El Gran Sacrificio

por Luis A. Hernández R. el 16 de marzo de 2009

[RI 338:] El incentivo impulsor de estos Maestros tiende el puente entre la mónada, en el plano monádico, y los tres mundos de la expresión densa, en el plano físico cósmico; en este proceso se ayuda y finalmente se construye el antakarana, entre el hombre espiritual en encarnación y la Tríada espiritual, pero ello sólo es incidental al trabajo mayor que relaciona a Shamballa con los reinos de la naturaleza y los demás planetas.

Como ya he dicho, muy pocos Maestros eligen este sendero; el entrenamiento es particularmente arduo, y cuando se les ofrece la oportunidad de actuar como Logos planetarios, sigue un acto de sacrificio que Los confina indefinidamente a las limitaciones del “círculo no se pasa” de Su cuerpo de manifestación, un planeta. Por esta razón Sanat Kumara ha sido siempre denominado “El Gran Sacrificio”.

[VBA:] Para manifestarse como intermediario se precisa un gran sacrificio viendo el estado del planeta hace 18.600.000 años aproximadamente, no podemos comprobarlo, ¿verdad? Esto es lo que dicen los textos esotéricos. Se precisa entonces de esta gran personalidad que asuma la representación objetiva del Logos Planetario; pero, ¿qué significa entonces? Significa la aquiescencia de este glorioso Adepto del Esquema venusiano, y ciertas relaciones kármicas, más un triángulo equilátero perfecto constituido entre los Esquemas de Venus, la Tierra y Júpiter. Cuando este triángulo equilátero entre el Esquema de Venus, el Esquema de Júpiter y el Esquema de la Tierra constituyen un triángulo equilátero perfecto en el espacio, los grandes responsables juzgan que ha llegado el momento en que Sanat Kumara descienda a la Tierra para asumir esta función de intermediario entre el Logos Planetario, entre la Tríada Espiritual de la Mónada del Logos Planetario y los tres cuerpos de expresión que necesita para ser consciente de los tres mundos inferiores del Esquema.

Pero, como Uds. saben, y siempre hay que buscar la sabiduría en la analogía, este gran Ser elige, para constituir su triángulo inferior, a tres de sus grandes discípulos venusianos. Este Ser venusiano, que esotéricamente llamamos Sanat Kumara, elige tres discípulos, y estos cuatro constituyen aquellos Grandes Seres que esotéricamente definimos como los Señores de la Llama.

Pelícano

SACRIFICIO: ‘Aquellos que descendieron al mar en sus naves’

Sanat Kumara y los Tres Budas de Actividad

[LAHR] Para D.K. el trabajo masónico culmina cuando el ser humano ha sido admitido en la Jerarquia Planetaria como discípulo aceptado, aprobado como discípulo iniciado dentro la Logia de Shamballa, y ascendido como iniciado menor en la Logia de Sirio. Sólo entonces la Experiencia del Pelícano, la experiencia crística de todo Nirmanakaya que se autoinmola para poder dar vida, puede ser completada. El simbolismo y tema del Grado del Caballero de la Rosa Cruz, dentro de la Masonería Especulativa, es el del hombre que habiendo muerto a su naturaleza terrena, ha resucitado a su naturaleza espiritual, a través del proceso de generar dentro de sí el embrión espiritual del Gran Sacrificio; el cual lo conecta definitivamente con la Gran Logia de Sirio, más allá de la Jerarquía terrena. El hombre así, se convierte en un Cristo viviente, que repite la experiencia de descender a la carne para llevar la vida. Experiencia que el mismo Logos realiza, al encarnar desde sí su Universo y sus 7 Logos.

http://www.boyntonlodge236.com/pelican1.jpg
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El pelícano, en suma, es símbolo de voluntad activa del bien que se expresa en acciones justas y perfectas. He aquí un gran secreto iniciático […] que desde la antigüedad fue enseñado en los Santuarios de Egipto, de la India, de Persia, de Crotona y de Grecia. [http://clientes.vianetworks.es/personal/angelberto/lacoctelera/masoneria/01-33gradosMasoneria.htm]

Anoche cuando dormía

Antonio Machado

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que una fontana fluía

dentro de mi corazón.

Di, ¿por qué acequia escondida,

agua, vienes a mí,

manantial de nueva vida

de donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que una colmena tenía

dentro de mi corazón;

y las doradas abejas

iban fabricando en él,

con las amarguras viejas,

blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía,

soñé, ¡bendita ilusión!,

que un ardiente sol lucía

dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba

calores de rojo hogar,

y era sol porque alumbraba

y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía

soñé, ¡bendita ilusión!,

que era Dios lo que tenía

dentro de mi corazón.