Sagitario 2011: GIOE (Observar-Reconocer-Revelar)

por Grupo de Servicio el 5 de diciembre de 2011

Sagitario 2011

 

OBSERVAR, profunda y atentamente.

RECONOCER lo verdaderamente Real.

Quedar serenamente expectante,

ante la inminente REVELACIÓN

de la perfectamente adaptable

Presencia inmortal.

 

“… todas las veces que el hombre está bajo la influencia de Sagitario, es con la finalidad de orientarse hacia un nuevo y elevado objetivo, la tarea de reenfocarse hacia una meta superior y desarrollar algún propósito básico y orientador.” – Astrología Esotérica 141

 

La Distribución y Manipulación de Fuerza en el Plano Etérico
 por el Maestro Tibetano

Suponemos que el aspirante se da cuenta de la necesidad de establecer un ritmo nuevo y superior en la vida del plano físico, de organizar su tiempo, acatando el mandato del yo superior, y de producir, consciente y científicamente, esos efectos que ‑en sus momentos más elevados‑ le parecen deseables. También suponemos que posee cierto conocimiento respecto al equipo disponible para desempeñar su tarea y que ha aprendido ciertas cosas referentes al vehículo etérico. Ve con claridad los pares de opuestos, aunque [e188] todavía lo influyen; es consciente de un desacuerdo fundamental entre su visión de la bondad y su expresión de la misma. Ha aprendido que él es un triple reflejo de una Trinidad superior y que ésta es, para él, la Realidad. Comprende que [i247] la mente, las emociones y el ser físico están destinados a manifestar eventualmente esa Realidad. En síntesis, sabe que si ese aspecto intermedio de sí mismo, el cuerpo etérico, puede ser controlado y correctamente dirigido, entonces la visión y la expresión coinciden y finalmente coincidirán. También sabe que el cuerpo físico denso (la apariencia tangible externa) es sólo un autómata, obedece a cualquier fuerza y energía que son los factores controladores subjetivos, condicionando así al hombre. El cuerpo físico ¿ha de ser controlado por la fuerza emocional que afluye a través del centro sacro y produce el deseo de satisfacer los apetitos físicos, o a través del plexo solar que conduce a la satisfacción emocional de cualquier tipo? ¿O ha de responder a la mente y trabajar, en su mayor parte, bajo el impulso del pensamiento proyectado? ¿0 quizás ha de ser dirigido por una energía mayor que cualquiera de éstas, pero hasta ahora aparentemente impotente ‑la energía del alma como expresión del Ser puro? ¿Ha de ser impelido a la acción bajo el impulso de las reacciones sensorias, ideas y pensamientos, que emanan de otros seres humanos, o ha de ser motivado e instigado a la actividad bajo la dirección de la Jerarquía espiritual? Éstas son algunas preguntas a las que debe hallarse respuesta. La etapa de la aspiración, de los sueños y del pensamiento ansioso, debe ser ahora reemplazada por la acción directa y el empleo cuidadosamente planeado de las fuerzas disponibles, lanzadas a la actividad por medio del aliento, bajo la dirección del ojo interno y controlado por el hombre espiritual. ¿Qué energías pueden y deben emplearse así? ¿Cuáles son las fuerzas que deben ser dirigidas? ¿De qué manera pueden ser controladas? ¿Deben ser ignoradas y con ello inutilizarlas o son fuerzas necesarias para el gran trabajo creador?

Como verán, el primer paso del investigador espiritual es asegurarse ‑realmente a la luz de su alma- dónde se halla con exactitud su foco de identificación. [i248] Con esto quiero significar que es en el plano mental donde debe emplearse principalmente la energía. ¿Es predominantemente emocional, y la mayor parte del tiempo utiliza fuerza del plano astral? ¿Puede entrar en contacto con el alma y atraer energía del alma de tal manera que rechace o contrarreste la fuerza de su personalidad? ¿Puede así vivir como alma en el plano físico, por medio del cuerpo etérico? Si estudia seriamente este problema, descubrirá, a su debido tiempo, qué fuerzas predominan en el cuerpo etérico y se dará cuenta conscientemente de las circunstancias y experiencias que exigen el empleo de la energía [e189] del alma. Esto tomará tiempo y será el resultado de una observación prolongada y de un concienzudo análisis de los actos y de las reacciones sensorias, de las palabras y de los pensamientos. Como pueden ver, encaramos un problema intensamente práctico que, al mismo tiempo es parte intrínseca de nuestro estudio y evocará cambios fundamentales en la vida del discípulo.

A esta observación y análisis de la intensidad de la fuerza o fuerzas empleadas, agregará las condiciones que las impelirán a la acción, cuya frecuente aparición, le indicarán lo que es nuevo y lo que es hábito y análogamente la naturaleza de su expresión. De esta manera, llegará a una comprensión de los factores condicionantes que actúan a través de su cuerpo vital, haciendo de él lo que esencialmente es en el plano físico, lo cual será una profunda y significativa ayuda espiritual.

Dicho período está limitado, sin embargo, a una observación mental inteligente. Forma la estructura del trabajo a realizar, proporciona seguridad y conocimiento, pero deja la situación tal como estaba. El siguiente paso consiste en percibir la cualidad de las fuerzas aplicadas; cuando logra realizarlo hallará que es necesario descubrir no sólo el rayo de su alma y el de su personalidad, sino también los rayos de su mecanismo mental y de su naturaleza emocional. Esto conducirá [i249] necesariamente a otro período de investigación y de cuidadosa observación, si no es ya consciente de ello. Cuando digo que a esta información se debe agregar una concienzuda consideración del poder de las fuerzas y energías que le llegan astrológicamente, verán cuán difícil resulta la tarea que se ha impuesto. No sólo ha de aislar sus cinco energías de rayo, sino que debe tener en cuenta la energía de su signo solar, que condiciona su personalidad, y la de su signo ascendente, cuando trata de estimular a esa personalidad para que responda al alma, realizando así el propósito del alma por medio de la colaboración de la personalidad.

En consecuencia siete factores condicionan la cualidad de las fuerzas que tratan de expresarse por medio del cuerpo etérico:

1. El rayo del alma.

2. El rayo de la personalidad.

3. El rayo de la mente.

4. El rayo de la naturaleza emocional.

5. El rayo del vehículo físico.

6. La energía del signo solar.

7. La influencia del signo ascendente

 

Sin embargo, una vez que han sido comprobados y existe cierta seguridad respecto a su verdadera realidad, el problema comienza a [e190] resolverse y el discípulo puede trabajar con conocimiento y comprensión. Se convierte en un trabajador científico en el campo de las fuerzas ocultas. Entonces sabe lo que está haciendo, con qué energías ha de trabajar y comienza a sentirlas mientras se encaminan hacia el vehículo etérico.

Llega así a la etapa en que está en condiciones de conocer la realidad y el trabajo de los siete centros, por donde entran y salen las fuerzas y energías activas que le conciernen inmediatamente en esta particular encarnación. Entra en un período prolongado de observación, de experimento y experiencia y emprende una campaña de pruebas y errores, de éxitos y fracasos, que exigirá toda la fortaleza, el valor y la resistencia de que es capaz. –Espejismo, un Problema Mundial