La actividad dual de los Grupos Simientes

por Luis A. Hernández R. el 30 de enero de 2009

Cuando el Tibetano habla sobre las Naciones Unidas las explica como un grupo simiente para la Nueva Era que anticipa, al mismo tiempo de evidenciar, la posibilidad de la síntesis internacional.

En la Exteriorización de la Jerarquía el Tibetano habla también sobre los Grupos Simientes de discípulos que anticiparán la civilización y cultura de la Nueva Era. El requisito es manifestar una naturaleza doble: receptiva y activa al mismo tiempo:

Estos grupos simiente son embrionarios y, por lo tanto, análogos a las simientes en germinación; su actividad es actualmente dual. Cada simiente demuestra su vida mediante evidencias de su vida externa y actividades internas, y dichos grupos simiente no son la excepción a esta ley universal. Su actividad se evidencia por su relación recíproca y con la Jerarquía. Aún no lograron surgir a la actividad del plano externo. Su vida interna [e29] no es adecuadamente fuerte, pero, según las escrituras, están “echando raíz hacia abajo” a fin de “fructificar hacia arriba”.
Si estos grupos se desarrollan según lo proyectado, si la vida corporativa de los miembros persiste en la correcta relación integral y si la nota clave es la continuidad, entonces estos grupos simiente, por pequeños que sean, llegarán a florecer y por medio de una oportuna “diseminación de la simiente” lograrán finalmente “cubrir de verdor la tierra”. Estoy hablando en lenguaje simbólico que, como bien saben, es el de la verdad. Una pequeña planta que a su vez logra producir una simiente, por medio de una correcta fructificación, puede así reproducirse en forma múltiple. Por consiguiente, no [i28] se dejen impresionar indebidamente por la pequeñez del esfuerzo. Una pequeña simiente es una poderosa fuerza, que si se la cuida debidamente y nutre correctamente, y madura por el sol y el agua del suelo, su potencia es impredecible.