Algunas citas sobre El Sendero

por Grupo de Servicio el 12 de Enero de 2001

Algunas citas sobre el Sendero

En el sendero de probación, son de primordial importancia las fuerzas de la naturaleza inferior del hombre y su interacción interna, debiendo aprender a conocerse a sí mismo. En el sendero del discipulado estas mismas fuerzas deben ser estudiadas en relación con las que el destino, el karma y la elección vocacional le depararon al discípulo. En el sendero de iniciación se emplean estas mismas fuerzas en colaboración consciente con el Plan y con la adecuada habilidad en la acción, debido a las lecciones aprendidas en las primeras etapas del sendero.

[AAB. Discipulado en la Nueva Era I. p. 415]

El entrenamiento dado a este grupo [El grupo de discípulos al que el Tibetano dió instrucción como se relata en los dos tomos de Discipulado en la Nueva Era.] no forma parte del sistema enseñado por la señora Bailey, pues la Escuela Arcana no proporciona entrenamiento para la iniciación. Tampoco tiene como objetivo ayudar al estudiante a ingresar en un Ashrama, ni a hacer contacto con un Maestro. La finalidad de la Escuela Arcana ha sido y siempre será, ayudar al estudiante a progresar más rápidamente en el Sendero del Discipulado. No se ocupa de los problemas incidentales al Sendero de Probación, ni al Sendero de Iniciación. El Maestro Djwhal Khul ha declarado que en la nueva era el campo de entrenamiento para el discípulo será el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

[AAB. Discipulado en la Nueva Era II. p. 10]

Los pensadores avanzados que se hallan en el Sendero de Probación, en el Sendero del Discipulado y en el Sendero de Iniciación, han llegado a una etapa donde pueden verse claramente definidos al materialismo y la espiritualidad, el Morador en el Umbral, el Ángel de la PRESENCIA Y el [e298] dualismo básico de la manifestación. Debido a esta demarcación, pueden ser claramente observados y apreciados las cuestiones que subyacen en los actuales acontecimientos mundiales, los objetivos de la presente lucha mundial, los modos y métodos para restablecer el contacto espiritual, tan predominantes en los días atlantes y perdidos hace mucho tiempo, más el reconocimiento de las técnicas que deben introducir la nueva era mundial y su orden cultural.

[AAB. La Exteriorización de la Jerarquía. pp. 297-8]

El rayo o energía del alma, durante todo este tiempo incrementa constantemente su potencia rítmica, tratando de [e94] imponer su propósito y voluntad sobre la personalidad. Esta relación unida y su interacción es lo que impulsa al hombre cuando se ha logrado un punto de equilibrio hacia el Sendero de Probación o el Sendero del Discipulado, hasta el portal de la iniciación. Allí, ante el Portal, reconoce la última dualidad que aguarda la resolución, el Morador en el Umbral y el Ángel de la PRESENCIA.

[AAB. Espejismo: Un problema mundial. pp. 93-94]

Por lo tanto, estos Grandes Señores están íntimamente relacionados con las iniciaciones de un ente humano y demasiado ocupados en asuntos de mayor importancia y en actividades grupales, para entrar en relación con un hombre hasta hallarse en el sendero de probación. Cuando ha llegado por su propio esfuerzo al sendero del discipulado, el Maestro que lo supervisa informa al guía de uno de los tres departamentos (esto depende el rayo del individuo) que se está acercando al Portal de la Iniciación y debe prepararse para el gran paso en determinada vida. Cada vida, y más tarde cada año, se hace un informe, hasta que en el último año del sendero de probación, se dan con más frecuencia los informes, remitiendo también a la Logia el nombre del aspirante. Después que su propio Maestro ha informado sobre él y ha resumido brevemente su historial, se pone a votación el nombre y se designan padrinos.

[AAB. Iniciación Humana y Solar. p. 97]

Existen ciertos aforismos y mandatos que el solicitante a la iniciación debe estudiar y obedecer. Hay una gran diferencia entre los términos “aspirante al sendero” y “solicitante de la iniciación”. El que aspira al discipulado y se esfuerza por llegar a él no está comprometido, de ninguna manera, a adoptar la misma actitud y disciplina específica que el solicitante de la iniciación y puede emplear el tiempo que quiera en hollar el sendero de probación. Quien busca la iniciación está en distinta posición, y, presentada la solicitud, debe disciplinar su vida bajo normas definidas y seguir un régimen estricto, optativo para el discípulo.

[AAB. Iniciación Humana y Solar. p. 156]

Podríamos considerar que el primer grupo comprende a todos los que huellan el sendero del discipulado, y abarca desde el momento de entrada en el sendero de probación hasta recibir la segunda iniciación. Él segundo grupo comprende a los discípulos de grado superior, que habiendo controlado y trasmutado la naturaleza inferior, hacen contacto con su mónada, espíritu o “Padre en el Cielo”, y disciernen lo que la mónada percibe.

[AAB. La Luz del Alma. p. 38]

Entonces se da cuenta de algo más, del grupo a que pertenece, y lo hace cuando descubre que su propia realidad interna está latente en su personalidad. Aprende que él, el átomo humano, es parte de un grupo o centro, en el cuerpo de un Hombre celestial, un Logos planetario, y que debe llegar a percibir,

a. la vibración de su grupo,
b. el propósito de su grupo,
c. el centro de su grupo.

Ésta es la etapa correspondiente al sendero de probación o del discipulado, hasta la tercera iniciación.

[AAB. La Luz del Alma. p. 92]

1. La unión del alma con la forma, y su identificación con el aspecto materia.
2. La unión del hombre pensador (o reflejo autoconciente en los tres mundos) con el hombre espiritual, en su propio plano.
3. La unión del hombre espiritual o pensador divino, con su Padre en el Cielo, la Mónada o aspecto espíritu.

La primer etapa abarca el período desde la primera encarnación hasta la entrada en el sendero de probación; la segunda etapa abarca el período del sendero de probación hasta la tercera iniciación, [i169] en el sendero del discipulado; la tercera, abarca las etapas finales del sendero de iniciación.

[AAB. La Luz del Alma. p. 115]

Se evidencia claramente aquí la necesidad de obtener el verdadero alineamiento, de modo que se forme un canal directo por el cual la impresión (dirigida por alguna fuente más elevada que la personalidad) pueda descender al cerebro. Al principio el canal y el alineamiento deben ser establecidos entre el cerebro y el alma; esto involucra los tres aspectos de la personalidad – el cuerpo etérico, el vehículo astral y la naturaleza mental; fundamentalmente, este proceso de alineamiento deberá ser emprendido y desarrollado en el Sendero de Probación, y llevado a una condición de verdadera y superior efectividad en las primeras etapas del Sendero del Discipulado. Después, a medida que el discípulo construye conscientemente el antakarana y es parte activa del Ashrama, aprende (al practicar el alineamiento) a trascender dos aspectos de sí mismo que hasta entonces eran de gran importancia: el vehículo astral y el cuerpo egoico o causal. El cuerpo astral es trascendido antes de la cuarta iniciación, el cuerpo egoico antes de la quinta; todo el proceso de “trascender” lleva mucho tiempo y tiene que realizarlo con intensidad; primero, enfocándose en la naturaleza emotiva mediante la discriminación consciente y, finalmente, en la naturaleza egoica inspirada por la Tríada espiritual, que eventualmente sustituye al alma. Todo esto abarcará numerosas encarnaciones, porque el registro y la interpretación de las impresiones superiores es una ciencia fundamentalmente esotérica y requiere mucho estudio y práctica para perfeccionarlos.

[AAB. Telepatía y el Vehículo Etérico. p. 87]

Todo ello tiene lugar en tres etapas bien definidas cuando la fusión de la personalidad y el alma se produce por el esfuerzo autoiniciado del discípulo: primero, en el sendero de probación, luego en el sendero del discipulado y, finalmente, durante la tercera iniciación, en el sendero de iniciación. Es esencial recordar siempre que la tercera iniciación, la Transfiguración, constituye la primera iniciación desde el punto de vista de la Jerarquía, aunque es la tercera desde la limitada visión del aspirante. El iniciado aprende el verdadero sentido de la unidad, lo cual sólo es posible cuando se puede registrar conscientemente la influencia monádica y el antakarana está en proceso de ser construido conscientemente. Quiero destacar la palabra “conscientemente”; gran parte del trabajo para obtener la fusión y la realización se hace inconscientemente, de acuerdo a la fundamental Ley de Evolución, Ley shambállica que personifica la actuación de la inescrutable voluntad de la Deidad. El trabajo que se realiza en las tres etapas del sendero debe ser intencional y, por lo tanto, emprendido conscientemente y planificado inteligentemente; ante todo debe estar respaldado por la determinación luego por la voluntad espiritual y finalmente como aspecto complementario del propósito.

[AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. p. 222]

[i362] Los discípulos empiezan a interesarse por los ashramas desde el punto de vista de su propio desarrollo, pero olvidan que el progreso y el propósito de la vida del Maestro determinan la cualidad del ashrama, y Su propio desarrollo y eventuales decisiones están estrechamente relacionados con el ashrama que Él controla. No es fácil para los estudiantes apartar su atención de la relación que el ashrama tiene con toda la humanidad, ni comprender que esta relación es secundaria para el Maestro, cuya principal preocupación es el desarrollo de los propósitos de Sanat Kumara y el logro de ese estado del Ser, característico de Shamballa. Los estudiantes deben tener en cuenta que una fase de la preparación del trabajo futuro es la que vendrá después de la Iniciación de la Decisión y que depende del tipo, de la cualidad y del servicio prestados por el Maestro al condicionar y controlar Su ashrama. Trataré de extenderme sobre esto en el siguiente acápite. Sin embargo es útil para los aspirantes al discipulado -y sobre todo aquellos que se preparan para la iniciación, y en consecuencia ya trabajan en un ashrama- adoptar este diferente punto de vista y empezar a desarrollar dentro de sí mismos una nueva sensibilidad a la impresión que viene desde fuentes superiores a la Jerarquía misma. Esto involucra en ellos un nuevo y superior tipo de orientación, y aunque todavía resulta imposible de alcanzar, hay un definido valor en desarrollo al captar el concepto, en el esfuerzo que realiza la mente abstracta y la percepción intuitiva para posesionarse de un concepto nuevo y totalmente extraño y reflexionar sobre él. Este proceso reflexivo superior es para el discípulo que está trabajando en un ashrama lo que la aspiración para el estudiante en el sendero de probación y las primeras etapas en el sendero del discipulado.

[AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. p. 300]

La razón de divulgar lo que anteriormente era considerado como trabajo preparatorio para la tercera iniciación, se debe a que la raza está ahora en la etapa de desarrollo que justifica el cambio completo en el acercamiento a la divinidad, tal como lo enseña la Jerarquía. Esto no significa que la enseñanza pasada queda relegada, sino que es trasladada nuevamente a las primitivas etapas del sendero del discipulado, mientras que la enseñanza dada en esas etapas constituirá ahora el trabajo realizado por los aspirantes en el sendero de probación. El énfasis ha sido puesto sobre la purificación, la necesidad de desarrollar la vida crística, la visión mística y la filosofía. A la raza se le dieron las verdades esotéricas que evocaron mucho interés, crítica y discusión, atrajeron a todos los tipos de mente y fueron distorsionadas y mal aplicadas. Sin embargo, a los aspirantes avanzados les sirvieron de instrumento de ayuda para ir adelante en el sendero del discipulado, realizando un progreso paralelo los discípulos aceptados. Una vez firmemente establecidos en el sendero, las verdades se les hacen autoevidentes y las pueden aplicar y verificar individualmente, y conducen al discípulo, en forma inevitable, al Portal de la Iniciación.

[AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. p. 410]

En la enseñanza anterior, el énfasis fue puesto sobre el carácter como factor determinante para decidir si un hombre podía “recibir la iniciación” (como se la denominaba), y ha sido otra de las presentaciones que han desviado grandemente a los aspirantes. El carácter es de principal importancia -de importancia tan reconocida que resulta innecesario explayarme sobre él. Permite al hombre convertirse en discípulo con el objeto de entrar eventualmente [i537] en el ashrama de un Maestro y pasar entonces por los procesos de la iniciación. El carácter es, correctamente considerado, el primer requisito, cuando un hombre pasa del sendero de probación al sendero del discipulado. No obstante, sigue estando muy lejos de su meta y también de ser aceptado como discípulo de un Maestro. La verdad podría ser expresada de esta manera: Cuando los ojos del discípulo se apartan de sí mismo y su actuación en los tres mundos es controlada espiritualmente (o está en [e442] proceso de serlo), entonces enfrenta la necesidad de convertirse en un ser verdaderamente mental, con el enfoque de su vida en el nivel mental, donde está sujeto al control del alma, que a su vez se convierte en agente directriz del hombre en el plano físico, y ello no significa que el hombre se ocupe de que su mente inferior concreta, dirija y esté activa e iluminada, lo cual tiene lugar gradual y automáticamente debido a la presión de las influencias superiores que afluyen a él y a través de él. Se ocupará en cambio de la tarea de llegar a ser consciente de las actividades de su mente superior o abstracta, y de la razón pura que controla y anima al plano búdico, que es susceptible a la impresión desde la mónada. Ese lugar debe convertirse en el plano hacia el cual mira y enfoca su atención la conciencia mental. Debe polarizarse allí, en el mismo sentido que la conciencia de la humanidad común está hoy polarizada en el plano de las emociones y de la actividad astral, aunque se está trasladando rápidamente al plano mental.

[AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. pp. 441-2]

En lo que concierne al hombre común, la aspiración impelente (si puedo emplear una frase tan inusitada) es de naturaleza [e534] material y se relaciona con su triunfal progreso en el mundo de la vida cotidiana del plano físico. Sería conveniente considerar la ambición como expresión inferior de la aspiración, la cual abarca las muchas fases del Sendero de Evolución, desde la ambición del salvaje nato, en la época primitiva, por obtener alimento y vivienda para sí mismo y su familiares, hasta la ambición del hombre de negocios moderno por alcanzar la cumbre del poder y adquisición financieros. Habiendo alcanzado esa meta, a menudo, en el camino de la octava etapa superior de la ambición (la aspiración), puede sobrevenir un ciclo de vidas donde la ambición es dirigida a las artes creadoras. Luego llega gradualmente la transmutación de todas estas ambiciones, en una aspiración conscientemente espiritual que aumenta constantemente. Entonces el hombre huella el sendero de probación y eventualmente el sendero del discipulado y, a medida que aumenta su ambición espiritual, paralelamente a un crecimiento igualmente constante de la comprensión mental, pasa de una iniciación a otra, hasta sobrevenir la culminante quinta iniciación.

[AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. p. 534]

En los primeros días del sendero de probación, la aspiración egoísta predomina en la conciencia [i703] del aspirante, sin embargo, a medida que huella ese sendero y también el del discipulado, abandona todos esos móviles (una renunciación menor), y su única meta, al buscar la liberación y la libertad en los tres mundos, consiste en ayudar y socorrer a la humanidad. Tal dedicación al servicio es la marca de la Jerarquía.

[AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. p. 575]

Todas estas iniciaciones tienen sus analogías inferiores, y la que vamos a tratar ahora no es una excepción; todas pueden ser consideradas por el aspirante como que personifican una meta inmediata, pero el concepto es de naturaleza preparatoria; esto puede ser ilustrado, señalando que la Gran Renunciación es posible porque, durante muchas vidas, el discípulo ha aprendido a renunciar y -cuando huella el Sendero de la Iniciación- lo hace conscientemente y con un propósito formulado. Del mismo modo la sexta Iniciación de la Decisión también es posible porque el iniciado, desde su afiliación con la Jerarquía, ha aprendido a elegir correctamente, y su habilidad para hacerlo surge de su esfuerzo mientras se halla en el sendero de probación, y en las primeras etapas del sendero del discipulado aprende a hacer correctas elecciones y a tomar decisiones espiritualmente motivadas. Señalo esto porque, como ya hemos comenzado a estudiar las cuatro iniciaciones finales (que están aún mucho más allá de la comprensión del discípulo avanzado), no constituirá una pérdida de tiempo; no obstante la carencia de una verdadera comprensión, se le indicarán al verdadero aspirante ciertas cualidades, atributos y lecciones necesarias, que puede ahora empezar a desarrollar.

[AAB. Los Rayos y las Iniciaciones. p. 588]