Alice Ortiz

por Luis A. Hernández R. el 27 de Marzo de 2010

Reseña biográfica

Alice_Eugenie_du_Pont_Ortiz_18761940Alice E. du Pont Ortiz (1876-1940)

Alice Eugène du Pont nació el 10 de abril de 1876 en Louisville, Kentucky y murió el 5 de noviembre de 1940 en Wilmington, New Castle Co., Delaware.

El 20 de enero de 1906 se casó con Julien de Villiers Ortiz (nacimiento: 18 de noviembre de 1868 en París, Francia, muerte: 1955) en Wilmington.

Su padre Alexis Irenee Jr. du Pont murió el 26 de noviembre de 1904, mientras que su madre Elizabeth Canby Bradford lo hizo el 8 de junio de 1925

Su hija: Marguerite du Pont de Villiers Ortiz Boden

Tuvo dos hijas, Marguerite du Pont de Villiers Ortiz (nacimiento: 20 de julio de 1907,  casamiento: 5 de junio de 1926, muerte: 23 de julio de 1977), filantropista, benefactora, autor y miembro influyente de su comunidad, y Marie Alexia du Pont de Villiers Ortiz (nacimiento: 12 de agosto de 1912,  casamiento: 30 mayo de 1931, muerte: 11 de febrero de 1963).

En junio de 1913, ella y su esposo, el Sr. Julien Ortiz, fundaron la Logia de Wilmington (Delaware), ambos, fueron originalmente miembros de la biblioteca teosófica local, pero que más tarde se interesaron en la Sociedad Teosófica a través del Dr. Strokes.

Su trabajo editorial

Publicó dos libros de poesía y un ensayo histórico sobre cierta mártir cuáquera, un antepasado suyo:

— Ortiz, Alice du Pont. The Witch of Endor. Boston: Christopher Pub. House, 1937.[Poemas. 85 pp., 21 cm.]

— Ortiz, Alice du Pont [en colaboración con su hija Marguerite du Pont de Villiers Boden (esposa del Sr. Harry Clark Boden, IV) ]. A Tradition Concerning Mary Dyer “the Quaker Martyr”. [Delaware]: Alice du Pont Ortiz, 12 de mayo de 1938. [“Escrito por A. E. du Pont Ortiz para la National Society of the Colonial Dames of America del Estado de Delaware y leído en la Sociedad en 1938.” \ 5 hojas; 28 cm. \ Publicado posteriormente, en el número de abril de 1944  del New England Historic and Genealogical Society’s Register (Vol. 98) ]

— Ortiz, Alice du Pont. The Scene Shifter. Boston: Christopher Pub. House, 1939. [Poemas. 111 pp., 21 cm.]

Y varios artículos en la revista esotérica “The Beacon”:

http://www.lucistrust.org/var/storage/images/media/images/the_beacon/beacon/15293-1-eng-GB/beacon_medium.gif

— Beacon y1924 v3 i8 November p142 – THE SIGNIFICANCE OF THE SIX STAGES IN MEDITATION — Alice du Pont Ortiz

— Beacon y1938 v17 i8 November p226 – TO THOSE WHO KNOW (A POEM) — Alice du Pont Ortiz

— Beacon y1941 v19 i12 March p369 – A COMPILATION ON TELEPATHY — Alice Ortiz

—Beacon y1957 v35 i12 March p345 – QUOTATIONS ON TELEPATHY — Compiled by Alice du Pont Ortiz

Su nieta Alice Faith Sharpless

Su nieta: Alice Faith Sharpless (hija de Marie Alexia du Pont de Villiers Ortiz Sharpless)

Su hija Marie Alexia du Pont de Villiers Ortiz Sharpless también publicó algunos poemas:

— Beacon y1930 v9 i9 December p225 – SOLILOQUY OF A SOUL — Alexia Ortiz

— Beacon y1931 v10 i1 April p25 – THE SOUL IS KNOWN — Alexia duP. Ortiz

— Beacon y1931 v10 i3 June p81 – A MINOR AWAKENING — Alexia duP. Sharpless

Su amistad con Alice Bailey

Fue amiga íntima y condiscípula de Alice A. Bailey, a quien apoyó financieramente para que pudiera realizar su extensa obra de servicio, quien le dedicó el libro “El Alma y su Mecanismo”:

http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-AYSM.gif

Dedicado con agradecido amor a
ALICE E. DUPONT ORTIZ

Su apoyo en relación al trabajo discipular con el Gran Duque

http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-AI.gif

En nuestro camino nos encontramos con otra amistad interesante, que trajo consigo algunas implicaciones de gran significado, y que muy probablemente lleguen a realizarse en nuestra próxima vida y no en ésta. En la ciudad de Nueva York hay un club llamado “Nobility Club”. Uno de los socios me invitó a ir un día al club a escuchar al Gran Duque Alejandro, hijo de uno de los zares de Rusia, cuñado del difunto zar Nicolás. Acepté más por curiosidad que por otra cosa, y me encontré con un salón atestado de lo más selecto de la realeza y nobleza de esa época, reunida en Nueva York. Nos pusimos todos de pie cuando hizo su entrada el Gran Duque y ocupó un sillón en el estrado. Al volver a sentarnos, nos miró con mucha seriedad y dijo: “No sé si podrán olvidar por un minuto que soy el Gran Duque, porque quiero hablarles a ustedes de sus almas”. Me enderecé en la silla, entre alarmada y complacida, y al final de la charla me volví hacia mi amiga, la baronesa…, y le dije: “Me agradaría poner al Gran Duque en contacto con personas de este país a quienes no les interesa si es o no un Gran Duque, pero que le apreciarán por sí mismo y su mensaje”. Fue todo lo que dije y no pensé más en ello.

A la mañana siguiente, estando en mi oficina, llamaron por teléfono, y una voz anunció: “Su Alteza Imperial agradecería a la señora Bailey que estuviera en el Ritz a las 11”. De modo que estuve a las 11 en el Ritz. En el vestíbulo me esperaba el secretario del Gran Duque. Me hizo sentar, y luego de mirarme con solemnidad dijo: “¿qué desea usted del Gran Duque, señora Bailey?”. Asombrada, lo miré y respondí: “Nada. No tengo la menor idea por qué he sido llamada”. “Pero”, continúo el señor Roumanoff, “el Gran Duque dijo que usted quería verlo”. Le respondí que no había dado paso alguno para ver al Gran Duque ni podía imaginarme por qué me había llamado. Comenté que había asistido a su charla de la tarde anterior y había manifestado a una amiga mi deseo de que el orador pudiera conocer a ciertas personas. El señor Roumanoff me condujo entonces a las habitaciones del Gran Duque, donde, después de haberle hecho la reverencia de rigor y haberme sentado, el Gran Duque me preguntó en qué podía servirme, y respondí: “en nada”. A continuación le dije que había mucha gente en Norteamérica, como por ejemplo la señora de Dupont Ortiz, que pensaban como él y poseían hermosas mansiones, pero asistían pocas veces a conferencias, abrigando la esperanza que tal vez él estaría dispuesto a ponerse en contacto con ellas; luego me aseguró que haría cuanto le pidiera y agregó: “Conversemos ahora de cosas importantes”. Pasamos casi una hora hablando sobre temas espirituales y la necesidad de amor que tiene el mundo. Acababa él de publicar un libro titulado: “La Religión del Amor”, y ansiaba su difusión más ampliamente.

Cuando regresé a mi oficina llamé por teléfono a Alice Ortiz y le pedí venir a Nueva York y ofrecer un almuerzo al Gran Duque en el Hotel Ambassador. Rehusó, y por supuesto insistí para que consintiera. Entonces ofreció el almuerzo. En la mitad de la reunión, el señor Roumanoff se volvió hacia mí y me preguntó: “¿Quién es usted señora Bailey?, nada hemos podido averiguar acerca suyo”. Le aseguré que eso no me sorprendía pues no era nadie -sólo una ciudadana norteamericana con una educación inglesa. Sacudió la cabeza con aire azorado y me contó que el Gran Duque estaba dispuesto a hacer lo que yo quisiera.

Alejandro Mijáilovich RománovAlejandro Mijáilovich Románov

Éste fue el comienzo de una verdadera y genuina amistad que perduró hasta la muerte del Gran Duque, y aún después. Frecuentemente iba con Foster y yo a Valmy, a pasar unos días. Entre los tres teníamos interesantes conversaciones. Una de las cosas que en esa amistad ambos comprendimos profundamente fue la igualdad en todos y si alguien lleva sangre real o pertenece socialmente a un ser humano de tipo inferior, tiene las mismas simpatías y antipatías, penas, sufrimientos y alegrías y los mismos anhelos de progresar espiritualmente. El Gran Duque era un convencido espiritista y nos entreteníamos celebrando sesiones en la amplia sala de Alice Ortiz.

[AAB: AI, 154-156]

Su apoyo en relación al trabajo discipular en Ascona

http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-AI.gif

Habíamos mantenido correspondencia durante cierto tiempo con una señora que se hallaba en Suiza, poseedora de una gran cultura, interesada en nuestras enseñanzas, la cual deseaba hacer algo para llevar al mundo la Sabiduría Eterna. Tenía una hermosa casa a orillas del Lago Maggiore, en Suiza, donde había construido un salón para conferencias y formado una nutrida biblioteca. Una noche, en el otoño de 1930, se apareció en nuestra casa de Stanford, en Connecticut, permaneciendo algún tiempo con nosotros para conversar sobre diversos temas, exponer varias ideas, conocer cuáles eran nuestros puntos de vista y ofrecernos su colaboración. Nos sugirió abrir con nuestra ayuda un centro espiritual en Ascona, cerca de Locarno, en el Lago Maggiore, libre de sectarismos y abierto a todos los pensadores esotéricos y estudiantes ocultistas de Europa y de otras partes. Su contribución consistía en proporcionarnos las hermosas casas que poseía, el salón de conferencias y su magnífico terreno; Foster y yo debíamos ir para poner en marcha el proyecto, dar conferencias y clases. Nos ofreció la más amplia hospitalidad, estaba dispuesta a aceptar que nos acompañaran mis tres hijas si íbamos a Ascona, corriendo ella con todos los gastos de manutención y alojamiento, menos del viaje.

Lógicamente no podíamos tomar una decisión drástica, pero prometimos pensarlo cuidadosamente y hacerle saber lo resuelto, después del año nuevo de 1931.

El asunto involucraba muchos problemas. Para los gastos de viaje de cinco personas se requiere dinero, y no estábamos seguros de iniciar tal empresa en esas condiciones. Yo había permanecido 20 años en América sin volver a Europa, y no podía ir allá sin visitar previamente mi país, por lo tanto tuvimos en cuenta muchas cosas antes de llegar a una decisión correcta.

Fue entonces que vino a verme mi amiga Alice Ortiz para hacerme una proposición, relacionada con la situación. Sin saber nada del ofrecimiento de Olga Fröbe, me preguntó si quería enviar a mis hijas a la universidad durante varios años o, si prefería, que viajaran al exterior, corriendo ella con los gastos, pero yo debía decidir lo que conviniera a mis hijas. Conversamos cuidadosamente con Foster y decidimos que un viaje al extranjero era mucho más útil y educativo que cualquier titulo universitario. […]

En la primavera de 1931 empezamos a hacer nuestros planes para aceptar la invitación de Olga Fröbe y visitar, por un par de meses, su casa situada en los lagos italianos. […] Alice Ortiz proveyó todo con su generosidad habitual, procurando que tuviésemos la ropa apropiada, además de pagar totalmente los gastos de viaje. […]

http://www.psykosyntese.dk/image/683.jpg

Detrás: ——, Foster Bailey, Roberto Assagioli, ——, Alejandro Mijáilovich Románov, ——.
Delante: Alice A. Bailey, Olga Fröbe-Kapteyn.

Allí fue donde conocimos al Dr. Roberto Assagioli, nuestro representante en Italia durante varios años, y el contacto con él y los muchos años de labor en común, constituyó uno de los hechos más felices y dignos de destacar en nuestra vida. […]

Las charlas del doctor Assagioli constituían sucesos de gran trascendencia en las conferencias de Ascona. Daba sus conferencias en francés, italiano e inglés, y la fuerza espiritual que de él emanaba fue un estímulo para que un gran número de personas renovara su consagración a la vida. Durante los dos primeros años, él y yo llevábamos el peso de las conferencias, aún cuando había otros creadores interesantes y capacitados. […]

Mrs. Violet Tweedale Rita Martin

Violet Tweedale Rita Martin

El segundo año que fuimos a Ascona, resultó uno de los más beneficiosos. El Gran Duque Alejandro se reunió con nosotros, dando charlas muy interesantes; algo muy importante para mí fue la llegada de Violet Tweedale a Ascona, lo consideré un día de fiesta. Aún la veo bajar por la colina con su esposo, dominando de inmediato, a todo el grupo, la fuerza de su personalidad espiritual. Era hermosa, graciosa y majestuosa; pronto Foster y yo entablamos una verdadera amistad con ella y su esposo. Más adelante nos alojábamos, con frecuencia, en su hermosa residencia de Torquay en South Devon. Cada vez que me encontraba cansada o preocupada, iba a verla y conversábamos. Era una escritora prolífica. Escribió muchas novelas que se hicieron populares; sus libros sobre psiquismo, basados en sus experiencias personales, son sensatos e intrigantes, y el último, titulado El Cristo Cósmico, tuvo amplia y útil difusión.

Constituía una de las pocas psíquicas en el mundo en quien se podía creer totalmente. Inteligente en grado sumo, poseía un agudo sentido del humor y un espíritu investigador bien desarrollado. Siendo una gran estudiosa de los libros de El Tibetano, yo le proporcionaba todos sus escritos en cuanto los recibía. Tenía amistades en todos los estratos sociales, y cuando murió, no hace mucho tiempo, cientos de personas, además de mi esposo y yo, evidenciamos un sentimiento de haber sufrido una pérdida irreparable. Su esposo me obsequió el broche que ella usaba constantemente, y lo llevo siempre conmigo, recordándola con profundo amor y afecto. […]

El último año que estuvimos allí, concurrieron muchos profesores alemanes, alterándose el tono y la calidad del lugar. Algunos de ellos eran muy indeseables, y la enseñanza que impartían variaba de un plano espiritual relativamente elevado a una filosofía académica y a un esoterismo espurio. El último año que estuvimos allí fue en 1933.

[AAB AI, 161-169]

Entrenamiento discipular

Alice du Pont de Villiers Ortiz perteneció al grupo de discípulos de El Tibetano, en el cual los miembros se nombraban por las cualidades que debían desarrollar como Almas; en el caso de Alice Ortiz éstas fueron C. D. P.:

— Coraje [C]:

1. m. Impetuosa decisión y esfuerzo del ánimo, valor. […] [RAE]

— Decisión [D]:

1. f. Determinación, resolución que se toma o se da en una cosa dudosa.

2. f. Firmeza de carácter. [RAE]

— Amor Puro [P] :

Puro:

1. adj. Libre y exento de toda mezcla de otra cosa. […]

3. adj. Que no incluye ninguna condición, excepción o restricción ni plazo.

4. adj. Casto, ajeno a la sensualidad.

5. adj. Libre y exento de imperfecciones morales.

6. adj. Mero, solo, no acompañado de otra cosa. […]

Aquí se transcriben las cartas discipulares a CDP y otros condiscípulos, conteniendo el entrenamiento espiritual brindado por El Tibetano. Para un estudio de las mismas véase Studies of Individual Instructions: C. D. P. por Michael Robbins:

http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-DNEI.gif

C. D. P. [Alice Ortiz]

Noviembre de 1931

Hermano de antaño:

Tengo muy poco que decirle hermano mío, no por inmerecido, pues conoce el trabajo que debe realizarse y sólo me resta observar en silencio cómo se lleva a cabo oportunamente. Venza el temor, hermano mío, aniquile la suspicacia y esos viles engendros del temor -la nerviosidad, los presagios, la preocupación y las terribles y desastrosas conclusiones a que llega instantáneamente. Logre ese aplomo interno que en la Luz del Eterno hace frente a todo. Tan a menudo lo embarga el terror del momento (sí, terror es la palabra que deseo [i505] emplear), que la perturbación astral no deja penetrar, ni brillar la clara luz de la verdad y del conocimiento. Posee ambos. En muchos sentidos es inteligente y tiene experiencia. Posee simpatía, comprensión, lealtad a la causa de la verdad oculta y se esfuerza constantemente (además de tener ideas altruistas), cualidades éstas que son reconocidas. Si así no fuera ¿hubiera sido incluido en mi grupo?; los mayores obstáculos provienen del temor.

También hay debilidad etérica y le sugiero que al practicar la meditación vea imaginariamente afluir la energía divina (que es la acción creadora, hermano mío) y envíela a cumplir su misión en la contraparte etérica del bazo. Trate de ubicar el bazo en algún diagrama; no visualice el órgano fisiológico, sino la zona etérica que lo rodea, e imagínelo bañado en puro y dorado [e466] prana. Este ejercicio será de valor. Su larga experiencia en la meditación le permitirá efectuarlo con facilidad…

Por el resto de su vida sea un sannyasin y sirva al Plan sin apegos. Reflexione sobre esta última frase, porque contiene el secreto de su liberación.

Junio de 1933

Hermano mío:

Hoy tengo para usted una palabra de aliento. Parte de la dificultad de su vida no sólo se debió a la débil combinación de los cuerpos físico y etérico que lo llevó, por lo tanto, a una desvitalización, sino que la integración entre su cuerpo mental y su cuerpo emocional o astral, ha sido muy pobre. Últimamente cambió la situación y su mente y su cuerpo astral están ahora integrados. Reflexione sobre lo que esto significa, hermano mío, lo cual quiere decir que su cuerpo astral (que deambula en la ilusión) ya no será el factor predominante y determinante en su experiencia -como ocurrió hasta ahora-, sino que su naturaleza mental controlará acrecentadamente y se convertirá en transmisora de iluminación, al mantenerse firme en su camino. Que la realización de una hora, se convierta en el hábito de una vida. Como bien sabe, sólo tiene importancia el alma. Nada cuenta a la larga, sino el servicio. Aparte su mente de todos los problemas de su personalidad y los de aquellos con quienes eligió recorrer el camino de la vida en esta [i506] encarnación. Confíe en sus almas. Haga y mantenga contacto con ellos por intermedio de sus almas, y no permita que lo venza el espejismo de sus personalidades. A medida que pasan los meses observe lo que sucede al mantener esta actitud de atención egoica.

¿Ignora usted que al añadir la fuerza de su alma a la de ellos (sin tener en cuenta el aspecto forma) puede energetizar a esas almas para que inicien una mayor actividad espiritual? Hermano mío, al observar estos acontecimientos, no se sienta tentado a ayudar. Deje que las propias almas inteligentes, puras y amorosas, se encarguen de las personalidades. Apóyese en la simplicidad de este pensamiento y en los próximos meses deje de forcejear y conténtese en seguir el sendero elegido por su alma.

Absténgase de practicar los ejercicios de respiración, porque siempre le producen malestar y un obsesionante sentido de fracaso. Cada mañana, durante cinco o diez minutos, dedíquese al creador arte de la visualización. Visualice un jardín desordenado en el cual está restableciendo el orden y la belleza. Reordénelo y cólmelo de flores, del canto de los pájaros, más lo que [e467] visualizó en el jardín de sus sueños. Vea que suceden dos cosas: la restauración del jardín y el acrecentamiento de su belleza. Que su imaginación lo guíe día tras día en la constante tarea de restauración, recordando que el objetivo de este ejercicio consiste en enfocar la atención en la zona del centro ajna, en el cuerpo pituitario. Adquiera la facultad de organización. Cuando tenga que enfrentar algún problema, cuando se sienta impulsado por antiguos hábitos mentales que los sabe erróneos, pero que ejercen todavía un poder rítmico sobre usted, entonces retírese a su jardín y trabaje allí durante un breve lapso. En el transcurso del tiempo retírese instantáneamente al jardín secreto cuando esté angustiado, pero no permanezca en él mucho tiempo. Esto lo ayudará a romper el poder de las antiguas formas mentales.

Me pregunta cuál es su aporte al grupo. Mi respuesta es: un espíritu puro y altruista y la capacidad poco común de dar. No puede haber mayor don que el impulso de dar altruistamente, con el único móvil de un espíritu puro y amoroso. Las siguientes palabras son para que usted las repita:

“Que la pura luz de la razón y la comprensión disipen las nieblas en las que he deambulado largo tiempo. Que las brumas [i507] desaparezcan y las nubes de la preocupación se dispersen en la luz radiante del sol que brilla siempre en la niebla. Ese sol reside en mi mente. Dentro de ese sol permanezco.”

Junio de 1934

Hermano mío:

Enfrenta usted una crisis y una prueba final que demostrará su aptitud para el discipulado aceptado. Poco puedo decirle excepto que, comprensivamente, me mantengo alerta y espero. No es el momento de hablar, sino de que usted emprenda la acción. Constantemente se repite a sí mismo “si pudiera hacer algo para derribar la prisión mental en que estoy, cuán fácil sería y cuán rápidamente lo haría”. Pero hermano mío, existe una cosa muy simple, y hasta que no la haga no podrá caminar en la luz. Además, hasta que no la haga (por ser un esfuerzo grupal), usted impedirá que este grupo de condiscípulos obtenga una mayor revelación y preste un servicio más pleno. Esa simple regla es: Hable menos y ame más.

No le asignaré ejercicio especial. He pedido a D.R.A. que permanezca a su lado con profundo amor, pero que no le hable más de su problema. La razón de su silencio y del mío es que está entrando en la etapa en que solucionará su problema; deberá [e468] permanecer esotéricamente solo y librar por sí mismo la batalla en el plano externo, pero en el plano interno se están acercando más a usted quienes le aprecian y ayudan.

¿Me comprenderá si le digo que simbólica y psicológicamente debe librar su lucha en el jardín? ¿Me entenderá si le digo que sólo el amor puede liberarlo? No el amor a sí mismo o a su propia liberación ante la desesperación por su infelicidad, no el amor a quienes fácilmente ama, sino que debe invocar el verdadero amor de su alma, por lo tanto, su solución es el contacto con el alma, mantenido firme y constantemente cada día.

Por consiguiente, medite sobre el amor. Repita para sí cada hora -si puede desarrollar esa conciencia del tiempo- yo debo amar. Sólo le requeriré algo hermano mío, que quizá le extrañe. Infaliblemente siéntese tranquilo cada día, durante una hora, [i508] con inalterable silencio y quietud. Simplemente relájese, descanse, lea y piense alegremente, no permita que nada, excepto algo urgente (ningún incondicionado e incontrolado temor, suspicacia o anhelo de investigar), interrumpa el ritmo de ese período. Permanezca tranquilo, no tenso, quieto y relajado. Es poco pedir, pero si accede a ello los resultados serán mucho más poderosos de lo que cree. Ésa hora es para pensar en el amor y meditar sobre el origen del amor desinteresado y desapegado del alma. Estudie estas líneas si quiere, pero manténgase quieto. Amor y quietud, no resentimiento e intranquilidad, es su tarea inmediata, y el logro de ambas cosas solucionará su problema y se liberará.

Silencio, serenidad y servicio amoroso, para todos sin excepción y sin pensar en el yo, deberán ser las notas claves de su vida durante los meses venideros. Inquietud y resentimiento, autoconmiseración y suspicacia, son sus problemas actuales. Sustitúyalos por el amor, y todo andará bien. Usted evoca el amor de muchos. Esto significa que tiene el don del amor. Emplee ese poder para amar y rompa sus cadenas, a fin de servir con libertad, seguir adelante en mi grupo de discípulos y ser de mayor utilidad. Permanezco a su lado.
Enero de 1935

Mi viejo hermano:

Mi mensaje para este año es aquel con que finalicé mi última comunicación: Permanezco a su lado.

La última vez que se lo dije, no me forjé ninguna ilusión respecto a la extensión de su problema o a la debilidad del agonizante equipo que trajo para solucionarlo. El resultado de la [e469] lucha hace un año era problemático. Ahora no lo es. Aún es posible volver a los antiguos hábitos mentales y al rápido sumergimiento en los viejos ritmos. A menudo se siente profundamente desalentado por el surgimiento de la hidra del resentimiento y la suspicacia con sus muchas cabezas. Sin embargo progreso bastante y su cuerpo astral está realmente más tranquilo. Esto lo sabe y ahora descubre que le es más fácil interesarse en otras cosas. Los períodos de absorción en las antiguas líneas mentales no duran tanto y su comprensión aumenta.

[i509] La lucha no ha terminado todavía, pero en mayo de 1936 debe alcanzar un punto en que el sentido de libertad interna sea tan fuerte como para comprender que las cosas que afectan a la personalidad y derivan de la etapa de desarrollo y de la falta de control de las personalidades con las cuales está asociado, ya no ejercerán un real poder sobre usted. Rápidamente va adoptando la actitud del Observador -de aquel que mira-, sabiendo que él es el alma controladora.

¿Quisiera hermano mío releer las distintas instrucciones personales dadas en los últimos años, y -algún día que esté tranquilo- releerlas ininterrumpidamente de una sola vez? Así obtendrá una imagen de su problema espiritual (y de mi esfuerzo para ayudar a resolverlo), que será constructivamente útil. Descubrirá que hubo un real crecimiento de su parte. Su problema no reside en determinadas circunstancias de su vida, ni concierne a la actividad con determinada persona. Tampoco está ligado a la vida hogareña, las circunstancias económicas o la salud. Éstas sólo son el escenario alrededor del cual lucha por la liberación. Sólo son las oportunidades que su alma le ofrece y cuando se valga de ellas correctamente, lo introducirán en el sendero de la iniciación. Sí, hermano mío, esto es lo que dije, el sendero de la iniciación, no el sendero del discipulado, en el cual ya está. En su fuero interno sabe que si logra el desapego y llega a enfocar la mente en forma estable, toda su vida se simplificará. Iniciación es simplificación.

Posee usted un abundante caudal para amar a muchas personas. Las circunstancias del plano físico, consideradas a la luz del actual problema mundial, son buenas. El problema de su salud tiene sus raíces en su condición astral. Venciendo el espejismo en el cual deambula, se encontrará tan libre y útil que mirará con asombro su pasada vida de ilusiones y angustias autoinducidas. Su problema personal está lejos de ser único. Su principal dificultad reside en que es un discípulo. El espejismo y la ilusión que un discípulo evoca son más poderosos que los de la persona [e470] común. Su mente, como resultado del espejismo, puede estar siempre inquieta y oscilante, pero el espejismo es el resultado de un poderoso pensamiento emocional y de una prolongada atención [i510] a las circunstancias de la vida del plano físico. Esta misma atención y poder mental, dirigidos lejos de las circunstancias y hacia las cosas del alma, lo liberarán.

¿Continúa trabajando aún en su jardín, hermano mío? ¿Estaría dispuesto a trabajar un año más? ¿Puedo (yo que durante años observé su lucha y me siento hoy seguro de su victoria) hacerle otra sugerencia? Construya en su jardín una torre de marfil y desde la cima de esa torre vigile su vida cada día. Constrúyala hasta el momento de la Luna llena de Tauro, entonces en el momento del Festival de Wesak y durante los tres días del Festival, viva en su torre y more allí. También en momentos de aflicción o de inminente desfallecimiento, suba a su torre y permanezca firme. La torre es sólo simbólica, pero si capta el significado esencial subyacente, evadirá literalmente el espejismo a medida que asciende a su torre, y penetrará en la clara luz del día. En su jardín siempre hay brumas, pero en la cima de la Torre hay sol, espacio y aire. Allí podemos encontrarnos si construye correctamente y aprende el método del ascenso. (Una descripción de este jardín va incluida al final de las instrucciones dirigidas a este discípulo. A.A.B.).

Mantenga más estrictamente esa hora de tranquilidad. Construya su torre de marfil; que la luz de su alma afluya sobre usted e inunde su vida; que comprenda el empleo del gozo y se despreocupe del yo separado; que la bendición de su Maestro llegue a usted.
Julio de 1935

Hermano mío:

Si le pido que mida el éxito o fracaso durante los doce meses transcurridos, ¿sabrá medirlo? Diría acaso que obtuvo un verdadero éxito con breves y ocasionales recaídas, debido a antiguos hábitos mentales que aún no ha trascendido totalmente. Su éxito es real y hay mucha más luz en su aura.

Una de las cosas que trato de considerar en esta instrucción es el espejismo, enemigo poderoso de todos los que huellan el sendero del discipulado. Como bien sabe, todo el mundo está sujeto al espejismo, pero cuando el hombre se convierte en un discípulo, entra en contacto con tal cantidad de fuerza (especialmente en [i511] las primeras etapas en que no sabe aún cómo manejarla), que atrae, consolida y precipita sobre sí mismo, mucho más que de otro modo, [e471] la ilusión mundial. Usted no es una excepción en esta experiencia del discipulado, por ser un discípulo que recibe un entrenamiento definido. Los discípulos que viven en niveles mentales están más libres del espejismo que aquellos cuya polarización es más estrictamente emocional. Por lo tanto, una de las primeras cosas que tratamos de enseñar a todos es trabajar, vivir y pensar, libres del plano astral. Quizás la mejor manera de ayudarle a usted y a cualquiera de los condiscípulos que se interesan en la enseñanza que le doy personalmente, es mencionarles cuáles son las condiciones de la vida diaria que conducen al espejismo. Entonces puede aplicar su propio método y ver donde se dan esas condiciones en la vida diaria. Si existen, entonces es inevitable el espejismo. Sin embargo, cuando se las reconoce, pueden ser encaradas, y desaparecerá el espejismo.

El espejismo es lógicamente una cosa sutil que se disfraza como si fuera una verdad. Es poderoso porque tiene su punto de entrada en la conciencia del discípulo, a través de esos estados mentales y modos de pensar tan familiares que aparecen automáticamente y constituyen una manifestación casi inconsciente. Existen (para el discípulo común) tres principales actitudes de la mente y del sentimiento que le predisponen al espejismo.

  1. La autoconmiseración, a la cual todos los discípulos están propensos. Sus vidas son lógicamente difíciles, siendo ellos mucho más sensibles que la persona común. Pasan también constantemente por experiencias y pruebas en esta línea particular. La autoconmiseración es una fuerza poderosa y engañosa, exagera cada condición y aísla a la persona en el centro de su propia vida y de las situaciones dramáticas evocadas en sus propios pensamientos. Permite la entrada a dos clases de espejismo: Primero, el espejismo del entrenamiento especial, donde el discípulo sobrestima su importancia en proporción a la prueba aplicada y su reacción a la misma. Usted no tiene este defecto. Su sensata humildad es un gran bien, siempre que no se menosprecie. El segundo espejismo es producido por un autointerés tan profundo que el discípulo queda aislado en la nube de sus propios pensamientos, de manera que la luz de su alma no puede atravesarla; ve las cosas en una proporción errónea, y el espejismo que lo aísla, [i512] al hallarse en dificultades, hace que a veces lo embargue la idea fija de la persecución. Tampoco posee ese defecto al cual son más propensos que usted algunos discípulos de mi grupo.
  2. El espíritu de crítica, que induce más al espejismo que cualquier otro factor, y ¿quién puede decir que está inmune de ello? Cuando se practica la inofensividad y la bondad, al pensar [e472] y hablar, convirtiéndose automáticamente en parte de la expresión de la vida diaria del discípulo, entonces desaparece el espejismo. Hermano mío, éste es uno de los factores que introduce más de lo que cree otros espejismos en su vida y en la del discípulo. En consecuencia, pocas veces ve a las personas tal cual son. Las ve a través de la ilusión producida por lo que de ellas se dice. Lo que se expone en palabras se convierte en una forma mental que se aferra a aquel de quien se habla, luego se ve siempre a esa persona a través del velo de este espejismo y análogamente se descubren las debilidades, pero el verdadero yo queda oculto ante sus ojos. Podrá comprobar dentro de unos días la exactitud de lo antedicho si observa cuidadosamente el tema de las conversaciones en el círculo de su vida diaria. ¿Se ocupan de la realidad o del fracaso temporal de una expresión divina? ¿Su reacción hacia las personas es por lo general bondadosa o de crítica? ¿Propende a ver lo bueno e ignorar las debilidades y los errores? ¿Evoca inmediato interés en usted la relación de alguna acción o error, o retiene el conocimiento de los defectos de las personas en lo íntimo de su corazón, amando más a su hermano por su flaqueza y negándose a comentarlo o criticarlo, aunque sea para usted mismo? Recomiendo que se hagan estas mismas preguntas usted y mi grupo de discípulos. Justamente aquí para usted y para muchos, es donde tiene entrada el espejismo, y hasta que no se cierre la abertura, no se liberará del espejismo personal.
  3. La suspicacia es el espejismo más ponzoñoso de todas las debilidades y, generalmente, el más falso, y aunque tenga fundamento es capaz de envenenar las mismas raíces del ser, distorsionar todas las actitudes de la vida y poner en actividad, como su poderoso sirviente, la imaginación creadora. La persona suspicaz siempre miente, pero miente con tan aparente veracidad que parece correcto [i513] y razonable. Durante largo tiempo ha luchado contra esta tendencia y el esfuerzo fue coronado por una buena medida de éxito. No se dejé llevar por la suspicacia, pero cuide de no arrojarla hasta las profundidades ocultas de sí mismo, desde donde inevitablemente levantará su cabeza. Extermine el poder que ejerce en su vida, mediante tres cosas:
  1. Asuma más definidamente la actitud del observador, que ve a todas las personas y acontecimientos a través de la luz del amor y desde el ángulo de los eternos valores.
  2. Deje que todos vivan su propia vida y se hagan cargo de sus responsabilidades, sabiendo que son almas y se las [e473] conduce hacia la luz. Déles simplemente amor y comprensión.
  3. Preste un servicio más pleno en la vida, donde no encuentre momentos ni horas para la suspicacia, que tantas vidas mancilla.

Si persiste en estas tres cosas y las practica, podrán liberarlo del espejismo más que cualquier otra cosa.

El hecho de que pueda escribirle así, hermano mío, indica la medida de su realización. Hace dos años podría haber reconocido teóricamente la verdad de lo que digo. Ahora, no sólo la reconoce, sino que trató en el pasado y tratará en el futuro de encarar el problema en forma práctica. Durante un tiempo la lucha será hora tras hora, día tras día, pero el poder de su alma es suficiente para traer la liberación, y el amor de este grupo de discípulos basta para llevarlo adelante.

En lo que a su jardín se refiere, hermano mío, le pediría que cada domingo entrara en él por la mañana temprano. Vea a su jardín adormecido en la oscuridad del alba, sin ninguna luz real, sonido o movimiento ni vida aparente, lo cual sigue siendo un sueño incoloro. Penetre en su torre, ascienda a la cúspide y luego libere la luz que usted posee, la cual constituirá para el jardín de su alma lo que el sol para los jardines del mundo. Observe los rayos de luz que afluyen al jardín, despertando su color y belleza, impulsándolo al movimiento y a la vida, evocando el canto de los pájaros, el zumbido de las abejas e invocando una respuesta amorosa. Allí nos encontraremos cuando se dispersen las nubes del espejismo. Reflexione sobre el simbolismo [i514] oculto de este jardín y trabaje firmemente durante los próximos meses, desde este centro de amor y de luz.
Enero de 1936

Hermano y amigo mío:

Las mismas instrucciones, el mismo objetivo y la misma necesidad de cultivar el espíritu de amor liberador, bastarán para mantenerlo ocupado durante los próximos meses.

Está entrando en un período de crisis. Recuerde que se lo dije y le advertí que enfrentara todas las circunstancias a la luz de ese conocimiento. La crisis (que puede concentrarse en algún aspecto de la personalidad) debe ser considerada como indicación de un esfuerzo sostenido por parte de su alma, para lograr una gran medida de liberación antes de la Luna llena de Wesak. El alma moviliza sus fuerzas para lograr esta liberación, [e474] a fin de que usted se beneficie por la precipitación de la afluencia espiritual. Cuando se toma tal determinación en el plano de la experiencia del alma, produce una reacción inevitable en el plano de la vida diaria, para lo cual debe estar preparado y esperar beneficios. Su fortaleza es mucho mayor de lo que cree, porque nunca ha extraído plenamente los recursos de su alma. Deberá hacer esto a fin de obtener la liberación que tanto anhela.

También le asevero que la práctica de la inofensividad le garantizará en la próxima primavera, la solución constructiva de su crisis. En mi última instrucción le insté a eliminar la autoconmiseración, ello le permitirá manejar inofensivamente la personalidad. Cuando deje de criticar a otros será inofensivo, y cuando elimine la suspicacia se disipará su espejismo particular, que llega casi a la alucinación. Como ve hermano mío, sólo vuelvo a insistir sobre mi enseñanza anterior. Sé que está seguro de su valor, y al expresarle lo que usted necesita, sólo expongo su propio deseo.

Desde el mes de mayo de 1934 al de 1935, hizo un real progreso, y aumentó notablemente su fortaleza espiritual interna. Los últimos seis meses marcaron un intervalo de grandes oscilaciones. Estuvo más sometido [i515] a la impresión externa y menos enfocado, como alma, en los planos sutiles. No hubo marcado beneficio. Dichos intervalos son inevitables; no debe sentirse deprimido siempre que continúen y una vez que sea consciente de su existencia. El sol se desplaza nuevamente hacia el norte y esto le proporciona una renovada oportunidad y la posibilidad de un intenso período en que se liberará de las exigencias de su naturaleza inferior, que tan poderosamente lo sujetan. El primordial mensaje que le daré (con el ansioso deseo de que comprenda a qué factor específico me refiero) es: Abandone todo, despréndase de lo que posee. Manténgase libre a cualquier precio, deshágase de aquello que lo retiene.

Durante los próximos seis meses tome las palabras e ideas dadas a continuación, como pensamientos simientes para la meditación:

ler. mes – El abandono de todo lo que encadena al Yo.
2do. mes – La liberación del aprisionado Yo, a fin de poder servir.
3er. mes – La tierra ardiente, donde se ve el oro puro.
4to. mes – La liberación de la luz interna, y luego recorrer el Camino iluminado.
5to. mes – La radiación que evoca la luz en los demás.
6to. mes – El sacrificio que revela la gloria del Yo.

[e475] Tenga valor hermano mío, y no tema. El temor crea espejismo, y el espejismo oculta la luz. Entregue libremente su amor a quienes ama.

Junio de 1986

Hermano mío:

Poco puedo hacer o decir. Hasta que “el sol se desplace hacia el norte” su trabajo es difícil y, sin embargo, de índole tan sencilla (cuando se explica con palabras) que quizá lo considere de poca importancia. No obstante, le digo con amor y cierta preocupación, que mucho depende de lo que realice, tanto para usted como para el grupo. Sería de valor considerar una pregunta que surge a menudo en las mentes de los discípulos que trabajan unidos en formación grupal y en el ashrama de algún Maestro. ¿En qué medida puede ayudar u obstaculizar al grupo de discípulos el progreso que realiza o no, el discípulo individualmente? Debido a la [i516] sinceridad innata del verdadero discípulo surge la pregunta siguiente: ¿Qué hago, ayudo u obstaculizo? En lo que a usted se refiere le respondo: usted no obstaculiza. Su naturaleza gentil y su amorosa actitud altruista, militan poderosamente contra lo que reconoce internamente -un espíritu de crítica que lentamente se acrecienta. Sus condiscípulos sienten un profundo amor por usted, y la suavidad de su vibración -con su persistente nota de servicio y de amor- produce inconscientemente un afecto aferrador, incluso en esos discípulos de mi grupo que usted no conoce personalmente. Le pido que recuerde esto. Pero podría ayudar más definida y conscientemente si se liberara de toda atadura y comenzara a actuar como un verdadero sannyasin en su hogar y con sus relaciones. Esto se lo indiqué anteriormente. Lo exhorté a que siguiera definitivamente el sendero del sannyasin. Pero hasta ahora sólo le dio vueltas a la idea. Para usted simboliza un desapego que erróneamente cree no poder lograr. Se subestima, hermano mío. Tiene esa persistencia intrépida que lo ha guiado desde los primeros días hasta ahora. Tal persistencia es la característica distintiva del discípulo consagrado. ¿Quisiera recordar esto? Nunca vaciló en la búsqueda de la luz ni de un campo donde servir a su alma y evidenciar su devoción a la humanidad y a los Grandes Seres -a Quienes usted verdaderamente ama- Que guían el destino de la raza humana.

Posee también el reconocimiento interno de la verdad y del Plan, más de lo que sospecha y nosotros comprobamos hace años. Se mantuvo firmemente en el sendero y ha cumplido con el trabajo encomendado. Prestó ayuda donde pudo y permaneció leal a quienes trataron de realizar nuestro trabajo. Así se demuestra [e476] la persistencia intrépida, y seguirá manifestándola. Por lo tanto ¿qué falta?, sin duda algo que usted debe ser el primero en expresarlo.

Falta algo muy simple de enunciar y muy difícil de expresar, y constituye casi su Waterloo, empleando una frase común. Simplemente carece de desapego. Se ata a quienes ama y las aferradoras manos del amor pueden a menudo obstaculizar el progreso -no sólo el suyo sino también el de aquellos a quienes ama. ¿Se da cuenta de esto? Al amar a quienes conviven con usted, se [i517] preguntó alguna vez: ¿Les fortalezco como almas a fin de que hagan frente a la vida y presten servicio?

Usted se ata a ciertas personas debido a las formas mentales de la depresión y la suspicacia. ¿No es así hermano mío? Y son más numerosas de lo que cree. Sin embargo no obstaculizan tanto su progreso como su consagración a quienes ama, porque los conoce muy bien y constantemente brega por ellos. Su amor, su persistente posesivo amor a quienes ha reunido estrechamente a su alrededor en el proceso kármico de la vida, impide que los ame intensa y realmente. . . Le pido que su amor sea más real. Nunca empleó su fortaleza ni aplicó el desapego. No le pido que deje de amar, sino que ame como alma y no tanto como personalidad. A medida que lea esto, su veraz naturaleza interna responderá. Su problema, repito, es el desapego, y comienza a aprenderlo. Lo que dificulta doblemente su lección es la falta de mayor actividad e interés dinámico que absorba toda su atención. Sin embargo este problema debe resolverlo usted mismo de alguna manera, si como alma puede controlar su personalidad en forma nueva y vital.

Le diré una palabra y haré una insinuación: no permita que su cuerpo físico le imparta órdenes. La incapacidad física es a veces el subterfugio de quienes creen que la vida no les proporciona lo que ellos desean, o el refugio de quienes creen que han fracasado en el camino.

Hermano mío, usted no ha fracasado, y, repito, no ha fracasado y sé lo que digo. Quienes actuamos con plena visión en el aspecto interno de la vida vemos el equipo y el karma, la lucha y el destino, algo imposible para usted. Sostengo lo que digo que en los restantes años de su vida puede hacer un gradual deslizamiento hacia una relativa inutilidad -la inutilidad de una edad avanzada estéril-, o la culminación de la carrera de la vida de un alma libre, cuya sabiduría, servicio y amor altruista, pueden ser los medios para llevar inspiración a muchas almas en todo el mundo. Si se lo propone puede ahora capitalizar los [e477] frutos cosechados durante una vida de constante orientación hacia la luz, y demostrar la sabiduría que se adquiere por haber sido durante tanto tiempo el observador, el estudiante y el servidor. ¿Quisiera usted participar [i518] y colaborar más activamente? Sólo una cosa puede impedirlo, no la mala salud y las circunstancias, sino el desapego. ¿Quiere llevar a cabo cada día (no necesariamente cada noche) una recapitulación sobre el desapego y hacerlo conscientemente en el lugar sagrado y silencioso que denominamos su jardín? Mi amor y bendición lleguen a usted hermano mío. Esto raras veces lo digo.

Enero de 1937

Hermano y amigo mío:

Para usted y R.S.U., tengo una palabra de encomio y otra de reproche, reproche de naturaleza tan suave que no le molestará. Se esforzó mucho en los dos últimos años para disipar el espejismo de su vida. Quizás más de lo que comprenda. Nosotros, que observamos todo desde el aspecto interno, podemos juzgar este hecho simbólicamente, con más facilidad que usted, porque (al sondear el alma) estamos en posición de observar lo que ocultamente se denomina “la profundidad de su sumergimiento”. Usted ahora se “revela y se pone de manifiesto con mas facilidad ante nuestros ojos observadores, lo cual se debe totalmente a su propio esfuerzo y al creciente poder de este grupo de discípulos. No está tan profundamente sumergido en las brumas del espejismo, aunque lo detiene todavía el temor, no por usted, sino el innecesario temor por los que ama. Por consiguiente, no los ve a ellos ni los problemas que enfrentan y tampoco con claridad los senderos individuales que el destino les ha deparado; como supondrá, esto impide que los ayude espiritualmente como podría hacerlo. La ayuda que prestan los discípulos a aquellos que están kármicamente vinculados a ellos o la de aquellos que se sienten correcta o erróneamente responsables, cambia con el progreso de una etapa a otra. El cuidado físico de nuestros seres queridos podrá y deberá persistir en cierta medida, aunque el cuidado de la madre por el niño no debe persistir hasta que sea adulto. Quizá hayamos aceptado una responsabilidad (correcta o errónea), pero no debe contrarrestar o minar cualquier responsabilidad que les corresponda asumir. Nuestra propia ayuda mental debe estar siempre disponible, pero no debe darse cuando nuestra mente está ofuscada por las dudas y los interrogantes, ni cuando existe un espíritu de crítica. En forma curiosa la propia responsabilidad espiritual es la última que se reconoce, [i519] y la acción que se emprende debido a ese reconocimiento, también es [e478] lenta. Sin embargo, en último análisis, es la más importante, porque la propia influencia espiritual puede ser duradera y poseer el poder de liberar a quienes amamos, mientras que las otras responsabilidades -por estar relacionadas con la personalidad siempre acarrean espejismo y aquello que no pertenece al reino del espíritu.

Durante los años de vida que le restan, ponga el énfasis en sus responsabilidades espirituales y en el efecto espiritual que produce en aquellos con quienes entra en contacto o que el destino le ha deparado. Trabaje siempre para establecer contacto con el alma, que conduce a la liberación y a la actividad del alma de aquellos que usted ama y aun de quienes no ama. De esta manera empezará a trabajar en niveles espirituales y se acrecentará silenciosamente su poder como trabajador. Esto de ninguna manera impedirá que dé su correcta ayuda en otros planos inferiores al espiritual.

Va aprendiendo rápidamente hermano mío, y podrá adquirir un conocimiento más profundo y total si aprende a desligarse de las actividades de la personalidad, con sus insensatas palabras, silencios y críticas, con su patrocinio de lo indeseable en otros y sus momentos elevados. ¿No es así, hermano mío? Esto es todo en su caso es siempre temor de la personalidad y temor por el aspecto personal. Esto puede inducirlo a iniciar una acción y pronunciar palabras inoportunas, impidiéndole seguir la luz y prestar ese servicio que aparece con tanta claridad a su visión en sus momentos elevados ¿No es así, hermano mío? Esto es todo lo que tengo que reprocharle y está atenuado por la necesidad de un justiciero reconocimiento de las verdaderas realizaciones en el pasado y por su indesviable aspiración y constante servicio.

La meditación grupal es particularmente apropiada y útil para usted; le trae la fortaleza necesaria y sirve para aclarar tanto su visión como su sendero. Por lo tanto, adhiérase estrechamente a ella con atención… y, hermano mío, siga los ejercicios esotéricos, indicados y vuelva nuevamente a su jardín, que todavía existe sereno y bello, en el mundo del pensamiento. La cúspide de su torre horada el mundo de las almas y cuando ascienda los escalones que lo conduzcan allí, se encontrará en el reino de la clara visión, la amplia sabiduría y el amor universal.

Permanezca con firmeza durante el próximo año y sin apego. No permita que las voces menores se sobrepongan a la voz de su [i520] alma o a la mía. Mantenga limpio el canal. Ésta es mi última palabra. Mantenga limpio el canal. Si lo hace, enfrentará las decisiones importantes a la luz de su alma y sobrevendrá esa [e479] rápida acción que traerá buenos resultados. El consejo que quizá tenga que dar no estará basado en el temor o en un débil amor de la personalidad, sino que contendrá la nota triunfante del alma sapiente. Rompa las trabas del pasado, hermano mío, conviértase en un verdadero sannyasin, que nada desea para el yo separado, y que el verdadero altruismo que siempre evidenció, lo lleve a una total entrega.

Julio de 1937

Mi hermano y fiel amigo:

¿Cómo exponerle su problema con la suficiente claridad, que acepte los hechos enunciados y viva de acuerdo a ellos? Sólo responderé mediante la información, y le sugiero que actúe de acuerdo a ella y espere los resultados con la inteligencia que tan notablemente posee y la constancia que demostró a través de esta vida.

Su cuerpo mental es de quinto rayo, por lo tanto, posee una mente intensamente analítica. Le recuerdo que usted es analítico, no discernidor. Reflexione sobre esta diferencia.

Su cuerpo astral pertenece al sexto rayo y todavía está grandemente subordinado a la voluntad de la personalidad. Esto lo lleva a consagrarse a aquello que circunda a su personalidad y a las condiciones que kármicamente ha evocado.

Su cuerpo físico pertenece también al sexto rayo, que predominantemente lo convierte a usted y a su cerebro, en el servidor de su cuerpo astral, pero lo hace también intuitivo o astral búdico. Por consiguiente observe que, en su caso, hay una excepción a la regla que controla al cuerpo físico, porque hay muy pocos cuerpos físicos de sexto rayo como el suyo.

1. El rayo del alma – el segundo Rayo de Amor-Sabiduría.
2. El rayo de la personalidad – el sexto Rayo de Devoción.
3. El rayo de la mente – el quinto Rayo de Ciencia Concreta. [i521]
4. El rayo del cuerpo astral – el sexto Rayo de Devoción.
5. El rayo del cuerpo físico – el sexto Rayo de Devoción.

Como se evidenciará, gran parte de su problema está resumido, por la relación que existe entre la personalidad, el cuerpo astral y el cuerpo físico. El cuerpo físico y el astral son automáticamente los sirvientes de la personalidad. Sin embargo es tan estrecha la relación, entre los rayos sexto y segundo, que el problema de su alma no es insuperable en esta vida.

[e480] Enero de 1938

Hermano mío:

En los últimos meses tuvo mucha tensión interna, que se materializó en el plano físico como sensación de fatiga y culminó en un período de enfermedad. Pero cuando las causas internas se agotan como efectos físicos, sigue un período de liberación y reajuste. Le diré, por lo tanto, no permita que continúe la tensión interna. Podría aquí preguntarme ¿cómo impedirlo? Recordando hermano mío, que aunque las condiciones ambientales puedan ser relativamente las mismas, usted no es el mismo. Obtuvo una mayor medida de liberación y desapego que debe ahora mantener. La nota predominante que debería regir su vida durante los próximos meses es permanecer firme sobre ese conocimiento espiritual. Esto involucrará lógicamente una estrecha vigilancia sobre la personalidad. Deberá procurar que las antiguas formas mentales del temor y de la preocupación no reasuman su antiguo dominio y que las viejas reacciones emocionales no vuelvan a tomar forma. Observe cómo expresé esta recomendación.

Permanezca como alma y (como hábito constante de la vida) adquiera la actitud de reconocer su propia divinidad en la expresión diaria. Será necesario vigilar estrechamente la primera débil tendencia de volver al antiguo ritmo, conjuntamente con el manejo sensato e inmediato de los antiguos tipos de debilidades. La palabra sustitución puede serle de real ayuda, permitiéndole sustituir las antiguas ideas que emergen, por un nuevo y vital interés y también una definida [i522] actividad en el plano físico, en vez de una crisis emocional, y disciplinar su vida inferior hacia la alegría y la actuación gozosa. El gozo sería para usted el importante factor curativo.

Durante años, hermano mío, me referí con frecuencia a su bello jardín. Ante todo le induje a crearlo; luego le enseñé a perfeccionarlo y después a utilizarlo y también a dedicarlo y convertirlo en un santuario de consagración y a vincularlo en su mente con la idea de servir. Lo que fue así creado y utilizado aún existe. Hoy quisiera decirle que en los planos internos su jardín presta servicio a mi grupo de discípulos y a muchos más de lo que usted cree. Constituye un lugar de reunión para muchos y un refugio para unos pocos. Reflexione sobre esto y continúe su tarea embellecedora. Recuerde siempre que quienes buscan su belleza, no sólo vienen por el jardín, sino para hacer contacto con usted, que en el aspecto interno es distinto de lo que cree ser en encarnación física.

[e481] Ahora sólo le resta hacer de su vida un jardín para otros en el plano físico. Aprendió mucho durante los últimos años y aunque antiguos ritmos y hábitos mentales a menudo lo obligan a salir de su jardín de paz, vuelve a él más rápidamente. Ya no divaga tan a menudo en los laberintos de la preocupación y en las brumosas hondonadas del espejismo.

Durante los próximos nueve meses procure mantener una actitud de indiferencia espiritual o de despreocupación divina y desapego emocional. Le pido ante todo que reflexione sobre estas tres palabras y particularmente las primeras dos. Permanezca en su jardín, pero cuando sienta el impulso de aventurarse por algo que lo preocupa y le produce ansiedad, o de comprobar una sospecha, trátelo con indiferencia y no se preocupe por lo que pueda suceder. Nada puede ocurrir que en realidad destruya el equilibrio alcanzado. Sépalo.

Permanezca como centro de fortaleza para todos aquellos con quienes entra en contacto y no desoiga mi sugerencia, debido a que su personalidad rechaza toda posibilidad de llegar a la realización. En los planos internos ya obtuvo la realización, en el plano externo trate ahora de manifestar esa realización.

En el lugar en que vive deje que se exteriorice físicamente lo que puede curar y [i523] bendecir. Nada puede detener esta bendición; va rápidamente en alas del desapego y un corazón que no se preocupa por sí mismo cumple su misión porque aprendió a confiar en las almas de aquellos que el destino le ha deparado… Le daré ocho frases como pensamientos simiente para su meditación y le pediría que medite con cuidado sobre ellas, durante los próximos ocho meses:

ler. mes Permanezco en mi torre y aquí nada puede tocarme. Me dedico al trabajo encomendado.

2do. mes Sólo mi alma puede llegar hasta el punto de fortaleza en que permanezco y ese camino está siempre abierto para ella. Me dedico a la tarea asignada por mi alma.

3er. mes A menudo desciendo desde el punto elevado y recorro con mis hermanos los caminos de la vida y de la belleza. Me dedico a ayudarles.

4to. mes Trato de derramar la radiación del amor sobre todos aquellos con quienes entro en contacto y me dedico a irradiar amor en esta vida.

5to. mes Con divina despreocupación enfrento mi vida diaria, sabiendo que todo irá bien. Me dedico a ayudar a quienes sirvo, los Maestros del Camino. [e482]

6to. mes Con verdadera y divina indiferencia me hago cargo de toda responsabilidad que se me presenta, porque nada puede tocar mi alma. Me dedico a manifestar esta confianza.

7mo. mes Amo y sirvo a quienes debo amar en el camino de la vida. Los observo sin temor, me dedico a fortalecer sus almas.

8vo. mes Permanezco en mi torre en el lugar elevado de visión y allí vivo, amo y trabajo. Me consagro a cumplir este elevado destino.

Si usted puede captar la realidad y la utilidad del servicio que es capaz de prestar, progresará mucho antes de recibir mi próxima instrucción.

[i524] Enero de 1939

Hermano mío:

Ante todo quiero decirle que en realidad ha progresado. Si piensa con más claridad y acepta los hechos respecto a sí mismo, le traerán la liberación. Su problema es difícil. No se basa en las dificultades de su vida, pues su problema no es fuera de lo común, aunque le haya dedicado una atención poco usual. Se basa en el hecho de que su personalidad, su cuerpo astral y su cuerpo físico son de sexto rayo, lo que constituye una terrible combinación de fuerzas, pero usted asumió la responsabilidad de manejarlas, a fin de romper el aferramiento que ese tipo de energía de sexto rayo ha tenido sobre usted durante tres vidas consecutivas. Ha llegado a la edad de sesenta años (¿o algo más, hermano mío?) y aún no lo ha roto. Por lo tanto, su alma, no cumplió todavía su propósito. Las diferencias entre su actitud actual y la de hace treinta años, es que entonces ignoraba de qué se trataba, pero ahora lo sabe. En esa época no tenía en realidad responsabilidad, porque desconocía la naturaleza de la tarea que debía realizar. Pero, debido al contacto con el alma, conoce el problema, siendo en consecuencia muy grande la responsabilidad de hacer algo definido. El espejismo de los vínculos y las relaciones le sujetaron durante muchos años. El cordón umbilical de la personalidad lo vincula todavía con sus hijos y debió haberlo cortado -y con razón- hace varios años. Eso hubiera sido de real beneficio, tanto para usted como para ellos. Sabe esto muy bien cuando el espejismo de la responsabilidad materna la envuelve. Deberá comprender que ya no tiene tal responsabilidad.

Perdone por hablarle con llaneza hermano mío, pero quiero verlo liberado, antes de entrar en la fría y clara luz del más allá. [e483] Sé de lo que usted es capaz. No emplea el poder de su alma de segundo rayo para amar y romper relaciones al mismo tiempo, por lo cual puede impartir un profundo amor en forma subjetiva y protectora y, no obstante, en el plano externo, liberar a las personas. Permítame repetir: No tiene ninguna responsabilidad con sus hijos ni la tuvo desde que llegaron a la madurez y obtuvieron el derecho de vivir sus propias vidas. Usted adquirió el derecho de liberar y expresar su propia alma. [i525] ¿Quiere aprovechar ese derecho y liberarse, o vegetar por el resto de esta encarnación y, en otra vida, enfrentar un problema idéntico de relaciones familiares y responsabilidades económicas? Nada ha resuelto hasta ahora, pero ha progresado y sus ojos están abiertos. Sólo el temor y la deliberada negación a dar los pasos fuertes y correctos, le impide participar plenamente en el servicio de la humanidad y en mi trabajo…

Tiene mucho para dar. No me refiero aquí al dinero, aunque también debe incluirse como ofrenda en la vida de un discípulo, en este momento de tensión mundial; me refiero a esos dones más grandes y profundos que posee y se niega a reconocer -un corazón amoroso, una mente enriquecida por años de estudio y vidas de servicio, una lealtad y un don para hacer amistades que en realidad es muy raro de encontrar.

Puede contar con que ha establecido contacto con el alma. La desvitalización de su vida física se debe a las restricciones a que se ha sometido y a su pronunciado retiro interno y subjetivo en los mundos mental y astral. No expresa en el plano físico la realidad que usted es. Las formas mentales que lo circundan agotan su fuerza vital, sin embargo, hablando físicamente, no tiene dificultad o malestar orgánico. Estas formas mentales absorben su vitalidad y son definidamente destructivas -para usted y los demás. Existen tres tipos de formas mentales.

Le daré un ejercicio especial. Vaya a su jardín dos veces por semana y me encontrará allí. Descubra ante todo el lugar del jardín que he magnetizado. En ese punto explíqueme sus problemas en alta voz, haciendo una pausa y esperando mi respuesta o la de su alma. Hablaremos cuando se haya producido el silencio en la vida externa y en la personalidad. No omita nada, hábleme en voz alta. Haga esto con oído atento y alerta y, en el momento de la Luna llena de Tauro, quizás descubra que hablando, se ha resuelto la cuestión, disipado el espejismo, destruido las formas mentales y ante sus ojos el sendero fulgurará con toda claridad.

Que la tranquilidad y la paz de la consagración sean suyas [e484] y mi bendición descanse sobre usted. No crea que le dedico mi tiempo porque le aprecio, sino que existen antiguos vínculos kármicos conmigo, su [i526] Hermano mayor, y el profundo amor que D.R.S. invariablemente siente por usted, son razones suficientes para mí. Además tiene mi amor. Ambos pertenecemos al mismo rayo del alma.

Enero de 1940

Hermano mío:

No tiene espejismo particular alguno, pues vive en un perfecto mar de espejismo. De allí la dificultad de su problema, porque si hubiera tenido (por ejemplo) un espejismo mayor como lo tiene D.E.J. sería, para alguien que tuviera su devoción y capacidad mental, algo relativamente fácil de destruir y así poder caminar en la luz. Pero se ha rodeado de millares de espejismos de poca importancia, que en conjunto, lo obligan a caminar continuamente en la bruma, aunque posee la capacidad de caminar siempre en la luz. Sus espejismos tienen dos orígenes, reacciona con fluidez superficial a todos los acontecimientos de la vida y al medio ambiente, lo cual no es básico ni fundamental, porque el propósito de su vida es indesviable (¿existe tal palabra hermano mío?) y la tendencia de su vida está firme e invariablemente orientada. Pero al enfrentar las circunstancias y las personas, le preocupa el efecto que ello puede tener sobre usted y también teme fracasar y no poder manejarlo como debería hacerlo un discípulo. Su complejo de inferioridad lo mantiene en un estado de espejismo, siendo puramente reacción de la personalidad. Como alma, es versado en conocimiento; como alma, ama a todos los seres; como alma, no hay circunstancias que no pueda manejar, y como alma puede dominar dinámicamente a su medio ambiente. Pero el espejismo de la inferioridad (resultado de numerosos y pequeños espejismos), controla la expresión de su vida en el plano físico, además del espejismo secundario, el de la incapacidad física, sobre el cual no quiero explayarme, excepto señalarle que la preocupación por el trabajo que podría llevar a cabo para nosotros desde el nivel mental de percepción (donde realmente vive a pesar de las muchas incursiones en el plano astral) al plano físico, lo liberará a usted físicamente.

No le pido que trabaje como A.A.B., que decidió deliberadamente trabajar en nuestro “grupo suicida” (como fue denominado humorísticamente por un discípulo del grupo de M.), pero le pediría que disipe el espejismo de inferioridad y su [e485] [i527] preocupación por los detalles, que lo mantiene siempre desvitalizado. Preste con gozo y fortaleza un servicio sin frustraciones. Sabré qué debo decirle cuando conozca a qué conclusiones llegó respecto a esto, antes de mayo.

Agosto de 1940

Tengo para usted un muy breve mensaje, hermano mío. Se halla en un estado de angustia física y al mismo tiempo sale de una crisis en la vida y está entrando en una mayor luz, seguridad, conocimiento y utilidad. Ahora lo único que debe hacer es abandonar toda ansiedad y apoyarse sobre esas realidades que la vida le ha convencido que existen. De ciertas cosas está invariablemente seguro -del amor, de la valentía y del alma. No emplee en este momento la mente, sino simplemente sea, y deje que el amor de quienes le conocen, hermano mío, que incluye al mío, afluya a través suyo, y que la valentía de su alma lo fortalezca. Tal valentía no es luchar o bregar por llegar a ser lo que se llama “valiente”. Es el valor que otorga el conocimiento sólido, mantenido firme e incuestionablemente en medio de la dificultad y el malestar.

Sólo un pensamiento le daré para que lo repita, siempre que se sienta desalentado, cansado o débil:

“En el centro de todo amor yo permanezco y nada puede llegarme aquí, y desde ese centro me exteriorizaré para amar y servir.

NOTA: Cuatro meses después, este discípulo pasó al más allá, para “amar y servir” en el aspecto interno de la vida. Aunque no tiene cuerpo físico, está activo en el ashrama del Tibetano.

Mi JARDÍN

por C. D. P.

En las montañas del Himalaya me pareció ver una elevada y bella meseta, a la cual se asciende desde el valle por un camino sinuoso, rodeada de altas montañas de este a oeste, con otras más bajas al norte, una ladera escarpada al sur y un sendero que desciende al valle.

[i528] Este bello lugar en el luminoso aire de la altitud, fue convertido en un jardín con muros de tipo oriental, de cuatro metros y medio de alto y en cada esquina un pequeño minarete [e486] chinesco. Un arroyo corre a lo largo de este jardín, de oriente a occidente, entrando y saliendo a través de arcos y muros y verjas de hierro. Sobre estos arcos enrejados hay pequeños travesaños de piedra que sobresalen del muro, y soportan dos estrechos y curvados puentes chinos de piedra y madera, apoyados en el muro, y con una baranda que da al arroyo. La entrada al jardín está ubicada en medio del muro del lado norte -que es uno de los muros largos-, porque el jardín es más bien largo que cuadrado. Quien se acerca a la entrada verá escritas las palabras: Paz, Descanso, Servicio. La puerta es un arco embutido en la espesura del muro, del que cuelga la cuerda de una campana y una luz que alumbra, al oscurecer, las tres palabras.

Al entrar en el jardín aparece una senda en el verde prado, con un ligero declive hacia el arroyo. A más o menos siete metros del sendero hay, a ambos lados, un manzano en flor, cuyas ramas se tocan. Un borde de peonías rojas se extiende desde el manzano, de oriente a occidente, alrededor de cinco metros, terminando en un rosal de fragantes rosas rojas.

El sendero continúa descendiendo por la ligera pendiente del verde prado hasta llegar al arroyo que es de casi cinco metros de ancho, y tiene rocas y helechos y aguas profundas y bajas. Mariposas y pájaros revolotean en él, y hay allí un vado de piedras que conduce a una senda que va a una amplia pagoda de estilo china, abierta a los costados. En el centro de la pagoda hay una mesa redonda, de madera de la India, y sobre ella una estatua del Buda que mira hacia la entrada. Ante el Buda hay un cuenco de madera tallada, con incrustaciones de plata, lleno de agua, sobre la cual flota un solitario loto blanco.

En los costados abiertos de la pagoda hay ménsulas con flores de suave perfume, resedá y heliotropo. Un banco circunda toda la pared y el suelo está alfombrado de hierbas orientales. A ambas lados de la entrada hay paneles con anaqueles que contienen rollos y manuscritos esotéricos para consulta. Afuera, cuatro hermosos abetos, dos [i529] a cada lado del portal, y pinos detrás de la pagoda, y a lo largo de la extensa senda sureña circunda una arboleda de más de ocho metros de ancho, con árboles nativos de las montañas, cornejos y pequeños robles. A esta arboleda la atraviesa un camino cubierto de piedras, helechos y flores silvestres. Entre dos rocas hay una vertiente, un lugar de reposo y paz para quienes aman los bosques. Aunque no se ve la pradera puede llegarse a ella caminando sobre secas hojas de pino y musgo, dejando atrás la fresca sombra, los pájaros y las tímidas y pequeñas criaturas que a veces nos siguen; luego a cercana distancia [e487] de la mitad del camino, entre el bosque y el arroyo, vemos un extenso borde de flores, justo en medio del prado, cubierto de cuanta flor hemos amado, y en cuya policromía y múltiple fragancia no predomina el rojo, porque las peonías y los rosales están al otro lado del arroyo.

Un poco más allá, hacia el lado occidental del prado, donde termina el borde de flores, hay un roble solitario, que parece haberse apartado para un propósito druistico, un árbol joven y bien formado, más alto que los del bosque, debajo del cual hay un banco.

No lejos de allí, entre el roble y el arroyo, hay un estanque de lotos, incrustado en las piedras y también aplanadas y grandes rocas, iguales a las que hay en la orilla del arroyo y en el bosque.

El estanque de lotos está repleto de agua, proveniente de la vertiente del bosque. Quien se sienta en las rocas ve, a una distancia de medio metro, hermosos lotos de diferentes colores.

Pero ambos extremos del jardín son lugares de gran belleza -en el extremo oriental, en ambas orillas del arroyo, hay un macizo de rosas, con parterres que se extienden desde el arroyo en forma de alas, continuando hasta el sendero estrecho y oculto a lo largo del muro oriental, de manera que estando de pie en el abovedado puente de piedra (donde hay en cada extremo plumosos ramos de ondulantes pastos) se ven las alas seráficas de gloriosas rosas, cuyo matiz va desde el más tenue color rosa hasta el amarillo dorado. En la parte occidental del jardín se ven las seráficas alas de los lirios, desde el púrpura del iris al blanco radiante del lirio Madonna. Los arbustos en las extremidades del puente occidental son amarillos y lilas. Una [i530] verde enredadera trepa por el muro donde hay rosas trepadoras. Estas alas -seráficas de rosas y almácigos de lirios, si bien son grandes, no llegan hasta los dos rincones del jardín; sólo hay árboles, abetos y pinos y tejo japonés, abundando en el rincón sudoeste, donde comienza el bosque. En el rincón noroeste hay únicamente tres altos tejos, así como en el rincón del noreste. En el del sudeste está la pagoda, con el bosque detrás y al frente los abetos a derecha e izquierda. Al otro lado del arroyo, desde la pagoda y en medio del césped, no muy lejos de la línea oriental de las peonías y el rosal de rosas rojas, hay un banco circular de piedra, llamado el Asiento del Discípulo. Tiene un pequeño sauce y dos pequeñas hayas cobrizas detrás. En cada extremo hay un boj inglés a cada lado. Frente al mismo, una roca natural tiene la forma y la altura de una silla, donde se sienta el Maestro para hablar a los discípulos.

[e488] Al detenernos en el sendero y observar desde el portal de entrada, se ven árboles frutales, sobre todo durazneros y pérsicos, con las ramas extendidas sobre el muro a la derecha, y en la pared izquierda trepan viñas de uvas blancas y púrpuras. Un estrecho sendero corre a lo largo de la pared. A la izquierda sobre el césped hay un aljibe rústico, cubierto de musgo, rodeado de arbustos de palo dulce y lila blanca, y detrás y a los costados algunas pequeñas flores crecen en la umbría de unos cuantos lirios del valle, y aquí y allá un helecho.

Frente al aljibe un pequeño lugar cubierto de grava, con una mesa rústica donde se acomodan en canastas planas las uvas y las frutas que deben enviarse al valle en lomo de burro, arreados por quienes son admitidos en el jardín y pueden entregarlas a los enfermos y necesitados de la ciudad. (El viejo Aleck, un anciano y santo jardinero, muerto en los últimos años, quizás sea uno de los que ayuda en este trabajo. No lo sé.) El agua del aljibe es muy fría, y siempre hay a disposición un balde para quienes descienden al valle, y creo que esa agua tiene la propiedad de conceder mayor visión. Es una gran alegría ofrecerla al sediento y cansado, y cada día, entre las almas que llegan, aparece un guardián distinto que se hace cargo del aljibe, que siempre es alguien que ha tenido una vislumbre de la visión.

¡¡Creo que ésta es la imagen de mi jardín!!

Como pueden ver, es un jardín mágico, porque todas las flores se abren al mismo tiempo y lógicamente [i531] no las mencioné a todas, sólo dije que en él existe cuanta flor hemos amado. He plantado dalias, en recuerdo de mi infancia, campanillas, rosales, pequeños crisantemos, primavera nocturna, nomeolvides, geranios, lavanda, verbena, rosas comunes, lirios del día, lirios atigrados (a pesar de los almácigos de rosas y lirios que había al este y al oeste), y a orillas del arroyo crece menta cerca de la salida occidental y otras hierbas acuáticas. Pero pienso que todo hermano que entra en este jardín ve sus propias flores favoritas, y creo que es así.

[AAB: DNE I, 465-468]

Los problemas del cuerpo etérico cederán ante el tratamiento recomendado a C.D.P. y si controla y regula cuidadosamente la dieta… No intento dar a quienes trabajan en mi grupo, el régimen dietético que deben seguir. Estas cosas difieren para cada individuo.

[AAB: DNE I, 140]

http://www.internetarcano.org/wp-content/uploads/libros/AAB-DNEII.gif

Agosto de 1942

¿Se ha dado cuenta de que lo estoy entrenando para que salga de su torre de aislamiento y, al mismo tiempo, entreno a C.D.P. para que permanezca en la cima de su torre? Pero la suya es la torre de una personalidad aislada, y C.D.P. tuvo que aprender (y aún está aprendiendo) a crear una torre de fortaleza y de resistencia contra las demandas de tipo inferior. Dicha torre nada tiene que ver con la personalidad. Recuerde hermano mío, que cuando aprenda a salir de su torre no significará que debe deambular por los niveles de la vida de la personalidad sin una verdadera dirección. [580]

De los veinticuatro miembros originales del nuevo grupo simiente reorganizado, sólo dieciocho continúan trabajando en el plano físico. Dos de ellos pasaron a “la clara y fría luz” como se dice en el Tibet, o al más allá, pero aún colaboran activamente con el grupo, pues les imparto las mismas instrucciones. Sin embargo, puedo llegar a ellos más directamente, pues ya no existen las limitaciones impuestas por el cerebro físico. El último que pasó al más allá fue P.D.W.; el cuerpo astral fue el obstáculo que se interpuso durante un período excesivamente breve; ahora está centrado en el plano mental y trabajando conectado a mi Ashrama. C.D.P. está en proceso de liberarse de las limitaciones astrales, y cuando el sol se desplace hacia el norte también trabajará en forma completamente mental. Ambos me prestan un gran servicio en estos momentos de necesidad mundial, ella por su corazón comprensivo y total altruismo, él por su notable sabiduría. [AAB: DNE II, 35]

En el camino interno hay dos personas a quienes debe llevar en su corazón y tratar de llegar a ellas. Una es C.D.P., la otra es más fácilmente alcanzable. [AAB: DNE II, 587]

Septiembre de 1943

De manera que, hermanos míos, enfrentamos un nuevo ciclo de trabajo, el cual comparten C.D.P. y P.D.W. -que trabajan en el aspecto interno de la vida. El mencionado en el último término ha pasado al Ashrama de su Maestro, el Maestro Morya. Se ocupa a de romper -conjuntamente con otros discípulos de primer rayo, dignos de confianza- la cristalización en que se halla Francia, y constituye su desastrosa condición. Su encarnación anterior en Francia lo adaptó muy bien para esta tarea; su amoroso corazón y profundo desarrollo le permitirán también prestar mucha ayuda, contrarrestando así las tendencias destructivas del [e40] trabajador de primer rayo, pero cuando se dedicaba a buscar la verdad nunca fue destructivo.C.D.P. trabaja continuamente con los niños del mundo (incluyendo los que han muerto víctimas de los horrores de la guerra), mantiene incólume su afiliación con mi Ashrama, pero trabaja en un grupo compuesto de discípulos que pertenecen a todos los rayos, cuyas personalidades -en sus últimas encarnaciones- pertenecían a muchas nacionalidades; hace cuanto puede y debe para salvar la conciencia de los niños y protegerlos de la total desintegración. [AAB: DNE II, 40]

Marzo de 1949

Hay algo interesante y significativo que es de valor observar: Aquellos que atravesaron los portales de la muerte entraron en una  relación definidamente más estrecha, merecieron esa recompensa y aplicaron lo que se les enseñó. Como saben, son C.D.P., K.E.S., D.P.R.. Otros dos se están capacitando rápidamente para seguir a esos tres discípulos en el Ashrama, y son B.S.W, que unos años antes de morir se desvió momentáneamente, y G.S.S., cuyos vehículos de la personalidad no pudieron soportar el estímulo que le llegó por conducto del grupo. La sensibilidad a la excesiva estimulación es muy fácil de corregir hoy, pues no constituye un defecto, sino una deuda kármica. [AAB: DNE II, 88-89]