Radio Triángulos: Las Bases Geométricas del Universo

por Grupo de Servicio el 13 de Diciembre de 2011


Las Bases Geométricas del Universo

 por Vicente Beltrán Anglada

 

No podríamos introducirnos científicamente en el estudio de La Estructuración Dévica de las Formas, sin recordar previamente la gran verdad oculta contenida en el conocido axioma platónico “EL UNIVERSO ES GEOMÉTRICO Y MATEMÁTICO”… Podríamos afirmar así, preparando ya el camino de nuestra investigación esotérica, que Dios geometriza utilizando la Ciencia de los Números y que la Naturaleza entera es un resultado de estas leyes o principios …

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Los grandes Iniciados Atlantes y Sacerdotes Egipcios habían adoptado como “Figura Central” de sus cultos una especie de CÁLIZ […] compuesto de las siguientes partes: un Cubo perfecto como Base, un Prisma Triangular con base equilátera como Soporte y una Semiesfera de Cristal de Roca como Copa que debía contener el Principio o Verbo de Revelación. Visto este CÁLIZ desde arriba, en su proyección horizontal y en forma transparente, nos muestra una imagen de las tres figuras geométricas que constituyen el Pasado, el Presente y el Futuro del Señor del Universo en su aspecto simbólico, esotérico y místico.

De no ser así carecerían de importancia las sabias palabras de Platón, un alto Iniciado a quien no podían pasar inadvertidas las imágenes geométricas que era capaz de visualizar internamente como base afirmativa de su aseveración lógica y real de que “DIOS GEOMETRIZA”. Pero otra afirmación de la más elevada concepción esotérica y proveniente de altas Fuentes Jerárquicas nos habla asimismo de estas figuras geométricas esenciales como constituyendo el poder aglutinante de los vehículos etéricos o pránicos de los hombres de acuerdo con su grado de desarrollo espiritual, en el sentido de que los pequeñísimos devas que en grandes concentraciones los construyen adoptan las formas geométricas del cuadrado, del triángulo o del círculo [Téngase en cuenta que apreciadas desde la cuarta dimensión todas las formas geométricas son poliédricas y no se aprecian en su plano sino en su volumen, por lo cual las figuras reales, tal como las observa el clarividente en el caso que nos ocupa son las del hexaedro, la pirámide y la esfera]. De tal manera, un observador esotérico entrenado en la investigación oculta distinguirá la evolución de cualquier individualidad psicológica con sólo fijarse en la cantidad de cuadrados, de triángulos o de círculos que entran proporcionalmente en la construcción de la compleja e intrincada red etérica que constituye su aura magnética, los cuales son representativos de sus estados habituales de conciencia. Lógicamente, los cuerpos etéricos de los seres humanos poco evolucionados contendrán sólo figuras geométricas en forma de cuadrado, en tanto que en el de un glorioso Adepto de la Jerarquía, el fruto perfecto de la evolución planetaria, contendrá únicamente círculos geométricos de brillantes e irradiantes colores más allá de toda posible comparación con los colores conocidos. Entre el hombre involucionado y el Adepto, constituyendo el ALFA y el OMEGA de la evolución solar, es decir, la base y la cúspide del proceso, se extiende la infinita legión de almas que constituyen en su totalidad “la Gran Escalera de Jacob” de la Vida del Universo.

En uno de los Oráculos Caldeos, de los que obtuvo no poca información Mme. BLAVATSKY para escribir su grandiosa obra La Doctrina Secreta, puede leerse este comentario: “Del ÉTER proceden todas las cosas existentes y al ÉTER deberán retornar un día, pero dejando impresa en cada uno de sus vitales componentes la indeleble Memoria de los hechos y de las ideas que se produjeron a través de las edades…” Y, ¿qué quieren significar estas palabras sino la infinita capacidad de la sabia Naturaleza de agrupar tales Memorias por orden de densidad, en forma de cuadrados, de triángulos o de círculos?. Según esta idea, todas las posibles formas creadas surgen básicamente de las tres figuras geométricas antes descritas y son, por así decirlo, ideas arquetípicas a desarrollar a través del tiempo. Así, los Ángeles especializados en el arte de la construcción de los vehículos etéricos de los seres humanos realizan su trabajo condicionándolo a la cantidad de cuadrados, de triángulos o de círculos que ocultamente les proporcionan las Almas de los hombres en su proyección causal, a través de los átomos permanentes físico, astral y mental, los cuales, vistos clarividentemente en el subplano atómico de sus Planos respectivos, adoptan las radiantes figuras geométricas del hexaedro, de la pirámide y de la esfera, pudiendo afirmarse así, con toda justicia, que el destino del hombre es GEOMÉTRICO, siendo los Ángeles o Devas que construyen sus vehículos de manifestación cíclica, los SABIOS GEÓMETRAS que a través de las aportaciones infinitas de un lejanísimo pasado escriben geométricamente en el ÉTER el destino inmortal de los seres humanos.

Estas ideas exigen, como ustedes verán, una atenta consideración por cuanto nos permiten entrever en una elevada medida el significado trascendente de la afirmación platónica “DIOS GEOMETRIZA”. De acuerdo con la misma, y constituyendo la base angular del proceso de estructuración de las formas en la Naturaleza, vemos aparecer y desaparecer de la faz de la Tierra absorbidos por la vorágine infinita de la Evolución solar a hombres, pueblos, ideas, culturas y civilizaciones, pero dejando impresos en el ÉTER o ESPACIO UNIVERSAL, que es el Cuerpo Etérico de la Divinidad, su legado kármico o histórico en forma de figuras geométricas nítidamente reflejadas en el espacio y constituyendo partes inseparables de la Memoria Cósmica, Suma infinita del entero Contenido Universal. Y dentro de la misma, por una hábil, sapientísima e indescriptible operación mágica o transmutación cósmica, todas estas formas geométricas van agregándose por vibración, peso y grados de sutilidad a los gloriosos Arcanos de la Vida de Dios en donde se halla la exacta Medida de la Evolución, esta inmortal medida que le da a cada cual lo que justamente se merece… ¿Podríamos imaginar así, utilizando los mágicos poderes de nuestra actividad creadora, la Vida de la Divinidad desde el ángulo sublime de la Geometría Cósmica como un supremo Arcano de Valores Psicológicos sintetizados en las tres principales figuras geométricas del CUBO, de la PIRÁMIDE y de la esfera, como tres dinámicos centros de atracción magnética dentro de cuyos indescriptibles Recipientes se vierten por “ley de afinidad” y “por orden de semejanza” las experiencias de todas las vidas que pueblan el Universo: Dioses, hombres, Ángeles, animales, vegetales y minerales, ya que en su peculiar, singular y propia medida constituyen todas ellas la Gloria Infinita de la Experiencia Divina? ¿Y no podríamos imaginar también que estas grandes Figuras Geométricas que condicionan el Pasado, el Presente y el Futuro de la propia Divinidad, no son sino la afirmación esotérica, filosófica y mística de aquellos valores inmortales segregados por el fluir de las Edades que el hombre registra como subconsciencia, conciencia y supraconciencia, otra forma de describir psicológicamente el dictado supremo del principio hermético de analogía que en las figuras geométricas del cuadrado, del triángulo y del círculo halla la Vida del Señor su más elevada y exaltada Complacencia Cósmica?

Y ya para terminar esta Introducción al libro “La Estructuración Dévica de las Formas”, sólo habrá que hacer hincapié sobre la vida del hombre, el cual, siendo, como es natural, el máximo punto de referencia psicológico en nuestros estudios e investigaciones, exige que del fruto de nuestro trabajo extraigamos conclusiones científicas de orden práctico y realizable. Nosotros estamos plenamente persuadidos que un examen profundo de la Ciencia de la Geometría, tratando de verla como el origen universal de todas las formas de la Naturaleza, podría deparar visión psicológica, humana e impersonal. Bastaría para ello que cada cual se considerase básicamente un cuadrado, constituido por su cuerpo físico, su vehículo etérico, su cuerpo astral y su mente intelectual e imaginar que tal cuadrado es todavía muy irregular e imperfecto como para poder edificar sobre el mismo la gloriosa y simbólica figura geométrica del triángulo equilátero y comprender que precisa de un trabajo lento, paciente y perseverante de integración como base de la perfección de su particular cuadrado, o Cuaternario inferior, tal como se le designa esotéricamente [Hay un poderosísimo MÁNTRAM, legado por la Jerarquía a los verdaderos discípulos mundiales, en una de cuyas sagradas estrofas se afirma: “YO, el TRIÁNGULO DIVINO, CUMPLO LA VOLUNTAD DE DIOS DENTRO DEL CUADRADO y sirvo a mis semejantes”. Otra aseveración más de la importancia de los símbolos geométricos en la vida espiritual del ser humano].

La gloria espiritual del Triángulo equilátero, símbolo de la Tríada espiritual Atma, Budhi y Manas, y la incorporación de su figura geométrica en nuestra aura etérica dependerá básicamente de nuestra aspiración superior, la cual deberá orientarse constantemente hacia la cúspide de nuestro ser, al Monte Everest de nuestra conciencia, allí en donde augusta aunque desconocidamente vibra nuestra glándula pineal, conectada con valores espirituales de la más elevada trascendencia, y esperar allí, en confiada espera, que la Gloria del Señor descienda hacia abajo creando los sublimes lados del Triángulo que habrán de coincidir perfectamente con la base del Cuadrado que en procesos anteriores de ardua y dolorosa disciplina fuimos capaces de visualizar y estructurar. Tal es la Ley y el Destino de los hombres.

 

Radio Triángulos, FP 3/4\5

Vibrando en la Frecuencia Pitagórica, 
¡con suprema INDIFERENCIA!