La fraternidad humano-dévica es la base de la condición social perfecta

por Luis A. Hernández R. el 13 de Mayo de 2009

[VBA] El hombre va de la substancia a la esencia, creciendo en magnitud, venciendo la resistencia impuesta por las situaciones ambientales que él mismo ha creado. El ángel va tranquilamente de la esencia a la substancia. Creo que habrá un límite o un centro, un punto crítico de distensión, dentro del cual el hombre y el deva se encuentren, y este punto medio será el punto que podemos llamar iniciación. Y siempre hay un punto céntrico de situación ambiental de tipo trascendente en el que se realiza la liberación del hombre, no olvidando nunca que la participación dévica es la base de la evolución del hombre, y que la participación humana es cada vez más consciente en la vida de los devas, su comprensión, tratando de comprender el significado de su acción en los éteres, tendrá como consecuencia un nuevo resurgir de la humanidad, establecido sobre las bases de la armonía fraternal.

La fraternidad humano-dévica es la base de la condición social perfecta. Habrá que situar la mente entonces dentro de un océano de creación, lo cual implica que tendremos que rebasar los límites impuestos por el simple intelecto, porque el intelecto ata y limita porque se extiende horizontalmente. La persona que posee muchos conocimientos, y los absorbe y se adapta a ellos, y queda condicionada por ellos, no podrá tener conciencia dévica. Pero aquella persona que esté actuando constantemente de acuerdo con una situación ambiental, siempre tendrá su mente vacía, en el sentido creador de la palabra, en el sentido de serena expectación, en el sentido de paz y plenitud, entonces, siempre estará en contacto con los devas, los devas formarán parte inseparable de su vida.

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[TSMB, 258-259:] El sendero es, en consecuencia, donde se adquiere una constante expansión de conciencia con acrecentada sensibilidad a las vibraciones superiores. Esto se manifiesta al principio como sensibilidad a la voz interna, una de las facultades más necesarias en un discípulo. Los Grandes Seres buscan a quienes puedan obedecer rápidamente a la voz interna de su alma. Los momentos son críticos y se exhorta a todos los aspirantes a ser también sensibles a la voz del Maestro. El Maestro se halla completamente ocupado y los discípulos deben llegar a ser sensibles a Su impresión. Una pequeña indicación, un dedo que señala, una prematura sugerencia, puede ser todo lo que Él tenga tiempo de dar, y cada discípulo debe estar a la expectativa. La presión sobre los Maestros es grande, ahora que se van acercando al plano físico. Actualmente un mayor número de almas tienen mayor conciencia de los Maestros que cuando trabajaban únicamente en niveles mentales, y también Ellos cuando trabajan en planos más [e258] densos, encuentran condiciones más difíciles. Los devas y los discípulos, los aspirantes y quienes están en el sendero de probación, se reúnen a Su alrededor y son organizados en grupos, asignándoseles un trabajo especial. Algunas almas pueden trabajar únicamente [i354] en conjunto, agrupadas y unificadas por una común aspiración. Así actúa la mayoría de los cristianos por ejemplo, en las Iglesias, porque desconocen las leyes del ocultismo y presintiendo únicamente la verdad interna, trabajan en líneas generales de preparación. Son ayudados por grupos de devas inferiores o ángeles, que sugieren, guían y controlan.

Otros más avanzados trabajan en grupos pequeños. Idealizan más y son los pensadores y conductores de las reformas sociales, de la regeneración humanitaria y de la dirección eclesiástica, sea cristiana u oriental. A éstos los guían los devas superiores, los devas azules y los amarillos, y a los primeros los devas azules y los rosados.

Detrás de ellos están, los más avanzados -los aspirantes, probacionistas y discípulos del mundo. Trabajan solos o en grupos de dos o tres, y nunca en grupos que excedan de nueve -la significación oculta de estos números es necesaria para el éxito de su trabajo. Los grandes devas blancos y los áureos, vigilan sus tareas.

Detrás de estos tres grupos se hallan los Maestros y los devas de los niveles amorfos -una gran Hermandad, consagrada a servir a la humanidad.

[LAHR] Durante este meditación reflexiva sobre la reaparición de Cristo, recordemos la importancia de la Iniciación como deber social y la Gran Hermandad de Ángeles y de Hombres, a cuya cabeza está el Cristo, detrás de nuestros esfuerzos grupales para hacer de este mundo un mundo mejor de acuerdo con el Plan de Amor y de Luz. ¿Podemos como grupo aprovechar las energías depositadas en el Cristo durante Wesak, y con ayuda del mundo dévico, proyectarlas como energía de luz y buena voluntad, en servicio activo para la humanidad que sufre? Ponderemos.