Avatares Raciales

por Luis A. Hernández R. el 12 de Febrero de 2009

El Trabajo del Manú

AAB-DK: Estas apariciones son evocadas por el genio y el destino de una raza; el hombre típico (en cualidad y en conciencia no necesariamente física) influye a la naturaleza de una raza. Un hombre así fue Abraham Lincoln, que surgió de la misma alma del pueblo e introdujo y trasmitió una cualidad racial […] pertenecieron al tipo de Avatares más poderosos que la humanidad haya producido hasta ahora. Aparecieron en las líneas de gobierno de primer rayo y en el Departamento del Manu, siendo muy sensibles a la fuerza de Shamballa. Tales Avatares aparecen con frecuencia cuando se funda una nación. Esto atañe tanto a Bismarck como a Lincoln. -ExtJer 249

Ejemplo del sueño americano, autodidacta, nacido a comienzos del siglo XIX en la pobreza absoluta en una cabaña en los bosques de Kentucky sobre un suelo de tierra y cubierto con una piel de animal. De la pobreza extrema a un buen pasar como abogado de éxito; emancipador de los esclavos negros; salvó la Unión triunfando en una brutal guerra civil; defensor de la igualdad de oportunidades; exponente máximo del hombre común, llegó a decir: “Dios ama a las personas corrientes, por eso hizo tantas”. Asesinado cinco días después de la rendición de los confederados secesionistas. Consagrado por la historia como el mejor presidente de Estados Unidos, junto con George Washington. Todo esto y mucho más fue y representó Abraham Lincoln (1809-1865).

[LAHR:] Hermosamente expresado, puede verse aquí como Abraham Lincoln compartió cierta cualidad crística, que parece existir en todo discípulo mundial consagrado al trabajo del Manú, que es el trabajo del Cristo, por ser el Centro Espiritual de la Jerarquía Espiritual del Planeta, recuerdemos que la enseñanza oculta nos habla de que son tan sólo el Cristo y el Mahachohan (en este momento el M. R.) quienes pueden tener libre acceso a la voluntad del Señor del Mundo.

Sea o no cierta esta interpretación histórica, Obama, demócrata, ha hecho suya la figura del larguirucho, como él, Lincoln, subrayando sus coincidencias y recuperando lo esencial de su discurso político. El 44º presidente inició su campaña a la Casa Blanca en las escalinatas del Capitolio de Springfield (Illinois) al igual que lo hizo Lincoln. […] Las ideas de unidad y reconciliación nacional, no es un país de blancos o negros, o de republicanos o demócratas; de la defensa de la igualdad de oportunidades; incluso de intervención del Estado en la economía, también muy presente en Lincoln en una fuerte depresión, cuando defendía las obras públicas y la construcción de ferrocarriles, o la ayuda a los bancos, o también la creación de un banco público, son compartidas por los dos presidentes. También les aproxima su elocuencia virtuosa y su creencia en la fuerza de las palabras. Obama estudió detenidamente los discursos de Lincoln al preparar el suyo en la toma de posesión.

[LAHR:] Observemos como el trabajo de estos dos avatares raciales está alineado con el trabajo del Ashrama del M. R. que apoyado por su discípulo el M. Inglés, relacionado con el laborismo, busca la misma igualdad de oportunidades y la correcta distribución económica.

Abraham Lincoln vivió la era de la cultura oral, donde la palabra dicha, en sermones religiosos o discursos, era lo más importante. Admiraba a William Shakespeare y sus obras, que estudiaba para preparar sus discursos. La Biblia era su otra fuente de inspiración literaria. Obama juró el cargo sobre la Biblia de Lincoln. Otra coincidencia. El Honesto Abe, otro de sus sobrenombres, era un hombre de gran espiritualidad pero no abrazó dogma alguno, tampoco el religioso…

[LAHR:] El Maestro Rakcoczy, nos dice el Tibetano, fue Francis Bacon quien escribió las obras que más tarde se conocerían como de autoría de W. Shakespeare. Un vínculo más entre el Ashrama del M. R. y la obra de estos avatares.

Quedan para la historia y todavía producen emoción al leerlas, más al escucharlas, las 272 palabras del discurso de Lincoln, tres minutos, en el campo de batalla de Gettysburg. “Aquí decidimos que estos muertos no han muerto en vano, que esta nación bajo Dios tendrá un renacimiento de la libertad, y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no desaparecerá de la tierra”. Palabras que memorizan y recitan todos los escolares en Estados Unidos. Palabras que fueron transmitidas por Radio Budapest en 1956, durante la revolución húngara, para llamar al levantamiento contra la Unión Soviética.

[LAHR:] Otra gran coincidencia que podría hablarnos de una misma línea de trabajo es esta curiosa afirmación de que las palabras de Lincoln, como ya sabemos: en relación con las obras del M. Rakoczy como W. Shakespeare, fueron utilizadas en la revolución húngara de 1956, hija espiritual de la revolución húngara de 1703 contra el impero austriaco llevada a cabo por Francisco II jefe de la familia Rakoczy y padre de la última encarnación del M. R., de quien hereda su título y riqueza, para poder llevar adelante su labor política en las cortes europeas.

El papel histórico de Lincoln como el Gran Emancipador llegó gradualmente desde un inicio en el que el presidente negaba rotundamente la igualdad social y política de negros y blancos. Sólo puso fin a la esclavitud cuando creyó que la Unión podía soportarlo sin dividirse. […] “Mi primer propósito es salvar la Unión, y no salvar o proteger la esclavitud; si pudiera salvarla sin liberar un solo esclavo, lo haría; y si pudiera salvarla liberando a todos los esclavos, también lo haría”. Al final, logró las dos cosas y con ese resultado ha pasado a la historia. Preservó la Unión, al precio de una terrible guerra civil, no sólo por ella misma sino porque representaba una idea de igualdad, de gobierno de la mayoría, una idea exportable universalmente.

[LAHR:] Basten estas palabras para delinear una línea de trabajo espiritual común entre Lincoln y Obama, inspirada por las tres cabezas de la Jerarquía espiritual: el Cristo, el Manú y el Mahachohan. Demostrando así que la Jerarquía Espiritual ha acompañado a la humanidad por siglos.