La receptividad telepática

por Grupo de Servicio el 28 de mayo de 2009

Re: http://es.groups.yahoo.com/group/VBA-mensajes/message/1399

(extractos inéditos)

VBA:  Puedo decir que hay receptibilidad telepática sólo cuando ha quedado expedito el camino de fuego que va de la mente concreta o intelectual a la mente abstracta. Entre ambas se sitúa un tercer factor  -al que podríamos denominar factor de equilibrio-  que es, técnicamente, VOLUNTAD espiritual. En este proceso de equilibrio, la mente queda prácticamente vacía de substancia mental inferior y el Pensador espiritual, el Alma en su propio plano, puede utilizarla para proyectar Su intención o Su voluntad a través de los éteres.   Hemos hablado en páginas anteriores que los Ángeles o Devas son los reguladores de la actividad telepática. Son los agentes ígneos de la Voluntad del Pensador que, a través de Ellos, envía Sus instrucciones al alma en encarnación, a la personalidad humana que evoluciona en los tres mundos -físico, astral y mental. En tal caso, el vehículo telepático es de la misma substancia que la del Antakarana que construye el alma en encarnación, ayudada siempre por aquella estirpe de Devas que llamamos místicamente “guardianes de la humanidad”.   En el caso de un discípulo que recibe entrenamiento superior en un Ashram de la Jerarquía, el enlace telepático se realiza por efecto de la Voluntad del Maestro y de la exquisita receptividad mental del discípulo. Los Ángeles o Devas continúan siendo los transmisores de las energías de la Voluntad del Maestro, pero al finalizar el “mensaje telepático”, el enlace magnético es disuelto en los éteres y sólo el Maestro y el discípulo conocen realmente la cualidad del mensaje. Los Ángeles se limitan a crear el camino telepático en los éteres. Esta es su verdadera función y, al igual que los Iniciados, respetan las fórmulas y archivan los secretos, vengan de donde vengan en las dilatadísimas entrañas del Espacio, en el Akasa universal.
Esto no quiere decir que los Ángeles sean ajenos al Mensaje, o a la totalidad de los mensajes telepáticos transmitidos entre el Maestro y sus discípulos, entre los discípulos entre sí y entre el Ashram y otros Ashrams de la Gran Fraternidad a través de los agentes telepáticos. La clave de la analogía hay que aplicarla en todos los momentos. Sólo hay que añadir al respecto que los Ángeles superiores que se dignaron a integrar en un Ashram cualquiera de la Jerarquía por efecto de una aproximación superior de Rayo o por efecto de su devoción espiritual al Maestro, CONOCEN arquetípicamente el valor de los mensajes, porque ellos deben desglosarlos cuando surgen de la mente del Maestro e integrarlos en la mente del discípulo. Hay que decir al respecto que la cualidad de vida de los Ángeles es un verdadero misterio para los discípulos, a menos de haber recibido la segunda iniciación Jerárquica y que su mundo es un maravilloso crisol donde se gesta la tremenda alquimia de la Creación.   Crear en los éteres es la parte más importante de la misión dévica, siendo la comunicación telepática, como medio de vinculación espiritual de los discípulos con sus respectivos Ashrams, una de sus actividades más corrientes. Ellos utilizan los éteres, los dinamizan con su fuego y eligen el medio más rápido de comunicación para establecer lazos de amor y de amistad entre los seres humanos. El alma de las personas que se aman muy real y profundamente están unidos también entre sí por los lazos del principio de amor del segundo Rayo, a través del sentimiento dévico.   Todo en la vida del universo es “relación”, lo mismo entre las células físicas que entre las almas de los hombres. Varía únicamente la calidad de estas vinculaciones y el grado de aproximación causal entre las entidades humanas con sus respectivos Rayos causales  -un antakarana perpetuo podríamos decir-  o la de la relación sintónica de estas mismas entidades con aquéllas otras a las que por misteriosos efectos kármicos o de simples corrientes de sentimientos afines, los Ángeles mantienen estrechamente conectados entre sí a través de los éteres.   Sin embargo, cuando hablamos de comunicación telepática  -que no es tan frecuente como se cree-  nos referimos a la creación de una substancia mental muy sutil y de cualidad ígnea y radiante que destilan los Ángeles superiores de sus auras magnéticas para producir el estímulo de los éteres y un “misterioso vacío” en los mismos, que determina la clara y rapidísima transmisión del mensaje telepático. No hay que confundir este mensaje con la misteriosa relación de las personas a través de la línea del sentimiento, del afecto o de las vinculaciones familiares. Tal como dijimos anteriormente, cuando las almas se quieren, y no simplemente se desean, hay entre ellas una comunicación de tipo sentimental, muy estimable. Sin embargo, la mente en tales casos no interviene. Es el sentimiento de unión desvelado por los grandes afectos terrenales.   En el estudio que se hace en los Ashrams sobre el “misterio de la comunicación” aparecen los Ángeles como los verdaderos integradores de los enlaces telepáticos. Por lo tanto, a estos Ángeles, a través de los cuales nos fue desvelado el misterio, podemos considerarles los Señores de la Mente, los creadores del impulso ígneo y los transmisores de la Voluntad, el poder que desarrolla el discípulo y le vincula perpetuamente con el corazón del Maestro.

VIII. Los espíritus guardianes de la humanidad

VBA: He aquí los principales ÁNGELES GUARDIANES DE LA HUMANIDAD:

a) Los Ángeles Solares, Señores del Destino del alma humana y Fuentes permanentes de su inspiración espiritual.

b) Los Ángeles del Propósito Iluminado, Guías supremos de la mente humana y misteriosos Agentes de la Comunicación Telepática.

c) Los Ángeles del Equilibrio, Impulsores del Espíritu de Buena Voluntad y Guías Serenos de las rectas intenciones humanas.

d) Los Ángeles de la Energía Pránica, cuya misión es salvaguardar la salud física de los seres humanos. Estos Ángeles están muy directamente vinculados con la obra misteriosa de los Señores del Karma.”

La Conciencia Telepática

Esta conciencia o facultad mental fue desarrollándose progresivamente en mí a medida que iba asimilando las técnicas del entrenamiento ashrámico. En un principio los mensajes telepáticos recibidos desde el Ashrama eran registrados muy débilmente dentro de mi cerebro físico, como los balbuceos de un recién nacido. Poco a poco los mensajes transmitidos hallaron un mayor eco dentro de mi conciencia, hasta que un día llegué a percibir nítidamente dentro de mí la Voz del Maestro con Su inconfundible sonido musical y pude captar claramente cuanto El quería decirme. A partir de aquel momento mi receptibilidad telepática se hizo casi perfecta y podía distinguir perfectamente la voz característica de mis compañeros del Ashrama. La voz -o la interpretación por parte mía del pensamiento del Maestro, de R… o de mis compañeros de grupo- venía a mí en forma natural, sin previo esfuerzo de concentración. Tal como nos había aconsejado oportunamente el Maestro “la receptibilidad telepática era un resultado de nuestro trabajo de silenciación mental”. “Cuando vuestra mente sea enteramente vulnerable -nos decía- y su actividad natural sea la serena expectación, entonces seréis realmente telepáticos, no sólo para recibir mensajes mentales, sino también para consciente y adecuadamente transmitirlos”.

Un mensaje telepático es una corriente de energía mental que va de mente a mente, la una la proyecta y la otra la recibe. Un buen telépata -y todos los discípulos espirituales deberían serlo- es a la vez una central de recepción y distribución de las corrientes de energía conteniendo algún mensaje procedente del Ashrama al que pertenece, las cuales se transmiten a una longitud de onda o frecuencia vibratoria muy definida en el dilatado mundo de las impresiones mentales, de ahí que la mente del discípulo convenientemente sintonizada con tales frecuencias ondulatorias -utilizando aquí locuciones técnicas perfectamente aplicables- jamás será afectada por corrientes de energías inferiores a aquéllas que provienen de los niveles ashrámicos. Esta es la salvaguarda de su mente muy profundamente sensibilizada y exquisitamente vulnerable. Fuera de este nivel su mente posee un perfecto control de todas las corrientes de energía que cruzan las dilatadísimas zonas del plano mental, inferiores al nivel natural de su propia sintonía.

Los ensayos telepáticos producidos científicamente en niveles inferiores no poseen “la salvaguarda dévica” y las personas que los realizan pueden ser fácilmente afectadas e inducidas a error por parte de energías indeseables procedentes de los planos mental o astral… Sólo los discípulos espirituales de cierta integración dentro de uno u otro de los Ashramas de la Jerarquía, están capacitados para recibir ayuda del mundo angélico, ya que son precisamente los Ángeles del plano mental en sus distintas huestes y jerarquías, los que crean, mantienen, coordinan y transmiten las distintas corrientes telepáticas que circulan a través de los misteriosos éteres del espacio mental, uniendo las mentes de los miembros de la Jerarquía y de los discípulos de los diferentes Ashramas por luminosas líneas de actividad causal. Los Ángeles, o Devas, son los augustos Señores de los Ritmos del espacio, los que rigen todas las corrientes de energía – sea cual sea el nivel en donde se manifiesten-, los que regulan la expresión de los “tatwas” o pequeñas corrientes psíquicas de vida ambiental y los que presiden los grandes ciclos cósmicos afectando a galaxias, constelaciones, sistemas solares y planetas.

Comprendo perfectamente que la referencia al cuadro de dificultades que puede enfrentar el aspirante espiritual que ha decidido ser “telepático”, puede resultar un tanto desalentador, pero es la misma advertencia que se le ha de hacer a la persona acusadamente psíquica que de una u otra manera se ha convertido en “médium” de corrientes astrales de orden inferior y atrae hacia sí grandes dificultades personales y no pocos problemas de orden kármico. Ser telepáticos es hacerse conscientemente sensibles a las corrientes de energía mental que circulan por los éteres, teniendo en cuenta que existe una gran diversidad de estas corrientes, desde las que se originan en el plano causal por medio del Yo superior o Ángel Solar y pueden ser canalizadas por medio del puente de Luz del Antakarana durante el proceso superior de la meditación, hasta las que cruzan los bajos niveles del plano mental -definidas técnicamente kamamanásicas- y pueden causar perturbaciones de orden psíquico cuando la mente deficientemente controlada del aspirante espiritual las contacta y asimila

El contacto telepático de los miembros del Ashrama entre sí se realiza en el cuarto subplano del plano mental y la de los “discípulos consagrados” o “discípulos en el Corazón del Maestro”, se efectúa en los subplanos tercero y segundo del plano mental, el plano del Alma superior, Ángel Solar o Yo causal, y a veces, cuando el mensaje tiene carácter definidamente jerárquico y no simplemente ashrámico, la relación telepática se realiza entre el corazón del discípulo y el de su Maestro desde algún definido subplano del plano búdico. De ahí la conocida expresión esotérica -que define un particular estado de conciencia en la vida del hombre verdaderamente espiritual- de “discípulo en el Corazón del Maestro”, dentro del cual existe una verdadera compenetración de auras y fusión del propósito creador.

Los resultados del contacto y la receptividad

[TVE, 64-65]

1. Mensajes que emanan del subconsciente entrenado y refinado, del receptor. Surgen del subconsciente pero son considerados por el receptor como procedentes de una fuente externa. Las personas introspectivas penetran frecuentemente en los planos del recuerdo subconsciente, no dándose cuenta de ello. Se interesan excesivamente en sí mismas e ignoran que lo hacen; consideran lo que allí observan como inusitado, hermoso e importante y luego lo formulan en mensajes, esperando que sus amigos y el público en general los consideren espirituales. Dichos mensajes son, por lo general, inocuos y a veces bellos porque su contenido es una mezcla de lo que han leído y recogido de los escritos místicos y de La Biblia, o de lo que han oído de fuentes cristianas. En realidad es el contenido de su recto pensar sobre temas espirituales y no ocasionan daño ni tienen importancia. Sin embargo ellos constituyen el ochenta y cinco por ciento (85%) de los pseudo escritos llamados telepáticos e inspirados, tan prevalecientes en esta época.

2. Impresiones del alma, traducidas en conceptos y registradas por la personalidad; el receptor es impresionado profundamente por la alta vibración que la acompaña y olvida que la vibración del alma es la de un Maestro, puesto que el alma es un Maestro en su propio plano. Éstas son verdaderas impresiones del alma, pero por lo general no contienen en sí nada nuevo ni de gran importancia; son el resultado del desenvolvimiento del alma en épocas pasadas (en lo que se refiere a la personalidad) y todo lo bueno, verdadero y bello que la personalidad incipiente ha proporcionado al alma, más lo que ha penetrado en la conciencia de la personalidad como resultado del contacto con el alma. Esto constituye hoy el ocho por ciento (8 %) de los escritos y comunicaciones presentados al público por los aspirantes.

3. Enseñanzas dadas por un discípulo más avanzado en los planos internos a un discípulo en entrenamiento o que ha sido admitido recientemente en un Ashrama; llevan las impresiones y conclusiones del discípulo avanzado; son frecuentemente de valor, pudiendo contener, y a menudo contienen, información que el receptor ignora totalmente. El criterio en este caso es que nada (literalmente nada), ni espiritual ni mentalmente, concierne al receptor y en ninguna forma está relacionado con su personalidad ni tampoco contiene trivialidades de su trasfondo religioso. Esto constituye el cinco por ciento (5 %) de las enseñanzas dadas, en lo que respecta a todo el mundo y no se refiere a un determinado grupo ocultista, creencia religiosa o nación. Este reconocimiento es de vital importancia.

4. Comunicaciones de un Maestro a Su discípulo. Esto constituye el dos por ciento (2%) de la receptividad telepática manifestada por la humanidad en todo el mundo. El estudiante occidental debería recordar que el estudiante subjetivo oriental es mucho más propenso a la receptividad telepática que su hermano occidental, lo cual tiene que ver con las clasificaciones anteriores, siendo algo humillante para el místico occidental y el estudiante ocultista. Las Escrituras del mundo provienen de otro sector de la cualidad de enseñar que posee el segundo rayo. Aquí no incluyo El Antiguo Testamento, excepto los versículos, como el Salmo XXXIII y otros más de los Profetas, especialmente del Profeta Isaías. Las Escrituras del mundo fueron escritas por místicos que se ocuparon de la belleza, del bienestar y del estímulo, pero no fueron escritas para los esotéricos. Llamo la atención sobre esto.

[TVE, 61-63]     La Ciencia de Invocación y Evocación – que abarca la técnica del intercambio en la Jerarquía misma, en cierta medida entre Shamballa y la Jerarquía y, en forma progresiva, entre la humanidad y la Jerarquía – se funda totalmente en el sentido de relación. Por lo tanto, sólo cierta categoría de Vidas pueden invocar y evocar respuesta de Shamballa, y esto porque han desarrollado algunos aspectos de ese tipo de comprensión mental que constituye la expresión jerárquica de la Mente Universal. Las superficiales y vanas disertaciones de algunos escritores y pensadores, referentes a la conciencia cósmica y el empleo inmoderado de frases tales como “sintonizarse con el Infinito” o “extraer de la Mente Universal”, demuestran lo poco que en realidad se conoce acerca de la respuesta y reacciones de aquellos que tienen una elevada categoría iniciática o de quienes se hallan en los niveles superiores de la Vida jerárquica.

La verdadera capacidad para invocar y evocar (dentro de los grados iniciáticos) se basa en un desarrollo misterioso del sentido esotérico, imposible de obtener antes de la tercera iniciación. El empleo práctico del sentido esotérico durante el entrenamiento esotérico impartido a los aspirantes, discípulos e iniciados de menor grado, produce ciertos cambios en el cerebro, con los correspondientes cambios en el vehículo búdico, los cuales permiten hacer contacto a voluntad (después de la tercera iniciación o Trasfiguración) con el Ser, Vida o PUNTO monádico de contacto con Quien estén asociados, o con algún Miembro de la Jerarquía a Quien desean consultar; esto no involucra el empleo de palabras porque simplemente es un método técnico mediante el cual un iniciado de la Jerarquía, o que esté en relación con Shamballa, puede hacer sentir su presencia y exponer ciertas ideas. No daré mayores explicaciones sobre esto.

La mayor parte de la gente cree que el desarrollo de la intuición es esotéricamente la analogía inferior de este tipo de sentido esotérico empleado por los iniciados de alto grado – o como a veces se lo denomina, modo de intercambio perceptivo. En los Ashramas se les enseña a los discípulos avanzados cómo descubrir estos nuevos poderes en ellos mismos, cómo aplicarlos, a fin de perfeccionar el mecanismo necesario para poder conocer simultáneamente tanto la demanda como la respuesta evocada por la aplicación de la invocación. Todos los discípulos que han logrado la tercera iniciación tienen el poder de invocar y de ser evocados, razón por la cual no se les permite a los discípulos de grados inferiores utilizar tal técnica. Para esto se requiere poseer la facultad discriminativa muy desarrollada. En realidad, es una etapa avanzada de la técnica por la cual – en las primeras etapas – se permite al discípulo atraer la atención del Maestro, lográndolo por el insistente deseo; más tarde, aplicando el conocimiento adquirido lo hace por medio de “la naturaleza de su demanda controlada”. Entonces la demanda se halla menos dominada por el deseo y más controlada por la voluntad.

No me refiero a la invocación y a la evocación, de acuerdo a cómo es llevada entre la Humanidad y la Jerarquía. Ya he hablado sobre ello al dar al público las diversas invocaciones, donde he tratado de remplazar el empleo egoísta de la oración y la forma limitadora del proceso corriente de meditación, por el método de invocación, método de intercambio que debe ser aprendido y dominado por un proceso lento, no siendo de utilidad ningún libro de texto o información sobre este tema. Tampoco hablaré sobre la telepatía común o innata que prevalece entre los hombres, porque fue tratada anteriormente en este libro. Pero quisiera hacer hincapié sobre algo que es aplicable a cada ser humano. Cuando el hombre animal atravesó por la puerta de la individualización y se convirtió en un ser humano, entró en posesión del poder innato de la vista; durante eones ha sido capaz de ver en los tres mundos; durante muchas vidas, innumerables seres humanos han ido en pos de la visión que estabiliza al aspirante en el sendero. Todo aspirante, a través del portal de la iniciación y después de alcanzar la visión mística, percibirá, dentro de sí mismo, aquello que le dará una percepción espiritual de naturaleza tan amplia, que le permitirá alcanzar la primera vislumbre, verdadera e individual, del Plan divino; desde ese momento cambia toda su vida. Luego (no espero que el estudiante lo comprenda, y si cree que lo comprende interpreta mal las palabras) atravesará el portal de la identificación. Ésta es una frase sin sentido, pues su significado se halla cuidadosamente oculto. Hablando en forma simbólica y con el fin de mantener la idea del “portal” en la mente de la humanidad, se penetra en las verdaderas reuniones esotéricas mediante la palabra de pase. Sólo la PALABRA puede atravesar ese portal, el más elevado y el más amplio de todos los portales. Una vez traspasado, y cuando ha sido aceptado por la Cámara de Concilio del Gran Señor, el Iniciado comprenderá lo que se quiere significar por “impresión monádica”. No es la impresión de una Mónada – término sin sentido – en el cerebro de un individuo que ha construido el Antakarana y ha pasado la cuarta iniciación, sino la respuesta innata al Propósito de la Mente Universal de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.