Los Ángeles y la construcción del Antahkarana Mundial

por Luis A. Hernández R. el 10 de Febrero de 2009

AGNISVATTA

VBA nos dice que “el hombre piensa y el ángel construye”, explicando así la antigua frase de que “la energía sigue al pensamiento”. El Tibetano hace explícita esta relación entre el hombre como agente pensante y las jerarquías angélicas que se encarga de construir en los niveles astrales y etéricos lo que el hombre piensa:

[TSFC, 336-337:] Primeramente, el concepto abstracto; luego, el medio para manifestarse en la forma; finalmente, la forma misma. Tal es el proceso para los Dioses y los hombres; en esto se halla oculto el misterio de la mente y su lugar en la evolución. […]

Los estudiantes han de comprender que el hombre es Espíritu, o el Yo actuando a través de la materia o el no-yo por medio de la inteligencia o manas; a la vez, deben comprender que la afirmación de este hecho (igualmente respecto al Logos Solar, al Hombre Celestial y al ser humano) implica aceptar ciertas conclusiones basadas en la manifestación misma. Una de éstas consiste en construir la forma por medio del principio manásico. En consecuencia, se ha de estudiar todo el tema referente a los Constructores o Entidades que personifican a la Mente Universal y a las vidas que animan la forma, quienes son los divinos Manasaputras en Su total comprehensión. En la comprensión esotérica de esto se halla el secreto de la estrecha relación que existe entre el hombre y la evolución dévica, siendo el hombre depositario (mediante el Hombre celestial, de cuyo cuerpo es parte) del propósito del Logos, y los devas, en sus grados superiores, el factor atrayente cohesivo que manipula la materia y la moldea en las formas. Son socios indispensables uno del otro; si no trabajaran en estrecha colaboración, este sistema solar objetivo se desintegraría inmediatamente, así como el cuerpo denso y el etérico se desintegran cuando el Espíritu se retira y los Constructores cesan su trabajo.

Se nos ha dicho también que los Ashramas relacionados con la Exteriorización de la Jerarquía y el Ashrama de Síntesis que expresará la energía de Acuario para la Nueva Era están compuestos no sólo de hombres sino también de ángeles, y que éstos últimos han intensificado su colaboración con la Jerarquía desde aproximadamente 1725 (EJ, 465). Tras el Concilio de 1925 a discípulos como VBA se les pidió que evidenciaran y fomentaran la cooperación entre los ángeles y los hombres. ¿Por qué ha sido así?

Quizás porque la humanidad como un todo va volviéndose cada vez más mental y capaz de expresar más adecuadamente el Propósito divino, en otras palabras, por que va gradualmente acercándose a la etapa del Sendero que le permitirá trabajar conscientemente como colaborador Jerárquico, para lo cual necesita la colaboración consciente y deliberada de las jerarquías angélicas:

[TSFC, 337-338:] Es evidente que toda manifestación constituye por lo tanto la incorporación en la forma de un concepto cósmico y su desarrollo en forma concreta; manas o inteligencia es el factor fundamental de progreso y el medio por el cual se vincula lo abstracto con lo concreto. Esto se acepta como verdad en lo que respecta al hombre, y también lo es respecto a las entidades cósmicas. A medida que el hombre se va introduciendo en el corazón del misterio, va comprendiendo que su objetivo en la evolución consiste en construir conscientemente el canal que va desde los niveles que constituyen para él los planos de lo abstracto o de lo ideal, hasta los concretos, donde actúa habitualmente. Este canal vinculador denominado en forma inadecuada es, literalmente, “EL SENDERO”.

Pareciera ser que conforme la humanidad ha ido volviéndose cada vez más creativa, expresando con ello la existencia de una conexión (un antahkarana) entre la mente superior y la inferior, ha sido necesaria la colaboración de las jerarquías dévicas para construir el Antahkarana Mundial capaz de permitir la expresión discipular de la humanidad una:

[RI, 374:] En el discípulo representan la fusión del pasado (el hilo de la conciencia) y del presente (el hilo creador), constituyendo en conjunto aquello que en el sendero de retorno se denomina generalmente antakarana […] El hilo creador, en uno de sus tres aspectos, en pasados siglos, ha sido lentamente tejido por el hombre. Este hecho lo comprueba la actividad creadora del hombre, durante los dos últimos siglos, de manera que hoy el hilo creador es, en términos generales, una unidad en lo que respecta al conjunto humano y especialmente al discípulo individual, formando un fuerte hilo compactamente urdido en el plano mental.

El desarrollo mental de la humanidad necesitó la inclusión de la jerarquía angélica en los Planes Jerárquicos del Concilio de Shamballa de 1725, año que AAB indica como el comienzo de la manifestación de Acuario y por ende del Séptimo Rayo:

[BC, 103:] Estamos entrando en el signo de Acuario, el Portador de Agua. Este signo representa simbólicamente la pureza y la relación grupales, la universalidad de la experiencia y las aguas que se vierten sobre todo lo existente. Cuando empezamos a entrar en este signo, hace más o menos doscientos años, el agua llegó a ser de interés y uso general, y por primera vez para fines sanitarios y de irrigación. Así fue posible el control y la utilización del agua como medio de transporte en amplia escala mundial. El empleo del agua en nuestros hogares es ahora tan universal que apenas percibimos lo que pudo haber sido el mundo antes de utilizarla.

La colaboración humano-dévica permitirá que el Agua de Vida, el Fuego Eléctrico, que llevará a la Síntesis pueda derramarse desde lo alto a toda la humanidad y los reinos subhumanos.

¿Podemos como grupo discipular hollar el Sendero haciendo descender conscientemente lo superior a lo inferior, tal como Acuario lo demanda?

¿Podemos volvernos radioactivos para atraer a nuestro alrededor las huestes angélicas que pueden colaborar con nosotros para ello?