Sagitario 2011: El Trabajo de Triángulos y la Ley del Impulso Magnético

por Grupo de Servicio el 7 de Diciembre de 2011

Sagitario 2011

Meditación Grupal Iberoamericana


N.Roerich (adaptado por NGSM.org)

 

[CE-VBA] La punta de lanza sagitariana, dirigida hacia la Cruz Cardinal de Capricornio, es TRIANGULAR.

 

 

La disolución de cuadrados en triángulos puede ser un símbolo útil para representar la técnica de disipación de espejismos astrales. El cuadrado representa la crucifixión de los pares de opuestos en tensión; el triángulo la fusión de éstos previo a su eventual síntesis, como ocurre en el signo de Sagitario a partir de su complemento, Géminis.

Observar que la descomposición “equitativa” de un cuadrado por su diagonal NO resulta en triángulos equiláteros. Sólo una operación jerárquica logra disolver cuadraturas en triángulos equiláteros (uno mayor que sucede y contiene al menor). La Sabiduría Pitagórica nos brinda la pauta consistente con la síntesis Géminis/Sagitario:

 

Yo reconozco a mi otro yo y al menguar éste, crezco y brillo.
Yo soy la Meta. Yo alcanzo la Meta y pruebo otra.

Mediante el proceso iniciático, el cuaternario inferior (mental, astral, etérico y físico) se transfigura en el triángulo mental, etérico y físico), pues el plano astral es una ilusión creada por el deseo. Esa transfiguración se consuma en la cuarta iniciación (de la crucifixión) cuando la Triada Espiritual asume –sin intermediario– el control de la Personalidad.

El trabajo esotérico del servicio mundial de TRIÁNGULOS iniciado por el Maestro Tibetano está relacionado con el Sendero del Trabajo Magnético, trabajo que podemos correlacionar con la Segunda Ley Grupal del Impulso Magnético (Unión Polar). Su símbolo es un triángulo.

 

 

Un número triangular es aquel que puede configurarse como un triángulo equilátero.

File:First six triangular numbers.svg

Todo cuadrado de un número natural se puede disolver en dos números triangulares consecutivos.

6+10=16

10+15=25

 

La Ley del Impulso Magnético

por el Maestro Tibetano

 

Sería bueno recordar que no estamos considerando ese aspecto del segundo rayo que concierne particularmente a la forma y constituye el agente coherente y magnético en cualquier forma determinada, sea átomo, hombre o sistema solar. No nos referimos a la relación que existe entre las formas, aunque se establece (como realmente es) por la energía de segundo rayo. Tampoco nos ocupamos de considerar la relación del alma con la forma, ni la del Alma Una con las innumerables formas, o la de un alma individualizada con la forma que la aprisiona. Las leyes que estamos considerando se refieren enteramente a la relación que existe entre las almas y la síntesis que subyace en las formas. Rigen el contacto consciente establecido entre los múltiples aspectos del Alma Una. He elaborado esta frase con mucho cuidado. [e96]

La Ley del Impulso Magnético rige la relación, la interacción, el intercambio y la interpenetración entre los siete grupos de almas en los niveles superiores del plano mental, el cual constituye la primera de las mayores diferenciaciones de la forma. Sólo podemos estudiarlas inteligentemente desde el ángulo de los siete grupos de rayo, ya que componen el aspecto espiritual de la familia humana. Esta ley rige también la relación entre las almas que, al manifestarse por medio de la forma, entran en mutua armonía. En consecuencia, es una ley que concierne a la interrelación de todas las almas, dentro de la periferia que los cristianos denominan “el Reino de Dios”. Por la correcta comprensión de esta ley el hombre llega a conocer su vida subjetiva, a manejar el poder subjetivamente y a trabajar conscientemente en y con la forma, mientras mantiene su polarización y su conciencia en otra dimensión y actúa dinámicamente detrás de la escena. Dicha ley concierne a esas actividades esotéricas internas que no se relacionan primordialmente con la vida de la forma.

Esta ley es muy importante porque la Deidad Misma pertenece al segundo rayo; pues el nuestro es un sistema solar de segundo rayo y por lo tanto todos los rayos y los distintos estados o agrupaciones de conciencia y todas las formas, dentro y fuera de la manifestación física, están coloreados y dominados por este rayo y, finalmente, controlados por esta ley. La Ley del Impulso Magnético es en el reino del alma lo que la Ley de Atracción en el mundo de los fenómenos. En realidad, es el aspecto subjetivo de dicha Ley. Constituye la Ley de Atracción cuando actúa en el reino de las almas, pero debido a que funciona en esos niveles donde no existe la “gran herejía de la separatividad”, es difícil -con nuestras mentes activas y discriminadoras- comprender sus implicaciones y significaciones. Dicha Ley gobierna el reino del alma, y a ella responden también los Ángeles Solares, y por su estímulo se abren los lotos egoicos. Podría quizás ser mejor comprendido si la consideramos como:

La interacción impulsiva existente entre las almas en y fuera de la forma.

La base existente para el reconocimiento egoico.

El factor que produce la reorientación en los tres mundos.

La causa de la relación magnética que existe entre un Maestro y Su grupo, o un Maestro y Su discípulo.

Se la denomina ocultamente “la Ley de la Unión Polar”. Cuando digo que esto implica la unión de los pares de opuestos, la fusión de las dualidades y el maridaje de las almas, pronuncio [e97] palabras sin sentido o, en el mejor de los casos, representan un ideal que está tan estrechamente ligado con las cosas materiales en la mente del aspirante y vinculado con el proceso del desapego (por el cual los discípulos trabajan con tanta vehemencia), que no espero poder presentarles la verdad respecto a las almas y a su relación entre sí.

Dicha ley rige también la relación del alma de un grupo con las almas de otros grupos. Gobierna la interacción, interacción vital, pero que aún no ha sido reconocida como potencia entre el alma del cuarto reino de la naturaleza, el humano, el alma de los tres reinos subhumanos y análogamente el alma de los tres reinos superhumanos. Debido a la parte preponderante que la humanidad debe desempeñar en el gran esquema, o sea el Plan de Dios, ésta ley determinará la ley de la raza. Sin embargo, esto no sucederá hasta que la mayoría de los seres humanos comprendan algo de lo que significa actuar como alma. Luego, cuando la humanidad obedezca a esta ley, actuará como transmisor de luz, energía y potencia espirituales, para los reinos subhumanos, y constituirá un canal de comunicación entre “lo que está arriba y lo que está abajo”- Tal es el alto destino que tiene ante sí la raza.

Así como ciertos seres humanos, por medio de la meditación, la disciplina y el servicio, han establecido definitivamente contacto con su propia alma y pueden convertirse en canales para expresarla y ser intermediarios para distribuir en el mundo la energía del alma, similarmente los hombres y mujeres que tienden a vivir como almas, forman grupos de almas en armonía con la fuente de provisión espiritual. Como grupo y desde el punto de vista de la Jerarquía han establecido contacto y están en comunicación con el mundo de las realidades espirituales. En cuanto el discípulo individual estabiliza dicho contacto y aprende a alinearse con rapidez, entonces y no antes, entra en contacto con el Maestro de su grupo y responde inteligentemente al Plan; análogamente, el grupo coordinado de almas puede entrar en contacto con ciertas grandes Vidas y Fuerzas de Luz como el Cristo y el Buddha. La unida aspiración, consagración y devoción inteligente del grupo, eleva a los individuos que lo componen a alturas imposibles de alcanzar por sí solos. El estímulo grupal y el esfuerzo mutuo conducen al grupo a una intensa realización, que no la lograrían de otra manera. En la misma forma en que la Ley de Atracción, al actuar en el plano físico, unió a los hombres y mujeres en un esfuerzo grupal, así la Ley del Impulso Magnético puede empezar a controlarlos, cuando, repito, únicamente como grupo, constituyan [e98] en forma unida canales para prestar servicio con total olvido de sí mismos.

Este pensamiento encierra la oportunidad inmediata que se abre ante los grupos de aspirantes y personas afines de buena voluntad que existen hoy en el mundo. Si trabajan juntos como grupos de almas pueden realizar mucho, lo cual ilustra también el significado de que esta ley produce la unión polar. Es necesario comprender que en este trabajo no puede haber ambición personal ni espiritual. Tampoco se trata de establecer unión personal. Esto no se refiere a la unión mística de las escrituras ni a la tradición mística. Mucho menos significa alineamiento ni unión con el grupo de un Maestro, ni fusión con el propio grupo interno de discípulos consagrados, ni con el propio Rayo de la vida. Estos factores constituyen implicaciones preliminares y se aplican individualmente. Les pido que reflexionen sobre esta frase. La unión que debe establecerse es mucho más importante y vital, porque es una unión grupal.

Estamos tratando de llevar adelante un esfuerzo grupal de tal magnitud que, en el momento apropiado, producirá, con acrecentado empuje, un impulso potente y magnético que llegará a esas Vidas que vigilan a la humanidad y a nuestra civilización y trabajan por intermedio de los Maestros de Sabiduría y de la Jerarquía. Este esfuerzo grupal exigirá de Ellos una respuesta e impulso magnético que unirá, por intermedio de todos los grupos aspirantes, las Fuerzas influyentes y benéficas. Por medio del esfuerzo concentrado de estos grupos mundiales (que subjetivamente constituyen el Grupo Uno), la luz, la inspiración y la revelación espiritual podrán ser liberadas con tal afluencia de poder que efectuarán definidos cambios en la conciencia humana y ayudarán a mejorar las condiciones de este mundo necesitado. Abrirá los ojos de los hombres a las realidades fundamentales, hasta ahora sólo vagamente sentidas por el público reflexivo. La humanidad misma debe aplicar los necesarios correctivos, apoyándose en la fuerza de su propia sabiduría y fortaleza; sin embargo, siempre se hallará detrás de la escena el conjunto de aspirantes mundiales que trabajan silenciosamente al unísono, entre sí y con la Jerarquía, manteniendo abierto el canal por el cual puede fluir la sabiduría, la fortaleza y el amor necesarios.

Por lo tanto, tenemos en esta gran tarea las siguientes relaciones y grupos, y son:

Las Fuerzas de la Luz y el Espíritu de Paz, Vidas personificadas y de gran potencia grupal.

La Jerarquía planetaria. [e99]

El Buddha.

El Cristo.

El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

La Humanidad.

Observarán que el Buddha enfoca en Sí Mismo las fuerzas descendentes, mientras que el Cristo enfoca en Sí Mismo la demanda externa y las aspiraciones espirituales de todo el planeta. Esto produce un alineamiento planetario de gran poder. Si se realiza el trabajo necesario, podrán hacerse los reajustes esenciales en el mundo. El éxito o el fracaso residen mayormente en las manos de los hombres y mujeres que diseminados por el mundo, pero espiritualmente unidos, constituyen lo que se denomina el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

La clasificación anterior nos aclara muy poco lo que implican las palabras “La Ley de la Unión Polar”. Todo el proceso concierne a la conciencia, a los resultados conscientemente obtenidos y a los consiguientes acontecimientos en el plano físico, lo cual depende de las realizaciones conscientes de los hombres de buena voluntad que pertenecen o no, al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

Este trabajo, llevado a cabo con éxito y en forma inteligente, posibilitará la introducción de una nueva relación entre la Jerarquía y el género humano. Este esfuerzo podría señalar (y esperamos que así sea) el principio de un nuevo tipo de trabajo mediador, llevado adelante por un grupo de servidores salvadores que se está entrenando para establecer ese grupo que, eventualmente, salvará al mundo bajo la Ley del Sacrificio. Sin embargo, este trabajo de mediación incluye el reconocimiento de la Ley del Impulso Magnético y el deseo de comprenderla y de colaborar con Quienes la manejan. Por su intermedio y por la correcta comprensión de la Ley, seria posible establecer la unión necesaria entre las almas liberadas (que son en sí mismas el símbolo del Alma de todas las formas) y las almas aprisionadas. Gran parte del éxito de este esfuerzo planeado depende del alcance intelectual de los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo en conexión con la técnica necesaria. Dependerá también de la voluntad que tengan para aceptar la idea de la oportunidad, y de su disposición para trabajar de acuerdo con las líneas indicadas. No tienen la garantía de la exactitud de lo expuesto respecto a la importancia de este período, ni poseen conocimiento personal de la situación tal como se la describe aquí. Algunos ni siquiera saben que existe una Jerarquía que vigila, pero son almas consagradas y altruistas [e100] y, como tales, pertenecen al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Si pueden aspirar, orar, meditar y servir, enfocándose al unísono con los demás servidores, la salvación de la humanidad se llevará a cabo con más rapidez que nunca, y muchos responderán a este llamado.

Para el discípulo individual la significación de la Ley del Impulso Magnético y las relaciones correspondientes en su propia vida deben ser también clasificadas:

El mundo de las almas en los niveles mentales superiores.

El Maestro de su grupo.

El ángel solar.

El discípulo aspirante que se halla en los niveles mentales inferiores.

La personalidad integrada, causa frecuente de dificultades.

Los aspirantes y los asociados circundantes.

Será de utilidad que los estudiantes recuerden estas analogías, porque pueden liberarlos frecuentemente de las limitaciones de sus vidas y obtener una mayor y verdadera comprensión de los acontecimientos más importantes, cuando observan que sus insignificantes vidas son sólo el reflejo de factores mayores y más trascendentales.

Es conveniente recordar que en el plano de la existencia del alma no hay separación ni existe “mi alma y tu alma”. Sólo en los tres mundos de la ilusión y de maya pensamos en términos de almas y cuerpos. Ésta es una verdad oculta muy repetida y conocida, pero la repetición constante de una verdad bien conocida, sirve a veces para hacer comprender su exactitud.

La segunda ilustración que quizás aclare más el significado y el propósito de esta ley, que será de profundo interés para los esotéricos, se halla conectada al símbolo que especifica esta ley en los registros sagrados y en los archivos de la Logia. Es el símbolo del triángulo y las dos esferas de fuego. Esto no sólo tiene un significado planetario y cósmico, sino también una relación muy definida con el desarrollo individual (en el cuerpo físico) de la vida espiritual del discípulo. Permítaseme explicarlo en forma más sencilla. Los estudiantes saben que en la cabeza existen dos centros: ajna y coronario -dos esferas de fuego que simbolizan la conciencia ígnea del alma y no la conciencia animal del cuerpo.

Estos dos centros (exteriorizados por dos glándulas, la pineal y el cuerpo pituitario) vibran, se vivifican y entran en intensa [e101] actividad por medio del servicio, la meditación y la correcta aspiración. Con el tiempo se establece una línea de contacto entre ambos, que aumenta su poder. Existe también otra línea de saliente poder ígneo que se dirige hacia la parte superior de la columna vertebral. A medida que la vida del alma se fortalece, aumenta la radiación de los centros y se establece la periferia de su esfera de influencia, creando un campo magnético dual. Hablando en forma esotérica, son “impelidos magnéticamente el uno hacia el otro” y hacia la energía acumulada que se encuentra en la columna vertebral y localizada en los cinco centros a lo largo de la misma. Oportunamente la interacción es tan poderosa que un triángulo de fuerza aparece dentro del radio del campo magnético, y este triángulo de luz, de fuego viviente, une los tres “centros laya”. Entonces el símbolo se completa y esto indica que el discípulo es controlado por la parte subjetiva de su naturaleza. Lo rige la Ley del Impulso Magnético (tal como lo demuestra la vinculación de los centros de la cabeza), y los dos aspectos de su naturaleza, el superior y el inferior, se unen y constituyen los dos polos que a él le conciernen. Así se produce la unión polar.

El tema de esta interacción magnética contiene material para pensar, e indica el método de servir en forma grupal e individual. A medida que los aspirantes individuales se olvidan de sí mismos al servir y llegan a ser indiferentes a las demandas y exigencias de la personalidad, aprenden a valorar el profundo y duradero espíritu de confianza, alegría y amor mutuos y también a trabajar unidos de todo corazón, para ayudar al mundo y ayudar a la Jerarquía. -TSR II