(Borrador prelimiar)
La Ciencia de las Emociones puede completarse con la Praxis del Agni Yoga. Algo que los tibetanos hicieron, tal como lo demuestran en el Ati-Yoga (Adi-Yoga o Dzogchen) [1], cuando se trabaja con las emociones a través de una Alquimia Emocional que no busca ni reprimirlas, ni transformarlas, sino extinguirlas en el momento que surgen, a través de la Técnica de la Atención Plena.
Postulados Fundamentales:
- El Ser es una Pura Conciencia Indivisa (Yo) que actúa en el mundo de la forma a través de la fragmentación y anclaje de sí mismo en una estructura llamada ego.
- Esta fragmentación de la Conciencia Pura (Yo) genera una percepción limitada de la realidad (Espejismo).
- Es posible ir más allá de esta realidad limitada extinguiendo la sensación de identidad separada (Espejismo del ego – Gran Herejía de la Separatividad).
- La cesación de la identidad separada puede realizarse a través de un trabajo gradual de disolución de los múltiples pares de opuestos que acompañan la experiencia de vida encarnada.
- La trascendencia de la dualidad (los múltiples pares de opuestos) se realiza siempre a través de un ejercicio de Síntesis.
- La síntesis de los diversos pares de opuestos (bien-mal, yo-no.yo, emoción-intelecto, alma-personalidad, espíritu-materia) requiere desarrollar la actitud de Observador Desapegado o Testigo.
- La energía de las emociones [e (exterior) motion (movimiento – movimiento hacia el exterior)] puede ser utilizada para hacer un movimiento (no reactivo) hacia la síntesis.
- Las emociones son Testigos de nuestro mundo interior, basado en las “memorias” (intelecto) acumuladas a través de la experiencia (acción).
- De este modo, la conciencia-del-yo (del ego) se ve alimentada de las tres facultades reflejas del Ser: emoción, inteligencia y acción.
- Cuando una emoción surge, debemos sostener con Atención Plena la actitud de Observador/Testigo Desapegado de la misma, pues toda emoción tan sólo existe como mensajero de nuestro mundo interior.
- Cuando la emoción (inercial – basada en la memoria) es observada con serena atención, sin esfuerzo ni complicación, se disuelve en la conciencia que la engendró. Pues toda emoción cumple un ciclo vital sencillo: surge, emociona, desaparece. Es la reacción a ella, basada en la memoria acumulada, la que la sostiene y la fija en nuestra conciencia.
- Al Observar la emoción sin apego o aversión, ésta puede servir como Testigo de nuestro mundo interior, y su energía queda libre para sostener la Atención y acceder a la Síntesis que su propio contenido reclama.
- Esto es, por ejemplo: Si la emoción es miedo, la atención plena nos permitirá conocer su contenido –¿miedo a qué?, y la energía liberada al no reaccionar inercialmente a la emoción de miedo nos permitirá realizar la síntesis entre el Yo (mi conciencia plena e indivisa) y el objeto de mi miedo. De este modo la emoción se disipa así como la separación entre mí mismo y el/lo otro. (En este caso, lo que me causa miedo).
- Al no reaccionar a ella y aprehender su contenido, la emoción puede extinguirse y dar paso a una nueva experiencia interior no-reactiva y no-ligada al contenido inmediato anterior de la conciencia.
- La emoción nos proporciona el material para la Síntesis que trasciende los pares de opuestos y nos permite morar en el Yo indiviso. La Síntesis aún con emoción y no a pesar de ella.
[1] Adi-Yoga: Escuela budista tibetana, conocida como la de la “Gran Perfección” (Dzogchen). Su fundador fue Padma Sambhava, filosofo hindú en el año 749 de ne. [texto]