El Maestro Jesús y su visita a Shamballa

por Luis A. Hernández R. el 1 de Abril de 2010

El Maestro Jesús

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El Maestro Jesús, punto focal de la energía que fluye a través de las distintas iglesias cristianas, ocupa actualmente un cuerpo sirio y vive en algún lugar de Tierra Santa. Viaja mucho  y pasa largas temporadas en diversas partes de Europa. Trabaja más  especialmente con las masas que con los individuos, aunque ha reunido a Su alrededor un numeroso grupo de discípulos. Pertenece al sexto rayo de Devoción o Idealismo Abstracto, y Sus discípulos se caracterizan frecuentemente por ese fanatismo y devoción que se manifestó en los mártires de los primitivos tiempos cristianos. Es de apariencia marcial, exige disciplina, es un hombre de voluntad y dominio férreos. Alto y delgado, de rostro largo y fino, pelo negro, tez pálida y penetrantes ojos azules. Su trabajo actual es de gran responsabilidad, pues le fue asignada la tarea de orientar el pensamiento occidental, para sacarlo de su actual estado de intranquilidad y llevarlo a las pacíficas aguas de la certidumbre y del conocimiento, preparando así el advenimiento, en Europa y América, del Instructor del Mundo.

File:Joshua-High Priest.jpg http://www.soultravellodge.com/wp-content/uploads/2009/06/copy-of-christ-icon.jpg Apollonius_of_Tyana

El profeta Joshua, hijo de Nun | El sumo sacerdote Jeshua | Jesús de Nazaret | Apolonio de Tiana

Es muy conocido en la historia bíblica, apareciendo primero como Josué, el hijo de Nun [Joshua]; luego aparece nuevamente en los tiempos de Ezra, como Josué [Jeshua], recibiendo la tercera iniciación, que en el Libro de Zacarías es relatada como la de Josué [LAHR: es decir, la del hijo de Nun], y en, el Evangelio es conocido por dos grandes sacrificios, aquel en que entregó Su cuerpo para que el Cristo lo utilizara, y el de la gran renunciación, característica de la cuarta iniciación. Como Apolonio de Tiana, recibió la [i57] quinta iniciación y Se convirtió en Maestro de Sabiduría. Desde entonces permaneció y actuó en la Iglesia Cristiana, fomentando el germen de la verdadera vida espiritual entre los miembros de las sectas y divisiones, y neutralizando en lo posible los errores y equívocos de clérigos y teólogos. Es netamente el gran Líder, el General y el Sabio ejecutivo, y en los asuntos de las iglesias coopera estrechamente con el Cristo, ahorrándole mucho trabajo y actuando como Su intermediario, cuando es posible. Nadie como Él conoce tan profundamente los problemas de Occidente; nadie está tan íntimamente en contacto con quienes representan mejor las enseñanzas cristianas, [e58] y nadie conoce tan bien la necesidad del momento actual. Algunos eminentes prelados de las iglesias Anglicana y Católica son Sus agentes.

Apolonio de Tiana

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“Filósofo Neopitagórico y Taumaturgo Griego; una de las figuras de la antigüedad clásica. Su biografía escrita por Filolastro, narra sus milagros, que lo convirtieron en un equivalente de Jesús el Cristo”.
Zaniah

the preamble and bylaws of the Theosophical Society

Admirable filósofo que nació en Capadocia a principios del siglo primero. Ferviente pitagórico, que estudió las ciencias fenicias bajo la dirección de Eutidemo, y la filosofía pitagórica y otros estudios bajo la de Euxeno de Heráclea. Siguiendo las doctrinas de dicha escuela, fue vegetariano durante su larga vida; se alimentaba solo de frutas y hortalizas; no bebía vino; llevaba vestidos hechos sólo de fibras vegetales; andaba descalzo y se dejó crecer el cabello en toda su longitud, como lo llevaban todos los Iniciados antes y después de él.

Le iniciaron los sacerdotes del templo de Esculapio (Asclepios) en Eges y aprendió mucho de los “milagros” para curar enfermos, obrados por el dios de la medicina. Habiéndose preparado para una iniciación más elevada por medio de un silencio que duró cinco años, y por los viajes, en los cuales visitó Antioquía, Efeso, Panfilia y otros puntos, se encaminó solo por la vía de Babilonia a la India, pues sus íntimos discípulos le habían abandonado por temor de ir a la “tierra de los encantos”. Sin embargo, un discípulo accidental, Damis, a quien encontró en su camino, le acompañó en sus viajes. [LAHR: En India a Apolonio se le conoció como “Apalūnya”, mientras que a su discípulo Damis como “Damīśa”, creyéndose que eran yoguis occidentales cercanos a la filosofía Advaita.]

En Babilonia fue iniciado por los caldeos y magos, según refiere Damis, cuyo relato copió un tal Filostrato cien años más tarde. Después de haber regresado de la India, mostróse como un verdadero Iniciado, por cuanto las pestilencias y los terremotos, muertes de reyes y otros acontecimientos que él profetizó sucedieron puntualmente. En Lesbos, los sacerdotes de Orfeo, envidiosos de él, se negaron a iniciarle en sus misterios especiales, aunque lo hicieron algunos años después.

Predicó al pueblo de Atenas y otras ciudades la moral más pura y noble, y los fenómenos que operó fueron tan admirables y estupendos como numerosos y bien comprobados.

“¿Cómo es –pregunta Justino mártir con espanto– que los talismanes (telésmata) de Apolonio tienen virtud para impedir, como vemos nosotros, la furia de las olas, la violencia de los huracanes y las acometidas de las bestias feroces; y mientras los milagros de Nuestro Señor se recuerdan tan sólo por la tradición, los de Apolonio son numerosísimos y realmente manifestados en hechos presentes?” (Quæst. XXIV).

Pero fácilmente responde a esto el hecho de que, después de cruzar el Hindu-kush, Apolonio había sido dirigido por un rey a la mansión de los Sabios, que puede ser la misma de hoy día, los cuales le enseñaron la ciencia no superada por ninguna otra. Sus diálogos con el corintio Menippo nos dan verdaderamente el catecismo esotérico, y descubren (cuando se comprenden) más de un importante misterio de la Naturaleza.

Apolonio era amigo, corresponsal y huésped de reyes y reinas, y no hay poderes maravillosos o “mágicos” mejor atestiguados que los suyos. Hacia el fin de su dilatada y prodigiosa vida abrió una escuela esotérica en Efeso, y murió a la edad de cerca de cien años.

[HPB: Glosario teosófico]

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En la “Historia de la Religión Cristiana hasta el año Doscientos”, de Charles B. Waite, A.M., anunciada y reseñada en el Banner of Light (de Boston), encontramos partes de la obra relacionadas con el gran taumaturgo del segundo siglo d.C. Apolonio de Tiana, sin rival en el Imperio Romano.

“El tiempo del cual este volumen toma especial conocimiento está dividido en seis periodos, durante el segundo de los cuales, 80 al 120 d.C., está incluida la ‘Era de los Milagros’ […] Apolonio de Tiana fue la más notable personalidad de este periodo, y fue testigo del reinado de una docena de emperadores romanos. Antes de su nacimiento, Proteo, un dios egipcio, se le apareció a su madre y le anunció que encarnaría en el niño venidero. Siguiendo las indicaciones dadas en un sueño, ella se dirigió a un prado para recoger flores. Estando allí, una bandada de cisnes formó un coro a su alrededor, agitando sus alas y cantando al unísono. Mientras estaban ocupados en ello, y el aire era abanicado por un delicado céfiro, Apolonio nació.”

Esta es una leyenda de las que, en tiempos pretéritos, hacían de cada personalidad notable un “hijo de Dios” milagrosamente nacido de una virgen. Y lo que sigue es historia. “En su juventud él tenía un poder mental y una belleza personal maravillosos, y hallaba su mayor felicidad en las conversaciones con los discípulos de Platón, Crisipo y Aristóteles. No comía nada que tuviese vida, se mantenía con frutas y productos de la tierra, era un admirador entusiasta y un discípulo de Pitágoras, y como tal, permaneció en silencio durante cinco años. Dondequiera que él fue reformó el culto religioso y realizó actos maravillosos. En las fiestas, asombró a los invitando produciendo pan, frutos, verduras y varios bocados exquisitos que aparecían a su orden. Se animaron estatuas con vida, y las figuras de bronce de los pedestales tomaron posición y realizaron las labores de los sirvientes. Por ejercicio del mismo poder ocurrieron desmaterializaciones, vasos de oro y plata, con sus contenidos, desaparecieron; incluso los sirvientes desaparecían de la vista en un instante.

En Roma, Apolonio fue acusado de traición. Llevado a examen, el acusador avanzó, desplegó el rollo en el que había sido escrita la imputación, y quedó pasmado al encontrarlo completamente en blanco.

Encontrándose en un cortejo fúnebre, dijo a los asistentes: ‘coloquen el féretro y yo secaré las lágrimas que Uds. han vertido por la doncella’. Tocó a la joven mujer, profirió unas palabras, y la muerta volvió a la vida. Estando en Esmirna, fue convocado a Efeso, donde se había producido un brote de rabia. ‘No debe perderse la jornada’, dijo, y tan pronto pronunció esas palabras estaba en Efeso.

Cuando tenía casi cien años, fue llevado ante el Emperador romano, acusado de ser un encantador. Fue conducido a prisión. Allí alguien le preguntó cuándo recuperaría la libertad. ‘Mañana si depende del juez; en este momento si depende de mí’. Dicho esto, liberó sus pies de los grilletes y dijo: ‘Vea Ud. la libertad de que disfruto’. Él, entonces,  lo reemplazó en los grilletes.

En el tribunal se le preguntó:

— ‘¿Por qué los hombres lo consideran un Dios?’

— ‘Porque –contestó– todo hombre bueno recibe tal denominación’.

— ‘¿Cómo pudo predecir la plaga de Efeso?’

— ‘Manteniendo una dieta alimenticia más ligera que la de otros hombres’ –Él contestó–.

Sus respuestas a los acusadores sobre estos y otros interrogantes exhibieron tal fuerza que el Emperador quedó muy impresionado, y lo declaró inocente del crimen que se le imputaba; pero ordenó que permaneciera detenido para sostener con él una conversación privada. El contestó: ‘podrá usted detener mi cuerpo, pero no mi alma; e incluso agregaré, tampoco mi cuerpo’. Habiendo proferido estas palabras, desapareció de ante el Tribunal,  y aquel mismo día se encontró con sus amigos en Puteoli, a tres días de Roma.

Los escritos de Apolonio revelan que fue un hombre de erudición, con un conocimiento consumado de la naturaleza humana, imbuido de nobles sentimientos y de los principios de una filosofía profunda. En una epístola a Valerio él dice:

‘Nada muere excepto en apariencia, y del mismo modo, tampoco, nada nace excepto en apariencia. Lo que ocurre en esencia dentro de la naturaleza aparenta ser el nacimiento, y lo que ocurre en esencia dentro de la naturaleza, en cierto modo, es la muerte; aunque nada realmente se origina,  y nada alguna vez perece; pero tan solo ahora aparece a la vista, y ahora se desvanece. Aparece a causa de la densidad de la materia; y desaparece a causa de lo tenue de la esencia; pero siempre es la misma, solo difiere en movimiento y condición.’

El tributo más elevado a Apolonio le fue brindado por el Emperador Tito. El filósofo le escribió a él, poco después de su ascensión, aconsejándole moderación en su gobierno. Tito respondió:

‘En mi propio nombre y en nombre de mi país le doy las gracias, y estaré atento a esas cosas. De hecho, yo he conquistado Jerusalén, pero Usted me tiene  capturado a mi’.

Las cosas maravillosas realizadas por Apolonio, consideradas como milagros, […] fueron creídas extensamente durante el segundo siglo y los años subsiguientes, por cristianos y otros.

[“Apolonio de Tiana y Simón el Mago”, The Theosophist, junio de 1881]

Isis   Unveiled by    H.P. Blavatsky

Los más eminentes maestros de las cosas divinas convienen en que casi todos los libros antiguos están escritos en lenguaje sólo entendido de los iniciados, y ejemplo de ello nos da el bosquejo biográfico de Apolonio de Tiana, que, según saben los cabalistas, es un verdadero compendio de filosofía hermética con trasuntos de las tradiciones relativas al rey Salomón. Lo mismo que éstas, parece el bosquejo biográfico de Apolonio fantástica quimera, porque los acontecimientos históricos están cubiertos bajo el velo de la ficción. El viaje a la India, allí descrito, simboliza las pruebas del neófito, y sus detenidas conversaciones con los brahmanes, sus prudentes consejos y sus diálogos con el corintio Menipo, equivalen en conjunto, debidamente interpretados, a un catecismo esotérico. En su visita al país de los sabios, en la plática que sostuvo con el rey Hiarkas y en el oráculo de Anfiarao, se simbolizan muchos dogmas secretos de Hermes, cuya explicación revelaría no pocos misterios de la naturaleza. Eliphas Levi indica la sorprendente analogía entre el rey Hiarkas y el fabuloso Hiram, de quien recibió Salomón el cedro del Líbano y el oro de Ofir.

[HPB: Isis Develada]

Apolonio de Tiana fue uno de los más grandes Magos de la humanidad. Según la tradición oculta de los Misterios, fue iniciado en la India, siendo su Maestro, Introductor y Hierofante, el Rey Hiarkas, Quien está sorprendentemente relacionado –si no es la misma Entidad– con el Santo patriarca Hiram Abí, tan conocido en los misterios ocultos de la Masonería, de Quien [Hiram Abí] se dice ocultamente que recibió del propio Rey Salomón el Cedro del Líbano (símbolo del conocimiento superior) y el Oro de Ofir (que es el símbolo de la Intuición). [VBA: MOP, cap. VII]

Según se dijo en Isis sin Velo, los más grandes profesores de teología admiten que casi todos los libros de la antigüedad se escribieron en un lenguaje simbólico y tan sólo comprensible para los iniciados. Ejemplo de ello nos ofrece el bosquejo biográfico de Apolonio de Tiana, que, como saben los cabalistas, abarca toda la filosofía hermética y, en cierto modo, es un duplicativo de las tradiciones que nos restan del rey Salomón. Esté escrito en estilo de amena novela; pero, como en el caso de aquel rey, algunos acontecimientos históricos se encubren bajo el colorido de la ficción.

El viaje a la India simboliza, en todas sus etapas, las pruebas de un neófito; a la par que da idea de la geografía y topografía de cierto país, como es hoy, si se sabe buscar. Las largas pláticas de Apolonio con los brahmanes, sus prudentes consejos, y los diálogos con Menipo de Corinto constituyen, bien interpretados, el catecismo esotérico. Su visita al imperio de los sabios y su entrevista con el rey Hiarcas, oráculo de Anfiaraus, exponen simbólicamente muchos secretos dogmas de Hermes (en la acepción general de la palabra), y del ocultismo.

Maravilloso es este relato; y si no estuviese apoyado lo que decimos por numerosos cálculos ya hechos y no estuviese el secreto medio revelado, no se hubiese atrevido la autora a decirlo. Se describen allí exacta, aunque alegóricamente, los viajes del gran Mago; es decir, que sucedió en efecto cuanto relata Damis, pero refiriéndolo a los signos del Zodíaco.

Damis fue el amanuense del mismo Apolonio, y Filostrato copió la obra, que es realmente una maravilla. Al final de lo que ahora puede darse sobre el portentoso Adepto de Tiana, se hará más patente lo que queremos indicar. Baste decir, por ahora, que en los diálogos, debidamente interpretados, se revelan algunos importantísimos secretos de la Naturaleza. Eliphas Levi advierte la gran semejanza que existe entre el rey Hiarcas y el fabuloso Hiram, de quien Salomón adquirió el cedro del Líbano, y el oro de Ophir para construir el templo. Pero nada dice de otra semejanza que, como erudito cabalista, no debía ignorar. […]

Como la mayor parte de los héroes de la antigüedad, cuyas vidas y hechos sobresalen extraordinariamente del vulgo, Apolonio de Tiana es hasta hoy una esfinge que no ha encontrado aún Edipo. Su existencia está envuelta en tan misterioso velo, que suele tomársele por mito[…] Está fuera de duda que Apolonio de Tiana, cuyas virtudes taumatúrgicas nadie ha superado hasta hoy, según atestigua la historia, apareció y desapareció de la vida pública sin saber cómo ni cuándo. […]

Así es que nadie puede fijar la fecha ni el lugar del nacimiento y muerte de Apolonio. Algunos creen que al morir tenía de ochenta a noventa años; y otros le computan ciento y aun ciento diecisiete. Tampoco hay opinión segura acerca de las circunstancias de su muerte. Unos dicen que acabó sus días en Éfeso, el año 96 de la era cristiana, y otros que en el templo de Minerva, en Lindo; no faltando quienes afirman que desapareció del templo de Dictynna, y algunos llegan a decir que no murió, sino que al llegar a los cien años se rejuveneció por artes mágicas para seguir trabajando en beneficio de la humanidad. Únicamente los anales ocultos registran la vida de Apolonio; pero “¿quién creerá en tal informe?”

Todo cuanto la historia sabe es que Apolonio fue entusiasta fundador de una nueva escuela de contemplación; y aunque menos metafórico y más práctico que Jesús, preconizó la misma quintiesenciada espiritualidad y las mismas sublimes verdades de moral. Se le achaca el haber ceñido sus predicaciones a las clases elevadas de la sociedad en vez de difundirlas, como Buddha y Jesús, entre los humildes y menesterosos. Lo lejano de la época no consiente juzgar de las razones que le indujeron a proceder así. Pero acaso tenga algo que ver con ello la ley kármica. Como hijo de familia aristocrática, según se nos dice, es muy probable que quisiera completar la obra no emprendida en este sentido particular por su predecesor, brindando “paz y buena voluntad en la tierra”, no sólo a los descastados y pecadores, sino a todos los hombres; y en consecuencia convivió con los reyes y poderosos de la época. Sin embargo, los tres “taumaturgos”, Buddha, Jesús y Apolonio, ofrecen sorprendente analogía de propósito. Como Jesús y como Buddha, Apolonio condenó toda ostentación externa, las ceremonias superfluas, la mojigatería y la hipocresía. No hay duda de que los “milagros” de Apolonio fueron más copiosos, admirables y mucho mejor atestiguados por la historia que ningún otro. […] [Pero] no precisamente en los milagros, sino en la identidad de ideas y doctrinas, se halla la semejanza entre Buddha, Jesús y Apolonio. Si estudiamos desapasionadamente la cuestión echaremos de ver desde luego que la moral de Gautama, Platón, Apolonio, Jesús y Amonio Saccas y sus discípulos, tienen por común fundamento la misma filosofía mística; que todos adoraron un Ideal divino, considerado ya como “Padre” de la humanidad, que vive en el hombre y el hombre en Él, ya como Incomprensible Principio Creador. Todos ellos vivieron santamente y con la misma pureza de vida. Amonio remonta su doctrina a la época de Hermes, quien la aprendió en India. Era la misma contemplación mística del yogui: La unión del brahman con su propio luminoso Yo o “Atman” [Isis sin Velo, II, 342 (ed. inglesa) ].

Así se ve la identidad fundamental de la Escuela Ecléctica y de las doctrinas de los yoguis o místicos induístas. También se prueba su común origen con el primitivo buddhismo de Gautama y de sus arhats.

El Nombre Inefable por cuyo conocimiento se afanan inútilmente tantos cabalistas, desconocedores de los adeptos orientales y aun europeos, está latente en el corazón de todo hombre. Este admirable nombre que, según los más antiguos oráculos, “penetra los infinitos mundos ….. …..” puede conocerse por dos distintos medios: por la iniciación ceremonial, y por la “sutil voz” que oyó Elías en la cueva del monte Horeb. Y “cuando Elías la oyó cubrióse la faz con su manto y penetró en la cueva. Y allí se dejó oír la voz”.

Cuando Apolonio de Tiana deseaba oír la “sutil voz”, se cubría enteramente con un manto de fina lana sobre el cual posaba ambos pies, después de hacer algunos pases magnéticos, pronunciando entonces no el “nombre”, sino una invocación, familiar a los adeptos. Luego se envolvía cabeza y rostro con el manto, y quedaba libre su espíritu astral o translúcido. De ordinario vestía Apolonio sin nada de lana, como los sacerdotes de los templos. El conocimiento de la secreta combinación del “nombre” daba al hierofante poder supremo sobre todos los seres humanos o no humanos, con tal que fueran inferiores a él en fuerza de alma. [Op. cit., II, 343-44 (ed. inglesa)]

Prescindiendo de la escuela a que perteneciese, es indudable que Apolonio de Tiana dejó fama imperecedera. […]

Dejaríamos incompleto el estudio del siglo I […]  si no hablásemos [de Apolonio de Tiana] […] En los primeros años de la era cristiana… apareció en Tiana, ciudad de Capadocia, uno de aquellos hombres extraordinarios de que tan pródiga se mostró la escuela pitagórica. Como su maestro, viajó por Oriente iniciándose en las doctrinas secretas de la India, Egipto y Caldea hasta adquirir las facultades teúrgicas de los antiguos magos. […] Filostrato, historiador del siglo IV, nos ha transmitido pormenores de la vida de este hombre, y copió el Diario escrito por Damis, discípulo e íntimo amigo de Apolonio, cuya vida está anotada en él día por día. [De Mirville: Des Esprits, VI, 62.]

[…] La perfecta semejanza entre la vida de Apolonio y la de Jesús […] mereció la admiración de un hombre de carácter tan noble como Epicteto, y aún de algunos Padres de la Iglesia […]

[HPB: CW XIV]

Apolonio de Tiana y la Tierra de los Sabios

El viaje de Apolonio de Tiana

El viaje de Apolonio de Tiana según el texto de Filolastro

En Shambhala: la Tierra de los Sabios se estudia ampliamente la posibilidad de que la Tierra de los Sabios que visitó Apolonio de Tiana no sea otra que la mítica Shambhala, fuente del Kalachakra Tantra, y síntesis de la más alta espiritualidad.

Después de dar un amplio delineamiento del buddhismo en general, y del buddhismo tibetano en particular, se explica brevemente el Tantra de Kalachakra, contextualizándolo en la Tradición de Shambhala.

Posteriormente, se estudia el desarrollo del tema de Shambhala en Occidente y en Oriente, sin pasar por alto los relatos en primera persona que sobre el tema hace la familia Roerich.

Se estudia también el Kalâpâvatâra [“El Camino a Kalâpa”], el más antiguo documento que describe en detalle el viaje hasta Kalâpa, capital de Shambhala, y fuente original para conocer la descripción geográfica, habitantes y costumbres de dicho reino, para posteriormente compararlos con las del Reino de los Sabios que Apolonio visita en su viaje a Oriente.

Se realiza también un análisis comparativo basado en la geografía, los habitantes, las costumbres, la gnosis y las proesas espirituales de los Mahasiddhas del Reino de Shambhala y de la Tierra de los Sabios. Y no se duda en equiparar a Rigden Djapo con el Rey Yarcas.

Se pueden establecer paralelos notables entre los habitantes de Kalâpa [LAHR: La capital del Reino mítico de Shambhala] y los de la ciudadela de los Sabios. El Bodhisattva, maestro de hombres, dador de conocimiento y poderes, es comparable a la figura de Yarcas, el santo maestro que enseña toda su sabiduría, rituales y poderes a Apolonio. Los Rishis y Bodhisattva que viven en Kalâpa y enseñan allí el conocimiento de la Realidad, tienen su correspondencia con el resto de los brahmanes, que participan de las mismas cualidades que Yarcas e intervienen junto a él en los debates con Apolonio y en las curaciones. Y los demás habitantes, tanto de Kalâpa como los de la ciudadela de los Sabios en general, gozan de felicidad [LAHR: Paz. Recordemos que Shambhala significa: “El lugar de la Paz”] disfrutando del conocimiento y los poderes. Sin embargo, no viven en un paraíso de indolencia, sino que se aplican constantemente a la práctica de toda clase de artes y oficios sin límite, además de los diversos tipos de ciencia, como se hace notar en el Kalâpâvatâra. Por su parte los sabios de Apolonio emplean sus poderes y conocimientos para beneficio de otros. Esto, junto con la práctica de rituales forma parte de la vida cotidiana de dicha comunidad.

[ Torricelli y Marín: Shambhala: la Tierra de los Sabios, p. 182]

Apolonio de Tiana y la Magia Organizada Planetaria

The Secret   Doctrine - Theosophical University Press Edition

“Es difícil –escribe Creuzer– no sospechar en las construcciones de Tirinto y Micenas, a fuerzas planetarias que se suponen movidas por poderes celestiales, análogas al famoso Dáctilos (Pelasges et Cyclopes). Hasta hoy día la Ciencia ignora lo que son los Cíclopes. Se supone que han construido todas las llamadas obras “Ciclópeas”, cuya erección hubiese necesitado varios regimientos de Gigantes, y sin embargo, sólo eran en junto setenta y siete, o aproximadamente ciento, según cree Creuzer. Son llamados Constructores, y el Ocultismo los llama Iniciadores , que iniciando a algunos Pelasgos, colocaron así la piedra fundamental de la verdadera Masonería. Herodoto asocia a los Cíclopes con Perseo, “el hijo de un demonio asirio” (I, VI). Raúl Rochette averiguó que Palemonio, el Cíclope, a quien se erigió un santuario, era el “Hércules Tirio”. En todo caso, fue el Constructor de las columnas sagradas de Gadir, cubiertas de caracteres misteriosos (cuya clave sólo Apolonio de Tiana era el único que la poseía en su tiempo), y de figuras que aún pueden verse en los muros de Ellora, las gigantescas ruinas del templo de Vishvakarman, “el constructor y artífice de los Dioses”.

[Introduction des Mystères, pág. 473. Citado por HPB en la DS.]

Tres siglas, dos en posición vertical (V y A) y una en posición  horizontal (B). El trazado recto de la B sirve para demarcar dos  ideogramas. [seguir enlace]

[VBA] Todo tiene significado. Todo el mundo sabe, los que hayan leído esoterismo, libros esotéricos o teosóficos, que cuando se habla de Shamballa, se habla del centro más incluyente del planeta, cuando se habla de Shigatsé se habla de Shangrilá. Shangrilá y Shigatsé son la misma cosa, es el lugar donde viven los Maestros, como está en materia etérica están viviendo en una perpetua primavera, todo está nevado y allí está sin embargo, bajo esta forma tan mística, el reino vegetal, llevado por los Dioses o por los devas. Tenemos Lhasa, Uds. saben que Lhasa es donde están los monasterios tibetanos más importantes. Existe Darjeeling. Darjeeling es esotéricamente muy importante porque es uno de los centros planetarios en donde el Señor del 5º Rayo ha depositado un talismán. Hay también un talismán del 2º Rayo en Ginebra, otro en Nueva York, otro está en Inglaterra, en Londres, y otro está en Tokio, hay cinco talismanes que están preparando la Venida del Gran Señor. Todos estos talismanes proceden místicamente de Shamballa, y de la misma manera que los Señores del Sol o los Devas Solares introdujeron un talismán del Logos Solar en el desierto de Gobi, que todavía está en vigencia porque es el talismán que utiliza el Logos Planetario o Sanat Kumara para iniciar a los discípulos, existe también en cada uno de esos puntos una fuerza tremenda que puede ser recogida si los vehículos están perfectamente adaptados; de ahí que hay que estar muy adaptados a las fuerzas, porque hay muchos lugares magnéticos en el mundo y cuando la Jerarquía impulsada por Shamballa, quiere crear una nueva raza, una nueva civilización o simplemente una ciudad importante, primero van los devas cualificados necesarios, azules, violetas o verdes, para instalar dentro un talismán que servirá de vehículo a entidades superiores cuando el momento sea llegado.

Nicholas Roerich. Chintamani

Chintamani. 1936

[VBA:] Todos podemos y todos debemos crear, pero hacerlo conscientemente, no actuar como lo hacemos, sin el control de los pensamientos, sin el control de las emociones, sin el control de los instintos del cuerpo físico. Es el mismo trabajo que se exige del discípulo que ingresa en un Ashram de la Jerarquía, el trabajo es idéntico, porque lo que pretenden los Ashrams de la Jerarquía es crear magos conscientes, creadores, personas que hayan adquirido el derecho de sentirse Hijos de Dios, con toda la plenitud del Verbo, y que en virtud del descubrimiento de cualquier zona desconocida dentro de sí en donde haya paz, armonía y equilibrio, y pueda mantener este equilibrio pase lo que pase en la evolución del tiempo, en el hecho mismo de este descubrimiento se convierte en un mago, esto hicieron todos los magos del pasado.  Apolonio de Tiana, por ejemplo, del cual nos habla tanto la tradición esotérica decía: “Por fin me siento vacío de mí mismo”.

Apolonio de Tiana había sido iniciado en los Misterios de Isis; su propio Maestro según se nos dice, fue el Rey Hiarchas, un hombre desconocido por muchos, pero que es la propia entidad Hiran Abíff, al cual aluden tan frecuentemente dentro de las explicaciones esotéricas de la masonería. Hiran Abíff, que según se nos dice, fue el Mago que entregó a Apolonio de Tiana el amuleto sagrado que Él con el tiempo trasladaría a Ginebra, para que se convirtiese en una Ciudad Sagrada. Se nos dice ocultamente, que en cualquier lugar remoto del Lago Léman, en Ginebra, está el talismán depositado por Apolonio de Tiana, y el Rey Hiarchas o Hiran Abíff era un Gran Iniciado que había recibido el ébano del Líbano, símbo­lo de la mente superior, y el oro de Ofir el símbolo de la más perfecta intuición, del propio Rey Salomón que fue el primero que instauró los Misterios que más adelante se convertirían, después de pasar de la boca al oído de los grandes discípulos, en los cuatro puntales donde se asienta toda posible obra mágica. Moisés —tan poco conocido también porque su figura ha venido distorsionada por el sionismo internacional— que fue un ser legítimamente esotérico que había sido iniciado en los Misterios más absolutos, en los momentos del pasado que le tocó vivir, fue aleccio­nado según se nos dice, por Batria, la mujer del Faraón en aquellos tiempos solemnes y aquella hija de Batria: Termutis, que encontró, según nos dice la tradición esotérica, al niño Moisés en una canastilla en el río Nilo.

Son un encadenamiento de hechos perfectos desde el punto de vista kármico, que nos está hablando precisamente de la magia como un sistema de organización del Plan de Evolución Planetaria y, naturalmente, poseyendo como poseían la cualidad infinita del Iniciado, siendo magos en potencia, efectuaron grandes prodigios mágicos, no solamen­te introduciendo talismanes sagrados bendecidos por el Señor del Mundo y otras Jerar­quías del Sistema, sino porque sus vidas eran una constante irradiación de magia. Y todos los magos son taumaturgos.

¿Qué implica para nosotros el término taumaturgo o la taumaturgia, esotéricamente hablando, sino el poder que tiene cualquier iniciado de curar con solo la irradiación de su aura magnética? ¿Y cómo puede irradiar esta paz, esta salud y esta potencia armónica si no ha descubierto y extraído desde el fondo de sí mismo la Paz de aquellos vacíos creadores que ha desarrollado, que ha impuesto a su naturaleza? El mismo hecho de la transmutación de los metales, conociendo el mago el Alkahest, el elemento primor­dial del cual son atraídos a la experiencia de la materia todos los elementos químicos que pueden existir en el Universo, conociendo aquello tan simple, aquello que es un espacio neutro completamente, aplicado inteligentemente a un átomo de plomo, lo puede convertir en un átomo de oro, la forma más objetiva que conocemos de la transmutación química de un metal vil en oro, es que, manejando creadoramente los espacios intermole­culares que constituyen los organismos, las formas de la naturaleza, resulta claro que el mago puede a voluntad integrar o desintegrar la materia, y crear a voluntad cuerpos semejantes al nuestro y desvanecerlos en virtud de su propia voluntad y libre albedrío.

Es algo realmente importante que comprendamos esta cuestión, los ejemplos del pasado que todos seguramente habremos leído, singularmente en los libros esotéricos que están a nuestra disposición, es el darnos cuenta cómo se pudieron producir hechos tan real­mente mágicos como la creación o la construcción de las pirámides de Egipto. Una pie­dra de la base, semibase y más arriba, casi a la cúspide, son de millones de kilos, son de muchas toneladas; suponiendo que hubiesen canteras, ¿cómo pudo construirse algo tan imponente y realizado con tanta perfección que el sillaje de las piedras, unas encima de otras, ajustasen tan perfectamente que no puede ponerse entre los intersticios una hoja de afeitar? Si no recurrimos a la magia, si no recurrimos a las fuerzas centrípetas y centrífugas que están dentro de cualquier tipo de materia, si no contamos con la inteligencia del mago que conoce el punto exacto dentro de la piedra, en donde existe un espacio neutro, completamente neutro, y que a través de los moradores del espacio, las fuerzas angélicas que son las creadoras de la expansión cíclica de todo cuanto existe, la tendencia hacia Dios, y los devas que son los que constituyen la gravitación de los cuerpos, y que en virtud de que el mago a través de la clarividencia puede darse cuenta dónde está el punto de equilibrio neutro, sólo falta que intensifique con su atención aquel punto neutro, para que la piedra sin perder su forma, pierda su peso. Estas son cosas para meditarlas científicamente, pues como decía anteriormen­te, no podemos hoy día hablar esotéricamente sin recurrir a la ciencia, y siendo conscientes de que la ciencia no ha llegado todavía a descubrir siquiera los átomos del 4º nivel físico, el primer nivel etérico, lo supone, parece que existe.

Suponemos que existe una fuerza llamada electricidad, la utilizamos, ¿pero cuál es su esencia, cuál es su naturale­za? ¿Acaso la luz que nos alumbra no es un espacio neutro? ¿Completamente neutro a pesar de su potencia? ¿Por qué tiene esta potencia? Porque la polaridad positiva y la polaridad negativa están en un perfecto equilibrio, no luchan entre sí, por lo tanto, la luz de la iniciación, la luz de la inspiración, la luz búdica, es lo que permite al mago utilizar, extender, desarrollar dentro de sí los espacios intermoleculares.

¿Qué es mágicamente hablando la redención? Acaso la redención aunque sea de la materia, no es la introducción de luz dentro de la materia, dentro de cada compuesto atómico, dentro de cada célula, dentro de cada átomo? ¿Y qué pasará cuando todos los átomos sean radiactivos? Tendremos el cuerpo de un Adepto, el cuerpo emocional de un Adepto, que no precisa, pero que puede recuperar para trabajar en favor de la humanidad, o el cuerpo mental de un Adepto, completamente vacío, porque viene de la inspiración de Dios y no contiene ninguna fuerza humana.

Conclusiones

La evidencia parece indicar que el Maestro Jesús, quien como Apolonio de Tiana recibió la Quinta Iniciación, visitó durante su vida como el gran Taumaturgo, el Sagrado Reino de Shamballa, “el lugar donde la Voluntad de Dios es conocida”, pues ahí fue donde el Gran Hierofante le transmitió los secretos iniciáticos propios de su grado, y le encargó la sagrada misión, de llevar ciertos talismanes a ciertas zonas del planeta, entre los cuales se encuentra el que años después haría de Ginebra, Suiza, uno de los puntos sagrados del globo.

La Jerarquía de Shamballa trabaja en espacios de tiempo inconcebibles para nosotros y a través de todas las Tradiciones. Y sólo puede denominarse un Mago de Shamballa a aquél que ha dominado prácticamente la creación de espacios vacíos de tiempo y materia, sólo así se puede utilizar el Alkahest de los alquimistas para llevar a cabo la Obra de Dios.