El anhelo de servir

por Djwhal Khul el 27 de febrero de 2001

Cuando se nos dice –empleando términos de la ciencia ocultista– que debemos servir y obedecer, no nos interesa. No obstante, servir es el método, por excelencia, porque despertar el centro cardíaco y obedecer, son igualmen­te poderosos para evocar de los dos centros de la cabeza la respuesta al impacto de la fuerza del alma y unificarlos en un sólo campo de reconoci­miento del alma. ¡Cuán poco comprenden los hombres el poder de sus anhelos! Sí el anhelo de satisfacer el deseo es fundamental en la vida de la forma del hombre, el anhelo de servir es similarmente fundamental para el alma del hombre. Esta afirmación es una de las más importantes de esta parte del tratado. Hasta ahora raras veces ha sido satisfecha. Sin embargo, siempre está presente hasta en los tipos de seres humanos más indeseables, y surge en los momentos más cruciales del destino o de la imperiosa necesidad, o suprema dificultad. El corazón del hombre es sano, pero, por lo general, está adormecido.

¡Servir y obedecer! Esta es la consigna de la vida del discípulo; palabras que han sido distorsionadas por la propaganda fanática que han hecho surgir fórmulas de filosofía y teología religiosas, fórmulas que han velado al mismo tiempo la verdad. Además fueron presentadas para que el hombre las consi­dere como devoción a la personalidad y obediencia a los Maestros y líderes, en vez de servir y obedecer al alma que existe en la totalidad. Sin embargo, la verdad emerge constantemente, y debe inevitablemente triunfar. Una vez que el aspirante en Sendero de Probación ha tenido una vislumbre de ello (no importa cuan insignificante sea) la ley del deseo, que lo ha regido durante épocas, dará lugar lenta y seguramente a la Ley de Repulsión que lo liberará a su debido tiempo de la esclavitud del no-yo. Esto lo conducirá a practicar la discriminación y el desapasionamiento, características del hombre que está en el camino de la liberación. Recordemos, por lo tanto, que la discriminación basada en la determinación de ser libre y el desapasionamiento que indica un Corazón duro, aprisionarán al aspirante en un cascarán cristalizado, mucho más difícil de romper que la prisión normal de la vida del hombre egoísta común. Este deseo espiritual egoísta es por lo general el mayor pecado de los pseudo esotéricos, y debe evitarse muy cuidadosamente. Por lo tanto, el que es inteligente se dedicará a servir y a obedecer.

Astrología Esotérica, pp. 131-132.