Bhagavad Gita Acuariano

por Grupo de Servicio el 18 de Febrero de 2012

Nicholas Roerich. Krishna

Krishna. 1929

Tempera on canvas. 74 x 118 cm.

Nicholas Roerich Museum, New York

Кришна

 

[CE-VBA] La ocasión del ingreso solar en el signo de Piscis puede servir de “nota sensible” para recordar la tónica de nuestro diálogo espiritual.

El retorno al origen, Alfa y Omega, se simboliza por el uróboros (ouroboros) engullendo su propia cola, conformando con su cuerpo serpentiforme una forma circular, como la octava musical.

El registro más antiguo de ese dialogo espiritual lo encontramos en el Bhagavad Gita, la Canción (Gita) del Bendito (Bhagavad). [1] Los 18 capítulos del Mahabarata correlacionan con los 18 subplanos que utiliza Arjuna en diálogo con su Angel Solar (Krishna). Los 18 subplanos (7+7+4) representan dos octavas musicales (7+7), el rango usual de voz en cantantes operáticos, mas un intervalo de cuarta, hasta donde pueden extenderse cantantes excepcionales.

El asunto del diálogo entre Arjuna y Krishna es tan vigente hoy como entonces: el dilema de los pares de opuestos en conflicto y los tres yogas clásicos que corresponden a las lecciones que ofrecen los planos físico (con 7 subplanos), astral (con 7 subplanos) y mental concreto (con 4 subplanos).

Es un diálogo vital e impostergable. Postergarlo es tan imposible como dejar de respirar y seguir viviendo. Es un contrasentido argumentar que no se dispone del tiempo para respirar. Pero se puede respirar consciente o inconscientemente.

Cuando postergamos el diálogo espiritual en nuestras vidas “hasta que encontremos el tiempo en nuestro diario ajetreo para atenderlo” todo lo que hacemos es optar por la vida inconsciente. Hasta que un día ese diálogo vital irrumpe como un sueño simbólico que nos sacude del sopor, ya sea en la vida onírica o como un golpe en la ilusoria vida “real” que Calderón tan bien ha identificado como el verdadero sueño.

Arjuna es el aspirante espiritual que ha despertado del sopor de la realidad de los sentidos físicos, esa ilusión que nos convence de no disponer del tiempo para el diálogo espiritual, con nosotros mismo y con otros, porque lo urgente troncha lo importante. Antes de despertar, Arjuna se pasaba la vida re-accionando, como un esclavo sordo y ciego, atado por su karma. Ahora Arjuna escucha y canta, aspirando a observar con profunda atención a través de los velos del maya, el espejismo y la ilusión. Entonces queda serenamente expectante para accionar sin reaccionar, un peldaño importante en la praxis de un nuevo yoga, el yoga acuariano de síntesis, el Agni Yoga, la Práctica de la Presencia de Krishna en nuestro diario vivir.

El ingreso solar en el “último” signo del año espiritual es un momento propicio para retornar a la tónica de nuestras vidas (música tonal) y entonar su canto. El Arjuna acuariano ahora cuenta con un nuevo yoga, el Agni Yoga, la SÍNTESIS de todos los yoga anteriores. Cantemos pues nuestro retorno, sin regreso.

 

El Gayatri

Oh Tú, sustentador del Universo,

De Quien todas las cosas proceden,

A Quien todas las cosas retornan,

Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual,

Oculto por un disco de luz dorada,

Para que conozcamos la verdad,

y cumplamos con todo nuestro deber,

Mientras nos encaminamos hacia Tus sagrados pies.

Radio Triángulos, FP 3/4\5

Vibrando en la Frecuencia Pitagórica, 
¡con suprema INDIFERENCIA!