El entrenamiento esotérico de la Escuela Arcana

por Grupo de Servicio el 9 de Marzo de 2010

Charla dada en la Conferencia de la Universidad de los Siete Rayos

Sarah McKechnie
Presidente de la Escuela Arcana

Gracias por invitarme a hablar acerca del trabajo de la Escuela Arcana. Hacerlo me supone una alegría, por lo mucho que ha significado en mi propia vida espiritual. Durante los últimos 18 años he tenido la oportunidad de servir en la Escuela desde la perspectiva del grupo de la sede, que la supervisa y administra. Ha sido un gran privilegio: observar aspirantes al discipulado ingresar en la Escuela y resultar impulsados espiritualmente debido a su estimulación, que es el impacto de la vida grupal. Como saben quienes trabajan en la Escuela Arcana durante un largo período de tiempo, el entrenamiento en el discipulado es verdaderamente transformador, y conozco a muchas, muchas personas, incluyendo algunas que están hoy aquí, que sienten la misma profunda gratitud que yo por la Escuela, sus trabajadores, y su fundadora, Alice Bailey.

Alice Bailey vino a la encarnación como discípulo senior en el Ashram del Maestro Koot Humi o “K.H.”, con dos misiones a las que su alma se había comprometido. Una fue la colaboración como amanuense, o escriba, o secretaria con el Maestro Djwhal Khul o D.K., a menudo llamado simplemente “el Tibetano”, él mismo un discípulo en el Ashram de K.H. Como seguramente todos ustedes saben, su trabajo juntos duró 30 años, produjo los libros de filosofía esotérica publicados bajo el nombre de Alice Bailey, pero que eran totalmente del Tibetano. Esta entrega de la Antigua Sabiduría era la segunda de tres fases de enseñanza dirigidas al período de aproximadamente 150-200 años que abarca la transición de la era de Piscis a la era de Acuario. Y creo que todos estamos de acuerdo en que la producción de estos libros señaló un logro impresionante.

La otra tarea elegida por el alma de Alice Bailey fue la fundación de una escuela esotérica para entrenar a hombres y mujeres modernos a convertirse en discípulos conscientes. El término “discípulo” abarca un amplio espectro de desarrollo espiritual, y tan sólo significa “joven aprendiz”. Un discípulo es alguien que está aprendiendo, educándose a sí mismo, entrenándose para hacerse sensible a la divinidad interna o principio Crístico, el alma. Concretando, la Escuela Arcana es una escuela para preparar a la gente a ser “discípulos aceptados” – aquellos que se encuentran en las últimas etapas del sendero de probación y preparados para entrenarse en una responsabilidad consciente y comprometida con el Plan.

En la actualidad, la Escuela Arcana ha existido durante casi 75 años para entrenar discípulos a ayudar a la Jerarquía en una época de crisis planetaria tan urgente que producirá la reaparición del Cristo, el Instructor Mundial. La Escuela Arcana no está preparándose para ser una de las nuevas Escuelas, bien de iniciación o de preparación para la iniciación, descritas en Cartas Sobre la Meditación Ocultista. Su tarea consiste en ayudar a establecer las bases del entrenamiento esotérico, basadas en las Reglas para Aplicantes y para Iniciados, que pueden ayudar a salvar la distancia entre las actuales escuelas esotéricas y aquellas que estarán supervisadas por discípulos senior del Ashram.

El nombre “Escuela Arcana” viene de una escuela que M. Blavatsky intentó, evidentemente establecer, pero que nunca pudo. En muchas cosas, Alice Bailey prosiguió con el trabajo establecido por H.P.B. puesto que, como ya he mencionado, los libros que escribió fueron la segunda fase de una entrega tripartita de la Antigua Sabiduría para el mundo moderno, siendo la primera la magnum opus de H.P.B. La Doctrina Secreta. La base esotérica de Alice estaba en la teosofía, y tuvo el raro privilegio de ser instruida por dos de los estudiantes personales de Blavatsky. Ella y su futuro marido, Foster Bailey, se conocieron en la propiedad de la Sociedad Teosófica en Krotona, al sur de California, y ambos estuvieron activos en puestos de liderazgo en la Sociedad hasta que decidieron seguir un camino aparte, a medida que su trabajo con el Tibetano y sus planes de fundar una escuela esotérica empezaron a exigir más energía. Pero las lecciones iniciales de la Escuela Arcana, antes de que se publicaran los libros, se basaban en gran medida en la teosofía, y se sigue animando a los estudiantes a estudiar los escritos de Blavatsky y de Annie Bessant, entre otros.

Como resultado de sus experiencias en la Sociedad Teosófica, Alice era plenamente consciente de los problemas que surgen cuando los buscadores espirituales se juntan en los niveles externos – los sobradamente conocidos problemas de la personalidad, con sus espejismos e ilusiones, que pueden oscurecer los verdaderos lazos del alma que unen a un grupo de discípulos activos. Así, la Escuela Arcana se condujo, desde sus inicios, por correspondencia. No se dan clases, no hay profesores. Se proporcionan las lecciones y la enseñanza de modo que el estudiante reciba orientación y apoyo y, sin embargo, se le deja totalmente libre de tomar o ignorar ese apoyo, a su elección.

Uno de los principios básicos de la Antigua Sabiduría es que, esencialmente, el esotérico es autodidacta. Se anima al estudiante a desarrollar una percepción del ser interno, el alma, que es el primer Maestro, el Maestro en el Corazón. Y el primer trabajo de meditación está pensado para efectuar este contacto y conducirlo a una percepción consciente. Todas las verdaderas escuelas esotéricas enfatizan la obediencia oculta, pero esa obediencia no es a una autoridad exterior, sino al alma, que tiene su propósito vital, su dharma o deber. El reconocimiento de un Plan divino y de la parte que desempeña el alma en el Plan es traído por ciertos discípulos que pronto son capaces de conducirlo a una percepción consciente. Para otros, se trata de un reconocimiento que se realiza durante la meditación y, para otros, a través de las lecciones, magníficamente prácticas, de prueba y ensayo. Uno no puede ser discípulo a no ser que esté dispuesto a cometer errores ya que a menudo, estos son nuestros mejores maestros. Nuestra obligación no es evitarlos a base de no hacer nada, sino aprender de ellos. Una de mis citas favoritas es del Cardenal Newman, que dijo: “en un mundo superior es de otra manera, pero aquí abajo vivir es cambiar, y ser perfecto es haber cambiado a menudo”. Sin embargo, es un entrenamiento grupal, y se espera que el estudiante participe en el entrenamiento o la Escuela llega a la conclusión lógica de que el trabajo no le es útil, y se le da de baja.

La relación del estudiante con la Escuela es observada por el grupo de la sede y por el estudiante senior o secretario a cuyo grupo se ha asignado al estudiante. Cada mes, el estudiante envía un informe sobre su práctica diaria de meditación y, cuando está preparado, un trabajo de estudio sobre la lección del trabajo que ha estado desarrollando – siempre algún aspecto del esoterismo con una aplicación práctica a los problemas y necesidades especiales actuales. Estos papeles son leídos y registrados en la sede, y enviados al secretario del estudiante o a un compañero estudiante, pero senior, que después le escribe cada mes. También se envían a la sede copias de estas cartas, de manera que existe una relación triangular estudiante/secretario/sede Esta estructura ha demostrado ser sustentante y, sin embargo, deja al estudiante en libertad: libre para resolver sus problemas espirituales y para desarrollar su campo de servicio como le parezca adecuado y posible a la luz de sus circunstancias y compromisos personales. ¡El grupo de la sede está presente para proporcionar orientación y para responder a las preguntas cuando surjan, pero el estudiante debe hacer sus propias elecciones. Es libre de dejar la Escuela en el momento que decida, y muchos la dejan después de haber recibido lo que estaban buscando y de decidir que ha llegado el momento de pasar a otra cosa. Otros se quedan, literalmente, durante una vida entera, continuando con su servicio en la Escuela después de haber completado el curso de trabajo.

La preparación de la Escuela Arcana es triple en su énfasis respecto a la meditación, el estudio y el servicio. Las técnicas de meditación, que son progresivas, están basadas en el raja yoga, la ciencia de la mente. El trabajo de estudio se basa fundamentalmente en los libros de Alice Bailey, pero también en otros escritos esotéricos sólidos, incluyendo el Agni Yoga, y se anima a los estudiantes a leer extensivamente. El aspecto de servicio varía según las habilidades del estudiante, su entorno y circunstancias, y sobre esto me extenderé más adelante. Pero, esencialmente, meditar y estudiar sin servir es, como dice la Biblia, “fe sin trabajos”. No puede separarse lo uno de lo otro, puesto que el discípulo debe aprender a pensar, y la meditación le enseña a uno cómo emplear la mente – a pensar de forma abstracta, mientras aplica lo que conoce de forma práctica y concreta. Es una ley espiritual que todo desarrollo espiritual debe compartirse, porque “aquello que se recibe verticalmente debe ser distribuido horizontalmente”

El entrenamiento grupal es una característica fundamental del discipulado de la nueva era que está desarrollándose rápidamente en la actualidad. El trabajo de la Universidad de los Siete Rayos es un experimento en desarrollo, la Escuela Arcana otro. Aunque los estudiantes no atienden clases en la Escuela Arcana, son una parte incuestionable de un proceso grupal de desarrollo espiritual y, a medida que esta comprensión se afianza en el estudiante, le produce una profunda alegría y una percepción de los sustentantes lazos del compañerismo que son una característica tan poderosa del Sendero, pero que son virtualmente imposibles de transmitir a nadie más. Este no es más que un aspecto de la vida espiritual acerca del cual sólo puede existir silencio frente a aquellos que todavía no comparten el Sendero. El compañerismo subjetivo se toca de diversas formas en las antiguas “Reglas del Camino”, que finalizan: “el Peregrino sabe que no viaja solo”.

Este compañerismo se fomenta mediante las técnicas progresivas de meditación de la Escuela, que son compartidas por todos los estudiantes que trabajan en el mismo grado, o nivel de curso de trabajo, independientemente de su lenguaje o nacionalidad. Y, en la actualidad, tenemos estudiantes en cada continente, excepto la Antártida, y en numerosos países de todo el mundo. El trabajo se coordina a través de un grupo en la sede de los tres centros, Nueva York, Londres y Ginebra. Los estudiantes que viven en América y Asia trabajan a través de Nueva York, en inglés o en español. Los estudiantes que viven en la Commonwealth y los estudiantes de habla inglesa en Europa y África trabajan a través de Londres, mientras que Ginebra sirve a los estudiantes en holandés, francés, alemán, italiano, y español para los que viven en España.

El énfasis de la Escuela Arcana se coloca en la impersonalidad y en el trabajo grupal, y no puede existir uno sin el otro. La impersonalidad posee una connotación negativa para muchas personas en el “cálido y confuso” tenor de estos tiempos, y ello es muy desafortunado. Porque la impersonalidad es ese bálsamo curativo que no sólo hace posibles las relaciones grupales, sino también educativas, fomentadoras e invocativas. El alma es natural e inevitablemente consciente del grupo, porque el alma no conoce separaciones y no reconoce barreras. La impersonalidad no significa frialdad o aislamiento de los otros, sino la benigna indiferencia a la personalidad – el ser separado. La impersonalidad es la capacidad de literalmente pasar por alto al ser inferior y a todo cuanto nos divide a los unos de los otros, y de concentrarnos en nuestro terreno en común, nuestra unidad en el alma una.

La Escuela no pide ni espera nunca obediencia o lealtad, porque la única escuela que importa es la escuela interna universal de ocultismo centrada en Shamballa, donde todas las verdaderas escuelas esotéricas tienen su origen y base. Todas las expresiones exteriores pertenecen a la Escuela una de Sabiduría interna y esta afiliación subjetiva, vertical, es siempre la relación importante.

La Escuela Arcana nunca pide honorarios o cuentas, porque no puede ponerse precio a la preparación, y nunca puede alejarse de alguien debido a que carezca de la cantidad necesaria. Pero existen gastos para administrar cualquier proyecto en el plano físico, y se espera que los estudiantes compartan la responsabilidad de financiar el trabajo de la Escuela y sus actividades de acuerdo a su capacidad de contribuir. Esta visión del dinero es una característica significativa de la Escuela Arcana que anima a los estudiantes y a cualquier otro interesado a participar cada Domingo en un servicio de meditación mundial sobre la reorientación del dinero hacia fines jerárquicos. Forma parte de un doble esfuerzo de meditación, siendo el otro la meditación especial del jueves realizada por numerosas personas de todo el mundo para ayudar a la preparación para la reaparición del Cristo. La reorientación del dinero a las manos de quienes buscan servir y compartir es un desarrollo esencial necesario para crear la atmósfera subjetiva adecuada en la que el Cristo pueda trabajar, porque indicará que el verdadero sentido de compartir ha penetrado, finalmente, en la consciencia humana. Porque compartir es una expresión exterior esencial de amor, la energía encarnada por el Cristo.

El servicio constituye la nota clave de la Escuela Arcana, porque el servicio es la expresión más natural del alma. El objetivo de una consciencia en expansión es poder ofrecer un servicio cada vez mayor al Plan de la Jerarquía para la humanidad. El crecimiento y desarrollo personal son sólo medios para este fin. Algunos pensarán en el servicio como trabajar con la Cruz Roja o repartir comidas a los repatriados, pero es todavía mucho más que esos loables esfuerzos. El servicio se ha definido como el correcto satisfacer de una necesidad a cualquier nivel de consciencia, y es un proceso científico que conduce, más que a ninguna otra cosa, al desarrollo espiritual. La luz nunca puede contenerse, reteniéndola para uno mismo. Es uno de los tipos de energía más poderosos y debe compartirse libremente, pero también con sabiduría, porque el servicio requiere sabiduría para ser efectivo, Sin sabiduría, el servicio puede no ser mas que una intromisión indiscreta. Con sabiduría, que es una expresión de amor, el servicio puede proporcionar ese impulso al alma, el morador interno, que permite a otro ser vivo, sea flor, animal u hombre, acelerarse y crecer hacia la luz. El servicio es el efecto de la radiación, y afecta al centro cardíaco, el “asiento de la vida”.

En la Escuela Arcana se anima y ayuda a los estudiantes a descubrir su campo de servicio y sabemos que el nuevo grupo de servidores del mundo, del cual todos los discípulos en activo forman parte, está sirviendo enérgicamente en muchos sectores de la vida humana, incluyendo los tres departamentos principales de la Jerarquía – gobierno, religión y educación, y en los ”sub-departamentos” – de educación, incluyendo la ciencia, la psicología, las artes y la cultura, y las finanzas o economía.

Esta percepción de que el nuevo grupo de servidores del mundo se encuentra hoy activo en numerosos frentes es un gran alivio, ya que nos asegura que no se nos requiere a ninguno que salvemos al mundo, y le ahorra a uno cualquier tendencia mesiánica que pudiera hallarse esperando en silencio, a ponerse en marcha, un punto de identificación se encuentra en el centro cardíaco del nuevo grupo de servidores del mundo, que está formado por el núcleo esotérico de trabajadores ocultistas entrenados de todo el mundo. Y aquí quizás sea útil tener presente el punto de vista del Tibetano respecto al Servicio: que “el discípulo – si es fiel a su alma y al ashram – sirve a sus semejantes como esotérico así como benefactor y psicólogo”. En otras palabras, servir dentro del mundo del significado y de la significancia en el que se originan las causas. El alma es, después de todo, el cuerpo causal.

La necesidad de servir es un impulso del alma, no un requisito impuesto por la Escuela Arcana. Para el alma, servir resulta tan natural como respirar lo es para el cuerpo, porque el aspecto del alma es la consciencia, que otorga percepción de las relaciones y, por tanto, de identificación y responsabilidad. El servicio es la nota de Acuario y, crecientemente descubrimos que los estudiantes que ingresan en la Escuela están ya bien posicionados en un campo específico con oportunidades como para que su presencia suponga una diferencia real. El entrenamiento de la Escuela otorga un contexto espiritual a la orientación de sus vidas, técnicas para desarrollar una polarización mental, y la voluntad espiritual, que siempre es la voluntad-al-bien de la totalidad.

Otros estudiantes están todavía buscando su “nicho” apropiado, y tenemos una serie de lecciones llamadas “El Servicio al Plan” que se componen de extractos de los libros de Alice Bailey y que se centran en un departamento específico como el gobierno o la psicología, y cada una de estas lecciones contiene una técnica de meditación para desarrollar la capacidad de percibir el servicio en ese campo específico. Éstas se encuentran disponibles para cualquiera, sea o no estudiante de la Escuela Arcana, a petición.

También existen dos actividades de servicio de la Escuela Arcana en las que muchos estudiantes, aunque no todos participan. Se trata de Triángulos y de Buena Voluntad Mundial. Sea cual sea la decisión del estudiante acerca de dónde dirigir sus energías, no se indica a los estudiantes cuál debería ser su campo de servicio, pero si se les anima a desarrollar un campo de actividad en el que puedan aprender a servir como esotéricos; donde la expresión del alma, que son las correctas relaciones, pueda ser puesta a prueba, examinada y experimentada, de acuerdo con la enseñanza de que un ashram es un centro en el que se ponen a prueba las relaciones.

Esta definición toca un aspecto fundamental de la Escuela Arcana y de todas las escuelas del planeta: el hecho de una jerarquía o gradación de la vida y de la vivacidad conocida como la gran cadena del ser. Todos los seres vivos evolucionan y crecen en capacidad y potencia mediante el efecto estimulante de la vibración superior de una forma de vida más avanzada. La Jerarquía sirve a la humanidad a este efecto, al igual que la humanidad, a su vez, estimula y actúa como supervisora de los llamados reinos inferiores, el animal, el vegetal y el mineral. Este mismo principio es aplicable a un grupo de discípulos y, así, un ashram es un centro en el que se ponen a prueba las relaciones – donde los discípulos se potencian y estimulan los unos a los otros de acuerdo a sus niveles de desarrollo espiritual. Cuán agradecidos deberíamos sentimos por este hecho, sabiendo que reconocer a quienes pueden estimular así nuestro crecimiento espiritual, y a quienes nosotros podemos, a su vez, ayudar en su desarrollo, es una señal de sabiduría.

El nuevo discipulado que está siendo desarrollado actualmente en las escuelas esotéricas es un experimento en trabajo grupal cuyo objetivo principal no es el perfeccionamiento del individuo, si no la creación de un grupo útil y productivo. Ello significa que, en ciertos casos, el crecimiento individual debe retrasarse para adaptarse al ritmo del grupo. Para otros, implica acelerar los esfuerzos que uno realiza – sometiéndose a un proceso forzador – para satisfacer los requerimientos de la vida del grupo. En la creación de un grupo internamente unificado y telepático, la crítica, el análisis y los juicios no tienen lugar y tan sólo crean barreras al libre fluir del amor. En este aura de amor cada discípulo puede, finalmente, perder de vista su preciosa y única identidad – algo totalmente opuesto a la tendencia actual en el mundo, que es enfatizar la individualidad y concentrarse sobre todas aquellas vías en las que uno y su grupo sean diferentes y se encuentren apartados del todo mayor. Sin embargo, al liberarse de una identidad que es separada y única, uno descubre una gama más extensa de percepción y de identificación que es verdaderamente liberadora y expansiva. Porque la inclusividad, se nos dice, es la clave para entender la consciencia.

Como ya mencioné, una característica fundamental del entrenamiento de la Escuela Arcana es la meditación, ya que es el medio por el cual se despierta el centro de la cabeza – conduciendo a la fusión de alma y personalidad del hombre interno y el externo. El centro de la cabeza consta del centro de recepción y el centro ajna de dirección y en su fusión, el alma y la personalidad se unen en una total sincronicidad de propósito, cooperando consciente y voluntariamente con el Plan de Dios. Después de esta etapa sigue el desarrollo de la expresión de la Mónada – pura Vida – a través de la Tríada espiritual, y entonces uno está en vías de ser un Maestro. Pero, para la mayoría de nosotros, eso queda aún muy lejos, y debemos ser realistas en nuestra valoración de qué nos es posible, al tiempo que desarrollamos una comprensión del objetivo a largo plazo y de la envergadura de la progresión de la Jerarquía. En esto (no hay motivo alguno) para desanimarse – tan sólo para reconocer la oportunidad, porque la Jerarquía depende de sus discípulos, que actúan en la periferia del gran Ashram uno, puesto que son los que han contactado con un entendimiento de la humanidad y pueden poner voz al “grito de la humanidad” para que la Jerarquía lo escuche.

A lo largo del entrenamiento, la Escuela Arcana pone cierto énfasis sobre los Problemas de la Humanidad, y esto crea un punto de crisis para numerosos estudiantes. De hecho, cuando se introdujo el curso de los Problemas a finales de los años 40, (me han contado) que provoco una crisis considerable en el grupo. Entonces, la forma de pensamiento del esoterismo estaba orientada sólo verticalmente, con un enfoque abstracto, y concernida sólo con los planos internos, mientras que, de hecho, la comprensión esotérica debe aplicarse siempre a los planos exteriores de la vida, porque esa es la esfera que necesita ser redimida, que es el propósito del entrenamiento esotérico. Existe una relación directa entre el estado externo de las cosas y los condicionamientos internos subjetivos, tanto en la vida personal del individuo como en el mundo en sí. La tarea del discípulo es investigar el mundo del significado en busca de un entendimiento de las causas subjetivas que se encuentran tras las apariencias externas y, de este modo, ayudar a producir esa reorientación del pensamiento de la humanidad tan urgentemente necesitada.

Muchos esotéricos sinceros parecen creer que, para ser espiritual, uno debe dar la espalda al mundo, a los problemas, estupideces y, demasiado a menudo, horrores de la vida en la tierra. Sin embargo, ¿de dónde vendrá la solución a los problemas del mundo, la cura, si no es de los esotéricos preparados – de quienes han cultivado la capacidad de la “visión dual”? Son los que pueden contemplar el mundo, la humanidad, y ver tanto su origen divino como la raíz de sus fracasos en el espejismo, ilusión y maya de los tres mundos inferiores. El desarrollo de la visión esotérica permite al discípulo observar el significado y la importancia tras la aparente realidad externa y, de ese modo, señalar el camino para la solución de los problemas del mundo, muchos de los cuales fueron creados por la propia humanidad.

Sabemos que el conocimiento esotérico se está orientado a dirigir la vida espiritual de uno más y más hacia el interior, ya que ello conduce a una introversión espiritual que es el camino del místico. El Tibetano dice que “se busca exactamente lo opuesto”; todo cuanto el discípulo es esencialmente en los planos interiores tiene que volverse objetivo; de este modo su vivacidad espiritual se vuelve un asunto cotidiano”. Mediante la cultivación de la visión dual se fomenta el sentido de síntesis, y esto es lo que se encuentra tan necesitado de desarrollo en todas las verdaderas escuelas esotéricas actuales. Quienes se preparan en dichas escudas pueden transmitir la realización de la síntesis de vida en la tierra a una humanidad necesitada, esforzada y dubitativa. Y especialmente en un tiempo de transición como éste, de una era antigua a una moderna, y de un ciclo de rayo de 2000 años a otro, muchas cosas están siendo cuestionadas. Los viejos cimientos, estructuras y métodos ya no se aceptan sin cuestionar, pero lo que los reemplazará todavía no está a la vista. La síntesis interna que mantiene el Plan para nuestro mundo en la tensión de la Voluntad-al-Bien debe ser revelada por quienes han realizado ellos mismos ese reconocimiento intuitivo.

Una de las 14 Reglas para Discípulos e Iniciados dada en Las Rayos y las Iniciaciones es “El Todo macrocósmico es todo cuanto hay. Que el grupo perciba ese Todo y después no utilice ya el pensamiento: tu alma y la tuya”. Este sentido de totalidad, de síntesis de la vida – de su completa integridad y perfección en la que ninguna parte, por pequeña que sea, queda fuera de la esfera de la divinidad – es la visión oculta, no la mística. Y esta demanda, se nos dice, será el requerimiento básico de las nuevas escuelas de ocultismo. El místico anhela la unión con “el otro” – con algo fuera y más allá de si mismo. Y todos hemos recorrido ese camino. El ocultista, sin embargo, sabe que lo que busca está esperando ser descubierto en su interior, porque la Vida divina permea todo el mundo manifestado y “todo cuanto es siempre está presente”. La meditación, el estudio de las antiguas y eternas verdades que han sido transmitidas desde tiempos inmemoriales y el servicio, constituyen el triple sendero, un sendero como el del hilo de Ariadna, que se teje con la sustancia transfigurada de uno mismo, conocida como el antahkarana.

Krishnamurti, en su famosa renuncia a la Teosofía en 1925, dijo: “la verdad es una tierra sin senderos” y declaró que ningún instructor, escuela o texto podía conducir allí. Bien, no estoy de acuerdo, pero quizá Krishnamurti sólo estaba, a su audaz e intrépida manera, intentando expresar un hecho central de la vida oculta, que se experimenta como un sendero por el que uno anda, pero que gradualmente descubre como un sendero forjado desde el interior de uno, de la propia sustancia de uno, de forma similar a lo realizado por Ariadna. Todas las verdaderas escuelas esotéricas, incluida la Escuela Arcana, buscan dar al discípulo en preparación las llaves para abrir la puerta de su propia liberación. La necesidad del gurú pertenece al pasado, porque los discípulos actuales tienen la educación, la preparación y los recursos grupales para planificar el avance de su propio camino.

Tampoco deberíamos subestimar nunca el poder invocativo de la vida grupal en el desarrollo espiritual. La creciente polarización mental de los discípulos de hoy es la que hace posible la vida del grupo. Sin capacidad de atravesar con el pensamiento hasta la realidad – libre o esforzándose por quedar libre de los espejismos e ilusiones que le condicionan -, el discípulo es un prisionero del reino astral con sus variables mareas y llamadas. tener las ideas claras es un criterio necesario para el discipulado, pero finalmente esto, también, debe ser apartado en el esfuerzo por fundirse con la mente del grupo – pensar como y con el grupo. “el poder del pensamiento unificado”, se nos dice, “todavía ha sido poco captado y el poder inherente en la luz. de muchas mentes, volviéndolas instrumentos efectivos en los asuntos del mundo, penetrando y disipando el espejismo mundial… será parte de los nuevos métodos de trabajo en la nueva era”. ¿.Qué podría constituir un faro más poderoso para el mundo que la luz generada por los discípulos del mundo mediante la transformación de sus vidas?

Colaborador: Marius Forment Arnaud