Etapa VI. El Discípulo dentro del Corazón del Maestro

por Djwhal Khul el 21 de Febrero de 2001

Llegamos ahora a la última de las seis etapas del discipulado. La describiré en los términos siguientes:

[i767] “La etapa en que el discípulo está siempre en íntimo contacto y se lo prepara definitivamente para la iniciación [e703] inmediata, o si ya la ha recibido, se le asigna un trabajo especializado. En esta etapa se lo describe como el Discípulo dentro del Corazón del Maestro”.

Una cosa quiero acentuar aquí, mientras procuro arrojar alguna luz sobre este tema. Estar dentro del corazón del Maestro de ninguna manera indica una relación amorosa entre el Maestro y el discípulo. Es una reacción normal creer que por fin el discípulo ha merecido el derecho de ser verdaderamente amado y, por lo tanto, de estar realmente cerca del Maestro; que Su vida o vidas de servicio le han otorgado por fin la recompensa, y que ahora tiene libre acceso al Maestro, en la más íntima y mutua relación posible de comprensión amorosa. Esta etapa del discipulado nada tiene que ver con todo ello.

Por otra parte, hermano mío, cuando el discípulo alcanza esta etapa, ya no es lo que entendemos por discípulo aceptado, sino un iniciado de alto rango y elevado grado, y ha pasado de la supervisión y protección de un Maestro, a la directa relación con el Maestro de Maestros, el Cristo, el punto central de la Jerarquía, así como el Maestro es el punto central en un Ashrama. El Maestro es el corazón de su grupo y el Cristo el corazón de la Jerarquía. Cuando más nos acercamos al conocimiento, más claro se hace el concepto de que el punto en el centro y la periferia, son uno.

La palabra “corazón” tiene la misma significación que la vida misma, a medida que palpita eternamente en el corazón del universo. Dentro de esa vida permanece ahora conscientemente el iniciado, reconociéndose no tanto como receptor de la vida, sino como distribuidor de la vida, lo cual es muy distinto y contiene la clave para esta etapa del discipulado.

“El Corazón del Maestro” es un término técnico que indica las fuentes de vida y muchas interpretaciones análogas. Hay en esta etapa, y después de una iniciación mayor, una línea directa de energía o vida -percibida, reconocida, activa y utilizada- entre el discípulo consciente y:

1. El centro cardíaco del discípulo.

2. El centro de la cabeza, denominado también cardíaco. [i768]

3. El loto egoico que, hasta la cuarta iniciación, es el centro cardíaco de la vida monádica.

4. El Maestro en el centro de Su grupo.

5. El Cristo, que es el centro cardíaco de la Jerarquía.

6. La vida de la mónada, que comienza a hacer sentir su presencia en la tercera iniciación. [e704]

7. El Propio Señor de la Vida, el centro cardíaco de Shamballa.

La línea de relación se extiende entonces desde éstos hacia delante y hacia fuera y arriba (considerado en forma esférica) hacia la Vida en el centro mismo del “alter ego” de nuestra Tierra, el planeta Venus, hacia Júpiter, y de allí hasta el Señor Solar Mismo, hacia un punto en el Sol Sirio. Por lo tanto, pueden ver cuán diferente de lo que se habían imaginado es esta etapa. Señala una nueva modalidad o principio y una gran transición, a la cual se entra por la puerta abierta del Nirvana -donde comienza el Sendero de la Evolución Superior. Esta etapa señala el lugar específico (si es posible emplear una palabra tan inadecuada) que ocupa el discípulo en ese camino ascendente, revelado por el Camino iluminado; es el logro del punto de realización más interno, denominado esotéricamente “dentro del corazón”.

Oportunamente hablé de los discípulos mundiales que están cerca del corazón del Maestro. Esto no es lo mismo que hallarse dentro del “corazón del Maestro”. El primero se refiere al Maestro en el rayo del discípulo, el otro al Cristo, la Síntesis dentro de la Jerarquía de los rayos. El mundo ofrece hoy oportunidad a los discípulos para que lleguen a ser discípulos mundiales, cerca del corazón del Maestro, y pasar rápidamente por las primeras etapas del discipulado. También brinda la oportunidad a los discípulos mundiales para que inicien su acercamiento al Corazón de la Jerarquía, el Cristo. Deben interesarse por esta primera posibilidad, porque -a medida que se acercan a su grupo- pueden comenzar a recibir ese entrenamiento que desarrollará en ustedes la utilidad mundial. ¿Se sienten la mayoría demasiado viejos para lograrlo? Ustedes dirán. El alma no tiene edad, y puede utilizar su instrumento si éste es apropiado y está disponible. ¿Están demasiado centralizados y preocupados en sí mismos para prestar servicio mundial, mediante el necesario desapego? Esto tienen que descubrirlo y comprobarlo ustedes mismos. A este grupo se le han [i769] ofrecido muchas oportunidades y enseñanzas. La devoción manifestada y el servicio prestado por él, debería ser algo inusitado, a la vez que una demostración grupal . Les podría preguntar si verdaderamente lo es. ¿Están muy deprimidos (sinónimo de egoísmo) y son demasiado sensibles para prestar servicio a la humanidad en forma más amplia que hasta ahora? Esto puede ser superado si tienen suficiente interés . ¿La conciencia de ustedes es constantemente conciencia grupal? ¿O es una constante conciencia de sí mismos que se [e705] interpone continuamente entre ustedes y sus semejantes? Esto lo tienen que descubrir por sí solos. ¿Poseen la profunda humildad -basada en el conocimiento del Plan y la gloria de la meta- en vez de un sentido de menosprecio de sí mismos por el que se vanaglorian y consideran que significa humildad espiritual? Deberían volver a interpretar este tema de la humildad, como también todos los términos, a la luz de los valores esotéricos y espirituales. ¿Pueden hacerlo?
Anteriormente empleé una frase en la que me referí a los “discípulos que se están reuniendo en este ciclo al llamado de la Jerarquía”. Esto tiene hoy definida relación con el tema del discipulado y sus diferentes etapas. “El llamado de la Jerarquía” va dirigido a toda la humanidad; es enviado por medio de los grupos y ashramas que presiden muchos Maestros. Es captado y oído por diferentes tipos de personas que, al responder, deforman grandemente este llamado; sólo el discípulo avanzado lo capta correctamente o responde en forma adecuada. Los demás responden a aspectos parciales y su actividad es esporádica, fundada en interpretaciones erróneas, matizadas por defectos de la personalidad, demorados por la inercia y, con frecuencia, basados en el egoísmo. Por la respuesta de los discípulos en su grupo o Ashrama, el Maestro puede saber el estado y la posición del discípulo, aunque lógicamente hay otras evidencias indicadoras.
Observemos algunos de los tipos de personas que responden al llamado. La mayoría lo hace inconscientemente, pero reaccionan por simpatía, porque algo en ellos se sincroniza con el llamado, o son sensibles a ciertas influencias vibratorias:

1. Existen los que aman verdaderamente a la humanidad, pues aunque no saben absolutamente nada de esoterismo, no obstante se interesan en ayudar lo más posible. Inconscientemente pueden ser utilizados por la Jerarquía para hacer un trabajo bueno, eficiente y [i770] altruista. Con frecuencia son más constructivos que los discípulos consagrados y aceptados, porque no son conscientes de su grado de evolución, de ninguna responsabilidad en el ashrama, ni de su importancia individual.

2. Los psíquicos de todas partes del mundo y de todo tipo. Responden a quienes se hallan en el plano astral, los cuales captan las impresiones superiores o perciben telepáticamente algún aspecto de la idea proyectada. En tales casos hay siempre espejismos, deformación y errónea interpretación. Esto causa muchos inconvenientes, pero es una fuerza que deben tener en cuenta los dirigentes e [e706] instructores de la humanidad. Afecta a las masas menos inteligentes y les imparte una idea general aunque distorsionada del Plan, pero tiende a la rebeldía de los intelectuales y a complicar el trabajo del discípulo entrenado.

3. Los discípulos en probación que reciben y responden a estas impresiones en forma más rápida y clara que el grupo anterior. Generalmente la reciben mediante una visión y la enseñanza de un discípulo avanzado. Su servicio al Plan con frecuencia se malogra por su ignorancia, egocentrismo y errónea interpretación de la enseñanza impartida. Su acercamiento, tanto a la verdad como a su instructor, es demasiado personal.

4. Los discípulos aceptados que reciben la idea y los planes del Maestro en forma más completa, pero no los desarrollan como es debido en el mundo del diario vivir ni en el servicio prestado, porque se preocupan demasiado de sus propios problemas como discípulos, del entrenamiento del carácter, de la posición en el Ashrama del Maestro y del interés que Él tiene por ellos. Si pudieran olvidarse de sí mismos, de sus dificultades e interpretaciones individuales de la verdad, si únicamente se amaran entre sí y amaran a sus semejantes y si simplemente obedecieran hasta el punto de la crucifixión el “mandato de servir”, pasarían más rápidamente a través de las diversas etapas del discipulado.

5. Los discípulos que están cerca del corazón del Maestro, los discípulos mundiales y los que están conscientemente en Su aura, conocen Su plan, que es el Plan de la Jerarquía como un todo, aunque acentúan algún aspecto destacado. Desempeñan por lo general [i771] su parte con éxito, lo cual se debe en gran parte a que son constantemente conscientes del grupo y poseen una gran humildad y, lógicamente, un intelecto bien desarrollado y un cuerpo astral controlado.

Muy poco me queda por decirles, respecto al trabajo grupal y sus relaciones. Hay una lealtad esotérica que es diferente a la común lealtad del mundo, que quisiera se desarrollara en el grupo. Algunos de ustedes, particularmente los que se refugian en la autodefensa, deben aprender esa silenciosa lealtad que sirve para integrar al grupo como un solo grupo. En la autodefensa es fácil sacrificar al hermano y al colaborador. No es fácil subsanar la resultante separación subjetiva.

Es necesario pensar con claridad en muchos aspectos, a [e707] medida que este grupo comience a fusionarse y a trabajar conjuntamente. También es necesaria una aguda discriminación. Éstos son días en que las líneas de demarcación entre las Fuerzas del Materialismo y las Fuerzas de la Luz deben ser claramente definidas. Cuando el contraste entre el camino del amor y la buena voluntad, el camino de la crueldad y del odio, sean claramente definidos en la Tierra, los discípulos adoptarán una actitud imparcial. A este grupo le corresponde la difícil tarea de mantenerse firme en el plano físico contra lo que sea destructivo y odioso (en el verdadero sentido de la palabra), haciendo todo lo posible para terminar con los agentes destructores, llevándolos a una final impotencia y, al mismo tiempo, manteniendo una actitud interna de plena inofensividad y comprensión amorosa.

Hermanos míos, hay principios e ideales en el mundo de hoy por los cuales vale la pena luchar, pero mientras siga la lucha es necesario mantener y crear conscientemente ese campo de viviente y amorosa energía que eliminará la brecha entre los dos factores y grupos opuestos, y así se posibilitará posteriormente el contacto. Algunos de ustedes no piensan con la suficiente claridad sobre las cuestiones involucradas, porque se preocupan indebidamente de los signos externos de la lucha y pierden de vista la perspectiva de largo alcance. La vida dual de participación mundial, activa en la lucha contra lo que trata de impedir y destruir el avance de la humanidad y sus más elevados ideales y -al mismo tiempo- mantener una firme actitud de amor, no es fácil, especialmente para algunos de ustedes. Es tan grande la integración humana, que hoy una persona o grupo no puede aislarse de las [i772] actividades y del bienestar humano. Tampoco es adecuada una actitud negativa para la solución de la presente crisis mundial. Los que se niegan a participar en el karma y el sufrimiento mundiales, hallarán inevitablemente que su progreso se demora, por apartarse de la gran marea de la fuerza espiritual que actualmente afluye en corrientes regeneradoras a través del mundo de los hombres. El presente conflicto mundial es análogo al grave conflicto que se está llevando a cabo dentro de los corazones y las vidas de los aspirantes y discípulos mundiales, y es imprescindiblemente el signo de que están entrando en el sendero del discipulado consciente. El yo superior y la personalidad se enfrentan para tomar la decisión que el alma (el yo) espera en su propio plano.

Esto también le ocurre al aspirante mundial, la Humanidad. Reflexionen cuidadosamente sobre esta idea. No es posible para los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo desligarse en la actualidad de la grave situación que se ve y percibe. Ellos no deben [e708] ni pueden eludir el callejón sin salida del entrenamiento personal y de los intereses individuales. Si tal es la actitud que adoptan, entonces muy poco puedo hacer por ustedes, pues indicaría la incapacidad de diferenciar los valores, el deseo de abstraerse mentalmente de lo desagradable y desdichado y pasar la responsabilidad a otros, además del fracaso de identificarse con la humanidad.

El llamado para salvar al mundo ha sido emitido y actualmente se están reuniendo discípulos en todo el mundo. No es una reunión en el plano físico, sino un profundo acontecimiento subjetivo. Cada uno de los Maestros emite el llamado y muchos discípulos probacionistas, aunque estén en los puntos más lejanos, en la periferia de la influencia del Maestro, responden ansiosamente; sus móviles por lo general son confusos y su respuesta con frecuencia está energetizada por el deseo de progreso y engrandecimiento personales. En este momento particular complican grandemente el llamado a servir, pero sus distorsiones traen el cumplimiento de la profecía de El Nuevo Testamento de que (al final de la era) habrá mucha deformación de la verdad, referente a la difusión de la conciencia crística y al retorno del Cristo o “Segundo Advenimiento”.

El discípulo pasa así, etapa tras etapa, de una luz a otra, de una percepción a otra y de la fuerza a la [i773] energía, del enfoque de la personalidad a la integración del alma, y después, del alma al espíritu, de la forma a la vida. Ha explorado todas las avenidas del conocimiento; ha descendido a las profundidades, al infierno y a los valles; ha ascendido a la cima de la montaña de la iniciación y de allí se ha lanzado más allá del espacio y del tiempo; ha perdido todo interés en sí mismo, y es un punto en la mente de Dios donde están enfocados Sus pensamientos. ¿Se puede decir algo más que esto? Creo que no, hermanos míos. Pongo fin a esta serie de instrucciones, y ha terminado a este respecto mi responsabilidad. Ahora comienza la responsabilidad de ustedes.

[AAB. Discipulado en la Nueva Era I]