Simbolismo del mandil masónico de Past Master de Foster Bailey

por Grupo de Servicio el 4 de abril de 2010

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Mandil de Past Master

Entre los efectos personales de Foster Bailey, 32°, fue encontrado su mandil de Past Master, que nos será útil, como emblema de símbolos visuales, para integrar algunos de los temas relacionados con la Tradición Transhimaláyica, según lo expuesto por Alice Bailey.

Podemos observar en el triángulo superior, el radiante “Ojo de Dios”, que también puede ser visualizado como el ojo protector de Horus, o el ojo director del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, el Centro Ajna de la humanidad una.

Debajo se encuentra el Compás, símbolo del Plan Divino, como los rayos de luz dirigida, proyectados por la mano del Anciano de los Días (en la famosa pintura de William Blake). El Compás trabaja conjuntamente con el Sextante (es decir, la sexta parte de una circunferencia) que determina las correctas relaciones entre los objetos, y su parecido con la faz graduada de un reloj puede ser interpretado como la medida del espacio de tiempo determinado durante el cual debe ser llevado adelante el Trabajo.

En el centro de este Trabajo activo para llevar adelante al Plan encontramos al Sol, representando al Corazón del Logos Solar (“El Sol Central Oculto”), radiando a través de una óctuple nube de radiación, como el Rey a través de los Ocho Reinos de Shamballa.

Rodeándolo todo tenemos una creciente de diversos símbolos, un Gran Sextante o Cáliz del Mundo, compuesto de uvas (vino — sangre — vida), espigas de trigo (pan — cuerpo — satisfacción económica), y las hojas de palma (tal como pueden ser vistas fuera del templo del Sol en “La Flauta Mágica” de Mozart, o delante del Cristo en su entrada a Jerusalén), siendo ambas —el trigo y la palma— plantas dedicadas al Sol.

Por supuesto que estos símbolos pueden ser leídos de muy diferentes maneras, y con significados diversos a diferentes niveles. En algunas enseñanzas mistéricas, por ejemplo, el vino o la uva puede ser interpretado como la vitalidad de la vida, mientras que en otras, se entiende como intoxicación, ya sea sagrada o meramente recreativa. En nuestro contexto, los racimos de uvas nos representan a los autónomos, pero congregados, Grupos Simientes, cada uno de ellos conectado con una uva, completa en sí misma y conteniendo su propia semilla.

La imagen completa es emblemática del poder dador de vida del Sol y de la influencia espiritual, derramada o radiada desde el centro a la periferia.

[Sinclair, John. The Alice Bailey Inheritance.
Wellingborough: Turnstone, 1984, pp. 156-157.
Traducción: LAHR.]