la Cabra y el Unicornio, representan tres etapas del desenvolvimiento del hombre.” [AE, 126]

“Capricornio es el signo de la cabra que busca su sustento en los lugares más rocosos y áridos del mundo, y por lo tanto relaciona al hombre con el reino mineral. [La cabra nos conduce por caminos áridos en busca de alimento y agua, “representa la necesidad de lo verde”; pero la Cabra es también capaz de ascender hasta la cumbre de la montaña. AE, 126] También es el signo de los Cocodrilos, que viven en el agua y en la tierra; espiritualmente es el signo del Unicornio, “la bestia que lucha y triunfa”, de las antiguas mitologías. De acuerdo al simbolismo de estos animales, el signo nos da un cuadro completo del hombre, con sus pies en la tierra, corriendo libremente y ascendiendo las cumbres de la ambición mundana o de la aspiración espiritual, en busca de lo que él comprende (en un momento dado) que es su mayor necesidad. Como la cabra, Capricornio, es el hombre terreno, humano y codicioso, que trata de satisfacer el deseo, o el aspirante egoísta que trata de satisfacer su aspiración. Este signo representa al hombre como un animal ambicioso, en dos sentidos de la palabra: en las primeras etapas de la Cruz Mutable, el hombre, la mezcla del deseo (agua) y de la naturaleza animal (tierra), y en la rueda revertida, el hombre, la fusión del alma y la forma. También nos proporciona un cuadro del iniciado triunfante, el “Unicornio de Dios”, el símbolo del Unicornio con su único cuerno protuberante sobre el testuz, semejante a una lanza, en vez de los dos cuernos de la cabra.” [AE, 123-124]

El sufrimiento de nuestros hermanos en Cuba los ha forzado a modificar su atracción por la forma y a replantearse las necesidades básicas para la supervivencia (), si podemos hacer su experiencia nuestra y replantearnos nuevos valores por los qué vivir podremos brindarle un nuevo significado a su continuo sacrificio desvitalizador del Maya Planetario.

¡Que pronto el Cocodrilo dormido despierte como el Iniciado en cada uno de nosotros!

 

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