Las dos columnas del Templo

por Grupo de Servicio el 23 de marzo de 2011

FB/DK. El Espíritu de la Masonería.

“Cuando el Masón comprenda el significado de la dualidad, simbolizada por las dos Columnas, entonces podrá elegir entre los pares de opuestos, y aprender a hollar el angosto Sendero del filo de la navaja que lo conducirá directamente al lugar de la luz.” [Cfr. F. Bailey, El Espíritu de la Masonería, pp. 87-88]

AAB/DK. Los Trabajos de Hércules.

Prestemos atención al significado esotérico de los dos pilares, Boaz y Jaquín, cuando se los considera en conexión con el ciclo zodiacal.

Colocados en posición uno junto al otro, estos dos pilares forman el símbolo utilizado en astrología para representar al signo de Géminis, y el estudio de su significado nos revela, quizás más claramente que ninguna otra cosa, el tema subyacente en la Masonería.

Los dos pilares pueden significar el origen, o el tiempo del origen, de la así llamada Masonería histórica. Si este origen se remonta a 7 mil años a.C., cuando el Sol estaba en el signo de Géminis, o si debemos referirnos a ese punto cuando el gran ciclo zodiacal de 25 mil [novecientos veinte]años, comenzó en ese signo, no es útil para nosotros conjeturar, pues no existen medios para probarlo. Es posible también referirse a una época aún más distante respecto de este tema.

La Tradición masónica podría […] ser rastreada hasta ese período anterior a la Era de Tauro [4,363–2,203 a.C.] cuando el Sol estaba en Géminis [6,523–4,363 a.C.], y hasta ese Gran Ciclo en el cual la raza Lemuriana, la primera raza estrictamente humana, empezó a existir [Hace aproximadamente 21.6 millones de años.]; cuando el aspecto mente empezó a emerger [El proceso de Individualización tardó al rededor de 3 millones de años y no se concretó sino hasta hace 18.6 millones de años con la llegada de los Señores de la Llama.], y la dualidad de la humanidad se volvió un hecho en la naturaleza [La división del hombre primigenio andrógino en sexos separados ocurrió en la quinta sub-raza de la Tercera Raza Raíz Lemuriana]. […] Permaneciendo los dos pilares, Boaz y Jaquín, como los emblemas de dicha dualidad. [Cfr. A. Bailey: Los Trabajos de Hércules, p. 62. Notas de LAHR.]

FB/DK. El Espíritu de la Masonería.

Los dos pilares Boaz y Jaquín indican, por lo tanto, no sólo una fecha conocida por los Iniciados del pasado pero oculta a nosotros hoy, “ciegos que necesitamos caminar por medio de la fe y ya no lo hacemos guiados por nuestra visión” (2 Cor 5: 7), sino que también indican la fundación del Trabajo Masónico.

La Masonería es el símbolo de la Realidad interna y espiritual, es la verdadera religión de la humanidad. Esa religión fue establecida [Jaquín] con fuerza [Boaz], y su vitalidad es tal, que hoy miles de años más tarde aún persiste. Los dos pilares fueron elegidos por los Antiguos Constructores y colocados en todo Templo para recordar a los humanos el antiguo símbolo zodiacal de Géminis comenzó la búsqueda de la luz.

En el signo de Géminis, la dualidad del hombre es simbolizada por los gemelos:

1) El hombre —bueno y malo en su misma naturaleza— procediendo de la obscuridad y buscando la luz;

2) el hombre compuesto de dos aspectos o naturalezas, pues “El primer hombre es de la tierra, terrenal, mientras que el segundo es del cielo” (1 Corintios, 15:47);

3) el hombre hijo de la Viuda pero también hijo de la Luz. Dios y hombre unidos, los dos hermanos Cástor y Polux irradiando juntos y significando la mortalidad y la inmortalidad. De forma curiosa, actualmente la luz del hermano “mortal” está brillando menos, mientras que la del hermano “inmortal” está ganando brillo, recordándonos las palabras de San Juan Bautista cuando dijo: “Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya” (Juan, 3: 30).

Tal es la historia de la constelación de Géminis en la Tradición y la Leyenda. Ese es también el tema de la Masonería: el creciente brillo de la luz de un Maestro Masón hasta que se olvidan los días de ciega obscuridad, cuando era tan sólo un Candidato.

En consecuencia, la Masonería puede ser tan antigua como la humanidad misma, y la religión tan antigua como la Masonería. La constelación de Géminis puede ser un símbolo colocado para nosotros en el pictórico libro de los cielos para recordarnos que ese distante tiempo, cuando nuestro Sol (pasando a través del signo de Géminis) marco el período en que emergió sobre la Tierra esa humanidad infantil de la cual nuestra moderna raza de hombres es el fruto. Ese período también pudo haber sido el tiempo de la fundación de esa enseñanza tan simple que más tarde fue elaborada dentro del Ritual y los Trabajos de la moderna Masonería. [Cfr. F. Bailey, El Espíritu de la Masonería, pp. 41-42]

FB/DK. El Espíritu de la Masonería.

En esos tiempos remotos, la verdad debía ser presentada en forma física a la inteligencia dormida de los pueblos. Por lo tanto no se habló a la humanidad infantil en términos claros de una divinidad, y de un porvenir en cuya vida y existencia ellos podían participar, sino que se enseñó sobre una Divina Organización de Inteligencias y Fuerzas quienes gobernaban y guiaban los asuntos planetarios, y conducían a los hombres por medio de los sacerdotes-iniciados de entonces hacia una mayor luz y una mayor comprensión. [Cfr. F. Bailey, El Espíritu de la Masonería, p. 81]

AAB/DK. La Reaparición de Cristo.

Hablando astronómicamente han pasado cuatro Eras: Géminis, Tauro, Aries y Piscis, y actualmente Acuario, la quinta, está entrando en vigor. En Géminis (6,523–4,363 a.C.), el simbólico signo de los dos pilares puso su sello sobre la Fraternidad Masónica de aquel entonces, y los dos pilares, Jaquín y Boaz, aplicándoles nombres judíos que ciertamente no son los reales, vinieron a la existencia hace aproximadamente ocho mil años. Después le siguió Tauro (4,363–2,203 a.C.), el toro, época en que Mitra vino como Instructor del mundo e instituyó los misterios de Mitra, con la aparente adoración al toro. Luego siguió Aries (2,203–43 a.C.), el carnero, que vio el comienzo de la dispensación judía, tan importante para los judíos y desafortunadamente para la religión cristiana, pero sin importancia para los innumerables seres humanos de otras partes del mundo; durante este ciclo vinieron el Buddha, Sri Krishna y Sankarāchārya; finalmente surgió la Era de Piscis (43 a.C.–2,117 d.C.), los peces, que nos trajo al Cristo. Pero la secuencia de los Misterios personificados en cada uno de los signos del Zodiaco, será esclarecido por el Cristo [al momento de su nuevo Retorno durante la Era de Acuario (2,117 a.C.–4,260 d.C.)], pues la conciencia colectiva actual [más pensante, inteligente e iluminada] exige algo más definido y realmente espiritual que la astrología moderna o el pseudo-ocultismo tan ampliamente difundido. [Y por ello la nueva dispensación de la Masonería, ocupada en el Trabajo de Aquél que Viene y en la Restauración de los Misterios, pone énfasis en el cuadro completo del desarrollo del individuo y no tan sólo en un fragmento.] [Cfr. A. Bailey, La Reaparición de Cristo, p. 111. Notas de LAHR.]

AAB/DK. Astrología Esotérica.

La naturaleza amorfa de la influencia de Géminis es notablemente confirmada si se estudia la significación de la Masonería. Esta institución mundial —como anteriormente dije— fue organizada bajo la influencia y el impulso de este signo y está regida por él en forma poco común. La forma, o simbolismo exotérico de la Masonería, ha sido cambiada frecuentemente durante los milenios que ha estado activa. Su actual matiz judío es relativamente moderno y no necesariamente duradero, pero su significación y la historia de su desarrollo constituyen la historia de la Conciencia Crística y la luz interna que debe continuar perseverantemente, a pesar de los cambios externo. Así, los discípulos (Jaquín y Boaz) que han entrado a través de los dos pilares de Hércules y en el signo Géminis lo han hecho para quedarse. [A. Bailey, Astrología Esotérica, p. 262]

AAB/DK. Astrología Esotérica.

Anteriormente insinué cuál fue […] la época de ese “Gran Acercamiento” de la Jerarquía a nuestra manifestación planetaria, cuando tuvo lugar la Individualización y apareció el cuarto reino de la naturaleza. Dije que ese estupendo acontecimiento ocurrió hace 21,688,345 años. En ese tiempo el Sol estaba en Leo. El proceso que entonces se inició en el plano físico y produjo acontecimientos físicos externos, tardó aproximadamente 5,000 años para madurar; el Sol estaba en Géminis cuando tuvo lugar la crisis final de la Individualización y se cerró la puerta al Reino Animal.

Se dice que Sagitario rige la evolución humana, pues el Sol estaba en ese signo cuando la Jerarquía inició su Acercamiento, a fin de estimular las formas de vida sobre nuestro planeta. Por lo tanto Sagitario gobernó el período de acercamiento subjetivo.

El Sol estaba en Leo cuando tuvo lugar la Individualización en el plano físico, como resultado del estímulo aplicado.

El Sol estaba en Géminis cuando este Acercamiento fue consumado y se fundó la Jerarquía en la Tierra. Éste es uno de los grandes secretos que tipifica el Ritual Masónico, pues el símbolo del signo Géminis originó el concepto de los dos pilares, tan familiar a los Masones. Simbólicamente hablando, podría establecerse que:

  • Leo rige el grado de Aprendiz Admitido.
  • Géminis rige el grado Compañero del Oficio.
  • Sagitario rige el grado de Maestro Masón hasta el episodio de la elevación del Maestro, y Capricornio rige la parte final de la Ceremonia y al Santo Real Arco. [A. Bailey, Astrología Esotérica, p. 60]

En Leo el hombre se individua e Integra su personalidad, manifestándose como un Hijo de Dios en encarnación. En Géminis el hombre aprende a utilizar su mente como puente entre lo inferior y lo superior, y realiza la comunión entre los dos Hermanos: la personalidad y el Alma. En Sagitario el hombre viaja por el mundo ganando experiencia hasta que es elevado a una Nueva Vida. En Capricornio el hombre asciende hasta las cimas del Monte de la Iniciación y se rinde a la Voluntad Divina.