La utilización de los poderes mágicos

por Grupo de Servicio el 27 de mayo de 2009

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XXVI – La utilización de los poderes mágicos

(extractos inéditos)

VBA: A medida que avanza el discípulo por las sendas de entrenamiento del Aula del Conocimiento, se le van despertando las facultades causales o del Alma en su vida personal. No se trata de las facultades psíquicas inferiores a las que tuvo que renunciar cuando ingresó en el Ashrama, sino de poderes espirituales latentes, la contraparte más sutil de los cinco sentidos de percepción física, sintetizados en la intuición y en la perfecta transmisión y recepción telepática.

Cuando fui admitido en el Ashrama y me hallé en presencia del Maestro por vez primera, después de Su afirmación de que tardaría bastante tiempo todavía en volver a verle, me advirtió de la necesidad de liberarme de ciertas facultades psíquicas, como la clarividencia astral y el desplazamiento psíquico, a las que había asignado yo gran importancia, creyendo de buena fe que éstas eran imprescindibles para la labor espiritual. Las palabras del Maestro, en aquellos momentos, fueron concluyentes para mí: “No se puede penetrar profundamente en la vida espiritual de un Ashram, llevando consigo la rémora de los poderes psíquicos. Estos son de naturaleza astral y no son sino reminiscencias del pasado atlante que arrastran la mayoría de los seres humanos. Desde el ángulo espiritual, tales poderes constituyen todavía un enemigo muy sutil con el cual el discípulo ha de luchar, anteponiendo entre ellos y el propósito espiritual, la facultad mental del discernimiento y el poder de la voluntad.”
Y este paso, por sencillo que parezca, resulta extremadamente doloroso para algunos discípulos, que habían apoyado en ellos parte de su participación activa en su investigación del mundo oculto. Las tendencias psíquicas y otras exageradamente místicas apartan al discípulo del Ashram, pues lo que realmente se trata en este centro de poder espiritual, es desarrollar la mente y convertirla en un faro de luz que dé una noción directa del mundo espiritual y al propio tiempo del mundo material, es decir, una comprensión perfecta de la misión del Yo causal y la de la personalidad que evoluciona en los tres mundos. Sin embargo el desarrollo de la mente, con una profundidad de percepción en los niveles internos y externos, y la comprensión de las leyes de equilibrio que rige para ambas, no es posible si el cuerpo astral es muy sensible a los impactos psíquicos y se mantiene adherido a poderes astrales que debieran haber sido desarticulados  -al menos en las personas espiritualmente predispuestas-  al penetrar el conjunto de la humanidad en las primeras subrazas de la quinta Raza aria.
Puedo asegurar al respecto que durante mi proceso de entrenamiento en el Aula del Aprendizaje, fui perdiendo paulatinamente los poderes psíquicos que había educido desde mi juventud más temprana y a desarrollar rápidamente el principio mental, ascendiendo del centro Ajna en dirección al coronario.
Toda la gama de poderes espirituales  -no simplemente psíquicos-  se van desarrollando a medida que progresa el Antakarana, este misterioso camino abierto entre los éteres que separan entre sí los centros superiores de la cabeza y las dos zonas del cerebro implicadas en el proceso. De manera que a medida que avanza el discípulo en la creación del Antakarana, cuya meta es lograr la intuición espiritual, el cerebro físico se resiente, pues no hay que olvidar que la línea luminosa del Antakarana está creada por fuego solar y que éste al convergir en el cerebro a través de los nadis etéricos, aspecto sutil del sistema nervioso, produce “verdaderas quemaduras”, pues las energías que surgen del Antakarana convergen en las células del cerebro y efectúan en ellas una verdadera alquimia de transmutación, basada como toda verdadera transmutación en la actividad del fuego creador.
Puedo atestiguar honestamente estos hechos, pues para ingresar en el Aula del Conocimiento, tuve que sufrir esta serie de “transmutaciones ígneas” y soportar el dolor de las células del cerebro al recibir el impacto del fuego del Antakarana. A veces este dolor era realmente atroz y no parecía sino que la cabeza iba a estallar. Vino después un período de calma relativa, en el que “entre dolor y dolor”  -si puedo decirlo de esta manera-  fueron desvelándose en mí en forma creciente la intuición y la sutil recepción telepática a la voluntad del Maestro.
Algunos compañeros de Ashrama, asumiendo distintas responsabilidades, adquirieron otro tipo de poderes espirituales, tales como la psicometría (el arte de leer en los archivos akásicos), la clariaudiencia y la clarividencia en niveles superiores del plano mental. El Maestro consideró que la intuición y la receptibilidad telepática me eran más útiles que otras modalidades de poder espiritual para llevar a cabo  -con éxito-  la misión que me había sido asignada. No obstante y con carácter excepcional, he logrado percibir a veces el mundo oculto utilizando aquellos otros poderes, sabiendo que la evolución de los tiempos me llevará, como a tantos otros, al absoluto desarrollo de todos los poderes del Alma.

CAP. XXX. Agni Yoga y el Antahkarana

VBA: El discípulo moderno no puede estar muy de acuerdo con las presentaciones arcaicas de la Verdad espiritual. Si bien posee un supremo fondo místico -por cuyo motivo se halla en el Sendero de Retorno- utiliza además y de manera cada vez más intensa una mente muy analítica y discernitiva, pues sabe perfectamente que hasta el final tendrá que luchar contra el espíritu de separatividad que proviene de las leyes íntimas de la Creación universal, fundamentadas en el principio de la polaridad, ya que sólo así le será posible penetrar en unas regiones de vida o en unos estados de conciencia en donde la Unidad y el principio de Síntesis constituyen la norma natural de vida.

La creación del Antakarana, una actividad desarrollada en el proceso íntimo del RAJA YOGA, tenía como misión fundamental vincular entre sí las dos orillas de la separatividad humana, es decir, tender un puente, definido poéticamente de “arco iris”, entre la personalidad inferior del aspirante espiritual y su Yo trascendente, llamado esotéricamente el Angel Solar.

El paso que va del RAJA YOGA al AGNI YOGA exige unas especiales características individuales, las cuales considero que están presentes en la mayoría de los aspirantes espirituales que leerán este libro y que habitualmente denominamos de intuición… Habiendo trascendido en una elevada medida el proceso de creación del Antakarana mental a través del RAJA YOGA, empiezan a sentir dentro de sí el estímulo de un Yoga superior cuya trascendencia desconocen, pero cuya existencia les viene revelada por medio de frecuentes y repetidos relámpagos de intuición. Tales relámpagos de intuición deberán convenirse un día en “la luz dentro de la cabeza“.

[HPB, La Voz del Silencio, vv. 276-278]

Estas instrucciones son para aquellos ignorantes de los peligros de los IDDHI (1) inferiores.

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Aquel que quiera oír la voz de Nada (2), «el Sonido Silencioso», y comprenderla, tiene que aprender la naturaleza de Dhâranâ (3).

Habiendo llegado a ser indiferente a los objetos de percepción, el alumno debe buscar al rajah de los sentidos, al Productor de Pensamiento, a aquel que despierta la ilusión.

La Mente es la gran Asesina de lo Real.

Dejemos que el Discípulo asesine a la Asesina. [vv. 1-5]

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¡Oh Maestro!, ¿qué es lo que debo hacer para alcanzar la Sabiduría?

¡Oh Sabio!, ¿qué debo hacer para ganar la perfección?

Busca los Senderos; pero, ¡Oh Lanoo!, ten un corazón limpio antes de que comiences tu viaje. Antes de que des tu primer paso aprende a discernir lo verdadero de lo falso, los siempre evanescente de lo sempiterno. Aprende sobre todo a separar la Erudición de la Cabeza, de la Sabiduría del Alma; la doctrina del «Ojo» de la del «Corazón». [vv. 109-111]

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Antes de que estés en el umbral del Sendero; antes de que cruces la primera Entrada, tienes que unir los dos en el Uno y sacrificar lo personal al SÍ impersonal, y destruir así el “sendero” entre los dos –Antaskarana (9). [v. 222]

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Cuando hayas alcanzados ese estado, los Portales que tienes que conquistar en el Sendero abrirán sus puertas de par en par para dejarte pasar, y las fuerzas más potentes de la Naturaleza no poseerán poder alguno para oponerse a tu curso. Tu serás del Sendero séptuple el maestro: pero no hasta entonces, ¡Oh candidato!, para pruebas que sobrepasan el habla.

Hasta entonces, aún te espera una tarea más dura: tienes que sentirte tu mismo el PENSAMIENTO-TOTAL, y sin embargo exiliar todos los pensamientos fuera de tu Alma.

Tienes que alcanzar esa fijación de mente en la que ninguna brisa, no importa lo fuerte que sea, pueda producir al interior una ráfaga de pensamiento terreno. Purificado así, el tabernáculo tendrá que esta vacío de toda acción, sonido, o luz terrena; al igual que la mariposa, cae sin vida en el umbral al ser alcanzada por la helada –así también todos los pensamientos terrenos deben caer muertos ante el templo. [vv. 264-266]

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De aquí en adelante tu camino esta libre hasta la puerta Virya, la quinta de los Siete Portales. Tu estás ahora en el camino que conduce hacia el refugio del cielo de Dhyâna, el sexto, el Portal Boddhi.

La puerta Dhyâna es como un vaso de alabastro, blanco y transparente; al interior del cual arde un fuego dorado constante, la llama de Prajna que irradia desde Atman.

Tú eres ese vaso.

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Notas:

(1) La palabra Pali Iddi es el sinónimo de la Sánscrita Siddhis, o facultades psíquicas, los poderes anormales del hombre. Hay dos clases de Siddhis. Un grupo abarca las energías inferiores, burdas, psíquicas y mentales, el otro es uno que exige el entrenamiento más elevado de los poderes Espirituales. Dice Krishna en la Shrimad Bhagavad: «Aquél que está ocupado en la realización del Yoga, que ha sometido sus sentidos y que ha concentrado su mente en mi (Krishna), para tales Yoguis todos los Siddhis están listos para servirles» (skanda xi, cap. 15, v. 1)

(2) La «Voz Silenciosa», o la «Voz del Silencio». Literalmente esto debería leerse quizás la «Voz en el Sonido Espiritual», ya que Nada es la palabra equivalente en Sánscrito, para el término Sen-zar.

(3) Dhâranâ, es la intensa y perfecta concentración de la mente sobre algún objeto interior, acompañada por una completa abstracción de los sentidos.

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(9). Antaskarana es el Manas inferior, el Sendero de comunicación o comunión entre la personalidad y el Manas Superior o Alma humana.