Afirmación del discípulo

por Grupo de Servicio el 11 de enero de 2010

Existe un Mántram esotérico que personifica esa actitud del discípulo que se esfuerza, en una labor cooperativa con otros, para vincular la intención jerárquica con la aspiración humana y así acercar a la humanidad a su meta. La intención de la Jerarquía consiste en aumentar la capacidad de libertad de la Humanidad a fin de que funcione más eficazmente con esa “vida más abundante” que traerá el Cristo y que exige que el espíritu del hombre sea libre -libre para acercarse a la divinidad y libre también para elegir el Sendero del acercamiento. Ese Mántram es el siguiente:

Soy un punto de luz dentro de una luz mayor.
Soy una corriente de energía amorosa dentro de la corriente de Amor divino.
Soy un punto de fuego de sacrificio enfocado dentro de la ardiente Voluntad de Dios.
Y así permanezco.

Soy un camino por el cual los hombres pueden llegar a la realización.
Soy una fuente de fuerza que les permite permanecer.
Soy un rayo de luz que ilumina su camino.
Y así permanezco

Y permaneciendo así, me vuelvo,
Y huello los caminos de los hombres
y conozco los caminos de Dios.
Y así permanezco

Esta afirmación “y así permanezco” es una declaración de una meta. Pocos son los que ahora permanecen como se enuncia aquí. Los Maestros en la Jerarquía permanecen así y todos nosotros, si así lo elegimos, podemos algún día permanecer así. Mientras tanto, todos podemos usarla legítimamente como una afirmación de nuestra meta. Su uso correcto abre la puerta a través de la cual podemos pasar, sorprendentemente pronto, al logro parcial. Su uso correcto requiere una debida humildad. Su llamada inspirada da alas a nuestros pies y trae la magia de Mercurio. Manteniéndola en nuestra conciencia trae la alegría de nuestra meta de discipulado mundial y acelera nuestro camino.

La primera parte es la declaración de nuestra alma. La segunda parte es una declaración del programa de cada servidor mundial. La tercera parte es expresión del ser que está en este mundo pero que no es de él, evidenciando el conocimiento conjugado del alma y de la personalidad. Nos recuerda que la personalidad no será destruida sino que será utilizada. En la cuarta iniciación la personalidad se rinde completamente al alma sin reserva alguna.

Aquéllos que se atreven a enfrentar las consecuencias pueden usar debidamente este mantram de primer rayo. Y así permanezco.