El Maestro Júpiter

por Luis A. Hernández R. el 10 de Marzo de 2010

El Maestro Jupiter

El Maestro Júpiter [el “Rishi de las Colinas del Nilguiri”]
“Retrato precipitado por H.P.B. de un yogui indo descrito por el señor Sinnett
en El Mundo Oculto y en Los Incidentes de la vida de la señora Blavatsky.
[Olcott: Hojas de un viejo diario I, cap. xxiii]

 


A las órdenes del Manu trabajan los regentes de las distintas divisiones del mundo, como por ejemplo, el Maestro Júpiter, regente de la India, el más antiguo de Los que trabajan ahora para la humanidad en cuerpo físico. [IHS, 49]

En el primer gran grupo del cual el Manu es el Guía, se hallan dos Maestros, el Maestro Júpiter y el Maestro Morya. Ambos han trascendido la quinta Iniciación, y el Maestro Júpiter, que además es Regente de la India, es considerado el más antiguo por toda la Logia de Maestros. Habita en las colinas de Nilguiri, en el sur de la India, y es uno de los Maestros que generalmente no aceptan discípulos, pues figuran entre éstos sólo iniciados de grado superior y un buen número de Maestros. En sus manos están las riendas del gobierno de la India, incluyendo gran parte de la frontera norte, y sobre Él recae la ardua tarea de guiar finalmente a este país, para que salga del presente caos e intranquilidad y sus diversos pueblos se fusionen en una síntesis final. [IHS, 55]

Isis Unveiled by  H.P. Blavatsky

El llamado Júpiter […] auxilió a la señora Blavatsky en la redacción de varios pasajes de la famosa obra Isis sin velo cuando la escribía en Filadelfia y Nueva York. […] Es de más baja estatura que la mayoría de los miembros de la Fraternidad, y según se me alcanza, el único cuyo cabello tiene toques grises. Se mantiene erguido y anda con gallardo aire marcial. Es propietario rural. […] Al primer Rayo pertenece también el maestro Júpiter que en nombre de la Jerarquía actúa como Guardián de la India, que durante la existencia de la quinta raza, fomenta las semillas de todas sus posibilidades y en tiempo oportuno las envía a cada subraza para que germine, brote, medre y fructifique. También penetra en las honduras de las abstrusas ciencias cuya cáscara son la astronomía y la química, y su obra en este particular es un ejemplo de la múltiple variedad de actividades correspondientes a un mismo Rayo. [CWL, Los Maestros y el Sendero]

Estuvo en contacto con David Anrias [Brian Ross], autor del libro Los Maestros, Sus Retratos, Meditaciones y Gráficos), de origen celta,  nacido a principios del siglo XX, quien desde su infancia mostró una gran disposición al aislamiento y a la meditación, y se sentía profundamente atraído por la Astrología y los estudios ocultistas. Tras arduas experiencias como militar durante la Primera Guerra Mundial y recibir altas condecoraciones por su valor, sintió un irresistible impulso de viajar a la India. Allí conoció a Annie Bésant, por quien sintió tanta admiración que comenzó a trabajar bajo sus órdenes. Con gran paciencia, sacrificio y perseverancia se dedicó al arduo proceso de las modificaciones de la mente y el control de las emociones, hasta que entró en relación con el “Rishi de las Colinas del Nilguiri”, con quien aprendió la forma de “sintonizarse” y profundizó también en los estudios sobre Astrología. Hacia el fin de los siete años que Anrias vivió en la India, adquirió la capacidad de “sintonizarse” con otros Maestros de Sabiduría. [Presentación del autor en: Los Maestros, Sus Retratos, Meditaciones y Gráficos]

[David Anrias] nos ha comentado que el acostumbraba retirarse por meses a un lugar en las colinas Nilgiri, donde practicaba meditación bajo la guía del Maestro que Madame Blavatsky denominda el Viejo Caballero de las Colinas Nilgiri. Este Maestro es especialista en la astrología relacionada con las fuerzas cósmicas. [The Initiate in the Dark Cycle, 17.]

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El yogui [el “Rishi de las Colinas del Nilguiri”] está representado en samâdhi [Véase retrato superior] con la cabeza algo vuelta a un lado, la mirada profundamente interior y desprendida de las cosas externas; parece que el cuerpo hubiese sido dejado sólo. La barba y los cabellos son de una longitud moderada. […] H.P.B. llamaba siempre a ese yogui “Tiravala”, pero me imagino, desde que habito en la presidencia de Madras, que quería decir Tiruvalluvar, y que ese retrato, que puede verse ahora entre las pinturas de la biblioteca de Adyar, es el del venerado filósofo del antiguo Mylapore, el amigo y maestro de los pobres parias. No me atrevo a afirmar nada en lo tocante a su existencia física actual, pero siempre deduje de lo que decía H.P.B., que vivía en cuerpo físico. Esto no parecerá nada verosímil fuera de la India, puesto que escribió su inmortal Kural hace unos mil años. En la India meridional se le considera como uno de los Siddhas y se dice que aún vive, así como los otros diez y siete, en las montañas Tirupati y Nilgiri, velando por la religión indoísta y protegiéndola. Estas grandes almas invisibles impulsan y alientan por el poder de su voluntad a los que la aman y propagan así como a todos los amigos de la Humanidad. ¡Que su bendición sea con nosotros! [Olcott: Hojas de un viejo diario I, cap. xxiii]

Madame Blavatsky se refiere a Él como “N-“, pero en su diario podemos leer su nombre: “Narayan”. [Collected Writings, I, H. P. Blavatsky, “The Diaries of H.P. Blavatsky”, passim.]