El Plan para la evolución humana

por Djwhal Khul el 27 de Febrero de 2007

a) EL PLAN

1. El Plan es esa parte del Propósito divino que puede expresarse en el planeta… en cualquier momento o época particular en tiempo y espacio. (6-325)

2. Me preguntarán (y con razón) de qué utilidad es esta información para los hombres y aspirantes que tratan de servir. Lo único que la humanidad necesita en la actualidad es la comprensión de que EXISTE un Plan que está desarrollándose definidamente a través de todos los acontecimientos mun­diales y de todo lo que ha ocurrido en el pasado histórico del hombre, y todo lo que sucedió últimamente, en verdad, está de acuerdo con ese Plan. Lógicamente también, si tal Plan existe, se supone que existen los responsa­bles que Lo originaron y su exitoso cumplimiento. Desde el punto de vista de la humanidad común, que piensa en términos de felicidad terrena, el Plan debería ser una cosa placentera, que haría la vida material más fácil. Para la Jerarquía espiritual, el Plan involucra esos arreglos o circunstancias que elevarán y expandirán la conciencia del género humano y, por lo tanto, permitirá a los hombres descubrir los valores espirituales por sí mismos y hacer los cambios necesarios por propio libre albedrío y así obtener el exigido mejoramiento del medio ambiente, de acuerdo al reconocimiento espiritual en desarrollo. (13-551)

3. La maravilla y la inmensidad del drama que se desarrolla en el universo es una prueba de su realidad, y la comprensión de parte del hombre, por pequeña que sea, es la garantía de su divinidad. Etapa tras etapa nos acercamos lentamente a la meta de la percepción consciente e inteligente. Paso a paso dominamos la materia y hacemos que el mecanismo de percepción y de Contacto sea más adecuado. Poco a poco nosotros (y con esto quiero significar toda la familia humana) nos acercamos “al lugar del reconocimiento”, y nos preparamos para escalar la montaña de la visión. Si los aspirantes pudieran comprender lo maravilloso de esa revelación y si captaran la magnificencia de la recompensa de sus esfuerzos, habría menos fracasos, más valor, una realización mayor y firme y, en consecuencia, un mundo que se iluminaría más rápidamente.

…La visión no puede poseerse, siempre va adelante, pero si se dedica la vida entera a perseguir la visión, no debe pasarse por alto el servicio al prójimo, porque entonces la visión de nada le servirá. He tratado de expresar aquí la magnitud del Plan y los peldaños que tiene por delante cada aspirante y todo miembro de la Jerarquía en la escala de evolución. (14-136/7)

4. El nuevo Plan, plan formulado en 1900, en forma de ensayo, es una de las grandes reuniones realizadas por la Jerarquía cada 25 años. En la siguiente gran reunión efectuada en 1925, a fin de lograr la colaboración, se discutió más detalladamente el nuevo Plan, se introdujeron ciertos cambios necesarios (resultado de la Guerra Mundial), y los miembros de ese importante Concilio resolvieron dos cosas:

Primero, que los miembros de la Jerarquía planetaria debían hacer un esfuerzo unido durante un período de varios años (o sea hasta 1950) para lograr ciertos resultados definidos, y durante ese tiempo la atención de los Grandes Seres debería dedicarse al esfuerzo de expandir la conciencia de la humanidad e iniciar una especie de proceso forzado, para que el horizonte mental de los hombres se ampliara enormemente y en forma análoga se acrecentara, fortaleciera y adquiriera seguridad y conocimiento, decidiéndo­se que ciertas dudas debían ser aclaradas.

Segundo, se determinó vincular más estrecha y subjetivamente a los discípulos avanzados, aspirantes y trabajadores del mundo. Con ese fin los Maestros pusieron a Sus grupos personales de discípulos en contacto entre sí, subjetiva, intuitiva y a veces telepáticamente. Así vino a la existencia el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. (14-146/7)

5. Hablando en forma general, el Plan se dividió en tres partes

Primero: Política.

El objetivo del trabajo proyectado fue desarrollar y establecer una con­ciencia internacional.

Es innecesario señalar que la presión y tirantez materiales y la destrucción de los viejos partidos políticos y de las relaciones comerciales desempeñarían su parte. Se decidió demostrar la necesidad de establecer un espíritu inter­nacional de dependencia e interrelaciones, para que las naciones se vieran obligadas a comprender políticamente que el aislamiento, la separatividad y el cultivo del egoísmo nacional debían desaparecer, y demostrar además que el espíritu nacional, coloreado por un sentido de superioridad y por el odio de clases y los antagonismos raciales constituya una barrera para el verda­dero desarrollo de la humanidad. Se debe enseñar a la gente que el anhelo de acumular posesiones es un obstáculo para la verdadera expansión. Así se trazaron los planes para que viniera gradualmente a la existencia la Herman­dad de las Naciones, basados en la necesidad, comprensión y ayuda mutua. (14- 147/8)

Quienes originaron estos diversos movimientos nacionales frecuentemen­te ignoran los impulsos que están detrás de su trabajo, y son con frecuencia incapaces de explicar el ideal por el cual trabajan, excepto en términos de ambición y poder humanos. Sin embargo, sin saberlo, son realmente sensibles a las grandes ideas introducidas en sus mentes por las Mentes que se hallan detrás de la escena. Responden a la idea del bien general, de la igualdad humana, del superhombre, de la necesidad universal de negociar, de la distri­bución de la riqueza, pero – y esto es un punto importante – debido a que no se acentúa la síntesis interna del esfuerzo, ni existe un conocimiento general sobre el origen de los grandes conceptos, ni el conocimiento acerca de la Hermandad interna, que guía a la humanidad hacia una Hermandad externa, esos grandes principios se distorsionan grandemente, se aplican egoístamente y se utilizan en forma separatista. Arden con intensidad los fuegos del odio racial, las diferencias de clase, el antagonismo racial y el orgullo nacional. (14-150)

Segundo: Religioso.

La meta de este sector consiste en establecer una comprensión universal de la realidad y fomentar el crecimiento de la conciencia espiritual. Aunque en cierta forma las diferencias religiosas son las más difíciles de eliminar o subsanar, sin embargo se ha progresado mucho en este aspecto del trabajo jerárquico. Existe en el mundo actualmente un elevado número de quienes creen fundamentalmente en la hermandad de las religiones. Si bien las masas ignorantes de todas partes tienen muy poca o ninguna idea de las cosas espirituales, se les puede hacer creer más fácilmente en un sólo Dios y en un credo universal que en cualquier otra idea. Millares de individuos son abier­tamente agnósticos o no creen en nada, mientras miles están disconformes por el control de la autoridad teológica. A pesar de ello contienen en sí el germen del espíritu de amor que es normalmente incluyente e intuitivo.

…Durante los próximos diez años el trabajo de la Fraternidad de las Religiones (de la cual las organizaciones externas son su exteriorización) aumentará en gran medida. Tendríamos muy pronto la estructura interna de un credo mundial tan claramente definido en las mentes de millares de personas, que su estructura externa inevitablemente aparecerá antes de fin de siglo.

La estructura interna de la Federación Mundial de Naciones estará oportunamente bien organizada, y su forma externa se erigirá rápidamente en el año 2025. No debe deducirse por esto que tendremos una perfecta religión mundial y una completa comunidad de naciones. La naturaleza no actúa tan rápidamente pero el concepto y la idea serán deseados y reconocidos univer­salmente y en forma general se trabajará para establecerlos; cuando existan estas condiciones nada podrá detener la aparición de la máxima forma física que corresponde a ese ciclo. (14-150/1)

Tercero: Científico.

Los que trabajan en esta línea se han impuesto como meta la expansión de la conciencia del hombre, y se ampl)ará de tal modo su horizonte que tendrá lugar una síntesis de lo tangible y de lo intangible. Hará que el género humano entre en un nuevo y subjetivo reino y se comprendan los nuevos estados de percepción. Dichos desarrollos los producirán quienes trabajan en los campos de la educación, la ciencia y la sicología. Grandes cosas están en camino actualmente y la actividad de los trabajadores del tercero y quinto rayos nunca ha estado tan bien dirigida ni ha sido tan potente como ahora.

Las energías de los aspirantes y discípulos del tercero y quinto rayos son aplicadas para expandir la conciencia humana, traer a la luz las maravillas ocultas del universo y acelerar el desarrollo de los poderes latentes en el género humano. Cuando se despierten estos poderes, se ampliarán en gran parte los actuales sentidos y se admitirá al hombre en ese mundo que está detrás del velo de la ignorancia y la materia. (14-151/2)

b) EL PLAN CREADO POR LA MEDITACIÓN

1. Todo el universo fue creado y su evolución elaborada por el poder mental, otra palabra para definir la meditación controlada. Esto abarca la meditación combinada de numerosos grupos subjetivos, espirituales y men­tales; las leyes de este trabajo meditativo son el resultado de ciertas decisiones mentales que incorporan la voluntad del Logos planetario y son impuestas sobre todos los grupos menores de vidas, por Aquellos Cuya tarea es mani­pular las leyes divinas y ponerlas en vigencia. Deberá observarse que el libre albedrío tiene relación con el concepto Tiempo, pero no con los finales e inevitables resultados divinos al terminar el extenso período mundial. La forma mental principal de la Jerarquía espiritual, creada por la meditación ashrámica conjunta, es denominada por nosotros Plan. El propósito básico de Sanat Kumara es revelado ciclo tras ciclo por Sus agentes en Shamballa y plasmado por Ellos en las mentes de los Miembros evolucionados de la Jerarquía, que a Su vez plasman el tema de Su meditación ashrámica, adaptando sus distintos conceptos y el propósito delineado a un Plan muy cuidadosamente formulado, que presenta – en lo que a la humanidad concierne- siete aspectos o fases de desarrollo y esfuerzo evolutivos, de acuerdo al trabajo deseado de algún ashrama de rayo implicado en un momento dado. Cada ashrama emprende la meditación sobre el Plan general y (si pudieran comprenderlo) cada iniciado y discípulo encuentra su lugar y esfera de actividad y servicio, desde el iniciado más elevado al discípulo menos impor­tante.

¿Se han detenido a pensar que la meditación de un Maestro sobre el Plan, del cual es el custodio, y Su formulación de lo que puede hacer como colaboración efectiva, no es de utilidad alguna para los habitantes analfabetos de nuestras grandes ciudades y zonas agrícolas? La necesidad de estas masas irreflexivas debe ser satisfecha por discípulos de menos desarrollo espiritual y, probablemente, su mayor atracción es mediante la ayuda económica; la tarea de estos discípulos menores es probar a las masas ignorantes que – a medida que transcurren los siglos – la vida y la verdadera comprensión espirituales incluyen todos los aspectos de la expresión del plano físico, no simplemente los pensamientos religiosos o filosóficos. Por lo tanto, la medi­tación de cada grado de discípulos e iniciados tiene su utilidad, pues por su meditación (practicada en su propio nivel) pueden adaptar el Plan a las muy diversas masas, y así el Plan jerárquico llega desde los Maestros de la Jerarquía, a través de los ashramas, al nuevo grupo de servidores del mundo y a toda la familia humana. Quisiera que captaran la verdadera simplicidad de esta imagen, si es posible, porque pueden participar también en esta gran tarea meditativa.

Una de las cosas que decidí realizar cuando emprendí la tarea de aclarar el Plan en las mentes de los hombres y de este modo preparar el camino para el Maestro de Maestros, fue probar no sólo que el Plan está basado sobre la meditación planetaria, sino también que, en su avance hacia la expresión, satisfacía la necesidad de todos los posibles grupos y grados de seres huma­nos, y que –lo más importante aún– podría demostrarse que la palabra espiritual abarca todas las fases de la experiencia viviente. Reflexionen sobre esto. Espiritual es aquello que está más allá de la actual etapa de realización; es lo que personifica la visión e impulsa al hombre adelante hacia una meta más elevada que la alcanzada. Los eclesiásticos del mundo han trazado una gran línea de demarcación entre lo humano y lo espiritual, entre lo material y lo que no lo es; obrando así han creado el pecado, complicando grandemen­te el vivir y la comprensión humanos. Le dieron un cariz egoísta a la aspiración humana; no enseñaron al género humano que la meditación y la plegaria son simplemente distintos modos de colaborar con el Plan divino. Se fomento el individualismo y se perdió la comprensión grupal. Quizás –debido al trabajo de los Hermanos de la Oscuridad– no hubo manera de evitar esta desviación peligrosa de la intención y la verdad humanas. Pero ha llegado el momento en que el gran ritmo meditativo, que abarca desde el deseo a través de la plegaria hasta la adoración, y de allí a la meditación y la invocación, pueda ser impuesto por los hombres sobre su propio pensamiento.

Esta es la tarea inmediata del nuevo grupo de servidores del mundo que colabora en todas partes con los hombres de buena voluntad; cada miembro del nuevo grupo debe cerciorarse por sí mismo dónde está ubicado, dónde reside su responsabilidad meditativa y en qué campo le indica el destino que debe servir a la raza de los hombres. Esta no es una tarea fácil…

Los hombres a menudo son tan espiritualmente ambiciosos, que pierden el tiempo llevando a cabo la tarea que no les corresponde, para satisfacer su orgullo espiritual. (6-208/10)

2. La meditación clarifica la mente sobre la realidad y la naturaleza del Plan, la comprensión trae ese Plan al mundo del deseo y el amor libera la forma que materializará el Plan en el plano físico. Les pido que manifiesten estas tres expresiones de sus almas. Todos, sin excepción, si lo desean, pueden servir de estas tres maneras. (13-25)

c) PERCEPCIÓN DEL PLAN

1. En todos los grandes movimientos hay algún pensamiento o conjunto de pensamientos, vertidos en las mentes de los llamados idealistas, por la Gran Hermandad Blanca. La idea es emitida por Ellos. Eligen a un hombre o grupo de hombres y vierten alguna idea en su mente. Allí germina y es incorporada a otros pensamientos, no tan puros ni tan sabios, pero lógicamente matizados por la individualidad del pensador. Estas formas mentales, son captadas a su vez por los pensadores concretos del mundo, quienes –al captar el delinea­miento principal de la idea– la cristalizan y la construyen en una forma más definida y más fácilmente comprendida por el público en general. Por lo tanto, ha llegado a los niveles inferiores del plano mental, siendo posible un mayor desarrollo. Después es aceptada como deseable por quienes están enfocados en el plano astral, les atrae emocionalmente y se convierte en opinión pública. Entonces prácticamente está preparada para tomar forma en el plano físico, y de este modo tenemos la adaptación práctica de un ideal a las necesidades de la vida física. La idea ha sido diluida, ha perdido mucho de su belleza original, no es tan pura y bella como cuando fue percibida, se ha desfigurado su forma original, pero a pesar de ello se adapta más al público y puede ser utilizada como peldaño para cosas superiores. (4-104/5)

2. El Plan existe en cuatro estados de conciencia:

  1. Visualizado y conocido por los Miembros de la Jerarquía, como lo son los discípulos aceptados del mundo.
  2. En la conciencia de los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo, introducido en sus mentes y deseos en forma atenuada.En la conciencia de los hombres de buena voluntad.En los delineamientos casi imperceptibles, existentes en la mente del hombre inteligente común, que cree en Dios. (5-351)
  3. La humanidad ha llegado a esa etapa de desarrollo en la que ha captado definidamente el Plan de la Jerarquía – llámesele hermandad, participación, internacionalismo, unidad o como se quiera. Esta comprensión creciente y real es un reconocimiento general por parte de los pensadores y esoteristas del mundo, las personas religiosas iluminadas, los estadistas de mente amplia y, actualmente, el hombre de la calle; sin embargo, el divino propósito, complementado o ejecutado por la voluntad divina, escapa aún al más evolucionado. (6-127)
  4. La captación de este Plan por el discípulo variará necesariamente de acuerdo a su etapa de evolución. En las primeras etapas del discipulado, su capacidad de “modificación, calificación y adaptación”, es realmente ínfima, pero cada expansión de conciencia lo adecua acrecentamente para ello… cada etapa (cuando la experiencia es efectiva) permite al discípulo ver el Plan desde el ángulo del Ashrama y del Maestro con creciente claridad; finalmente, llega el momento en que el discípulo se aproxima al mismo Corazón de las cosas y está tan cerca del corazón del Maestro que los proyectos jerárquicos se convierten en algo en que él puede participar y contribuir. (6-340/1)
  5. Quisiera que comprendieran que el trabajo que realizan es planeado por nosotros y su tarea consiste en ser sensible a nuestra “impresión”. Desarrollar la sensibilidad es una tarea difícil para la persona de primer rayo. Prefieren permanecer solas y forjar dentro de sí mismas los planes que consideran adecuados al tipo de servicio que tratan de prestar. Pero, actual­mente, los discípulos están aprendiendo que es necesario un plan o esquema fusionado, organizado y mezclado, de servicio mundial, y que debe ser llevado a cabo un Plan maestro de la Jerarquía, y a este Plan deben tratar de adecuarse todos los discípulos. (6-429)
  6. El Plan, tal como lo presienten los discípulos mundiales, al tratar de trabajar y colaborar con él, es únicamente la percepción de la parte que concierne a la conciencia humana. Hasta ahora ni siquiera hemos podido obtener una vislumbre de la vastedad del Plan sintético de otras evoluciones que no son la humana, la superhumana y la subhumana; tampoco hemos podido captar la estructura del ideal de Dios que subyace en la totalidad de los procesos manifestados, ni siquiera el de nuestro pequeño planeta. Todo lo que verdaderamente sabemos es que el Plan existe, que es muy bueno y que estamos incluidos en , y sometidos a él. (15-35/6)

d) PROBLEMAS DE LOS MAESTROS EN LA TRANSMISIÓN DEL PLAN

1. Veamos los problemas y las dificultades con que tienen que bregar los Maestros cuando tratan de adelantar los planes de la evolución a través de los hijos de los hombres. En sabio cónclave Ellos formulan sus planes con discernimiento, y después de la debida deliberación, distribuyen las tareas; luego, tratan de transmitir parte del plan a quienes se ofrecen para el servicio y tienen cierto contacto con el alma. Plasman el Plan y alguna sugerencia en la mente de algún hombre o mujer en el plano físico. Si esa mente es inestable o se sobrestima, si es orgullosa o está desesperada y se autodesprecia, la visión no penetrará con claridad; si el cuerpo emocional vibra fuertemente debido a cierto ritmo establecido por la personalidad, o si el vehículo físico está enfermo y es imposible una atención concentrada, entonces, ¿qué ocu­rre? El maestro se aleja entristecido cuando el colaborador, por su propia culpa, pierde una oportunidad para servir, entonces buscará a otro para llenar esa necesidad – quizás no tan apropiado, pero el único disponible al fracasar el anterior.

Incidentalmente sería de valor recordar a quienes aspiran a servir, que gran parte del trabajo realizado por muchos de ellos es resultado del excesivo apasionamiento, pero no llevan a cabo el trabajo del Maestro. Con sabia discriminación distribuye el trabajo, y nunca le da a un ser humano más de lo que puede realizar adecuadamente. Entrena a Su discípulo en tal forma que ante el mundo observador parecería realizar milagros; pero no olviden que el enorme trabajo efectuado por un discípulo útil sólo es posible cuando ha coordinado el control de sus tres cuerpos y logrado su alineamiento. Quien tiene un cuerpo mental estable y es fuertemente positivo en la recepción de lo superior, y al mismo tiempo negativo a las vibraciones inferiores, y quien tiene un cuerpo astral claro, incoloro y tranquilo, posee además un cuerpo físico con nervios firmes y un ritmo uniforme (estuche hermoso, pero fuerte como el acero), servirá como ánfora para el uso del Maestro, canal por el cual El puede verter sin impedimentos su bendición sobre el mundo.

Obsérvese que hasta los mismos Grandes Seres deben formular sus planes teniendo en cuenta la falta de percepción de quienes están en el plano físico, a través de los cuales deben trabajar. Aunque están obstaculizados por sus instrumentos del plano físico, dependen de ellos, y la principal dificultad reside en la etapa de evolución alcanzada por las masas de Occidente.

Recuerden que esta etapa da la pauta del éxito del proceso evolutivo y no de su fracaso, pero debido a que queda aún mucho por realizar, el trabajo de la Logia se ve a menudo entorpecido. El punto alcanzado en la actualidad podría describirse como el paso del más burdo materialismo del pasado a una creciente y profunda comprensión de los mundos invisibles, con el equilibrio que produce el conocimiento autoadquirido. Las fuerzas puestas en movi­miento por los pensadores –los científicos del mundo, los hombres religiosos verdaderamente avanzados, los espiritistas, los científicos cristianos, los tra­bajadores del Nuevo Pensamiento, los teósofos y los filósofos modernos y colaboradores en otras esferas del pensar humano– afectan gradual y cons­tantemente los cuerpos más sutiles de la humanidad, llevándolos a un punto donde comienzan a darse cuenta de tres cosas:

  1. La realidad de los mundos invisibles.
  2. El enorme poder del pensamiento.
  3. La necesidad de conocer científicamente estas dos cuestiones. (4-106/7)

2. El maestro busca esas mentes sensibles al Plan. No busca personas seudobuenas El olvido de sí mismo y la bondad directa significan siempre inofensividad, que significa el máximo bien. Busca a las personas que pueden responder al unísono a ese aspecto del Plan del cual el Maestro es responsa­ble, y a quienes se les puede enseñar a subordinar la personalidad a sus exigencias, que no tienen propósitos egoístas y nada desean, sino ayudar al Maestro y a los discípulos avanzados que trabajan bajo Su supervisión, en algún aspecto del Plan. Implica, como ya señalé, enseñarles a adaptarse y a reconocer los verdaderos valores, que tengan ideas fluidas y trabajen altruís­tamente para sus semejantes. (5-626/7)

3. Es esencial tener presente que así como la generalidad de los hombres no conocen, reconocen ni responden a la Jerarquía, existe un grupo –dentro de la Jerarquía misma– análogo a este conjunto de hombres. Hay muchos miembros menores de la Jerarquía e innumerables discípulos que no conocen ni reconocen y tampoco responden a la influencia o a la potencia de Sham­balla.

La Ciencia de Impresión condiciona la relación existente entre los miem­bros mayores y menores, en los distintos Ashramas de la Jerarquía. No todos responden de la misma manera, porque es una ciencia cuyos aspectos supe­riores han de ser dominados todavía. Podemos decir, para mayor compren­sión, que la “impresión” rige y condiciona a todos aquellos que pertenecen a la Jerarquía y cuya mente abstracta se halla muy desarrollada. En la mayoría de los discípulos que pertenecen al Ashrama no está plenamente desarrolla­da, y por esta razón sólo a ciertos Miembros de la Jerarquía (Maestros, Adeptos e Iniciados de tercer grado) se les permite conocer los detalles del Plan, detalles que están protegidos por esta Ciencia de Impresión. Los restantes miembros de la Jerarquía reciben órdenes de sus mayores. (11-60/1)

e) PELIGROS A LOS QUE ESTÁN SUJETOS LOS TRABAJADORES

Se mencionarán ciertos peligros que el aspirante debería evitar cuando procura ser útil:

  • Cuidarse de no acentuar demasiado un aspecto del plan a expensas de otra parte o visión del mismo.
  • Evitar una concentración desigual en el pensamiento de esa parte del plan que personalmente les atrae.
  • Reconocer la incapacidad de ciertos colaboradores al tratar de continuar con la realización de los planes y trabajar unidos pacífica y firmemente. Los roces muchas veces son inevitables.
  • Vigilar para impedir que se infiltre el autointerés y la ambición.
  • Evitar la fatiga producida y la tensión derivada del prolongado y elevado esfuerzo al materializar el plan.
  • Desarrollar la capacidad de reconocer a quienes les son enviados como colaboradores en el trabajo.
  • Procurar sobre todo mantener el contacto con el yo superior y con el Maestro. (4-107)

f) MATERIALIZACIÓN DEL PLAN

1. En la percepción del plan y su materialización posterior, se hallan involucradas unidades humanas, y forzosamente debe utilizarse a los hom­bres. Se da una visión de las grandes posibilidades y también hay indicaciones de cómo pueden convertirse en hechos, y esto es todo lo que pueden conceder los Grandes Seres. Los pormenores y el método para concretar el ideal y el trabajo necesario, se deja a los hijos de los hombres. El trabajo de completar los detalles y tomar la acción necesaria recae sobre el discípulo organizador y transmisor del Plan. El discípulo debe recordar aquí que está –con sus pequeños planes– regido por la misma ley que rige a los Grandes Seres en sus enormes empresas, y que cuando trata con las personas y manipulan la ecuación humana, surgen las dificultades

Las unidades de trabajo se dividen en tres grupos:

  1. Los que perciben el Plan y están encargados de desarrollarlo.
  2. Los que pudiendo ser utilizados no ven los grandes resultados.
  3. Los que no perciben nada más que las cosas que atañen a sus propios intereses egoístas.

Los maestros pueden hacer contacto con el primer grupo. Trabajan con tales unidades de la familia humana y esperan obtener un éxito relativo. Oyen el sonido y tienen la visión del Plan. El segundo grupo debe ser utilizado en la mejor forma posible por los discípulos del mundo. El último grupo debe ser contrarrestado desde el punto de vista de la energía, y utilizado sólo cuando es necesario.

Una de las condiciones principales que tiene que cultivar un discípulo para percibir el plan y ser utilizado por el Maestro, es la soledad. En la soledad la rosa del alma florece; en la soledad puede hablar el yo divino; en la soledad las facultades y la gracia del yo superior pueden arraigarse y florecer en la personalidad. En la soledad puede también el Maestro acercarse e imprimir en el alma serena los conocimientos que El trata de impartir, la lección que debe ser aprendida, el método y el plan de trabajo que el discípulo debe captar. En la soledad se oye el sonido. Los Grandes Seres tienen que trabajar por medio de instrumentos humanos, y el plan y la visión se hallan muy entorpecidos por el fracaso de tales instrumentos. (4-105/6)

2. Poco a poco el cuadro de las posibilidades y del Plan se desplegará ante ustedes, a medida que sus mentes acrecienten la sensibilidad y sus cerebros respondan mejor a los impulsos mentales. Poco a poco los discípulos del mundo reproducirán en el plano físico lo que existe subjetivamente. Apare­cerán en la tierra paulatinamente grupos de almas iluminadas que podrán colaborar con los Maestros mediante un perfecto y libre intercambio, porque su facultad responsiva ha sido científicamente entrenada y desarrollada. Su poder para trabajar a tono o al unísono con la Jerarquía, colaborar con la vida grupal de muchos otros grupos de discípulos y transmitir luz y revelación al mundo de los hombres, será más adelante un hecho consumado, estando ya más activamente presente, siendo más poderoso de lo que creen. Un poco de visión, hermano mío, allana el camino del discípulo, por eso me he detenido un poco más en las posibilidades que, debido a nuestra previsión, nosotros consideramos realidades manifestadas. Nada puede detener el éxito eventual del Plan; sólo es cuestión de tiempo. (5-42)

3. La dificultad de los constructores espirituales y arquitectos del Plan, sólo aparece realmente cuando lo que construyen se convierte en propiedad pública y queda, en consecuencia, sujeto a la crítica y a la ayuda externa. Entonces se hace difícil la tarea de preservar la pureza original de la idea y del propósito.

Prepárese para expandir el trabajo. Pero debe expandirlo de acuerdo al Plan y no a las emergencias que surjan, pues está construyendo en colaboración con los Constructores internos y las dos estructuras deben ser contrapartes. Refle­xione sobre esto, y no se detenga en las cosas no esenciales. (5-161)

4. (El discípulo)

Oportunamente comprende que, en relación con la humanidad, la planificación de la Jerarquía se agrupa en ciertas y definidas fases de actividad – todas relacionadas, todas tendiendo a la exteriorización del Plan en cual­quier siglo, ciclo o período mundial determinado, y son:

  1. La fase del Propósito, que se origina en Shamballa y es registrada por los Miembros mayores de la Jerarquía.
  2. La fase de la Planificación jerárquica, que es la formulación del Propósito en términos de posibilidad, inminencia, adecuación y dis­ponibilidad de los discípulos, además de las energías para comple­mentar el Plan.
  3. Luego viene el Programa, donde el ashrama particular involucrado en la complementación del Plan, lo toma y lo reduce a etapas formativas de impresión y dirección humanas, condiciones necesarias para el surgimiento del Plan y, de las dos fases de este acondicionamiento. Cada una tiene dos aspectos, la destrucción de todos los obstáculos y la presentación del Plan.
  4. El surgimiento del Diseño jerárquico (basado sobre el reconocimiento del propósito, el cuidadoso planeamiento y un programa detallado y cabalmente pensado), tanto en las mentes de los discípulos del ashrama que están involucrados en la complementación del Plan, como entre los intelectuales de la Tierra. Ambos grupos tienen como tarea – el primero, conscientemente y el otro inconscientemente – intro­ducir en la conciencia de las masas el diseño de las cosas que vendrán, tarea nada fácil, como lo demuestra el actual estado de los asuntos mundiales.
  5. Después viene la fase final de la Precipitación, cuando se ha realizado todo el trabajo subjetivo sobre la base de la posibilidad y cuando el diseño y una parte del programa son reconocidos por los pensadores mundiales en cada nación, sea en forma antagónica o favorable. Habiendo llegado a su etapa final, sigue entonces por propio impulso la planificación.

Estas son alguna de las ideas que subyacen en la insinuación particular que les di, en lo que al discípulo concierne. Su énfasis estará de acuerdo a su desarrollo y etapa de evolución; algunos discípulos pueden ayudar al Maestro en el proceso de planificación, porque van siendo sensibles a la impresión de Shamballa; otros están absorbidos en formular el programa e impartir algu­nos de sus rasgos a discípulos más limitados, poniéndolos así a trabajar. La Jerarquía siempre conserva un grupo de discípulos cuidadosamente elegidos que se dedican a trabajar exclusivamente de acuerdo al diseño; ésta es una fase muy importante del trabajo y requiere un espíritu de síntesis y la habilidad de controlar las corrientes de energía jerárquica. Los discípulos que no están tan adelantados y que, por lo tanto, se hallan más cerca del pensamiento humano, en un momento particular de la historia, emprenden la supervisación de la precipitación del Plan. Su trabajo es lógicamente mucho más exotérico, pero es de gran responsabilidad, porque cuando el Plan ha alcanzado la etapa de la complementación humana, pueden surgir errores y desaciertos.

En cada ashrama se encuentran esos discípulos cuya tarea consiste en hacer los reajustes necesarios del diseño y los cambios que exige el programa a medida que se lleva a cabo el proceso de precipitación. La libertad humana, por ley, no puede ser infringida. La ejecución del Plan y su desarrollo es, en último análisis, un asunto de la entera humanidad, una vez que ha alcanzado la etapa de precipitación, la cual depende de las respuestas de los cerebros humanos, del reconocimiento de la necesidad y de su origen. Eso no debe olvidarse. (6-316/7)

5. Hay tres tipos de trabajadores jerárquicos:

  1. Las almas, es decir, esos iniciados que han recibido la cuarta Inicia­ción de la Renunciación, cuyo cuerpo del alma, el cuerpo causal, fue destruido. Ellos son los custodios del Plan.
  2. Las personalidades fusionadas con el alma; esos discípulos e iniciados que recibieron las primeras tres iniciaciones, por cuyo intermedio las almas llevan a cabo el trabajo del Plan.
  3. Los aspirantes inteligentes que no son todavía personalidades fusio­nadas con el alma, pero que reconocen la necesidad del Plan y buscan el bienestar de sus semejantes.

El grupo más elevado formula el Plan; el segundo grupo “modifica, califica, adapta” el Plan a los requisitos humanos contemporáneos, asegurando de esta manera la continuidad gradual y firme del Plan; el tercer grupo son los agentes que llevan este Plan al género humano y tratan de hacerlo factible, guiados por la contemporización espiritual, contemporización evidenciada por el segundo grupo.

Los discípulos son los agentes principales a medida que captan el Plan y se van informando espiritualmente sobre los pasos que deben dar para modificar el Plan en el nivel mental, a fin de que sea aceptado por la humanidad en forma inteligente y progresiva, pero no impuesto dinámicamente, con los consiguientes y desastrosos efectos. Aceptan la responsabili­dad para la contemporización necesaria, porque ésa es su responsabilidad y no la de los Maestros. Los diferentes aspectos del Plan – como les es presentado en el Ashrama – son entonces modificados y reordenados, de manera que el Plan se convierte en una serie de pasos consecutivos y no es el impacto violento de una idea incomprendida. Podría decirse que la contem­porización espiritual del discípulo (que trabaja en el Plan) transforma la idea básica (por medio de la modificación mental) en un ideal aceptable.

Cuando el proceso de modificación se ha completado, la idea -en la forma de ideal – desciende al plano astral, el plano de las emociones. Allí se obra con la cualidad que el discípulo activo cree que será de mayor atracción para las masas humanas con las que puede estar trabajando y, principalmente con los intelectuales que tienen aspiraciones. (6-341/2)