Solsticio de Cáncer: Construcción de acuerdo al PLAN de la Jerarquía

por Grupo de Servicio el 21 de junio de 2011

 

Solsticio Géminis-Cáncer 2011

Según VBA, los nombres de los Señores del Karma son:

1. El Ángel de la Muerte

2. El Ángel de la Justicia

3. El Ángel de los Archivos o Registros (Akásicos)

4. El Ángel de la Liberación

Usando la la norma Hermética de la analogía se puede derivar la siguiente correlación (para el hemisferio norte):

1. Primavera: Liberación [AAB-DK: Retorno]

2. Verano: Registros [AAB-DK: Iluminación]

3. Otoño: Justicia [AAB-DK: Relación]

4. Invierno: Muerte [AAB-DK: Dolor]

Cada cambio de estación planetaria (solsticios y equinoccios) se podría asociar a una reflexión relacionada con los Señores del Karma. Al ser las estaciones en cada hemisferio complementarias, esto enriquecería la sinfonía grupal con una especie de contrapunto melódico.

 

Reglas de Magia Blanca para el Plano Físico

REGLA DOCE

La trama palpita. Se contrae y dilata. Que el mago se apodere del punto medio a fin de liberar a esos “prisioneros del planeta” cuya nota está correcta y exactamente afinada con aquello que debe ser hecho.

 

REGLA TRECE

El mago debe reconocer a los cuatro; observar en su trabajo el tono violeta que evidencian, y así construir la sombra. Cuando esto ocurre, la sombra se reviste a sí misma y los cuatro se convierten en siete.

 

REGLA CATORCE

El sonido aumenta. Se acerca la hora del peligro para el alma valerosa. Las aguas no han dañado al creador blanco y nada puede ahogarlo ni mojarlo. Ahora amenaza el peligro del fuego y de las llamas, sin embargo se observa tenuemente el humo que se eleva. Que él, después del ciclo de paz, acuda nuevamente al Ángel Solar.

 

REGLA QUINCE

Los fuegos se acercan a la sombra, sin embargo no la queman. La envoltura del fuego se ha terminado de construir. Que el mago entone las palabras que fusionan el fuego y el agua [Agni Yoga] .

 

Principio de Vida (física)

Un ángel constructor, presidiendo el acto de nacimiento de una criatura humana

 

[VBA] Los actos cíclicos que presagian o anuncian un nuevo nacimiento en la vida de cualquier alma humana son cuidadosamente cronometrados, por decirlo de alguna manera, por el Ángel de los Registros Akhásicos, el cual somete la panorámica completa de la vida individual a la atención infinita del Ángel de la Justicia, y éste contemplando el pasado del Alma y habiendo pesado convenientemente su corazón, tal como rezan los Misterios de Osiris, y extraído del mismo las tres energías resultantes del proceso de recapitulación del Alma, efectuado durante el proceso cíclico de la muerte del cuerpo de manifestación, emite su justo veredicto y pronuncia el mántram sagrado: “Hágase”, un mántram al que responden los devas cuyo pasado —no me atrevo a decir karma— viene entretejido de muchos y muy estrechos contactos con el alma que va a encarnar, y a partir de este momento suceden cinco cosas: Primera, se le muestran al alma que va a encarnar, en un momento de mística iluminación, las condiciones que deberá enfrentar en su nueva existencia física, esta iluminación le viene transmitida por el Ángel Solar; segunda, le son confiados los tres mántrams, o las tres místicas voces —tal como esotéricamente se dice— le han de confiar el secreto de su nuevo nacimiento: una voz para el cuerpo mental, otra para el cuerpo emocional y la tercera y última para el cuerpo físico. La pronunciación de estos tres mántrams abren los éteres del espacio y de su inmaculado seno surgen tres devas, los Tres Elementales Constructores de gran evolución espiritual que deberán construir los tres cuerpos de manifestación del Alma; tercera, una voz resuena entonces procedente del Plano Cósmico emitida por el Señor de la Liberación proyectándola sobre el cuerpo causal del Alma, el Ángel Solar o el Yo Superior, a su vez, y al conjuro de este mántram, emite otro muy directo y particular y lo transmite al Alma en proceso de encarnación física. Cuarto, el Alma oye esta llamada y, a igual que sucede en la creación de un nuevo Universo, pronuncia un mántram de mística aquiescencia: “Cúmplase, Señor Tu Voluntad”; simultáneamente, corrientes etéricas de tres tipos vibratorios se arremolinan alrededor de los tres átomos permanentes y se inicia el proceso de substanciación del éter correspondiente a cada uno de los tres vehículos de manifestación, teniendo lugar entonces lo que, en términos místicos, llamamos el Misterio de la Concepción. A partir de este momento, el Alma entra en un estado definido de quietud y se sumerge en un mundo de incomprensible silencio, una especie de sueño del Alma, y deja que los Tres Elementales Constructores vayan realizando su obra. El elemental físico se introduce entonces en las entrañas de la mujer que va a ser la madre física del Alma que va a encarnar, llevando consigo el tesoro inapreciable del átomo permanente físico que el Señor de los Registros Akhásicos le había confiado, y alrededor de este centro de energía cósmica conteniendo todas las memorias del Alma empieza su obra de construcción del cuerpo físico utilizando los éteres más convenientes para la propia evolución del Alma. Quinto, una vez que el cuerpo físico ha sido convenientemente estructurado, al final del ciclo normal de nueve meses, la voz del Ángel Solar resuena nuevamente desde el Plano Causal, despierta al Alma sumida en sueño y le indica el momento exacto y trascendente del nacimiento, éste se efectúa bajo la dirección del Ángel Liberador, el cual contempla el espacio sideral, ve la posición de las estrellas y, con una sabiduría infinita que está más allá de la comprensión humana, pronuncia el último y definitivo Mántram: “Hágase la luz”, y a este conjuro mágico una misteriosa corriente de vida divina impulsa Cuerpo y Alma hacia el exterior, se produce el alumbramiento y un nuevo ser nace a la vida de la experiencia en los tres mundos del esfuerzo humano, y el tiempo y el espacio y su obra mancomunada, la conciencia, se han fundido de nuevo para revelar el íntimo secreto de la Vida de Dios, latente en lo más profundo del corazón de toda existencia manifestada.