Geometría Dévica

por Luis A. Hernández R. el 17 de marzo de 2009

[VBA:] Los devas geometrizan y la voluntad de los sabios cuando se apoyan en redes espaciales lo suficientemente elevadas, aprenden a trabajar como lo hace el Gran Arquitecto del Universo, arquitecto porque se apoya y constituye al mismo tiempo un centro de geometría, se apoya en la geometría del espacio y crea en el espacio nuevas formas geométricas. No sé hasta que punto será comprendida esta idea, si considerásemos en este momento que estamos creando una posición geométrica los unos con respecto a otros y todos con respecto al ambiente que nos circunda, tendríamos una idea de lo que existe en los espacios intermoleculares, allí donde aparentemente no existe nada pero que existen formas geométricas. […]

Vean sino la belleza arquitectónica del mundo mineral, analicen una piedra preciosa, verán ustedes el trabajo geométrico de los devas. Y pensar que ese trabajo geométrico que realizan los devas en el mundo mineral, igual tendrá que hacerlo el Yo Superior en nuestra compleja vida humana, constituyendo una arquitectura técnicamente perfecta dentro de la geometría esotérica. Claramente, hay que pasar del cuadrado al triángulo y convertirnos en discípulos, después, avanzar por la ruta marcada por la geometría esotérica y pasar a la Mónada, y tendremos entonces las tres grandes figuras que constituyen: primero, el pasado, segundo, el presente y tercero, el futuro de nuestro propio Logos Solar. Tratemos de incorporar a nuestra vida esta gran ciencia esotérica de la geometría, tratemos de vernos geométricamente, si nos vemos geométricamente nos veremos mejor psicológicamente, no podemos separar la psicología de la geometría, sabiendo que el pensar es crear formas geométricas, que el sentir es crear formas geométricas y que el hablar es crear formas geométricas en el espacio vital dentro del cual estamos inmersos, simplemente esto, y ahora podemos discutirlo en amplitud y más detalles.

24:11

[VBA:] Cuando el mes pasado hablamos de las etapas del silencio como propiciatorias para el estudio práctico de la magia, estamos sentando la piedra angular que tiene que dar como resultado una expresión más viva, más suntuosa, más sutil, en la vida del hombre aquí en la Tierra. Hablando del sonido de la paciencia del discípulo; hablando también de la vida del discípulo antes de llegar a establecer contacto con su Maestro, y hablar de la etapa del silencio, que llamamos de la oportunidad, que tiene que ver con la más experimental y trascendente prueba de que el discernimiento ha llegado a su punto culminante; y también esta etapa preparatoria, este silencio del aspirante espiritual tratando de estar muy atento al significado de la acción; es decir, siendo prudente en todas sus actividades, que está cerrando la triple vertiente de lo que llamamos la facultad íntima del silencio. Pero hay que darse cuenta de que estos tres estados místicos de silencio: el de la prudencia, el de la paciencia y el de la oportunidad, tienen que ver con los tres fuegos de la naturaleza; tienen que ver con el fuego de fohat, con el fuego solar o pránico y con el fuego de kundalini, al cual hacemos referencia muy habitualmente; que tienen que ver con las tres redes geométricas impuestas al espacio cósmico; allí donde exista un universo, existe automáticamente una red esotérica, geométrica, creada por los devas. Existe en nosotros, en cada uno de nuestros cuerpos una red eléctrica, una red geométrica creada por los devas; y no podemos ser magos sin desentrañar el misterio de las redes espaciales, de las redes geométricas del espacio, tratando de apoderarse de una manera pacífica pero siempre continuada, de este tremendo secreto dévico que subyace en las tres figuras geométricas de base que constituyen, aunque no se diga muy habitualmente, el soporte estructural de los devas, porque las figuras básicas de la creación: el cuadrado, el triángulo y el círculo, constituyen la expresión geométrica de los tres estados de silencio, así como los tres fuegos constituyen el aliento que guía a las huestes dévicas en la creación de estas formas geométricas. Todo está basado en la forma y en el número; y cuando hablamos de utilizar correctamente la palabra, estamos tratando de decir que a mayor cualidad, a mayor sensibilidad y pureza de las palabras, mayor protección dévica.

“Dios es una esfera cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna”.
Liber viginti quattuor philosophorum