El trabajo conjunto del Buda y el Cristo

por Grupo de Servicio el 17 de mayo de 2011

AAB/DK. EJ.

Dos Acercamientos principales residen en la pasada historia de la raza y ambos son de tal significado que sería conveniente considerarlos aquí. Se hallan tan atrás en la historia humana que sólo tenemos la mitología y los monumentos para indicar su acontecimiento.

El primer gran Acercamiento de lo divino al hombre fue la causa de la aparición del alma humana y la añadidura de otro reino de la naturaleza a los tres (mineral, vegetal y animal) ya existentes. El reino del hombre apareció en la tierra.

Pasaron eones mientras el hombre primitivo siguió evolucionando, luego tuvo lugar el segundo gran Acercamiento y la Jerarquía espiritual de nuestro planeta se acercó más a la humanidad; el Camino espiritual a Dios fue abierto para quienes conscientemente pueden avanzar, demostrar definidamente el espíritu crístico y buscar ardientemente la iluminación y la liberación. El verdadero llamado de las palabras de Cristo: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” los impulsa a avanzar hacia la luz, a través del portal de la iniciación y hacia ese sendero que resplandece cada vez más hasta “el día perfecto”. En el momento del segundo gran Acercamiento, la realidad de la existencia de la Jerarquía espiritual, del portal abierto a la iniciación y del Camino del Sacrificio, alboreó por primera vez en la conciencia humana; desde ese momento, los hombres hallaron el Camino y salieron del reino humano y entraron en el espiritual, trasformando su conciencia humana en percepción divina. El reino del hombre y el reino de Dios se relacionaron. La religión se convirtió en un factor de desarrollo del espíritu humano y Dios Se acercó más a los Suyos. Lo primero que condicionó el concepto de la Deidad en el hombre fue Dios trascendente. Luego Dios, como contralor nacional, tomó posesión de la mente del hombre y apareció el concepto de Jehová (tal como lo describe la dispensación judía); después se vio a Dios como el ser humano perfecto, y el divino Dios-hombre caminó sobre la Tierra en la persona del Cristo. Hoy tenemos un rápido y creciente énfasis sobre Dios Inmanente en todo ser humano. Tales han sido los resultados del segundo gran Acercamiento y también del trabajo de los Salvadores e Instructores del mundo a través de las edades, culminando en el trabajo de Cristo, que resumió en Sí Mismo todo lo que aconteció en el pasado y es la esperanza en el futuro.

Ahora es posible un tercer gran Acercamiento y tendrá lugar cuando la guerra mundial termine y el hombre –purificado por el fuego y el sufrimiento– ponga su casa en orden y, por lo tanto, esté preparado para una nueva revelación. Para esta futura revelación el trabajo del Buda y del Cristo ha sido preparatorio. Personifican en Sí Mismos dos Acercamientos menores y, por medio de su esfuerzo unido, la humanidad en todo el mundo ha sido preparada para desempeñar su parte en este tercer Acercamiento.

Buda vino personificando en Sí Mismo un gran principio o cualidad divina. Fue el Portador de la Iluminación al mundo, el Señor de la Luz. Como siempre sucede, reactivó en Sí Mismo, para instruir a Sus discípulos, los procesos de la iluminación y se convirtió en el “Iluminado”. En las escrituras de la India se dice que alcanzó la iluminación bajo el árbol, así como el Cristo realizó la liberación del espíritu sobre el árbol, erigido en el Gólgota. La luz, la sabiduría, la razón, como atributos divinos, aunque humanos, se enfocaron en el Buda, demostrando así la posibilidad de que todos los hombres realicen esta iluminación y caminen en la luz. Instó a los pueblos a hollar el Sendero de la iluminación, de la cual la sabiduría, la percepción mental y la intuición, sólo son aspectos.

Luego vino el siguiente gran Instructor, el Cristo. Personificó en Sí Mismo un principio o aspecto divino aún mayor, el del Amor, mientras que al mismo tiempo abarcó en Sí toda la Luz que poseía el Buda. El Cristo expresó tanto la Luz como el Amor.

En consecuencia, por Su trabajo es ahora posible una reacción más profunda y una mayor comprensión de la labor y la influencia de esas grandes Vidas que esperan hoy para ayudar a la humanidad. El trabajo de estos dos Hijos de Dios produjeron, entre muchos, los siguientes resultados:

Personificaron en Sí Mismos ciertos principios cósmicos y, por Su trabajo y sacrificio, ciertas potencias divinas afluyeron a través de la raza y sobre ella, estimulando la inteligencia en sabiduría y la emoción en amor. Cuando obtuvo la iluminación, Buda permitió que la luz “afluyera” sobre los problemas de la vida y del mundo. Formuló esta revelación en las Cuatro Nobles Verdades. Su grupo de discípulos erigió una estructura de la verdad que (por el poder del pensamiento colectivo) inundó de luz al género humano.

Por medio del mensaje del Buda, el hombre comprendió por primera vez, la causa de sus constantes disgustos y disconformidad y aprendió que el Camino de la Liberación se encuentra en el desapego, el desapasionamiento y la discriminación. Donde existen éstos, hay una rápida liberación de la rueda del renacimiento.

Por medio del mensaje de Cristo, tres conceptos emergen en la conciencia racial.

El valor del individuo y la necesidad de intensificar el esfuerzo de su parte.

La oportunidad que debe ser presentada a la humanidad para que de un enorme paso adelante y pase por el nuevo nacimiento o la primera iniciación.

El método por el cual podría darse el paso siguiente en la nueva era, expresado para nosotros en las palabras “ama al prójimo como a ti mismo”. El esfuerzo individual, la oportunidad grupal y la identificación del hombre con el hombre –tal es el mensaje del Cristo.

En el mensaje del Buda tenemos los tres métodos por los cuales la personalidad puede ser cambiada y preparada para llegar a ser una expresión consciente de la divinidad. Por medio del desapego, la conciencia cerebral o estado de percepción (que personifica el reconocimiento físico de causas internas) es retraída o abstraída de las cosas de los sentidos y del llamado de la naturaleza inferior. En realidad, el desapego es la imposición de un nuevo ritmo, o la reacción del hábito sobre las células del cerebro, que lo hacen inconsciente de la atracción del mundo de percepción sensoria. Por el desapasionamiento, la naturaleza emocional se inmuniza al llamado de los sentidos y el deseo no detiene al alma en el desempeño de su correspondiente tarea. Por la discriminación, la mente aprende a seleccionar lo bueno, lo bello y lo verdadero, los cuales sustituyen el sentido de “identificación con la personalidad”, algo tan característico de la mayoría de los hombres. La personalidad esclaviza a muchas personas y esto debe desaparecer. Estas tres actitudes, cuando son correcta y sensatamente mantenidas, organizarán la personalidad, la pondrá bajo la égida de la sabiduría y preparará al discípulo para la iniciación.

Luego viene el trabajo del Cristo, que da por resultado la comprensión del valor del individuo y de su esfuerzo autoiniciado para la liberación y la iluminación, y desarrollar de este modo la buena voluntad grupal. Así aprendemos a perfeccionarnos a fin de tener algo que sacrificar en aras del grupo y enriquecerlo con nuestra contribución individual. Éste es el primer resultado de la actividad del principio crístico en la vida del individuo. La personalidad se esfuma en la gloria del alma que (como el sol naciente) disipa la oscuridad y se irradia sobre la naturaleza inferior. Éste es el segundo resultado de una actividad grupal. Surgen las palabras para los iniciados del futuro: Pierdan de vista al yo en el esfuerzo grupal. Olviden al yo en la actividad grupal. Atraviesen el portal de la iniciación en forma grupal y permitan que la vida de la personalidad sea absorbida en la vida grupal.

El resultado final del trabajo de Cristo se encuentra en nuestra identificación con el todo; individualidad, iniciación e identificación –en estos términos puede resumirse Su mensaje. Él dijo, cuando estuvo en la Tierra: “Yo y mi Padre somos Uno” y en estas palabras resumió todo Su mensaje. Yo, el individuo, por medio de la iniciación, estoy identificado con la Deidad. Por lo tanto, tenemos:

1. El Buda, el método: Desapego, desapasionamiento, discriminación.

2. El Cristo, el resultado: Individualismo, iniciación, identificación.

Es interesante observar que el trabajo de Buda está expresado en palabras que empiezan todas con la cuarta letra en el alfabeto sajón, la letra D, las cuales permiten alcanzar el sentido de la personalidad; trascender el cuaternario, la razón y las reglas para esta transmutación, las dio el Buda. El trabajo del Cristo está expresado para nosotros en palabras que empiezan con la novena letra, la letra I, y este es número el de la iniciación. Estas cosas no suceden al azar y tienen su propósito subyacente. [AAB/DK. EJ, 341-344.]

[LAHR] Durante este Wesak 2011 permitámonos recordar la labor conjunta del Sr. Buddha y el Cristo, el Instructor de Ángeles y de Hombres en beneficio de toda la Humanidad.

El Maestro Tibetano en el pasaje anterior nos remite a los dos Grandes Acercamientos de la Deidad a la Humanidad Una:

Mediante el Primero fue posible la aparición del Alma humana y la instauración del Cuarto Reino.

Mediante el Segundo, la Jerarquía pudo establecerse en la Tierra y abrirse la posibilidad de la Iniciación para el hombre en su conjunto.

Y nos explica que adelante queda la posibilidad de un Tercer Acercamiento que implicará la realidad de la Iniciación para toda la Humanidad en su conjunto, así como la Exteriorización de la Jerarquía en la Tierra. Así se inaugurará formalmente el Quinto Reino.

Para ello, el trabajo del Sr. Buddha y el Cristo resulta esencial.

Nicholas Roerich. Buddha, the Conqueror
Roerich. Buddha, the Conqueror. 1925

Buddha posibilitó al Hombre para la transformación consciente de kama-manas en Manas-Tanjasi, la transformación de la mente-de-deseos en la mente iluminada por la intuición superior, a través del Desapego, el Desapasionamiento y el Discernimiento. Todo ello relacionado con el 4.t0 Plano Cósmico o Plano Búddhico. En esencia, nos enseñó a liberarnos de la marea de las emociones para centrarnos en la clara luz de la cabeza (que no es meramente racional sino transracional e intuitiva). [El 4 como equivlante de la letra “D”.]

Roerich. The Chalice of Christ
Roerich. The Chalice of Christ. 1925.

Cristo posibilitó al Hombre para la transmutación consciente de la emoción en Amor, la transmutación de la consciencia autocentrada en la consciencia grupal de Unidad, a través de la Integración de la Personalidad (Individualización), la Iniciación y la Identificación con el Padre en los Cielos (“Yo y mi Padre somo Uno”). En esencia, nos enseñó a hollar el Sendero Iniciático, cuyo número es el 9. [El 9 como equivalente de la letra = “I”.]

En Wesak, el Sr Buddha se acerca a la Tierra y derrama desde los Éteres Extracósmicos Superiores, la Bendición que permite al hombre Hollar el Sendero Iluminado, y al Discípulo y al Iniciado penetrar más íntimamente el Propósito Divino para derramarlo como comprensión espiritual en la Tierra.

En el próximo festival espiritual, el Festival del Cristo, Día de la Invocación o Festival de Buena Voluntad, el Cristo completa la tarea y Su trabajo impulsa al hombre a  ingresar al Sendero Iniciático al despertar en él el principio de Buena Voluntad, al tiempo que al Discípulo y al Iniciado le permite vivenciar conscientemente la realidad de la Unicidad con el Padre en los Cielos, pudiéndose comprehender así el Plan de Dios para los hombres y llevarlo a cabo.

Que durante este Wesak 2011 podamos ser Crisoles adecuados para la revelación grupal del Propósito detrás del Plan y posibilitemos así el Tercer Gran Acercamiento.

Nicholas Roerich. Signs of Christ
Roerich. The Signs of Christ. 1924.

 

Regla XII Para Discípulos e Iniciados: “Que el grupo sirva como indica Acuario; que Mercurio apure al grupo en el Camino ascendente; que Tauro traiga la iluminación y la obtención de la visión; que la marca del Salvador, a medida que el grupo se afana en Piscis, sea vista por encima del aura del grupo.”

 

Mantram Acuariano de Síntesis

Que la Luz liberadora de Buda,

el Amor infinito del Espíritu de la Paz

y el Poder indescriptible del Avatar de Síntesis

restablezcan el Plan [de Dios] en la Tierra.

A-U-M

OM