Los Peligros del Prânâyâma

por H. P. Blavatsky el 7 de Marzo de 2007

Revista Âtma Vidyâ , 4: 6-14. Extractos.

¿Es benéfica la práctica de la concentración?

Tal es otra de las preguntas de los miembros de la Sección Esotérica , a la cual contesto: Genuina concentración y meditación, consciente y precavida sobre nuestro sí inferior a la luz del hombre divino interior y de las Pâramitâs, es un cosa excelente. Pero “sentarse en Yoga” con sólo un conocimiento superficial y frecuentemente distorsionado de la verdadera práctica, es casi invariablemente fatal; ya que en el cien por ciento de los casos el estudiante desarrollará en sí mismo poderes mediúmnicos, o perderá el tiempo y quedará hastiado tanto de la práctica como de la teoría. Antes de que uno se precipite en un experimento tan peligroso y busque ir más allá de un examen minucioso de su propio sí inferior y de su condición de vida, o aquello que en nuestra fraseología se le llama “El libro Mayor de la Vida Diaria del Chela”, haría bien en aprender al menos la diferencia entre los dos aspectos de la “Magia”, la Blanca o Divina , y la Negra o Diabólica, y estar seguro de que al “ sentarse en Yoga ”, sin experiencia alguna, lo mismo que sin ningún guía que le muestre lo peligros, no esté cruzando diariamente y a cada hora las fronteras de lo Divino para caer en lo Satánico. Sin embargo, la manera de conocer la diferencia es muy simple; uno sólo tiene que recordar que ninguna de las verdades esotéricas completamente develada, jamás se dará públicamente en forma impresa , ya sea en libro o revista. ( Âtma Vidyâ , 4: 6)

Ahora bien, lo que tengo que decir aquí está dirigido especialmente a aquellos miembros que están ansiosos por desarrollar poderes “sentándose en Yoga”. Por lo que ya se ha dicho, podrán ver, que en lo que respecta al desarrollo del Râja Yoga, ninguno de los libros existentes hechos públicos, no son de ningún modo buenos; todos ellos pueden cuando más dar unas nociones vagas de Hatha Yoga, algo que puede desarrollar mediumnidad en el mejor de los casos, y en el peor—agotamiento y extinción. Si todos aquellos que practican “meditación”, y tratan de aprender la “Ciencia de la Respiración ” quisieran leer atentamente (el libro) “Las Fuerzas más Finas de la Naturaleza ”, encontrarán que es solamente por la utilización de las cinco Tattvas que se adquiere esta peligrosa ciencia. Ya que en la Filosofía Yoga exotérica , y en la práctica del Hatha Yoga, la Âkâsa Tattva se coloca en la cabeza (o cerebro físico) del hombre; Tejas Tattva en los hombros; Vâyu Tattva en el ombligo (el asiento de todos los dioses fálicos, “creadores” del universo y del hombre); Âpas Tattva en las rodillas; y Prithivî Tattva en los pies. De aquí que las dos Tattvas más elevadas y sus correspondencias sean ignoradas y excluidas; y—como ellas son los factores principales en el Râja Yoga—no puede tener lugar ningún fenómeno de naturaleza superior, espiritual o intelectual; sin embargo, como simplemente se desarrolla el sistema psico-fisiológico, los mejores resultados que podrán obtenerse son fenoménicos físicos y nada mas. Y dado que los “Cinco Alientos” o más bien los cinco estados del aliento humano, corresponden en Hatha Yoga a esos planos y colores terrestres ¿qué clase de resultados espirituales pueden obtenerse? Ellos están en el mismísimo reverso del plano del Espíritu o del plano microcósmico más elevado, estando reflejados en la Luz Astral de manera invertida. Esto está comprobado en la misma obra Tantra, el Saivâgama . ( Âtma Vidyâ , 4: 9)

. . . la Luz Astral no es un material universalmente difuso, sino que pertenece a nuestra Tierra y a todos los otros cuerpos del sistema que se encuentran sobre el mismo plano que ella. Nuestra Luz Astral es, por así decirlo, el Linga Sharîra de nuestra tierra; solamente que en vez de ser su prototipo primordial, como en el caso de nuestra Chhâyâ, o Doble, ocurre lo inverso. Ya que mientras que los cuerpos humanos y animales crecen y se desarrollan de acuerdo al modelo de sus Dobles antetípicos, la Luz Astral es la que nace de las emanaciones terrenas, y crece y se desarrolla de acuerdo a su progenitor prototípico, y refleja todo invertido en sus traicioneras ondas (tanto desde los planos superiores como desde su plano sólido inferior, la Tierra ). De aquí la confusión de sus colores y sonidos en la percepción y clariaudiencia del sensitivo que confía en sus registros—ya sea que ese sensitivo sea un Hatha Yogî o un médium. El paralelismo entre las Tablas Esotérica y Tantra de las Tattvas en relación a los sonidos y a los colores muestra esto muy claramente en la tabla comparativa. (Ver Tabla en Âtma Vidyâ 4: 14)

Tal es, entonces, la ciencia oculta sobre la que los modernos ascetas y Yogîs de la India basan el desarrollo de su alma y de sus poderes. Ellos son conocidos como Hatha Yogîs. Ahora bien, la ciencia del Hatha Yoga se fundamenta en la “supresión del aliento” o Prânâyâma, a cuyo ejercicio nuestros maestros se oponen unánimemente. ¿Qué es el Prânâyâma? Traducido literalmente, significa “la muerte del aliento (vital). Como se ha dicho, Prâna no es Jîva, la eterna fuente de vida inmortal, ni tampoco está conectada de ninguna manera con Pranava, como algunos piensan, ya que Pranava es un sinónimo de Aum en un sentido místico. Todo lo que se haya jamás enseñado públicamente y claramente acerca de esto, se encuentra en la obra “Las Fuerzas más Finas de la Naturaleza ”. Sin embargo si se siguen tales instrucciones, ellas sólo podrán conducir a la magia negra y a la mediumnidad. Varios chelas impacientes, que conocimos personalmente en la India , se adhirieron a la práctica del Hatha Yoga, a pesar de nuestras advertencias. De estos, dos desarrollaron consunción, de la cual uno murió; los otros se volvieron casi idiotas; otro cometió suicidio; y uno se convirtió en un Tântriko cabal y ordinario, un mago negro, pero afortunadamente para él mismo, la muerte truncó su carrera.

La ciencia de los cinco alientos—el húmedo, el ígneo, el aéreo, etc., etc. tiene un significado doble y dos aplicaciones. Los Tântricos las aceptan literalmente, como si estuviesen relacionadas con la regulación de la respiración vital de los pulmones, pero de acuerdo a los antiguos Râja Yogines ésta se refiere a la respiración mental o respiración de la “voluntad” solamente la cual conduce a los poderes clarividentes más elevados, al funcionamiento del Tercer Ojo y a la adquisición de los verdaderos poderes ocultos del Râja Yoga. La diferencia entre las dos es enorme. Los primeros, como se ha demostrado, usan las cinco Tattvas inferiores; los Râja Yogines comienzan por el uso de sólo las tres más elevadas—para el desarrollo mental y de la voluntad—y el resto sólo cuando han dominado completamente las tres; de aquí que ellos sólo usen una (Âkâsha Tattva), de entre las cinco tattvas Tântricas. Como bien se dice en la obra antes mencionada, las Tattvas son modificaciones de Svara ”. Ahora bien, el Svara es la raíz de todo sonido, el substrato de la música pitagórica de las esferas, siendo Svara aquello que está más allá del espíritu en la concepción moderna de la palabra—el espíritu del espíritu, o como muy correctamente se traduce, la “corriente de la oleada de vida”, la emanación de la Vida Una. El Gran Aliento del que se habla en el Volumen I de la Doctrina Secreta es Âtman , la etimología de la cual es “ movimiento eterno ”. Ahora bien, mientras que el chela ascético de nuestra escuela sigue cuidadosamente para su desarrollo mental el proceso de la evolución del Universo, esto es, procede de los universales a los particulares, el Hatha Yogî reinvierte las condiciones y comienza sentándose con el objeto de suprimir su aliento (vital). Y si tal como la filosofía hindú enseña, que al comienzo de la evolución cósmica, “Svara se arrojó él mismo en la forma de Âkâsha”, y de aquí sucesivamente en las formas de Vâyu (aire), Agni (fuego); Âpas (agua), y Prithivî (materia sólida), entonces es lógico que nosotros tengamos que comenzar por las Tattvas supersensibles más elevadas. El Râja Yogin no desciende a los planos de substancia más allá de Sûkshma (la materia sutil); mientras que el Hatha Yogin desarrolla y usa sus poderes sólo en el plano material. Una buena prueba de esto se encuentra en el hecho de que el Tântriko localiza los tres “Nâdis” (Sushumna, Idâ y Pingalâ) en la médula oblongata , la línea central de la cual él llama Sushumna, y a las divisiones a la derecha y a la izquierda, Pingalâ e Idâ y también el corazón, a cuyas divisiones aplica los mismos nombres. La escuela Trans-Himaláyica, de los antiguos Râja Yogîs indos, con los cuales los modernos Yogîs de la India tienen muy poco que ver, localizan el Sushumna, el asiento principal de estos tres Nâdis, en el tubo central de la espina dorsal, y a Idâ y Pingalâ en sus lados izquierdo y derecho. Sushumna es el Brahmadanda. Es ese tubo (de los dos que existen a lo largo de la espina dorsal) de cuyo uso la fisiología no sabe más de lo que sabe del baso y de la glándula pineal. Idâ y Pingalâ son simplemente los bemoles y los sostenidos de ese Fa (de naturaleza humana), la nota clave y la clave media de la escala de la armonía septenaria de los principios—los cuales, cuando son tocados de la manera correcta, despiertan a los centinelas en ambos lados, al Manas espiritual y al Kâma físico, y dominan al inferior a través del superior. Pero este efecto tiene que ser producido por el ejercicio del poder de la voluntad, y no a través de la supresión científica o entrenada de la respiración. Tomen una sección transversal de la espina dorsal y encontrarán que las partes sombreadas muestran las secciones a través del tubo, uno lado del tubo transmite las órdenes volitivas, y el otro una corriente de vida o Jîva—no de Prâna, enviada hacia abajo para animar las extremidades inferiores del hombre—durante lo que se le llama Samâdhi y en estados semejantes.

Aquél que haya estudiado ambos sistemas, el Hatha y el Râja Yoga encontrará una enorme diferencia entre los dos: uno es puramente psico-fisiológico, el otro puramente psico-espiritual. El Tântriko no parece ir más arriba del sexto plexo visible conocido, con cada uno de los cuales ellos conectan las Tattvas; y el gran énfasis que ponen en la más importante de ellas, la Mûladhâra Chakra (el plexo sacro), muestra la inclinación material y egoísta de sus esfuerzos hacia la adquisición de poderes. Sus cinco Alientos y cinco Tattvas se interesan primordialmente en los plexos prostático, epigástrico, cardiaco y laríngeo. Casi ignorando la Agneya , son absolutamente ignorantes de los plexos faríngeos sintetizadores. En cambio con los seguidores de la escuela antigua esto es diferente. Nosotros comenzamos por el domino de ese órgano que está situado en la base del cerebro, en la faringe, y denominado por los anatomistas Occidentales el Cuerpo Pituitario. En las series de los órganos craneales objetivos, correspondientes con los principios Táttvicos subjetivos, se presenta como el “Tercer Ojo” (la glándula pineal) de la misma manera que Manas se relaciona con Buddhi; la excitación y el despertar del Tercer Ojo debe realizarse por medio de ese órgano vascular, ese insignificante pequeño cuerpo, del cual, una vez más, la fisiología no conoce absolutamente nada. Uno de ellos es el Energetizador de la Voluntad , el otro el de la Percepción Clarividente . . . .

Podría parecer extraño, casi incomprensible, que el éxito principal en Gupta-Vidyâ, o Conocimiento Oculto, deba depender de tales destellos de clarividencia, y que esta última deba depender en el hombre, de dos insignificantes excrecencias , casi imperceptibles en su cavidad craneal, dos verrugas callosas cubiertas de arena gris ( acervulus cerebri ) ; tal como es expresado por Bichant en su Traité d’Anatomie Descriptive; sin embargo así es. . . . ( Âtma Vidyâ , 4: 9-11)

Nuestras siete Chakras están todas situadas en la cabeza y son estas Chakras Maestras las que gobiernan y dirigen los siete (porque hay siete) plexos principales en el cuerpo, y cuarenta y dos menores a los cuales la Fisiología rehúsa darles ese nombre. El hecho de que ningún microscopio pueda detectar tales centros en el plano objetivo no quiere decir nada; ningún microscopio jamás ha podido, ni jamás podrá detectar la diferencia entre los tubos nerviosos “motores” y “sensores”, los conductores de todas nuestras sensaciones corporales y psíquicas; y sin embargo sólo la lógica fisiológica podría mostrar que tal diferencia existe. Y si el término plexo en esta aplicación no representa para la mente occidental la idea transmitida por el término de los anatomistas, entonces llámenlas Chakras o Padmas, o Ruedas, Corazones de Lotos y Pétalos. ( Âtma Vidyâ , 4: 12)

En La Doctrina Secreta es casi revelado que los “Hijos de Fohat” son las fuerzas personificadas conocidas, de una manera general como Movimiento, Sonido, Calor, Luz, Cohesión, Electricidad o Fluido (Eléctrico) y Fuerza Nerviosa (o Magnetismo). Esta verdad, sin embargo, no puede enseñar al estudiante a armonizar y moderar el Kundalinî del plano Cósmico con el Kundalinî vital , el Fluido Eléctrico con la Fuerza Nerviosa , y a menos de que él haga esto, es seguro que se matará a si mismo ; porque uno viaja a una velocidad de 90 pies por segundo y el otro a una velocidad de 115 mil leguas por segundo. ( Âtma Vidyâ , 4: 13)

H. P. Blavatsky E.S.T. Instruction III , HPB Press, 1891, pp. 77-95 (extractos). Reimpreso en: H.P. Blavatsky Collected Writings , Vol. XII. pp. 603-622 (extractos). T.P.H. Wheaton, 1980. The Esoteric Papers of Madame Blavatsky , comp. por D. Caldwell, Kessinger Pub. 2004, pp. 429-449 (extractos).

Traducido por J. Rodros, México, 1993.

Ver The Theosophist, Vol. IX, Febrero de 1988, p. 276.

Blavatsky Editorial, México, 2005.