La Práctica de la Presencia

por Djwhal Khul el 29 de Mayo de 2007

El Maestro Tibetano DK trabajó con A. A. Bailey por 30 años, impartiendo entrenamiento esotérico a discípulos y aspirantes espirituales, para sentar las bases del desarrollo espiritual consciente para los siglos venideros.

Su trabajo abarcó muchas áreas, siendo la Instrucción para la Iniciación y el contacto consciente con Shamballa, una de ellas.

DK dijo sucíntamente que “la simplicidad del Alma es el Camino hacia Shamballa”, mientras que estableció que la verdadera sencillez de mente y de corazón sólo puede estar presente, sí y sólo sí, el discípulo espiritual puede hacer contacto directo con la Presencia Monádica –la Vida Una–, a través de la Práctica de la Presencia.

Brindando instrucción personal a un grupo de sus discípulos, escribe obre el tema:

“A través de las edades, mucho se ha dicho y escrito sobre la práctica de la Presencia de Dios y actualmente uno de los hechos interesantes del momento es el surgimiento de varias “técnicas”, para alcanzar la comprensión de esta Presencia de inspiración, de luz y de contacto.” [DNE I, 361]

Inspiración, Luz y Contacto, tres palabras que podemos relacionar con la Presencia. La Inspiración surge cuando se puede hacer Contacto con la Luz de la Presencia. ¿Cuál Luz es esa? DK constantemente hace referencia sobre el Alma en términos de Luz, sin embargo, es claro al indicarnos que la Luz no es más que un símbolo de la Esencia, la Verdadera Naturaleza, que en un principio asociamos con el Alma, pero que más adelante despliega su verdadero significado cuando comenzamos a ser conscientes de la Clara Luz de la Tríada Espiritual: Atma/Buddhi/Manas, Sat/Chit/Ananda, Voluntad/Amor/Inteligencia.

DK nos pide reflexionar sobre el tema de la Presencia, no tan sólo con la mente concreta, sino a la luz de la Intuición Espiritual y nos brinda las siguiente simientes para ello:

  • “Usted, como alma en encarnación, se da cuenta conscientemente -subjetiva y a menudo débilmente presentido- de su Yo real, el Ángel solar, el Ángel de la Presencia. Su problema es profundizar este conocimiento y saber que usted es el Ángel que permanece entre usted, el hombre físico y la Presencia.” [DNE I, 362]
  • “El místico es siempre consciente de la dualidad […] Pero detrás de ellas aparece -inmanente, estupendo y glorioso- aquello de lo cual estas dualidades no son más que aspectos: la Presencia inmanente aunque trascendente de la Deidad. Todas las dualidades son absorbidas en la naturaleza de este Uno, y las distinciones y diferencias pierden sus significados.” [DNE I, 362]

Y hace énfasis al explicar:

“Cuando le digo que desarrolle la conciencia de la Presencia, significa que ahora es, ante todo, parcialmente consciente del Ángel y puede empezar a responder, nebulosa y débilmente, a ese gran Todo que subyace en el mundo subjetivo del ser, ya que este mundo subyace en el mundo físico tangible de la vida diaria.” [DNE I, 362-363]

Así, que desarrollar la conciencia de la Presencia significa penetrar en la esfera del Ser, de ese ser libre de atributos que tan sólo se expresa como Seidad/Voluntad (Sat), Inteligencia/Adaptabilidad (Chit) y Gozo/Amor-Sabiduría (Ananda).

Del mismo modo describe DK el contacto con la Presencia:

“El conocedor fusiona los dos en uno. Ve la Presencia como si fuera él mismo. Se fusiona con su luz. Detrás de la Presencia fulgura esa grandiosa radiación que envuelve al Uno y Único. Ante la Presencia permanece el aspirante. Dentro de la Presencia, por el proceso de fusión, se produce paz y unión [R1], y el fin del temor [R2] y de las diferencias [R3], gozo [R1], amor [R2] y luz [R3].” [DNE I, 362-363]

La Práctica de la Presencia debe implicar siempre estas tres dimensiones del Ser (R1/R2/R3): Voluntad/Poder, Amor/Sabuduría e Inteligencia/Adaptabilidad, ya sea en forma de “inspiración [R1], luz [R3] y contacto [R2]”, como hemos visto, en forma de “sencillez [R3], paz [R2] y gozo [R1]”, como veremos, o en forma de “Profunda Atención [R1], Serena Expectación [R2] y Adaptabilidad Psicológica [R3]”, según lo expresa VBA, en sus fudamentos del Agni Yoga.

Este Agni Yoga, Yoga de Fuego o Yoga de Síntesis, está conformado –en esencia— por la Práctica de la Presencia. Éste es el Yoga que todo aspirante espiritual deberá realizar una vez que ha entrenado su mente y su corazón –mediante las técnicas del Raja Yoga–, preparándose a sí mismo para recorrer el Sendero de Iniciación.

“La meditación implica vivir una vida enfocada cada día y siempre. Esto impone forzosamente una indebida tensión a las células del cerebro, porque entran en actividad las células pasivas, y despierta la conciencia cerebral a la luz del alma. Este proceso de meditación ordenada, cuando se lleva a cabo durante un período de años, complementado por la vida meditativa y un servicio concentrado, despertará exitosamente todo el sistema y pondrá al hombre inferior bajo la influencia y el control del hombre espiritual; además despertará los centros de fuerza en el cuerpo etérico y estimulará, para entrar en actividad, esa misteriosa corriente de energía que duerme en la base de la columna vertebral. Cuando este proceso sea llevado adelante con cuidado y con la debida protección y dirección y cuando el proceso se extienda durante un largo lapso, se aminorará el peligro y el despertar tendrá lugar en forma normal y de acuerdo a la ley del ser. No obstante, si la sintonización y el despertar es forzado, o llevado a cabo por ejercicios de distintos tipos, antes de que el estudiante esté preparado y los cuerpos coordinados y desarrollados, entonces el aspirante va directamente al desastre. Los ejercicios de respiración o entrenamiento de pranayama, no deberían emprenderse sin una guía experta y sólo después de años de dedicación, de devoción y servicio espirituales; la concentración sobre los centros que existen en el cuerpo físico (con la intención de despertarlos) debe evitarse siempre, pues provocará el sobreestímulo y abrirá las puertas al plano astral, que el estudiante tendrá dificultad en cerrar. Nunca insistiré demasiado a los aspirantes de todas las escuelas ocultistas que para este período de transición se recomienda el yoga de la intención enfocada, del propósito dirigido, de la constante Práctica de la Presencia de Dios y de la meditación regular ordenada, practicada sistemática y constantemente durante años de esfuerzo.” [LEJ, 21]

[La Técnica de la Presencia] corresponde a ciertas líneas científicas o modos de trabajo, para los cuales, en gran parte, el entrenamiento dado en las escuelas de verdadera meditación y los sistemas de Raja Yoga, han preparado al aspirante. Estas etapas comienzan donde terminan las fórmulas usuales; presuponen facilidad para acercarse al Ángel o alma y la capacidad de elevar la conciencia hasta fusionarla con el alma.” [Espejismo, 129]

La Técnica de la Presencia. Por medio de esta técnica, el alma asume el control de la personalidad integrada y de sus relaciones, horizontal y vertical. Esta técnica implica la apertura de la flor de la intuición que disipa la ilusión, revela al Ángel, indica la Presencia y abre al discípulo el mundo de las ideas y la puerta de las iniciaciones superiores. Cuando el discípulo capta y aplica estas ideas divinas o pensamientos simiente, se convierte en un iniciado, entonces es posible la tercera iniciación como meta inmediata. La intuición significala aplicación del poder de transfiguración. Dicha técnica está relacionada con la poco conocida yoga del fuego o Agni Yoga.” [Espejismo, 134]

DK brinda la categoría de “científico” al modo de trabajo que permite aplicar una “tecnología para la Unión” o Yoga de forma sistemática y ordenada, pudiéndose así expresar la Práctica de la Presencia como una “Técnica de Contacto” para identificarse con la Presencia.

Técnicas de Contacto con la Presencia hay muchas, pero todas ellas siguen fundamentalmente la triple línea de acercamiento, que involucra la utilización sintética de los tres Rayos de Aspecto, como hemos arriba mencionado, y como DK implica en sus comentarios:

“Esta práctica de la Presencia puede hacerse de muchas maneras y existen numerosas técnicas de contacto. Para usted, tal práctica debería implicar sencillez [R3], paz [R2] y gozo [R1].” [DNE I, 363]

“También es esencial que los intuitivos del mundo aprendan a emplear, controlar y comprender la facultad de percibir espiritualmente [R2], de aislarse divinamente [R1] y de responder apropiadamente [R3] a las características de la intuición. Esto deben hacerlo practicando la Técnica de la Presencia, pero no como se la enseña y presenta generalmente.” [Espejismo, 129]

De forma sintética, DK brinda un delineamiento para la Práctica de la Presencia [Espejismo, 139-140]:

[Etapas Preliminares]

  1. Evocación de la etapa de tensión: controlar totalmente al yo personal, de manera que esté “equipado para hacer contacto con lo real”.
  2. Fusión con el Alma.
  3. Mantener la mente firme en la Luz del Alma.[Éstas son las tres etapas preliminares, para las cuales la práctica del alineamiento debería haber preparado al estudiante de los misterios superiores. Dichas etapas deben preceder a todo esfuerzo para desarrollar la intuición; esto demandará varios meses o años de cuidadosa preparación. El fuego es el símbolo de la mente, siendo las tres primeras etapas, propias de la disciplina de Agni Yoga o Yoga del Fuego, para la cual Raja Yoga ha preparado al estudiante.][Práctica de la Presencia]
  4. Perecepción de la Presencia en todas las formas del Universo: “el esfuerzo para aislar el germen o simiente de la divinidad, que han traído a la existencia todas las formas”.[Quisiera que observaran que esto no significa lograr una actitud amorosa ni un acercamiento sentimental hacia las personas y circunstancias. Ése es el camino místico y, aunque no se intenta anularlo en la vida del discípulo, hoy no se emplea en el acercamiento efectivo. Se refiere al esfuerzo para ver, principalmente, en la luz que el Angel irradia, el punto de luz detrás de todas las apariencias fenoménicas, constituyendo, en consecuencia, la transferencia de la visión mística a niveles superiores de conciencia. No es la visión del alma sino la visión o percepción espiritual de aquello que la luz del alma puede ayudar a revelar. La fluctuante luz del alma en el yo personal, ha capacitado al discípulo para ver la visión del alma y, en esa luz, lograr la unión con el alma, aunque sea sólo momentáneamente. Luego, la luz mayor del alma se enfoca como un sol radiante y revela a su vez una visión aún más maravillosa ‑la de la Presencia, en la que el Ángel es la garantía y promesa. Así como la luz de la Luna es la comprobación de que la luz del Sol existe, de la misma manera la luz del Sol comprueba, si lo supieran, que existe una luz mayor.]

El Raja Yoga, y la práctica del alineamiento [cerebro-mente-alma] nos preparó para la Práctica de la Presencia, la que nos dice DK, no debe practicarse rígidamente, sino fluida, diaria y constantemene. Y nos comenta que a pesar de ser una Técnica, no está brindando una “forma de meditación” sino una “fórmula” para la misma.

Sin embargo, a pesar de no ser una técnica rígida, si requiere disciplina, pues para contactar la Presencia existen prerrequisitos [DNE I, 363-364] :

  1. Para reconocer la Presencia debo permanecer libre y desapegado. ¿A qué y a quién estoy ahora apegado, que me impide tener una clara visión y un acercamiento más íntimo?
  2. Para reconocer la Presencia debo actuar como el Ángel Solar. ¿Puedo ahora discernir entre yo y ese Ángel solar?
  3. Reconocer la Presencia significa que me estoy preparando para atravesar, como Ángel solar, el portal hacia el Sendero de la Iniciación. En vista de esto ¿puedo explicarme con claridad cuáles son mis mayores cualidades y mis peores defectos?

Más cuando es posible actuar ya como el Ángel entre el hombre físico y la Presencia, la disciplina debe llevar a la gozoso contacto contínuo con la Presencia, sólo de este modo la Técnica podrá transformarse en Práctica, y la Práctica implicará una constante y sostenda identificación con la Presencia:

Los próximos meses serán para usted de consolidación interna. Ha elevado su vibración desde mi última instrucción y aprendió y comprendió mucho de lo que significa el sendero interno de la realidad. Tales ciclos de comprensión deben inevitablemente ser reemplazados por períodos no emotivos de crecimiento y asimilación. Quizás, durante estos meses, cesen los momentos elevados y el trabajo siga adelante sin evidente tensión y, en consecuencia, no tendrá momentos de gran trascendencia. Felizmente, es así. La ininterrumpida iluminación espiritual y la sintonización incesante para alcanzar contactos elevados, debilitarían eventualmente al instrumento, de modo que los verdaderos reconocimientos se desvanecerían. Reflexione sobre esto hermano mío, y agradezca los deberes que tendrá en días futuros: la vida apacible, la firme orientación hacia la luz, la silenciosa comunicación con su alma, el estudio y la reflexión. Tendrán un valor tan real y de verdadera utilidad, como esas horas en que la técnica de la Presencia penetró en su conciencia. Conducen a ese momento, donde la técnica es reemplazada por la Presencia.” [DNE I, 323-324]