El trabajo de la Jerarquía durante los tres Festivales Espirituales mayores

por Djwhal Khul el 31 de marzo de 2010

Estando cercano el final de la Segunda Guerra Mundial, en abril de 1945 el Maestro Tibetano brindaba las siguientes indicaciones del trabajo de la Jerarquía durante los tres Festivales Espirituales mayores de dicho año:

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La tarea de la Jerarquía consiste en descubrir y llegar a los hombres y mujeres iluminados de todas las iglesias, los partidos políticos, las organizaciones sociales, económicas y educativas, para que sea claro su propósito unido. Esto se hará por intermedio de los activos discípulos que trabajan en el mundo. Así se allanará el camino para la verdadera libertad de la humanidad, libertad que es aún un sueño y una esperanza, hasta en los países más democráticos.

Pero detrás de toda esta actividad, vigilada por los Guías espirituales de la raza, aunque determinada y complementada por la humanidad misma, estará la atención enfocada de la Jerarquía. Esta tensión espiritual que existe entre Sus Miembros, es más poderosa de lo que cualesquiera de ustedes sospecha. Una parte de Su trabajo preparatorio consiste en poner a disposición ciertas fuerzas y poderes espirituales que -por medio del esfuerzo complementario o suplementario, autoiniciado de la humanidad- hará que ese esfuerzo tenga éxito. Lo que la humanidad tiene que hacer ahora, y está haciendo ya, hasta cierto grado, es llegar a una correcta orientación respecto a los asuntos humanos.

Por lo tanto, observemos las tres fases del trabajo preparatorio que se está llevando a cabo ahora y tratemos de calcular los resultados, sí estas energías y potencias son liberadas por medio de la demanda invocadora de los hombres.

Las Fuerzas de Restauración

Ante todo tenemos la fase, ahora en progreso, que culminará en el momento de la Luna llena de Pascua, la cual está dedicada a planear una afluencia de las Fuerzas de Restauración. No interpreten mal estas palabras. La Jerarquía no se ocupa de la restauración del antiguo orden, ni de la forma de vivir de antes de la guerra, ni de la renovación de las teologías (religiosas, políticas y sociales) que rigieron el pasado y fueron mayormente responsables de la guerra. Se refiere a la restauración de naturaleza psicológica, y dará por resultado la restauración de la voluntad de vivir y la voluntad al bien. En consecuencia será fundamental y garantizará la nueva civilización y cultura. Esto es algo muy distinto.

Las Fuerzas de Restauración se ocupan de la visión, la integridad y las relaciones humanas, que subyacen en todo el problema de la hermandad del hombre. Si estas energías son liberadas en la Tierra, inutilizarán los esfuerzos del antiguo orden (política, religión y educación) para restaurar lo que fue y restablecer lo que existía antes de la guerra. Tratarán de contrarrestar dos tendencias, que deberán tenerse muy en cuenta durante el venidero ciclo de conferencias:

1.- La tendencia a cristalizar, a estimar lo desaparecido (esperemos que para siempre) y a sobreestimar lo viejo, caduco y, si puedo emplear la palabra, estancado.

2.- La tendencia a la excesiva fatiga y al total colapso, cuando termine la guerra. Esta tendencia se debe al peso de la guerra y a la tensión física y psicológica bajo lo cual el género humano ha sufrido durante tantos años.

Existe en ambas tendencias un gran peligro para el futuro de la raza; la Jerarquía determinó neutralizarlas hasta donde sea posible, mientras que las fuerzas del mal tratan ansiosamente de fomentarlas y nutrirlas. Existen peligros que los conductores inteligentes de la raza también reconocen. Este reconocimiento hará que lleguen lentamente a decisiones definitivas, porque comprenderán la necesidad de un ciclo de restauración antes de tomar decisiones finales y duraderas. Por lo tanto abogarán por un [e380] progreso más lento y por una más cuidadosa y aún prolongada investigación de la situación y las futuras posibilidades, deseables para los impacientes.

Estas nuevas y vivientes fuerzas restauradoras están bajo la dirección y el control de Aquel que podríamos llamar (hablando simbólica aunque realmente) el Espíritu de Resurrección. La Entidad espiritual viviente, actuando temporariamente bajo la dirección del Cristo, dará vivencia a los objetivos espirituales de los hombres y vida a sus proyectos. Engendrará nuevamente la vitalidad necesaria para complementar las tendencias de la nueva era y guiará a la humanidad fuera de la oscura caverna de la muerte, del aislamiento y del egoísmo, hacia la luz del nuevo día. Esta vida de resurrección afluirá a la humanidad en cierta medida durante la Pascua de este año, pero –durante los tres próximos períodos de Pascua– podrá afluir plenamente, si los hombres y mujeres de buena voluntad piensan con claridad, hablan con fuerza, demandan espiritualmente y complementan los planes internos con inteligencia.

En escala planetaria, y no simplemente en lo que respecta al género humano, este Espíritu de Resurrección es el oponente y el antagonista del Espíritu de la Muerte. La muerte física tiene lugar únicamente cuando la vitalidad psicológica y mental del individuo, de una nación o de la humanidad, desciende a cierto nivel. La humanidad ha respondido al proceso de la muerte durante los últimos 150 años; psicológicamente, ha estado regida por el egoísmo, y el egoísmo es la poderosa simiente de la muerte -muerte material, muerte psicológica y muerte mental. Esto está bien evidenciado en la nación alemana. Reflexionen sobre este enunciado y luego reconozcan que simientes y zonas de muertes similares (aunque en menor grado) existen en todas las naciones, aún en las más jóvenes del mundo. De allí la guerra y la destrucción de todas las vestiduras externas de la civilización.

Pero el trabajo del Ángel de la Muerte, por terrible que parezca al demostrarse hoy día en escala planetaria –aunque beneficia como sabemos a la intención y al propósito– cederá SU lugar al Espíritu de Resurrección.

El planeamiento de la actividad de esta restauración y resurrección lo está considerando ahora la Jerarquía, y le fue transferido a Ella por estar más cerca del hombre que Aquellos Que actúan en la Cámara del Concilio en Shamballa. Debe recordarse que el Espíritu de Resurrección es un Miembro de ese Concilio y Su Emisario elegido. Él (si puede permitirse personalizar lo impersonal) es en realidad el “Sol de la Rectitud”, Que puede surgir ahora “trayendo la curación en Sus alas”, llevar esta energía dadora de vida que contrarresta la muerte, la visión que da incentivo a la vida y la esperanza que puede restaurar a todas las naciones. En la Luna llena de marzo, que se eleve la demanda para que aparezca este Espíritu dador de vida. Elevada con tanta intensidad que la Jerarquía responda activamente y libere inmediatamente la potencia de este Espíritu en los corazones de los hombres de todas partes.

Todas estas fuerzas espirituales, que trabajan en este momento bajo la dirección del Guía de las Fuerzas de la Luz, el Cristo, están estrechamente relacionadas y su actividad se halla muy íntimamente sincronizada. En un sentido profundamente esotérico, todos trabajan unidos, porque en la familia humana existen quienes han pasado todas las etapas de respuesta. Este triple trabajo de la Jerarquía prosigue, por lo tanto, simultáneamente desde el punto de vista del tiempo. Las Fuerzas de Restauración evocan en pequeña escala, respuesta de los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo y de los discípulos de todas partes. A medida que se refuerza su moral psicológica y se fortalece su voluntad de vivir y su voluntad al bien, se sentirá un efecto inmediato en amplia escala; el trabajo del Espíritu de Resurrección entonces se intensificará, y ya está haciendo sentir su presencia. Cada vez hay más personas progresistas, que esperan con mayor convicción y valor que se establezca un mundo mejor; lo que hasta ahora había sido un pensamiento ansioso y un deseo emocional, está cediendo lentamente su lugar a una actitud más práctica; su claro pensar y su fija determinación, son mucho más activos y los planes mejor proyectados, porque ambos pensamientos y planes, se basan hoy en realidades; empiezan también a reconocer esos factores y condiciones que no deben ser restablecidos, y este punto es de gran importancia.

En la etapa que ahora estamos atravesando, las personas que responden se dividen en tres categorías:

El soñador visionario,
o la persona bien intencionada pero impráctica, cuyas ideas, planes mundiales y sugerencias sobre el orden mundial, abarrotan los escritorios de los guías mundiales y de esos grupos y organizaciones que tratan prácticamente proyectar el futuro. Sus sueños e ideas se ocupan de proyectos los cuales el mundo de hoy no está preparado ni lo estará durante varios miles de años. Les resulta fácil presentar utopías imposibles que no tienen la más mínima relación con las cosas hoy se necesitan y que podrían ser posibles. El número de estas personas forma legión y constituyen en este momento un obstáculo definido. Una visión de lo imposible no es un tipo de visión que evitará a los pueblos perecer. Debido a la incapacidad de llegar a contraer compromiso y enfrentar las cosas tales como son, estas personas y aquellos a quienes influyen, son llevados a la desesperación y a la desilusión.

Las personas inteligentes del mundo, movidas por el espíritu de buena voluntad y por la convicción de que las cosas deben cambiar. A menudo vacilan por la magnitud de la tarea a emprender, y esto las conduce con frecuencia a adoptar una de las tres posiciones siguientes:

1.- Descender a las profundidades del pesimismo, basado en una capacidad real para sentir el alcance del problema y valorar los recursos disponibles. Esto puede llevarlos a la inactividad.

2.- Dejar la solución de los problemas a los estadistas entrenados, diplomáticos y políticos, dispuestos a ayudarlos cuando -pero sólo cuando- se ha tomado una decisión. Esto conduce a transferir la responsabilidad. Sin embargo, debido a que la guerra involucró a las personas de todos los países y a todas las poblaciones, la reconstrucción del mundo debe hacerse en la misma escala.

3.- Asumir la responsabilidad, ventilar los abusos que deben corregirse, discutir los planes propuestos y, desde su ángulo particular de visión, ponerse a trabajar para establecer, dentro de su capacidad, las rectas relaciones humanas. Esta actitud de responsabilidad y la consiguiente actividad pueden conducir a errores, pero en el esfuerzo conjunto satisfará la demanda de acción correcta en una emergencia, pero esta vez una emergencia mundial.

Las personas partidistas y de tendencia nacionalista que tratarán de explotar la situación mundial para sus propios fines inmediatos y beneficiar a su propia nación o grupo particular. Estas personas, que residen en todas las naciones, están egoístamente motivadas; no se preocupan por la humanidad, ni sienten simpatía ni interés por nada ni por nadie, [i461] sino por su propio partido político y los intereses reaccionarios de algún grupo nacional. Ven en la actual situación mundial una gran oportunidad para dirigir movimientos que beneficien a un individuo, clase o nación. Al hacerlo, poseen, con frecuencia, un amplio conocimiento de los asuntos y son políticos muy agudos, pero todo lo que saben debe ser aplicado y complementado en tal forma, que logre sus estrechos fines, sin importarles lo que cueste al resto del mundo. Estas personas son por lo general una gran mayoría. Su actitud conduce inevitablemente a la dificultad y obstaculiza el trabajo de restauración; impide a quienes tratan de dar a la entera familia humana una forma de vida más sólida que hasta ahora y una motivación más sana e inteligente en las relaciones internacionales. A estas personas hay que temerles en la futura conferencia de San Francisco. Los aislacionistas de todas las naciones, particularmente de los Estados Unidos, el idealismo nacional francés y la obsesión de ciertos factores sobre fronteras en la raza polaca, deberán ser vigilados, ya que esas actitudes pueden ser explotadas por los [e383] intereses malignos y egoístas que (detrás de la escena) tratan de impedirle al mundo lograr ese equilibrio que le permitirá vivir tranquilo. Sin embargo, estos tres grupos indican la exitosa actuación de las Fuerzas de Restauración, las cuales comienzan experimentalmente su trabajo y preparan el camino para una más plena expresión de las intenciones del Espíritu de Resurrección, después de la futura Luna llena de marzo (Aries) y durante los tres años futuros.

Las Fuerzas de Iluminación

La comprensión de la necesidad de la humanidad y la cuidadosa apreciación de lo que debe realizarse para satisfacer esa necesidad, despertó en los hombres de buena voluntad la respuesta a las Fuerzas de Restauración; esto ha conducido a la insistente demanda de que se inicie la segunda parte del trabajo jerárquico, fase que está dirigida hacia actividades y desarrollos de ese espíritu invocador que pondrá a las Fuerzas de la Iluminación en contacto con la humanidad para que entre en actividad.

Estas fuerzas pueden actuar [i462] plenamente y dominar hasta 1949 las mentes de los hombres, si los pueblos del mundo pueden ser organizados para permanecer con intención masiva detrás de ese tipo de estadistas que trata de obtener el mayor bien para el mayor número, ver al mundo como un gran todo interdependiente y se niega a ser desviado por los clamores de las pequeñas mentes egoístas o las demandas de las fuerzas reaccionarias, que existen en todos los países.

Las Fuerzas de Iluminación están siempre presentes en la Tierra en pequeña escala, influyendo las mentes del nuevo grupo de servidores del mundo, de los trabajadores altruistas de la humanidad y de los pensadores de todas las escuelas de pensamiento, activos en los campos del mejoramiento humano; trabajan por intermedio de todos los que realmente aman a sus semejantes, son incapaces de influir las mentes de las personas egocéntricas y cerradas; poco pueden hacer con el aislacionista separatista; son ineficaces en lo que respecta a los teólogos de todos los grupos -políticos, religiosos o sociales; poco pueden hacer con el tipo mental que se concentra sobre los problemas personales o grupales (su grupo, que expresa sus ideas y trabaja a su manera) y que ni ellos ni el grupo se consideran relacionados con la entera humanidad.

Sin embargo, el común sufrimiento y el general reconocimiento de que las causas de la guerra residen en el egoísmo y en crueldad inherente, ampliaron grandemente el acercamiento de pueblos a la realidad y a la posibilidad, tal como existen hoy.

Eclesiásticos, estadistas, conductores de importantes grupos mundiales, admiten ya el fracaso de su iglesia, cuerpo legislativo o política, para traer el orden y la tranquilidad mundiales. Buscan ansiosamente nuevos sistemas de gobierno, nuevos y adecuados modos de vida y un método por el cual puedan establecer rectas relaciones humanas. Presentan un campo de expresión para las Fuerzas de Iluminación y les ofrecen la oportunidad de cambiar los modos de pensar humanos; son movilizados por las energías portadoras de luz en el planeta, de modo que la sabiduría, la comprensión y la habilidad en la acción, puedan caracterizar las actividades de los hombres en el futuro inmediato.

El organizador de estas Fuerzas en este momento es el Buddha, siendo el símbolo del esclarecimiento de la iluminación. Innumerables millones de personas a través de las edades Lo han reconocido como Portador de Luz desde lo alto. Sus Cuatro Nobles Verdades expusieron las causas de la dificultad humana y señalaron la cura. Su mensaje puede ser parafraseado en las siguientes palabras: Cesen de identificarse con las cosas materiales; adquieran un exacto sentido de los valores espirituales; cesen de considerar las posesiones y la existencia terrestre como de principal importancia; sigan el Noble Óctuple Sendero, el sendero de las rectas relaciones –rectas relaciones con Dios y entre sí–, así serán felices. Los pasos de este sendero son:

— Correctos Valores
— Correcta Palabra
— Correcto Modo de Vivir
— Correcto Pensar
— Correcta Aspiración
— Correcta Conducta
— Correcto Esfuerzo
— Correcto Arrobamiento o Felicidad

    Su antiguo Mensaje es tan nuevo hoy como lo fue cuando pronunció Sus palabras en la Tierra; hay una necesidad imperiosa de que se reconozca Su verdad y se sigan los “ocho modos correctos de vivir”, que permitirán a la humanidad alcanzar la liberación. Sobre cimientos de Su enseñanza Cristo erigió la superestructura de la hermandad del hombre, para constituir una expresión del Amor de Dios. Hoy, al observar al mundo destruido y devastado, la humanidad tiene una nueva oportunidad para rechazar los móviles y la filosofía egoísta materialista e iniciar esos procesos que -constante y gradualmente- traerán su liberación. Entonces los hombres podrán hollar el Camino Iluminado que conduce de vuelta a la divina Fuente de luz y amor.

    El Buddha pudo señalar la meta e indicar el Camino porque había realizado la plena iluminación; el Cristo fue el ejemplo de Aquel que alcanzó la misma meta; el Buda abandonó el mundo después de alcanzar la iluminación; el Cristo volvió a nosotros, proclamándose la Luz del Mundo y nos mostró que podríamos también aprender a hollar el Camino Iluminado.

    El Buddha, Cuyo Festival se celebra siempre en la Luna llena de Tauro, que este año cae en la última semana de abril, actúa hoy como agente de esa gran vida en Quien vivimos nos movemos y tenemos nuestro ser, siendo Él Mismo la verdadera Luz del Mundo y el Iluminador planetario. Me refiero al Anciano de los Días (como lo denomina El Antiguo Testamento), al Dios de Amor, a Sanat Kumara, al Eterno Joven, Aquel Que Mantiene vivos a todos los hombres y Que conduce a toda Su creación por el sendero de evolución, hasta su consumación –consumación de la cual no tenemos la más mínima idea–. Año tras año, desde que el Buda alcanzó Su meta de iluminación, siempre se hizo un esfuerzo para acrecentar la afluencia de iluminación al mundo y arrojar la luz de la sabiduría, la experiencia y la comprensión (según se la denomina) en las mentes de los hombres. En cada Luna llena de Tauro éste ha sido el esfuerzo de las Fuerzas espirituales que cumplen la Voluntad de Dios. Este año [1945] harán un supremo esfuerzo durante los cinco días de la Luna llena (25 al 30 de abril), y en la conferencia de San Francisco se pondrá a prueba la eficacia de Su actividad. Les pediría que recuerden esto y les ruego se movilicen para este fin.

    Un gran Triángulo de Fuerza será llamado a actuar durante esos cinco días que constituirá el núcleo por intermedio del cual trabajarán las Fuerzas de Iluminación. Las tres Vidas que controlan las energías que se espera serán liberadas para la iluminación de las mentes de los hombres son:

    —El Señor del Mundo, la luz de la Vida Misma.
    —El Buddha, el Señor de la Sabiduría, que trae luz espiritual a la Jerarquía y revela el propósito divino.
    —El Cristo, el Señor de Amor, que presenta la demanda de la humanidad y actúa como Agente distribuidor de las Fuerzas de la Iluminación.

    Las Fuerzas de la Luz, en el plano físico, han rechazado a las fuerzas del mal y de la oscuridad y están llevando la guerra a un fin, por medio de la derrota de las Naciones del Eje.

    Pero otra gran “división” de esas Fuerzas (si puedo emplear simbólicamente un término militar) está siendo movilizada y puede ser llevada al servicio activo en la Luna llena de Tauro, si la demanda es suficientemente fuerte, mentalmente poderosa y adecuadamente enfocada. Estas Fuerzas trabajan enteramente sobre el nivel mental y con las mentes de los hombres; su tarea es llevar a un fin la batalla entre las Fuerzas de la Luz y las Fuerzas de la Oscuridad -no sólo físicamente, sino también mediante la inauguración de una era de recto pensar. Esto pondrá fin al ciclo actual de la angustia emocional, la agonía, el espejismo, la ilusión y los deseos materialistas, que forman hoy el canon de vida de los hombres, lo cual debe hacerse por medio de la voluntad espiritual, que actúa como iluminación en el plano mental y se demuestra como sabiduría y habilidad en la acción, motivada por la comprensión amorosa. Estos tres aspectos de la luz -el esclarecimiento mental, la iluminación que confiere la sabiduría y la comprensión amorosa- encuentran su perfecta expresión en el Señor del Mundo (al cual los ortodoxos llaman Dios) y en Sus reflejos, el Buda y el Cristo –el Primero trajo la Iluminación al mundo y el Segundo demostró la realidad del Amor de Dios–. Estas tres grandes expresiones de la divinidad (una de ellas tan divina que Lo podemos conocer sólo por intermedio de Sus representantes) pueden ser llamadas a una nueva y más potente actividad, mediante la correcta invocación en el momento de la Luna llena de Tauro. Los que pueden llevar a cabo este gran acto de invocación son las personas de mente espiritual de todas partes, los estadistas iluminados, los guías religiosos y los hombres y mujeres de buena voluntad, si pueden permanecer con intención masiva, particularmente durante todo el mes de abril, en la Pascua. Su ayuda también puede ser invocada por la gran necesidad de los hombres, mujeres y niños de todas partes que no pueden expresarlo, porque no saben a dónde dirigirse, pero cuyo llamado es oído y registrado.

    Sin embargo, su trabajo debe ser enfocado y complementado mediante los intelectuales del mundo, “las personas prominentes que aman a la humanidad”, trabajan en distintas organizaciones y grupos dedicados al mejoramiento humano, y también por personas representativas y altruistas. Ellos deben recibir la afluencia de “sabiduría iluminada” y comprensión amorosa; hoy esto puede ser posible en forma nunca conocida. El éxito del esfuerzo que está siendo espiritualmente planeado depende de la capacidad del género humano de emplear la luz que ya posee, a fin de establecer rectas relaciones en sus familias, en sus comunidades, en su nación y en el mundo.

    Este asunto de estar en posición de recibir y luego ser agente de la iluminación, es algo intensamente práctico. Se espera que la respuesta sea tan real que constituya una actividad grande y uniforme, que conmueva a toda persona reflexiva, y haga recaer la responsabilidad de establecer rectas relaciones humanas a los hombres y mujeres de buena voluntad y no a las sufrientes masas irreflexivas y no evolucionadas. Este punto importante debe tenerse en cuenta. Si las personas reflexivas y los ejecutivos del mundo permiten que el espíritu de la sabiduría y la comprensión, ilumine sus mentes, podrán actuar como distribuidoras de esa luz por medio de la planificación y la legislación iluminadas, afectando así a todo el mundo. Ésta es la inmediata oportunidad que está por delante, y cuando digo “inmediata”, me refiero a los días venideros del Festival de Wesak, que debería tener un efecto pronunciado sobre la Conferencia de San Francisco. También me refiero a los próximos cinco años, con sus cinco Festivales de Wesak que caen en cinco Lunas llenas de mayo o Tauro.

    Este año marcará un esfuerzo culminante en la larga relación del Buda con la humanidad. Año tras año, desde que Él dejó la tierra, retornó a la humanidad trayéndole luz y bendición. Año tras año, libera esta luz y presenta la oportunidad a las Fuerzas de la Iluminación, para fortalecer Su aferramiento en las mentes de los hombres. El éxito de Su esfuerzo ha sido tan grande que condujo al acrecentamiento del conocimiento, a la gloria de la ciencia moderna y a la difusión de la educación, que caracterizó a los últimos quinientos años. El conocimiento es la marca distintiva de nuestra civilización, y fue siempre mal aplicado y dedicado al egoísmo de los hombres, y ha sido algo impersonal personalmente aplicado, y esto debe terminar. Ahora otra fase de esa luz puede empezar a demostrarse como resultado del pasado y eso es Sabiduría. Sabiduría es la aplicación iluminada del conocimiento, por medio del amor, a los asuntos de los hombres. Es comprensión, vertiéndose en todas partes como resultado de la experiencia.

    Por lo tanto, exhorto a cada uno de ustedes a prestar un gran servicio de demanda e invocación en favor de la humanidad -demanda para la afluencia de luz sobre las decisiones de los hombres. Quisiera que pidan y esperen la iluminación necesaria para quienes tienen que tomar una decisión en favor de los hombres de todas partes. Su iluminación individual nada tiene que ver con esta demanda. Lo que se requiere es un móvil altruista, el cual debe estar detrás de la demanda individual y grupal. Ustedes están demandando percepción esclarecida e iluminada, para quienes deben guiar el destino de las razas, las naciones y los grupos mundiales. Sobre sus hombros descansa la responsabilidad de emprender una sabia acción, basada en la comprensión mundial, en bien de la colaboración internacional y en el establecimiento de rectas relaciones humanas.

    Durante todo este mes de abril, hasta el primero de mayo, el deber principal es comprender esto. Hoy los exhorto a apoyar a las Fuerzas de Iluminación. Como individuos, deben trabajar para tener una mente abierta y receptiva, libre de prejuicio o partidismo nacional; como individuos, deben pensar en términos más amplios, de un solo mundo y de una sola humanidad. La masa que piensa correctamente y la demanda convincente de los que como ustedes tratan de servir al Cristo, puede respaldar a los legisladores del mundo, traer grandes resultados y liberar las Fuerzas de Iluminación en forma nueva y poderosa.

    La concentración sobre el trabajo que debe realizarse es de tanta importancia y exigirá actividades tan prácticas, que ya no escribiré más sobre ello. Deseo mantener claros los problemas inmediatos. Más adelante consideraremos las Fuerzas de Reconstrucción. Quisiera terminar este mensaje con palabras escritas hace muchos años. Expresan la actitud y la orientación necesarias.

    Les pido que abandonen sus antagonismos y antipatías, sus odios y diferencias raciales y que traten de pensar en términos de una familia, una Vida y una humanidad.