La sadhana (meditación) del Kalachakra y la responsabilidad social

por David Reigle el 25 de abril de 2010

La sadhana de Kalachakra y la responsabilidad social

La mayoría de nosotros quiere ayudar: algunos involucrándose en el movimiento por la paz, por el ambiente o por poner fin al hambre en el mundo. Es probable que el budismo nos atraiga a causa de su ideal del Bodhisattva, que coloca el bienestar ajeno antes del propio. Los seres humanos, en todos los lugares, tienen, de alguna forma, este ideal, esta noble aspiración. Puede manifestarse como un sentido de responsabilidad. En los países cristianos encontramos feligreses involucrados en el servicio a favor de la comunidad y en los budistas, como el Tíbet, los Lamas comienzan sus meditaciones matutinas con el deseo y la determinación de beneficiar a otros.

En la meditación o sadhana del Kalachakra, análogamente a todas las sadhanas budistas, uno de los primeros pasos consiste en generar la bodhicitta. Sabes que el Buda, el iluminado, pudo ayudar, efectivamente, a millones de seres vivos y ahora deseas hacer lo mismo. Así, engendras una determinación para ser iluminado como el Buda, con el único propósito de ayudar a los demás. El estado mental así generado, para el cual el bienestar ajeno es más importante que el propio, establece el tono para todo lo que seguirá en la meditación.

Escogiste el Tantra, el camino veloz, porque en el mundo circunstante ves una gran necesidad y sabes que se debe hacer algo eficaz y rápidamente. El Kalachakra Tantra, al igual que otros tantras budistas, enseña una técnica de meditación en la cual te visualizas como una forma particular de un Buda, siendo, así, el poseedor de todas sus cualidades. Esta es una técnica de trasformación y lo que distingue al Kalachakra de los otros tantras budistas es que: durante la meditación, no sólo te trasformas a ti mismo sino que contribuyes a trasformar el mundo.

Escribí el pequeño libro: La Sadhana del Kalachakra y la Responsabilidad Social para enfocar la atención en este último aspecto. Muchas personas que hoy trabajan sinceramente por el bien del mundo, nunca han prestado atención a algo que suena tan esotérico como el Kalachakra. La idea de meditar en deidades de apariencia extraña parece poco práctica ante las necesidades impelentes del mundo aquí y ahora. Sin embargo, estoy convencido que no existe nada más eficaz a hacer para el mundo que la práctica de la sadhana del  Kalachakra. Según mi opinión, cuando el Dalai Lama usa la frase: “Kalachakra para la paz en el mundo”, es más que un simple lema. La tradición budista ha tenido 2500 años para desarrollar medios eficaces y los tibetanos, análogamente al Dalai Lama, consideran que el Kalachakra es el pináculo de dichos medios.

Mi libro comienza con un relato de la recitación védica. Exactamente: la recitación védica según se halla en la tradición hindú y no budista. En India, la recitación védica se ha considerado, por miles de años, eso que sostiene el orden cósmico, pues, los sonidos que componen la recitación védica ordenan el cosmos y mantienen la armonía. La idea básica de esto corresponde mucho a lo que la física moderna nos muestra, cuando la arena sobre una piel de tambor produce patrones diferentes al sonar distintas notas musicales. En la India antigua esta idea era universal y también en el reino oculto de Sambhala, según se puede deducir del Vimalaprabha, el comentario del Kalachakra.

El Vimalaprabha describe que Sambhala tiene 35 millones de Brahma-Rishis o sabios védicos. En el periodo del Buda, se dice que el rey de Sambhala viajó a la India, pidiéndole las enseñanzas del Kalachakra. El rey regresó a Sambhala con estas enseñanzas, deseando que los sabios védicos de su reino las adoptaran. Como esto ocurrió contribuye a la producción de una historia interesante. Finalmente, los sabios adoptaron las enseñanzas del Kalachakra, que se convirtieron en la religión de estado de Sambhala. Ahí fueron preservadas por muchos siglos, hasta que los yoguis indos las llevaron a la India, hace casi mil años. De India fueron trasladadas a Tíbet y traducidas del sánscrito al tibetano y allí se han guardado hasta la fecha.

Estas enseñanzas extraordinarias son secretas, pues no es permitido que se discutan de manera detallada con quienes no han recibido la iniciación del Kalachakra.

La idea del sigilo (silencio) es algo con el cual no estamos acostumbrados, especialmente en nuestro mundo moderno, donde todo está abierto. Pero en el caso del Kalachakra y de otros tantras budistas esto es realmente importante. Para usar una analogía entresacada del libro El Camino de las Nubes Blancas de Lama Govinda: los tibetanos consideran las enseñanzas tántricas como los occidentales ven a los reactores atómicos. Para la seguridad de todos, hay que limitar su conocimiento y acceso. Continuando con esta analogía: es necesario recibir una iniciación tántrica para tener acceso a las enseñanzas tántricas secretas, así como se debe recibir el permiso para acceder a las especificaciones secretas de las reacciones nucleares.

Lo que define un tantra, distinguiéndolo de un texto que no es necesario mantenerlo secreto, es la presencia de los mantras, los cuales están compuestos por sílabas sánscritas. La recitación de los mantras conforma la parte integral de toda la práctica sadhana tántrica. La tradición budista-tibetana considera a la iniciación como absolutamente indispensable para la práctica del tantra y la tradición brahmánica de la India considera que la exactitud es absolutamente indispensable para recitar los mantras. Ellos se esforzaron mucho para asegurar que sus mantras se transmitieran exactamente: tanto en lo referente a las sílabas que los componen como su correcta pronunciación.

Como nosotros en occidente consideramos con alto respeto a los tibetanos por ser la fuente de las preciosas enseñanzas budistas, así los tibetanos siempre consideraron con alto respeto a los indos, cual fuente de estas preciosas enseñanzas. El canon budista tibetano consiste de traducciones tibetanas de los textos budistas originales sánscritos, procedentes de la India.

A pesar de cómo recitamos nuestros mantras, el hecho de que nosotros, en occidente, tengamos acceso a ellos no tiene antecedentes en la historia humana. La sadhana del Kalachakra hoy está disponible a todos quienes recibieron la iniciación del Kalachakra. Gracias a muchos Lamas tibetanos bondadosos, actualmente este número está en constante aumento, así, tenemos los medios para poder hacer adelantar el bienestar del planeta. Nunca antes se presentó una oportunidad tan extraordinaria.

Publicado originalmente por el Eastern Tradition Research Institute.

Traducido por un grupo de estudiantes de la ULT de Los Angeles, CA.