Compilación sobre “El Discipulado”

por Grupo de Servicio el 5 de Junio de 2004

“La perseverancia es la característica primordial del discípulo juramentado.” [AAB/DK DNE I]

Uno de los resultados de este alineamiento y adaptación jerárquicos será el establecimiento, por primera vez, de una interacción y movimiento fluídico entre los tres centros planetarios. Actualmente, los Chohanes salen de la Jerarquía y entran en la Cámara del Concilio del Señor del Mundo, o en uno de los Siete Senderos; los Maestros mayores, a cargo de Ashramas, están recibiendo grados superiores de iniciación y ascendiendo al grado de Chohanes; iniciados que pasaron del tercer grado están recibiendo rápidamente la cuarta y quinta iniciaciones, convirtiéndose en Maestros (recibiendo ambas iniciaciones en una sola vida), y sus puestos están siendo ocupados por iniciados menores, que a su vez, estuvieron entrenando a discípulos que los reemplazarán hasta que en este proceso de sustituir y reemplazar lleguemos a la puerta que simbólicamente se halla entre la humanidad y la Jerarquía y ahora está ampliamente abierta, y así los discípulos [i530] aceptados recibirán la iniciación, los discípulos juramentados serán acep­tados y los discípulos en aceptación prestarán juramento. [Bailey: La Exteriorización de la Jerarquía]

[VBA] “Si el aspirante espiritual de nuestros días, si el discípulo juramentado dentro de cualquier Ashrama de la Jerarquía, comprenden claramente las altas determinaciones de este indescriptible Plan logoico que tiene como escenario principal a nuestro planeta Tierra, “habremos ganado la batalla al tiempo”, citando aquí unas palabras de mi Maestro; un tiempo que ha corroído y continúa todavía corroyendo las sensibles fibras del corazón de muchos discípulos mundiales, sin haberles inducido aún a la acción directa y eficaz que exige esta Era de grandes y positivas transformaciones sociales. Si llegan a ser comprendidas las finalidades augustas de las altas determinaciones cósmicas para nuestro planeta, el Cuarto dentro de una cadena de mundos hermanos dentro del Sistema solar y, por tanto, el centro infinito de las incomprensibles actividades de nuestro Dios planetario con respecto a la humanidad, ocurrirán grandes cosas en nuestro mundo. Voy a señalarlas brevemente y en orden a su importancia:

a. Se evitará la tercera guerra mundial, que vista la panorámica de los grandes avances técnicos en materia de destrucción, sería de carácter catastrófico para nuestro mundo y para sus habitantes de todos los Reinos.

b. Se establecerá un nuevo orden social, dentro del cual la igualdad de oportunidades para todos los hijos de los hombres será la nota clara y dominante.

c. Se descubrirán nuevas fuentes de energía planetaria que reemplazarán los antiguos sistemas de producción, tales como el carbón y el petróleo, cesando con ello la espantosa lucha de tipo económico entre las naciones cuyo suelo se halla enriquecido por aquellos antiguos sistemas.

d. La energía atómica será eficazmente controlada y aprovechada para disponer de energía más pura y menos tóxica y de más alta potencia en las actividades industriales de nuestro mundo.

e. Por efecto de ello, la humanidad dispondrá de más tiempo libre para dedicarlo a empresas de carácter cultural y de atención especial al ser interno.

f. Se preparará eficazmente el Camino del AVATAR, de Aquél a Quien toda la Naturaleza espera y que sancionará con Su radiante Presencia los grandes avances culturales, espirituales y técnicos.

Son infinitamente más numerosas las actividades creadoras que podrían ser realizadas en nuestro mundo de acuerdo con los Planes augustos de SANAT KUMARA y visando las grandes oportunidades de este siglo fecundo que nos ha tocado vivir, pero con las que acabo de describir espero se tendrá una idea aproximada de la importancia de nuestras actitudes frente a nuestra vida individual y social.

[Vicente Beltrán Anglada: Introducción al Agni Yoga, págs. 166- 168.]

[VBA] Hago mención a unas palabras recientes del Maestro Tibetano: “La Iniciación no es un privilegio de los elegidos, sino que es un deber social de todas las personas inteligentes y de buena voluntad del mundo” Es una exigencia de esta transmutación psicológica que se está desarrollando en muchos sectores, de hechos esotéricos, espirituales o metafísicos; y ustedes forman parte de este gran grupo de personas que reciben el impacto de estas energías, sea directamente o a través de algún discípulo juramentado, o quizás de algún Iniciado de la Gran Fraternidad. Si no, no estarían aquí, por favor. Es este sentido de responsabilidad y al propio tiempo, este sentir ético latente en el corazón de cada uno. Cuando se observan hechos tan deprimentes como aquéllos que el terrorismo organizado está creando en el mundo, produciendo confusión, dolor, muerte, tragedia, en este caso el poder ambivalente del propósito o la voluntad, y la inteligencia que es su compañera en el destino humano, ha de ser una condena total interna sin llegar nunca -porque no entra jamás en los planes de la Gran Fraternidad- al odio y la violencia, porque la violencia nunca se sofocará con la violencia, no podemos apagar un fuego echándole bencina. Pero qué sucederá cuando la mente sea tan clara, serena y expectante ante estos hechos, dándonos cuenta de que los seres que realizan estos actos criminales, están sujetos a un proceso cósmico que no han podido asimilar, se asimila la energía sólo con la apertura de los vehículos físico, astral y mental a estas energías. Pero dentro del impacto que estas energías causan en nosotros, hay dos amplias vertientes que han sido examinadas aquí de una manera muy concreta: el aspecto superior, es decir los centros superiores del individuo y los centros inferiores, aquéllos que están situados debajo del diafragma. Si la energía no puede canalizarse en los niveles superiores, por falta de asimilación de la energía de la buena voluntad, simplemente se produce una mutación psicológica de un carácter negativo y la persona, lo crea o no, se está convirtiendo en un mago negro. Un mago negro es aquella persona que ha decidido realizar el mal y dejar el bien, sin tener ningún compromiso con el bien. [http://www.vicenteba.org/c20.htm]

[e156] [i192] Hay una gran diferencia entre los términos “aspirante al sendero” y “solicitante de la iniciación”. El que aspira al discipulado y se esfuerza por llegar a él no está comprometido [“juramentado”], de ninguna manera, a adoptar la misma actitud y disciplina específica que el solicitante de la iniciación y puede emplear el tiempo que quiera en hollar el sendero de probación. Quien busca la iniciación está en distinta posición, y, presentada la solicitud, debe disciplinar su vida bajo normas definidas y seguir un régimen estricto, optativo para el discípulo. [Bailey: Iniciación humana y solar]

“SER EN EL CORAZÓN DEL PADRE”, quien ama todo y a todos por igual, sin preferencias… Por ello, por este Amor de Dios, la Verdad está en todas partes…, no hay que buscarle exclusivamente en compartimentos estancos, cerrados para los demás, porque sutilmente nos hemos vuelto exclusivistas y separativos.

Los grupos esotéricos tendrán éxito sólo si existe en el corazón de sus miembros ese espíritu de independencia con respecto a la labor del grupo y, sin embargo, la máxima eficiencia en llevar a cabo armoniosamente y junto a los demás la labor del grupo. Implica ser íntegros en la acción, implica estar “unidos” al grupo mas que formar parte del grupo. Hay que aprender de los Ashramas de la Jerarquía en que los miembros están en constante sintonía con el grupo aunque estén separados de dichos Ashramas por miles y miles de kilómetros en el tiempo.

… esto lo iréis consiguiendo poco a poco y… sabréis respetar humildemente los punto de vista de los demás pues, a veces, pueden enriquecer los propios, con solo que les dediquemos un punto de atención y un gran afecto fraternal.

[http://www.vicenteba.org/ca8487.htm]

La labor del grupo

Este grupo se ubicará entre explo­tados y explotadores, antagonistas y pacifistas, pueblos y gober­nantes, sin apoyar a nadie ni demostrar parcialidad, sin fomen­tar desórdenes políticos ni religiosos y tampoco nutrir odios indi­viduales, nacionales o raciales. Será el intérprete de las correctas relaciones humanas, de la unicidad básica de la humanidad, la her­mandad práctica, la inofensividad positiva en la palabra hablada o escrita, y apoyarán esa síntesis interna de los objetivos que reco­nocen el valor del individuo y, al mismo tiempo, la significación del trabajo grupal. La difusión de estas ideas y de los principios de buena voluntad traerán la formación de este tercer grupo en los asuntos mundiales. [Bailey: Psicologia Esoterica, II]

El Discípulo Juramentado (consagrado a la “labor del grupo”)

Mi tarea no consiste en hacerlos cambiar, ni darles órdenes o mandatos. Sólo tengo una tarea y es descubrir y probar a aquellos que pueden servir a la raza inspirados por los Ashramas de los Maestros. Me referí a la soledad, una de las primeras cosas que le indican a los discípulos que se están preparando para la iniciación. Es evidente, por lo tanto, que la soledad a la que me refiero no deriva de la debilidad de carácter que rechaza al semejante, ni de una naturaleza desagradable o retraída, tampoco de una especie de autointerés tan ostensible que antagoniza a las personas. Gran parte de la soledad en la vida del discípulo es por su culpa y puede subsanarla si aplica las correctas medidas de autodisciplina. Él mismo debe aplicarlas, porque conciernen a la personalidad y nada tengo que hacer con sus personalidades. Me refiero a la soledad que se produce cuando el discípulo [“en aceptación”] se convierte en discípulo [“juramentado”] [“the accepting disciple becomes the pledged disciple”] y abandona la vida de concentración en el plano físico, y de identificación con las formas de vida en los tres mundos, hallándose en el punto intermedio [e50] entre el mundo de los asuntos externos y el mundo interno de significados. Su primera reacción es de soledad; ha roto con el pasado; abriga muchas esperanzas, pero no está seguro del futuro; sabe que el mundo tangible al cual está acostumbrado debe ser reemplazado por el intangible mundo de valores, implicando un nuevo sentido de proporción, un nuevo alcance de los valores y nuevas responsabilidades. Cree que dicho mundo [i46] existe, sigue adelante valiente y teóricamente, pero durante algún tiempo aquel es totalmente intangible; descubre a unos pocos que piensan y sienten como él, y sólo posee en embrión el infalible mecanismo para establecer el contacto. Se está zafando de la conciencia masiva en la cual estaba fusionado, pero aún no ha encontrado su grupo en el que, a su tiempo, será conscientemente absorbido. [DNE II]

No sólo fue reemplazado el acercamiento individual a la Jerarquía, por el acercamiento grupal, sino que en la actualidad es posible llevar a la objetividad y exteriorización cierta parte de entrenamiento. De allí el establecimiento del nuevo grupo de servidores del mundo, que, mientras actúa en el plano externo del vivir físico y cotidiano, mantiene una estrecha integración ashrámica proporcionando así un campo de servicio para los discípulos aceptados que tratan de expresar el servicio, y también el lugar de reunión donde todos los empeñosos aspirantes pueden ser probados y además comprobarse sus móviles y persistencia, previamente a su aceptación directa. Esto es algo nuevo, porque [i240] la responsabilidad de preparar al aspirante para el discipulado aceptado, es transferida al discípulo [“juramentado”; “pledged”], alejándolo de la atención inmediata del Maestro que lo acepta, el cual queda libre para dedicarse a otro campo de servicio. Esto constituye en sí una de las principales indicaciones del éxito del proceso evolutivo aplicado a la humanidad. Cristo Mismo inició esta “transferencia”; muy a menudo actuó por medio[e203] de otros hombres, llegando a la humanidad por intermedio de Sus doce Apóstoles, considerando a Pablo como el sustituto de Judas Iscariote. El mismo sistema trató de aplicarlo Buda, pero la relación de Su grupo era principalmente con Él y no tanto con el mundo de los hombres. Cristo envió a sus apóstoles por el mundo para buscar, guiar y alimentar las ovejas y que se convirtieran en “pescadores de hombres”. La relación de los discípulos de Cristo era primero, con un mundo demandante y, segundo, con el Maestro: dicha actitud todavía impera en la Jerarquía, pero con no menos devoción al Cristo. Lo que Buda instituyó, embrionaria y simbólicamente, se hizo real y existente por las demandas de la era pisceana. [Bailey: Los Rayos y las Iniciaciones]

Como observarán, los discípulos de un ashrama se ocupan principalmente de los asuntos mundiales. Como grupo se han comprometido para el servicio mundial y como individuos están aprendiendo a trabajar de ese modo. Los [aspirantes al discipulado = “would-be disciples”] deben diferenciar entre el efecto (magnético y dinámico) del grupo y el esfuerzo consciente que el grupo realiza bajo el deseo unido, dirigido por el Maestro, para llegar a las mentes de quienes dirigen los asuntos y acontecimientos mundiales. Los acontecimientos externos son, hasta cierto punto, predecibles; constituyen efectos precipitados de causas ocultas que subyacen profundamente en la subconsciencia de la humanidad, y pueden ser observados y -hasta cierto punto- contrarrestados o estimulados, por el poder grupal. Ésta es una de las tareas principales de la Jerarquía. Los Maestros trabajan en la luz y en el reino de las causas. Los discípulos están implicados, lógicamente por ahora, en el mundo de los efectos y, en consecuencia, de la ilusión. Trabajar predominantemente con los puntos focales de la energía espiritual en el plano externo, involucra inmediatamente ciertos factores:

1. Un profundo e indesviable amor que “ve” en la luz. El amor es verdaderamente el revelador.

2. El poder de abstraerse totalmente, como individuo y grupo, del mundo de las reacciones físicas e inclinaciones [e647]emocionales, y trabajar exclusivamente en niveles mentales. Allí el discípulo está centrado en su mente inferior, pero conscientemente orientado hacia el alma, y es cada vez más sensible a la intuición, a la visión y al Plan, así como también al alma grupal y al Maestro -todo en orden de respuesta.

3. Luego sigue el poder, como grupo, de formular el deseado efecto mental, en tal forma que llegue a la mente o al alma de aquellos con quienes ustedes como discípulos tratan de hacer contacto, proyectando la forma mental construida con el tipo y la cualidad necesarios para evocar respuestas y satisfacer la necesidad de aquellos a quienes el discípulo trata de ayudar y fortalecer. La forma mental proyectada incorporará la luz y el amor, y también la idea del grupo, de acuerdo a la visión grupal.

[i706] ¿Cuántos pueden hacer este tipo de trabajo? No muchos, todavía. Los discípulos generalmente se ocupan más del deseo de ayudar que de las técnicas científicas para ayudar. Deben considerar el deseo de ayudar como algo lógico, y luego olvidarlo. Desearía pedirles a todos los discípulos que hagan un mayor esfuerzo para ver con claridad la visión; reconocer y conocerlos por lo que son, a quienes ocupan una posición elevada, guían a la humanidad y tienen la responsabilidad de sacarla de la esclavitud y llevarla a la liberación. Ayúdenlos con amor, porque se hallan donde están, debido al destino individual y a la guía de sus almas. La vida debe ser considerada y enfrentada como es, no en forma realista desde el punto de vista mundano, sino en forma realista desde el punto de vista del alma, cuya visión es amplia e incluyente y ve la vida tal cual es.

Uno de los primeros deberes de los discípulos es aceptar los hechos como son. En la tarea de ayudar a la humanidad, como parte del grupo o Ashrama de un Maestro, una de las primeras cosas que deben saber es que han sido ubicados hombres y mujeres en posiciones de poder para llevar a cabo el Plan divino. Esto debe hacerse sin críticas, evitando el constante reconocimiento de sus limitaciones, comprendiendo sus problemas, percibiendo el llamado de estas almas a las de ustedes y enviándoles una constante corriente de “comprensión amorosa”. Ellos son discípulos más avanzados que ustedes, aunque no lo comprendan. Consciente o inconscientemente se hallan bajo la “impresión” de los Maestros; muy poco puede hacer el discípulo común para moldear sus pensamientos o configurar sus decisiones. Me refiero, desde luego, a los conductores de las Fuerzas de la Luz en [e648]el plano físico externo. Pero los discípulos y aspirantes pueden rodearlos de una barrera protectora de luz y de amor; deben abstenerse de obstaculizarlos con la crítica mental que puede aumentar la oleada de murmuraciones que las mentes mundanas vierten sobre ellos. Además les pediría que no traten de llegar hasta los conductores de las Fuerzas del materialismo e influir sobre ellos. Esto puede hacerse más fácilmente, pues la personalidad del discípulo proporcionará una puerta abierta para el acercamiento, pero por ser esas fuerzas mucho más fuertes que las del discípulo común, la tarea sería extremadamente peligrosa.

[Bailey: Discipulado en la Nueva Era, I]

5 de Junio del 2004