Las Siete Leyes del Trabajo Grupal

por Luis A. Hernández R. el 19 de marzo de 2009

[TSFC, 949-951:] 2. Las Siete Leyes del Trabajo Grupal

Esto sólo puede explicarse en gran medida empleando términos místicos, dejando que el estudiante intuitivamente los aplique a formas de vida más materiales.

1ra. Ley. La Ley del Sacrificio. Implica la inmolación y sacrificio de aquello que ha sido realizado. Es la crucifixión o ley fundamental de todo trabajo grupal, principio regente que hace que cada ente humano oportunamente se convierta en un Salvador.

2da. Ley. La Ley del Impulso Magnético. Rige la primera percepción que tiene el átomo de sus contactos ambientales y su exteriorización o la búsqueda que realiza ese átomo, hasta que oportunamente establece la relación entre lo que percibe como parte del grupo y el ente. Esto no es lo mismo que establecer contactos sensibles, pues la relación se establece entre todos los Yoes y no entre los aspectos del no-yo. Esta ley se denomina a veces “el primer paso hacia el matrimonio”, porque da como resultado la unión final entre el hombre o átomo y el grupo que produce relaciones grupales armoniosas.

3ra. Ley. La Ley del Servicio. Denominada así a falta de mejor término. Concierne a la identificación de un átomo con los asuntos grupales y a la constante indiferencia del átomo hacia sus propios intereses materiales; trata en realidad con el proceso o método por el cual un átomo (positivo en su propia vida centralizada) responde gradualmente y es receptor de la vida positiva del grupo.

4ta. Ley. La Ley de Repulsión. Se refiere a la capacidad de un átomo para arrojar de sí o negarse a hacer contacto con cualquier energía que se considere hostil a la actividad grupal. Se considera literalmente una ley de servicio, pero sólo entra en actividad consciente cuando el átomo ha establecido ciertas discriminaciones fundamentales y orienta sus actividades a través del conocimiento de las leyes de su propio ser. No es la misma Ley que la Ley de Repulsión aplicada, en conexión con la Ley de Atracción, a las formas que tienen relación con lo material. Las leyes que estamos considerando tienen relación Con la psiquis o aspecto Vishnu. Un grupo de leyes concierne a las energías que emanan del sol físico; las que consideramos ahora emanan del corazón del Sol. La “repulsión” que aquí tratamos produce (cuando se aplica conscientemente, por ejemplo a través de la energía desarrollada por el corazón de un átomo humano) el acrecentamiento de los intereses del ente rechazado, impeliendo a éste a acercarse a su propio centro. En un párrafo esotérico extraído de cierto antiguo libro, podrá obtenerse alguna idea de la gran belleza de esta ley:

“Esta fuerza de repulsión impele hacia siete direcciones, obligando a todo, con lo que entra en contacto, a regresar al seno de los siete padres espirituales.”

Por medio de la repulsión, las unidades vuelven al hogar y los seres inconscientes y extraviados son forzados a ir a su propio centro. La Ley de Repulsión o la corriente de energía que recibe este nombre, puede actuar desde cualquier centro, pero tal como se la considera aquí, debe emanar del corazón para llevar a cabo el necesario trabajo grupal.

5ta. Ley. La Ley del Progreso Grupal. A veces se la denomina “la Ley de Elevación” porque concierne a los misterios de la comprensión grupal, a las expansiones de conciencia y al papel que cada ente representa en el progreso general de un grupo. En relación con la familia humana, siempre debe recordarse por ejemplo, que ningún átomo humano llega a la “plenitud de vida” sin haber aportado mucho a la naturaleza general de su propio grupo. La elevación de un ente produce la elevación del grupo; la comprensión del ente produce finalmente el reconocimiento grupal; la iniciación del ente conduce finalmente a la iniciación planetaria; el logro de la meta por el átomo humano y la consecución de su objetivo produce firme e incesante realización grupal. Ningún hombre vive para sí mismo; la crucifixión de los entes durante eones y la comprensión de su naturaleza esencial a fin de ofrendar, para los intereses del grupo, lo mejor que tiene y comprende, son los métodos por los cuales se lleva adelante el trabajo de liberación.

Sacrificio, Servicio, Magnetismo (“si yo fuera ascendido, atraeré”), Progreso grupal, Repulsión divina, son términos inadecuados por los cuales tratamos de expresar la verdad divina de que toda vida y manifestación del Logos solar serán únicamente posibles y se revelará Su propósito, sólo cuando haya llevado a cada unidad atómica a la etapa de autorrealización. Entonces Él la conducirá hasta el sacrificio de ese yo realizado, a fin de que el propósito y la voluntad divinos sean consumados y la vida y la gloria divinas brillen con perfecto fulgor.

Esto podría expresarse en términos más materiales diciendo que cuando se dominen las leyes del Alma, el cuerpo físico logoico llegará a convertirse en una activa expresión de Su propósito realizado.

Las dos últimas leyes, concernientes a la actividad grupal pueden sólo tratarse en forma breve pues su verdadero significado es únicamente comprensible para los discípulos juramentados. Tratan principalmente de los planos astral y mental y, por lo tanto, de los correspondientes vehículos de los entes grupales. Debe recordarse que un grupo que actúa en el plano físico se encuentra también, en forma más amplia, en el astral y mental. De la misma manera que el cuerpo astral de un hombre es más grande que su cuerpo físico y, por consiguiente, ha empleado en su estructura un número mayor de unidades atómicas, un grupo (considerado astralmente) contiene más unidades que en el plano físico. Las leyes que estamos considerando se refieren a la relación de los entes del plano físico con los que constituyen una parte del grupo, pero funcionando sin los cuerpos o envolturas del plano físico. La misma idea debe ser aplicada a las unidades exentas del vehículo físico, que forman parte componente del cuerpo mental del grupo.

Estas dos leyes se denominan:

6ta. Ley. La Ley de la Respuesta Expansiva.
7ma. Ley. La Ley de los Cuatro Inferiores.

Dichas leyes sólo rigen para los entes del plano físico que responden conscientemente a esos grupos de trabajadores que han desencarnado.

[VBA, Mis experiencias espirituales] Los grupos esotéricos y místicos de la Nueva Era, dentro de los cuales se van integrando muchos discípulos del pasado, tienen como divisa “El Servicio por medio de la Alegría” y sus técnicas de aproximación individual al grupo son la sincera amistad, la jovialidad y el rebosante optimismo en el orden de las relaciones. Tal como señalé anteriormente, los discípulos integrados en grupo constituyen una verdadera familia espiritual, siendo la alegría del contacto la que marca la pauta del servicio coordinado y la acción grupal.

A tal respecto nos dice el Maestro que “la verdadera acción coordinada no debe partir de la influencia de un líder, sea cual sea su cualidad espiritual, sino que debe surgir intuitivamente del fondo místico del grupo. No hay que asignarle por tanto un carácter esencial a los líderes, ya que su espíritu de los tales se halla anclado todavía a los conceptos tradicionales de la era pisceana. La acción grupal coordinada es un impulso jerárquico hacia el cual debe estar orientada constantemente la atención del grupo y no hacia la autoridad de aquél a quien se considera virtualmente con capacidades de líder. El término mágico que debe unificar creadoramente el grupo es AMISTAD, una amistad sincera y radiante que trasciende los prejuicios estáticos del liderazgo. Dicho de otra manera, cada miembro constituyente del grupo ha de sentirse potencialmente un líder dispuesto a recibir inspiración espiritual de la Jerarquía y eventualmente de Shamballa”. Estas consideraciones del Maestro constituyen una seria advertencia hacia todos aquellos aspirantes espirituales, que creyéndose más capacitados que los demás se instituyen personalmente en líderes, contraviniendo con ello las disposiciones jerárquicas para la Nueva Era y creando a su alrededor una atmósfera de confusión espiritual que inutiliza la realización del plan de trabajo más correctamente organizado. En definitiva, hay que afirmar esotéricamente -tal como expresa la ley jerárquica que conduce a la Iniciación- “que no es Líder quien quiere, sino quien puede”, siendo la Iniciación, o jerarquía interna de cada individuo, quien guía el proceso y no la pequeña voluntad humana.