Piscis: renunciación, desapego, sacrificio, muerte

por Grupo de Servicio el 3 de Marzo de 2012

La dualidad de Piscis debe ser estudiada en relación a sus tres notas clave:

Esclavitud o cautiverio.

Renunciación o desapego.

Sacrificio y muerte.

 

“A todos cuantos suspiráis ardientemente por la liberación y sufrís intensamente por ella, dejando a cada paso y en cada ignorado recodo del camino, jirones de vuestro yo vencido… ¡Bendito seáis en nombre del Maestro!” –VBA

 

Introducción al AGNI YOGA

 

[Texto Completo]

por Vicente Beltrán Anglada

Extractos Anotados*

[* Anotaciones por el Centro de Estudios VBA]

 

“El libro “Introducción al Agni Yoga”, dentro de las limitaciones propias del lenguaje, y de acuerdo a ciertas reticencias de carácter esotérico, expresa la realización de un estado de conciencia que deberé mantener, cueste lo que cueste, hasta haber alcanzado la Iniciación correspondiente a mi estado actual de evolución…”  –VBA, Mis Experiencias Espirituales, 135

“En el Aula del Aprendizaje, se tuvo en cuenta desarrollar al máximo la facultad de discernimiento, empezando por la discriminación, en donde lo más importante eran las prácticas concretas del Raja-Yoga, pero al llegar en el Aula del Conocimiento hay una transformación, se empieza a trabajar con aquello que Patanjali decía: “Meditación sin simiente”, la mente sin objetivo…”

 

SECCIÓN 2: El Dolor de la Soledad y su Propósito Espiritual

Capítulo III

 

Una Síntesis de Unidad

En [las] crisis del alma, la Verdad, que se expresa como soledad, ha sido sofocada en nuestro interior y seguramente pasará mucho tiempo antes de que el corazón vuelva a hacer sentir su presencia y a reclamar la atención de nuestro ser. Debo afirmar, sin embargo, y no me mueve a hacer esta declaración otro motivo que el de exponer mi propia experiencia, que llegará un momento en nuestra vida en que el dolor de la soledad interna será tan agudo, y tan intenso el sentimiento de separatividad, que forzosamente deberemos atender aquella VOZ muda y silenciosa del corazón, dejando de recurrir definitivamente a las formulaciones artificiosas de la mente con su compleja estructura de frías verdades teológicas y afrontando el reto de la propia Verdad, la única que puede liberarnos del sentimiento angustioso de soledad y dotamos de valor espiritual.

El sentido del corazón –tal como esotéricamente se define a veces a la capacidad intuitiva del hombre– hace sentir frecuentemente su suave y benéfica presión sobre la personalidad humana y sus efectos místicamente reconocidos, se demuestran en forma de una acusada e irresistible tendencia hacia la libertad individual. Se nos dice así que cuando el corazón ha rebasado en una cierta medida su capacidad de resistencia al frío razonamiento intelectual, se produce una gran crisis en la vida del hombre. Esta crisis es el clamor invocativo del alma la cual, a través del corazón que es el asiento divino de Síntesis, exige una especial atención de parte del ser humano, una inapelable respuesta a un sinnúmero de solicitaciones espirituales surgidas en el transcurso del tiempo. Todos hemos sentido alguna vez, en momentos realmente cumbres de nuestra existencia, el aliento íntimo de esta muda solicitación causal… pero, ¿cuántos de nosotros respondimos adecuadamente a la misma? Démonos cuenta, sin embargo, que estas mudas solicitaciones espirituales del corazón se expresan en forma de un sentimiento muy profundo e inenarrable de soledad, una soledad o un sentido de aislamiento que no todos tendremos quizás el valor de afrontar serenamente en el fragor de la existencia cotidiana.