El Observador

por José Becerra el 21 de agosto de 2011

Originalmente publicado en: http://www.ngsm.org/agni-yoga/KST-JB2.htm

El observador toma conciencia de sí mismo en el signo de Leo. Su atalaya se apoya en el cuaternario inferior [1, 2] que conforman sus sensaciones (físico), sus emociones (astral) y sus pensamientos (mental) integrados por su alma, ese fragmento del Angel Solar que sirve de punto de integración a su personalidad.

El observador registra su realidad por contrastes; sin contrastes no es posible observar. El contraste original diferencia al yo del no-yo. De la relación entre el mundo subjetivo (yo) y el objetivo (no-yo) surge la conciencia abstracta.

La Triada Primordial de Padre, Hijo (andrógino) y Madre, corresponden al Primero (R1), al Segundo (R2) y al Tercer (R3) Rayo, respectivamente [3]. Estos se expresan como Voluntad, Intuición e Inteligencia (abstracta) en la Triada Espiritual que reviste a la Identidad Monádica del observador. Como arriba (macrocosmos), así es abajo (microcosmos).

El aspecto Madre (Inteligencia Abstracta) se diferencia en cuatro atributos que determinan cuatro funciones de la persona del observador: la intuición (R4), el intelecto (R5), la emoción (R6) y la sensación física (R7).

El observador obtiene información del mundo en el cual está inmerso a través de dos vías, la intuitiva (N) y la sensorial (S). El predominio relativo de una de estas dos vías determina su predisposición a comunicar lo que observa abstracta (N) o concretamente (S).

Una vez obtiene información, el observador la asimila mediante dos procesos, el sentimental (F) y el intelectual (T). El predominio relativo de uno de estos dos procesos determina su predisposición emocional (F) o mental (T).

Una vez la información es obtenida y procesada, compete al observador decidir sobre un curso de acción a seguir. Habiéndose agotado los recursos del cuaternario inferior (N/S, F/T), el observador (Hijo) necesita recurrir a la dimensión superior que contiene el contraste original entre los aspectos Padre y Madre. El Padre (R1) aconseja sopesar la evidencia disponible y emitir un juicio inmediato (J); la Madre (R3) aconseja postergar la decisión hasta percibir mas información (P). El predominio relativo de una de estas dos tendencias determina su predisposicion a juzgar (J) o a continuar percibiendo (P).

Cada una de las dos alternativas en cada dimensional funcional es válida y necesaria. Ninguna es superior que la otra. Cada una se aplica, de acuerdo a las circunstancias, como los brazos del observador que ejecutan una tarea. Puede existir una predisposición natural a adoptar uno que otro prisma y la experiencia recompensa con peritaje su uso prolongado, pero no implica superioridad funcional.

La combinación de dos de estas tres dimensiones funcionales (S/N, F/T, J/P) dotan al observador de lentes prismáticos mediante los cuales registra y moldea su realidad. Investigadores de la conducta humana observable le han asignado los siguientes títulos descriptivos a estas combinaciones naturales:

 

R4: Artesanos : SP ==> colaboradores; comunicadores concretos; inteligencia táctica.

R5: Racionales: NT ==> pragmáticos; comunicadores abstractos; inteligencia estratégica.

R6: Idealistas: NF ==> colaboradores; comunicadores abstractos; inteligencia diplomática.

R7: Guardianes: SJ ==> pragmáticos; comunicadores concretos; inteligencia logística.

 

Todo observador es, ha sido o será artesano, racional, idealista o guardián. Circunstancias familiares o laborales pueden inclinar al observador a adoptar un prisma particular. Experimentos grupales pueden conceder la oportunidad de calibrar tales prismas, complementando sus funciones, revelando afinidades y produciendo desencuentros. Todo es parte de un plan evolutivo de la conciencia.

Estos cuatro temperamentos fundamentales de la condición humana conforman el cuaternario de sacrificio del Ángel Solar, el Observador Silencioso que pacientemente espera hasta que su imagen le reconozca.

 

REGLA UNO: El Ángel Solar se recoge en sí mismo, no disipa su fuerza, sino que en profunda meditación se comunica con su reflejo.

REGLA DOS: Cuando la sombra ha respondido, el trabajo prosigue en profunda meditación. La luz inferior es proyectada hacia arriba; la luz superior ilumina a los tres, y el trabajo de los cuatro prosigue.

Referencias:

Correspondencias entre la Tipología Sicológica de Keirsey-Myers y los Siete Rayos de la Sicología Esotérica (Trabajo de Investigación en Curso)

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