El Último Sermón de Buddha y el Festival de Buena Voluntad

por Luis A. Hernández R. el 11 de junio de 2002

Después de permanecer cuanto quiso en la arboleda de Ambapali, el Bendecido fue a Beluva, cerca de Vesali. Allí se encontró con los hermanos de su Orden y les dijo: “¡Oh! Mendicantes, prepárense para enfrentar la estación de lluvias haciéndose de un domicilio cerca de Vesali, cada uno según el lugar en donde sus amigos y compañeros cercanos puedan vivir. Yo esperaré la estación de lluvias aquí en Beluva.”

Mientras el Amado Maestro esperaba por la estación de lluvias agudos dolores, síntomas de una enfermedad calamitosa y mortal, cayeron sobre Él. Pero el Bendecido, en completo dominio de sí mismo y su mente, padeció sus dolencias sin queja alguna. Entonces el Bendecido pensó: “No estaría bien si me retiro de la vida sin hablar con mis discípulos y sin pedir licencia de la Orden. Así que por un severo esfuerzo de voluntad someteré esta enfermedad, y permaneceré con vida hasta que el tiempo asignado se haya completado.” Entonces el Bendecido por un supremo esfuerzo de voluntad sometió su enfermedad y permaneció con vida esperando que el tiempo indicado se agotara. Por lo que la enfermedad disminuyó.

Así, el Bendecido comenzó a recuperarse; y cuando estuvo totalmente liberado de la enfermedad, salió del monasterio y se sentó fuera en un asiento apartado al aire libre. Entonces fue cuando el venerable Ananda, acompañado de otros varios discípulos, se acercó hasta donde el Bendecido se encontraba, saludándolo, y tomando respetuosamente asiento junto a él, dijo: “Me he percatado Señor de que estuvo enfermo y de cuánto tuvo que sufrir. Y pensando sobre su enfermedad, mi cuerpo llegó a ser tan débil como un fardo, y el horizonte llegó a parecerme inexistente, y mis facultades se tornaron poco claras, a pesar de que obtuve un cierto alivio al pensar que el Bendecido no se marcharía de la existencia hasta que al menos no hubiera dejado algunas instrucciones para la Orden.”

El Bendecido habló con Ananda en función de toda la Orden, y dijo: “¿Ananda, que espera la Orden de mí? He predicado la verdad sin hacer ninguna distinción entre la doctrina esotérica y la exotérica, revelándolas por igual; pues en honor a la verdad, Ananda, el Tathagata no ha tenido el puño cerrado como el instructor común que tras de éste mantiene algunas cosas ocultas.

“Seguramente, Ananda, deben existir algunos que piensen que “debo ser yo quien guíe a la Orden”, o que dado que “la Orden es dependiente de mí”, debo dejar instrucciones sobre las materias referentes a la Orden. Sin embargo Ananda, el Tathagatha (el Iluminado) piensa que no es Él quien debe guiar a la Hermandad, y que Ésta no debiera depender de Él. Siendo así, ¿cómo podría ser que el Tathagata dejara instrucciones sobre cualquier asunto de la Orden?

“Ahora soy Viejo, ¡Oh! Ananda, y lleno de años; mi viaje está dibujando ya su último recodo, he alcanzado la suma de mis días, me encuentro alrededor de los 80 años. Así como una carroza destartalada se mueve con mucha dificultad, así el cuerpo del Tathagata puede tan sólo continuar moviéndose con mucho cuidado adicional. Ananda, ahora tan sólo cuando dejando de atender cualquier cosa externa, el Tathagata se sumerge en la devota meditación del corazón que carece de cualquier objeto corpóreo, Su cuerpo puede descansar.

“Por lo tanto, ¡Oh! Ananda, sean lámparas para ustedes mismos. Confíen en ustedes mismos, y no dependan de ayuda alguna externa. Sostengan a la verdad como lámpara. Busquen la salvación tan sólo en la verdad. No busquen asistencia en nadie más que en ustedes mismos.”

“Y, ¿Cómo, Ananda, puede un hermano ser una lámpara para sí mismo, confiando en sí solamente sin depender de ayuda externa, sosteniendo la verdad como su única lámpara y buscando la salvación tan sólo en la verdad, sin buscar ayuda de nadie más que de sí mismo?

¡Oh! Ananda, permítele a este hermano, enfocarse en el cuerpo para que ahora que aún es vigoroso, pensante y atento, pueda, mientras todavía existe en el mundo, superar la aflicción que surge de su anhelante cuerpo. Permítele enfocarse ahora en las sensaciones, para que mientras todavía es vigoroso, pensante y atento, pueda superar la aflicción que surge de las mismas. Y permítele también, que mientras piense o razone, o sienta, pueda observar sus pensamientos que siendo tan fuertes, profundos y plenos como puedan serlo, le permitan mientras existe en el mundo, superar la aflicción que surge de los anhelos por las ideas, los razonamientos o las sensaciones.

“¡Tan sólo aquellos, que ahora o después de mi transición, sean lámparas para sí mismos, confiando tan sólo en sí mismos y no en cualquier ayuda externa, sosteniendo a la verdad como su lámpara, y buscando su salvación solamente en ella, sin buscar asistencia más allá de sí mismos, tan sólo esos, Ananda, entre todos mis bhikkhus (monjes), serán los que alcancen las alturas más sublimes! Pero deben estar ansiosos por aprender.”

El Adiós de Buddha
http://www.sacred-texts.com/bud/btg/btg94.htm

Cada Solilunio de Géminis la Jerarquía, en armoniosa sincronía con los ciclos cósmicos celebra el Festival de Buena Voluntad, también conocido como el Día Mundial de la Invocación y el Festival de Cristo.

En La Exteriorización de la Jerarquía (p.350), el MT nos habla de que dicho festival es “el Festival del espíritu de la humanidad que aspira llegar a Dios, tratar de adaptarse a la voluntad divina y dedicarse a expresar rectas relaciones humanas”. Es decir un festival del alineamiento del espíritu humano a la Voluntad Divina, y una celebración de la oportunidad de tal contacto.

En esta fecha, el Cristo, como Líder de la Jerarquía y la Humanidad, repite ante la Jerarquía misma, el último Sermón del Buddha, reconociendo con ello la labor de su predecesor y distribuyendo la Energía por Éste depositada en la Tierra durante el anterior Solilunio de Tauro o Festival de Wesak.

Este momento representa la culminación de un esfuerzo meditativo sostenido que la Jerarquía realiza todos los años durante el período de los Tres Festivales Espirituales Mayores (Solilunios de Abril-Mayo-Junio). [DNE II, p.217]

Un esfuerzo que pone en contacto a través de la Invocación y la Evocación Jerárquica, la Esfera de Shamballa y el ámbito de la conciencia del hombre cotidiano. Un esfuerzo unido para que la conciencia de la humanidad común, insospechadamente y con la ayuda de la Jerarquía entera, los Nirmanakayas Divinos y el NGSM, todos alineados entre sí –por momentos invocando, y en otros evocando– pueda tener un atisbo de la Esfera Ígnea de Shamballa, para que así la Voluntad de Dios pueda manifestarse en el mundo.

El MT [EJ, p.459] nos ha brindado las notas clave del Festival de Buena Voluntad:

  1. La nota clave del Amor en su sentido jerárquico -libre de sentimiento, emoción y énfasis personal- amor que se sacrifica y comprende, actúa con fortaleza y decisión y trabaja en bien del todo y no en interés de cualquier grupo o individuo.
  2. La nota clave de la Resurrección, poniendo el énfasis sobre la nueva vivencia, el Cristo viviente, y esa “vida más abundante” que la guerra hizo posible, obligando a retornar a los verdaderos valores.
  3. La nota clave del Contacto, de una relación más estrecha entre Cristo y Su pueblo y entre la Jerarquía y la Humanidad.

Estas tres cualidades de Amor, Resurrección y Contacto han sido relacionadas con el Último Sermón de Buddha por MDR:

El Amor Jerárquico – libre de sentimiento, emoción y énfasis personal, que se sacrifica y trabaja en bien del todo: “¡Oh! Ananda, permítele a este hermano, enfocarse en el cuerpo para que ahora que aún es vigoroso, pensante y atento, pueda, mientras todavía existe en el mundo, superar la aflicción que surge de su anhelante cuerpo.”

La Resurrección – enfatizando la nueva vivencia, el Cristo viviente, y esa “vida más abundante” que la guerra, la privación y el sufrimiento hicieron posible, obligando a retornar a los verdaderos valores: “Permítele enfocarse ahora en las sensaciones, para que mientras todavía es vigoroso, pensante y atento, pueda superar la aflicción que surge de las mismas.”

El Contacto – una relación más estrecha entre Cristo y Su pueblo y entre la Jerarquía y la Humanidad: “Y permítele también, que mientras piense o razone, o sienta, pueda observar sus pensamientos que siendo tan fuertes, profundos y plenos como puedan serlo, le permitan mientras existe en el mundo, superar la aflicción que surge de los anhelos por las ideas, los razonamientos o las sensaciones.”

El tema principal del Sermón del Tránsito o Último Sermón es la Independencia que se fundamenta en la plena confianza en las propias potencialidades.

“¡Tan sólo aquellos, que ahora o después de mi transición, sean lámparas para sí mismos, confiando tan sólo en sí mismos y no en cualquier ayuda externa, sosteniendo a la verdad como su lámpara, y buscando su salvación solamente en ella, sin buscar asistencia más allá de sí mismos, tan sólo esos, Ananda, entre todos mis bhikkhus (monjes), serán los que alcancen las alturas más sublimes! Pero deben estar ansiosos por aprender.”

“Mi edad es completa ahora, mi vida está dibujando ya su último recodo: Les dejo, parto confiando tan sólo en mí mismo.”

“Comprométanse entonces, ¡Oh! hermanos, santos, llenos de pensamiento. Mantengan la resolución. Cuiden sus propios corazones. Quien no se canse y se mantenga asido a la verdad y la ley, cruzará este mar de la vida y podrá dejar de sufrir.”

“Cuando la luz de la Sabiduría haya dispersado la oscuridad de la ignorancia, cuando todas las existencias puedan ser vistas sin sustancia, la paz sobreviene cuando la vida llega a un extremo que parece curar la enfermedad por fin. Todo lo compuesto se descompone. Todo lo que está sujeto a partes, eventualmente se desarma. Todo cuanto existe, estático o movible, es capaz de llegar a un fin.”

“¡Por lo tanto manténganse atentos y vigilantes!  ¡La hora para mi entrada en el Nirvana ha llegado!”

“¡Éstas son mis últimas palabras!”

Anualmente el Cristo nos recuerda esta necesidad de ser plenos para nosotros mismos, enfocándonos en la verdad como única lámpara y en el esfuerzo sostenido para alcanzar nuestra meta común: la iluminación de la Humanidad.

Plenitud (en nosotros, para nostros y entre nosotros) acompañada de integración y poder de servicio, pues tal es el designio para el discípulo que sirve.

Voluntad que se expresa como el resultado final del esfuerzo invocativo-evocativo compartido por la Jerarquía y el NGSM, que permite liberar la Voluntad-al-Bien, produciendo siete grandes resultados definidos, de acuerdo a los siete sub-rayos del primer Rayo de Voluntad o Poder:

  1. Se otorgará poder a los discípulos del mundo y a los Iniciados que hay entre los hombres, de manera que puedan dirigir eficiente y sabiamente el proceso de reconstrucción venidero.
  2. La voluntad de amar, estimulará a los hombres de buena voluntad de todas partes, para que el odio sea gradualmente superado y los hombres traten de vivir juntos cooperativamente. Esto tomará algún tiempo, pero el anhelo interno está allí y es factible de ser estimulado.
  3. La voluntad de actuar conducirá a las personas inteligentes de todo el mundo a la inauguración de esas actividades que sentarán la base para un mundo nuevo, mejor y más feliz.
  4. La voluntad de colaborar aumentará también firmemente. Los hombres desearán y exigirán rectas relaciones humanas -obteniendo un resultado más general que el producido por la actividad de los primeros tres aspectos de este rayo, como resultado natural de esta actividad.
  5. La voluntad de saber y pensar correcta y creadoramente se convertirá en la característica sobresaliente de las masas. El conocimiento es el primer paso hacia la sabiduría.
  6. La voluntad de persistir (un aspecto de la devoción y del idealismo) llegará a ser una característica humana -la sublimación del instinto básico de autoconservación. Esto conducirá a creer persistentemente en los ideales presentados por la Jerarquía y a demostrar la inmortalidad.
  7. La voluntad de organizar acrecentará el proceso de construcción que será llevado a cabo bajo la directa inspiración de la Jerarquía. El medio será la potencia de la voluntad al bien del nuevo grupo de servidores del mundo y la buena voluntad responsiva de la humanidad.

[EJ, p.365-366]

Afirmando la oportunidad que como humanidad recibimos anualmente para alinearnos con la Voluntad de Shambhala, gracias al trabajo del Buddha y el Cristo, afirmemos LGI:

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,

Que afluya Luz a las mentes humanas;

Que la Luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,

Que afluya Amor a los corazones humanos;

Que Cristo retorne a la Tierra.

Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida,

Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades humanas,

El Propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza humana,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz

y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.

OM – OM – OM

Compilado por Luis Alejandro Hernández Ríos