Sobre el perdón o sacrificio

por Grupo de Servicio el 20 de Abril de 2010

Hacia el Día Mundial del Perdón y del Olvido 2012

Del perdón teológico (o indulgencia) a la justicia de Dios (o Propósito detrás del Plan)

[VBA:] Antaño, se daba mucho énfasis al amor, al perdón [N. B.: a la indulgencia o perdón teológico según lo explica el Maestro Tibetano] y al arrepentimiento, hoy día, el énfasis del discípulo en estas nuevas presentaciones de Shamballa, es sobre la justicia de Dios, la justicia y el propósito son la misma cosa, el propósito y la revelación son dos cosas distintas, una cosa precede a la otra, y en virtud de esta precesión, viene todo el Plan, digamos en su extensión más dilatada.

La Educación en la Nueva Era

Los cuatro sentidos que el hombre deberá desarrollar en la Nueva Era: protección, educación, síntesis o identificación y correctas relaciones

[…] De lo primero que se da cuenta el niño, como individuo, es del grupo familiar, considerado como una unidad dentro de la comunidad. En esa relación grupal particular, a través de, las épocas (tanto simbólicamente como de hecho), se conservan y desarrollan los siguientes factores subyacentes en la estructura misma de la propia existencia –presentados a la raza como algo esencialmente ideal–:

1. El reconocimiento del estado jerárquico, que en última instancia es la relación existente entre lo menor y lo mayor, entre los más débiles y los más fuertes y entre los más experimentados y los menos experimentados. De aquí proviene el sentido de protección, que es la expresión de una de las formas del aspecto amor en el universo.

2. El reconocimiento de la responsabilidad, heredada, aplicada y aceptada. Esta es la relación entre los viejos y los jóvenes, los inteligentes y los ignorantes. De ahí la necesidad de dar una oportunidad para que se desarrolle el conocimiento.

3. El reconocimiento de la facultad de perdonar, que es o debería ser la expresión de la relación entre un ente y otro, dentro del grupo mayor, o entre un grupo y otro, dentro de un todo aún mayor. El perdón es esencialmente el proceso por el cual nos damos mutuamente en forma psíquica, y es una de las expresiones rudimentarias de la cualidad del autosacrificio, que a su vez es un aspecto de la naturaleza volitiva de la Deidad. No obstante hallarse relacionado con la vida monádica o volitiva, todavía es erróneamente comprendido o interpretado. Esta facultad es, en realidad, el sentido de síntesis o de identificación, “uno para todos y todos para uno”. Actualmente este sentido va desarrollándose como nunca, pero se halla aún en estado tan embrionario que las palabras no pueden explicarlo. Esta facultad de perdonar no es una forma de olvido magnánimo o disimulo, tampoco un gesto de superioridad para borrar lo pasado. Es el aliento mismo de la vida, la dación de todo al todo.

4. El reconocimiento de la interacción grupal, dentro de la amplia relación mundial –en forma justa, armoniosa y rítmica–. Es el sentido de las correctas relaciones realizadas conscientemente y desarrolladas armónicamente.

En el futuro período y bajo la influencia de la nueva educación, estos cuatro reconocimientos básicos se enseñarán e inculcarán a los niños en todas las escuelas y colegios. Así los principios enunciados regirán y desarrollarán el nuevo tipo de unidad familiar que inevitablemente vendrá a la existencia. […] Bajo el próximo orden mundial, los educadores prepararán a los jóvenes en las escuelas y colegios para que puedan participar activa y conscientemente en la vida grupal. Para esto los educadores tendrán que ser preparados a fin de que reconozcan los cuatro factores que he señalado como esenciales al progreso humano en esta época. Cuando éstos sean captados y practicados, producirán las necesarias correctas relaciones, y eventualmente un mundo armónico. […]

Jerarquía, responsabilidad, intercambio grupal, perdón o sacrificio son las cuatro categorías del reconocimiento que permitirá a cada persona desempeñar su parte y participar en la construcción del puente entre una persona y otra, entre un grupo y otro y entre una nación y otra, quedando así establecido el nuevo mundo donde serán reconocidas las relaciones de la comunidad, lo cual traerá oportunamente la civilización iluminada y amorosa, que será la característica de la era acuariana.

Estos cuatro conceptos fundamentales se hallan detrás de la Ciencia del Antakarana, de la Ciencia de la Meditación y de la Ciencia del Servicio. No deben interpretarse en forma sentimental, ni exponerse como se expresan las ideas en vigencia, sino interpretarse desde el punto de vista de la inteligencia entrenada y de una conciencia espiritualmente desarrollada. [ENE, 138-140]

La Exteriorización de la Jerarquía

Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.

Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena voluntad, dondequiera que estén.

Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.

Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.

Que así sea, y cumplamos nuestra parte.

El genuino Perdón es sinónimo de Sacrificio

La cuarta frase dice: Que el perdón [olvido de agravios] por parte de todos los hombres sea la tónica de esta época. Como bien saben, la palabra “perdón” (“forgiveness”) es poco común y significa (de acuerdo a las mejores fuentes filológicas) simplemente “dar en favor de” (“to give for”) Por lo tanto perdonar, no es sinónimo de indulgencia (“pardon”), pues la palabra ha sido distorsionada por los círculos teológicos para que signifique esto, aunque muy poco ha comprendido la Iglesia el poder básico motivador subyacente en la expresión divina en nuestro sistema solar. Los teólogos piensan siempre en términos de la mente humana y no de la mente divina. Perdón es sacrificio, darse uno mismo, aún la propia vida, en bien de los demás y para beneficio del grupo. Existe siempre este espíritu de sacrificio cuando se establece un correcto contacto con la fuerza de Shamballa, aun en la más ínfima medida, y se siente y comprende el impulso subyacente en la amorosa voluntad de Dios, acompañada como siempre del deseo de participar en esa voluntad y en su espíritu de sacrificio divino. La manifestación es en sí el Gran Sacrificio (Great Forgiveness). Las maravillosas Vidas –fuera de la existencia manifestada– vinieron a la manifestación para darse a Sí Mismas en bien de las vidas y formas menores de existencia, y estas vidas menores pudieron seguir adelante hacia una meta que sólo conoce la Deidad, y alcanzar así oportunamente niveles elevados de expresión espiritual. La realización es seguida siempre por el sacrificio y la entrega de lo mayor a lo menor. Este es un aspecto de la Ley de Evolución. Tales son la tónica y el tema de todo el proceso creador y el significado básico de la frase “Dios es Amor”, porque amor significa dar y sacrificarse, por lo menos en este sistema solar.

Por esta razón, la enseñanza esotérica acentúa el hecho de que el alma del hombre es un Señor de Sacrificio y de persistente y amorosa Devoción, dos cualidades sobresalientes de la Vida de Shamballa, sostenedoras y dadoras de vida. Esto es una eterna devoción al bien del todo, o la expresión del espíritu de síntesis y sacrificio, a fin de que todas las vidas menores (tales como las personificadas en la personalidad del hombre) puedan nuevamente resucitar a la “resurrección que está en Cristo” mediante la crucifixión o el sacrificio del alma, en la Cruz de la Materia.

Este pensamiento, además, otorga significación a la vida crística sobre la tierra, pues llevó a cabo nuevamente para nosotros un eterno proceso, exteriorizándolo de tal manera que se convirtió en símbolo del móvil de todo el universo manifestado, impulso que deberá dirigimos a cada uno de nosotros –crucifixión y muerte, resurrección y Vida, y la consiguiente salvación de la totalidad–. [EJ, 140-141]

La Exteriorización de la Jerarquía

El perdón y la buena voluntad como base de la Paz entre las naciones

Existe un atributo divino básico que aún no es muy fuerte en la humanidad, y es el atributo del perdón. Se lo asocia todavía a la magnanimidad. No se lo considera esencialmente una condición de la futura relación entre todas las naciones, basada en el reconocimiento de nuestra humanidad común. […] Todas las grandes Potencias han pecado también en algún grado y todas se equivocaron seriamente en el pasado. […]

El mundo se salvará cuando cese el fuego de los cañones, porque:

1. Se reconocerá que todos son responsables de las pasadas condiciones del mundo. Deberá enfrentarse la verdad de que “todos han pecado”.

2. Se aceptará que si el pueblo alemán se sometió mansamente al gobierno de Hitler, también fue básicamente víctima de un engaño organizado. Desde 1914 sólo se le ha dicho mentiras. El futuro nuevo orden mundial inaugurará una era de verídica propaganda e información nacional e internacional.

3. Se comprobará que el pasado ha desaparecido con todos sus males y que hay por delante un futuro de posibilidades ilimitadas para el bien y los cambios constructivos. El futuro debe ser desarrollado por todas las naciones en la más estrecha colaboración.

Estos tres puntos deben ser constantemente presentados al público en el lenguaje más simple, porque el problema más difícil lo constituirá la masa inerte del pueblo irreflexivo. Se debe apelar a lo mejor que hay en ella, porque la tarea inmediata consiste en desarrollar esas actitudes correctas sin las cuales la paz no puede ser duradera ni la justicia posible. La paz no debe ser impuesta por quienes odian la guerra. Debe ser resultado y expresión natural del espíritu humano y la decisión de que la actitud del mundo se transforme en rectas relaciones humanas.

Éste no es un sueño idealista imposible, sino una posibilidad inmediata, dado el perdón y el espíritu de buena voluntad. Será necesaria paciencia, debido a la tensión nerviosa de la guerra, al dolor, la ansiedad, el temor y la desnutrición. Los seres humanos serán iguales a como eran antes de la guerra, excepto el agotamiento y la disposición de la mayoría de aceptar cualquier arreglo que les permita volver a vivir con tranquilidad, libres del temor a las bombas, al hambre y la ruina. Será necesaria una acción lenta, dejando que el tiempo lleve a cabo los procesos de curación y los reajustes, antes de que se establezcan los arreglos finales de la paz por el consejo de naciones. Las naciones tendrán que cambiar, del estado en pie de guerra a una actividad de paz establecida, y de las tensiones organizadas de la guerra al comparativo relajamiento de la paz. El desarme debe realizarse como un movimiento inicial, pero de tal manera que el problema de la desocupación no se agrave indebidamente. Forjar “arados con los cañones” debe llevarse a cabo racionalmente, y sólo una amplia planificación internacional puede hacerse cargo de este estupendo proceso. Será muy difícil establecer las fronteras nacionales y las esferas de influencia, y sólo podrá determinarse satisfactoriamente si la buena voluntad está activamente presente y es conscientemente empleada y si se consultan con espíritu no partidista los deseos de los pueblos involucrados. El énfasis puesto sobre las fronteras históricas pasadas, como factor determinante, es siempre peligroso. Aquí se necesitará una sabia y lenta acción, así como la consideración apropiada de los deseos de los pueblos. No es el restablecimiento de las antiguas fronteras lo deseable, sino el restablecimiento de las esferas de influencia nacionales y raciales, de acuerdo a la actual situación. [EJ, 175-176]