Un triángulo importante para la inauguración de la Nueva Era

por Luis A. Hernández R. el 23 de Marzo de 2009

Triángulos

[AE, 363] Leo reaparece ahora en otro triángulo importante: Aries, Leo, Virgo -que ayuda poderosamente a la inauguración de la Nueva Era, la cual se caracterizará por una humanidad poderosamente autoconsciente, condicionada por una conciencia crística, manifestándose paulatinamente. La potencia de Aries, al iniciar esos acontecimientos, pondrá en movimiento las causas que traerán la Nueva Era, observándose ya la tendencia de los nuevos movimientos en la formulación de los nuevos órdenes mundiales en los descubrimientos de la ciencia y en el surgimiento de nuevas especies en los diversos reinos de la naturaleza. Esta actividad se ha sentido desde 1835; la potencia de Leo puede ser trazada desde entonces en el gran número de personas que están llevando a cabo la integración de la personalidad, llegando a ser autoconscientes, así como también en la aparición de millares de aspirantes autoconscientes en el mundo, que están subordinando gradualmente sus personalidades integradas al bien del grupo. La influencia de Virgo aparece en las innumerables organizaciones, movimientos religiosos, espiritualistas y mentales, que indican en forma muy directa el despertar de la conciencia crística en la humanidad. Así estos triángulos pueden ser vistos como factores vivientes y vibrantes que producen cambios mundiales y dan un enorme impulso progresivo al desarrollo humano.

[VBA:] La iniciación es aquel estado de conciencia mediante el cual hay una identificación con los planes del Creador y también un punto de aproximación hacia los seres humanos. Significa, virtualmente, que parte de nuestra conciencia se ha integrado en valores absolutos. El movimiento ascensional de la vida no es la búsqueda de un estado perfecto o la perfección de cualquier característica. […] A pesar de lo que se diga […] las metas, aún la propia iniciación, condicionan la voluntad del candidato o del discípulo, porque la perfección de la cual cada iniciación es una fase, no constituye una meta sino un movimiento. El movimiento seguido de una manera constante, firme, paulatino, sin esfuerzos, pero con esta visión absoluta de valores que trae la mente cuando realmente está identificada con el Propósito de la Divinidad se va realizando progresivamente aparte por decirlo de la voluntad del pensador.

[LAHR] El signo de Aries, nos dice el Tibetano, representa la humanidad poderosamente autoconsciente que generará los acontecimientos que precipitarán la Nueva Era. Desde 1835 dichos acontecimientos se vienen realizando. La sufriente humanidad ha paulatinamente manifestado la conciencia crística. Hoy día el nuevo orden mundial emergente nos indica la realidad del despertar de la conciencia crística en muchos miembros de la familia humana, aspirantes espirituales por su esfuerzo autoiniciado. Ahora que el Sol ha ingresado en Aries comenzando a moverse hacia el norte y próximo a inaugurar el próximo año espiritual, busquemos como grupo expresar nuestra naturaleza crística a través de una poderosa voluntad sostenida que permita el movimiento gradual hacia esa meta que llamamos iniciación.