Técnica de la Extinción de las Emociones a través de la Praxis del Adi-Yoga (Agni-Yoga) Tibetano

por Luis A. Hernández R. el 24 de Octubre de 2007

(Borrador prelimiar)

La Ciencia de las Emociones puede completarse con la Praxis del Agni Yoga. Algo que los tibetanos hicieron, tal como lo demuestran en el Ati-Yoga (Adi-Yoga o Dzogchen) [1], cuando se trabaja con las emociones a través de una Alquimia Emocional que no busca ni reprimirlas, ni transformarlas, sino extinguirlas en el momento que surgen, a través de la Técnica de la Atención Plena.

Postulados Fundamentales:

  1. El Ser es una Pura Conciencia Indivisa (Yo) que actúa en el mundo de la forma a través de la fragmentación y anclaje de sí mismo en una estructura llamada ego.
  2. Esta fragmentación de la Conciencia Pura (Yo) genera una percepción limitada de la realidad (Espejismo).
  3. Es posible ir más allá de esta realidad limitada extinguiendo la sensación de identidad separada (Espejismo del ego – Gran Herejía de la Separatividad).
  4. La cesación de la identidad separada puede realizarse a través de un trabajo gradual de disolución de los múltiples pares de opuestos que acompañan la experiencia de vida encarnada.
  5. La trascendencia de la dualidad (los múltiples pares de opuestos) se realiza siempre a través de un ejercicio de Síntesis.
  6. La síntesis de los diversos pares de opuestos (bien-mal, yo-no.yo, emoción-intelecto, alma-personalidad, espíritu-materia) requiere desarrollar la actitud de Observador Desapegado o Testigo.
  7. La energía de las emociones [e (exterior) motion (movimiento – movimiento hacia el exterior)] puede ser utilizada para hacer un movimiento (no reactivo) hacia la síntesis.
  8. Las emociones son Testigos de nuestro mundo interior, basado en las “memorias” (intelecto) acumuladas a través de la experiencia (acción).
  9. De este modo, la conciencia-del-yo (del ego) se ve alimentada de las tres facultades reflejas del Ser: emoción, inteligencia y acción.
  10. Cuando una emoción surge, debemos sostener con Atención Plena la actitud de Observador/Testigo Desapegado de la misma, pues toda emoción tan sólo existe como mensajero de nuestro mundo interior.
  11. Cuando la emoción (inercial – basada en la memoria) es observada con serena atención, sin esfuerzo ni complicación, se disuelve en la conciencia que la engendró. Pues toda emoción cumple un ciclo vital sencillo: surge, emociona, desaparece. Es la reacción a ella, basada en la memoria acumulada, la que la sostiene y la fija en nuestra conciencia.
  12. Al Observar la emoción sin apego o aversión, ésta puede servir como Testigo de nuestro mundo interior, y su energía queda libre para sostener la Atención y acceder a la Síntesis que su propio contenido reclama.
  13. Esto es, por ejemplo: Si la emoción es miedo, la atención plena nos permitirá conocer su contenido –¿miedo a qué?, y la energía liberada al no reaccionar inercialmente a la emoción de miedo nos permitirá realizar la síntesis entre el Yo (mi conciencia plena e indivisa) y el objeto de mi miedo. De este modo la emoción se disipa así como la separación entre mí mismo y el/lo otro. (En este caso, lo que me causa miedo).
  14. Al no reaccionar a ella y aprehender su contenido, la emoción puede extinguirse y dar paso a una nueva experiencia interior no-reactiva y no-ligada al contenido inmediato anterior de la conciencia.
  15. La emoción nos proporciona el material para la Síntesis que trasciende los pares de opuestos y nos permite morar en el Yo indiviso. La Síntesis aún con emoción y no a pesar de ella.

[1] Adi-Yoga: Escuela budista tibetana, conocida como la de la “Gran Perfección” (Dzogchen). Su fundador fue Padma Sambhava, filosofo hindú en el año 749 de ne. [texto]