La Fuerza de Shamballa

por Lucis Trust el 21 de febrero de 2001

Las Relaciones Subyacentes

Cada aspecto divino tiene tres aspectos subsidiarios y, en nuestro planeta y en el plano físico cósmico, es revelado el aspecto inferior del amor (lo que denominamos la voluntad al bien). Para la humanidad, que lucha en este plano físico cósmico, subdividimos inconscientemente esta voluntad al bien en tres aspectos; actualmente, justamente estamos empezando a comprenderlas como posibilidades existentes. Llamamos buena voluntad al aspecto inferior, comprendiendo muy poco la actitud que podría establecerse para obtener la meta universal; al segundo aspecto lo llamamos vagamente amor, esperamos demostrar que efectivamente manifestamos amor por medio de nuestra afiliación con la Jerarquía; al aspecto más elevado lo denominamos voluntad al bien y no lo definimos porque no es posible, aún para iniciados de la quinta iniciación, comprender verdaderamente la naturaleza y el propósito de la voluntad al bien que condiciona a la actividad divina.

(Los Rayos y las Inicaciones, pág. 645)

Lógicamente no es posible presentar un verdadero cuadro de los sucesos y acontecimientos internos producidos en la vida de nuestro Ser planetario. Sólo indicaré que la actual situación es simplemente la concreción de la reacción y la respuesta de la humanidad hacia grandes acontecimientos iniciadores y paralelos que involucran a los grupos siguientes:

1. El Avatar emanante y Su relación con el Señor del Mundo, nuestro Logos planetario.
2. Los Señores de la Liberación, enfocados en Su elevado lugar, a medida que adquieren consciencia de la invocación de la humanidad y se relacionan más estrechamente con los tres Budas de Actividad.
3. El Gran Concilio de Shamballa y la Jerarquía planetaria.
4. El Buda y sus Arhats, a medida que colaboran en forma unida con el Cristo y sus discípulos, los Maestros de Sabiduría.
5. La Jerarquía, personificación del quito reino de la naturaleza, y su relación atractiva y magnética con el reino humano, el cuarto reino.
6. El efecto que producen los mencionados grupos de Vidas sobre la humanidad y las inherentes consecuencias al manifestarse en los reinos sub-humanos.

Un estudio de lo antedicho, en términos de fuerza y energía, proporcionará alguna idea de la síntesis fundamental de las relaciones y la unidad del todo.

(Los Rayos y las Iniciaciones, pág. 21-22)

Cada aspecto divino tiene tres aspectos subsidiarios y, en nuestro planeta y en el plano físico cósmico, es revelado el aspecto inferior del amor (lo que denominamos la voluntad al bien). Para la humanidad, que lucha en este plano físico cósmico subdividimos inconscientemente esta voluntad al bien en tres aspectos; actualmente, recién estamos empezando a comprenderlas como posibilidades existentes.

Llamamos buena voluntad al aspecto inferior, comprendiendo muy poco la actitud que podría establecerse para obtener la meta universal; al segundo aspecto llamamos vagamente amor, y esperamos demostrar que efectivamente manifestamos amor por medio de nuestra afiliación con la Jerarquía; al aspecto más elevado lo denominamos voluntad al bien y no lo definimos porque no es posible, aún para iniciados de la quinta iniciación, comprender verdaderamente la naturaleza y el propósito de la voluntad al bien que condiciona a la actividad divina.

(Los Rayos y las Iniciaciones, pág. 441)

Respecto a la Jerarquía misma, hablando esotérica y técnicamente, muchos de sus Miembros “están siendo retirados del punto medio de santidad y absorbidos en el Concilio del Señor”. En otras palabras, pasan a un trabajo superior, convirtiéndose en custodios de la energía de la voluntad divina y no simplemente en custodios de la energía del amor. De allí en adelante actuarán como unidades de poder, no sólo como unidades de luz. Su trabajo se hace dinámico en vez de atractivo y magnético, y concierne al aspecto vida y no únicamente al aspecto alma o consciencia.

(Los Rayos y las Iniciaciones, pág 24)

La Potencia de la Voluntad de Dios

La energía de Shamballa es la demostración de la Voluntad de Dios en una nueva y poderosa vivencia.

(El Destino de las Naciones, pág. 17)

Esta energía subyace en la crisis mundial del momento. La Voluntad de Dios es producir ciertos cambios radicales y transcendentales en la consciencia de la raza, que alterarán completamente la actitud del hombre hacia la vida y su captación espiritual, esotérica y subjetiva, de las esencialidades del vivir. Esta fuerza traerá (conjuntamente con la fuerza de segundo rayo) esa tremenda crisis –inminente en la consciencia humana– denominada segunda crisis, la iniciación de la raza en el Misterio de las Edades.

(El Destino de las Naciones, pág. 14)

La energía de la voluntad es la más poderosa en todo el esquema de la existencia planetaria. Se la denomina la “fuerza de Shamballa”, que mantiene unidas todas las cosas en la vida, siendo en realidad, la vida misma. Es la fuerza vital o voluntad divina (que complementa la intención divina) por cuyo intermedio Sanat Kumara alcanza Su meta. En menor escala, es el empleo de uno de los aspectos inferiores de la voluntad (auto-voluntad humana) que permite al hombre llevar a cabo sus planes y alcanzar el propósito que se ha fijado – si es que lo tiene.

Donde no hay voluntad el plan muere y el propósito no se realiza. Incluso en lo que atañe a la propia voluntad, constituye en verdad la “vida del proyecto”. En cuanto Sanat Kumara haya logrado Su propósito planetario, retirará Su poderosa energía, y (al hacerlo) sobrevendrá la destrucción. Por temor a producirse un impacto demasiado grande sobre los reinos de la naturaleza que no están preparados, esta fuerza de Shamballa está firmemente sujeta. Esto se refiere también a su impacto sobre la humanidad.

(Los Rayos y las Iniciaciones, pág 585)

La primera y más poderosa fuerza es la que afluye al mundo desde Shamballa, el Centro planetario donde la Voluntad de Dios es conocida. Sólo dos veces en nuestra historia planetaria se hecho sentir directamente esta energía de Shamballa: la primera, cuando sucedió la gran crisis humana en la individualización del hombre en la antigua Lemuria; la segunda, en los días atlantes, en la gran lucha entre los Señores de la Luz y los Señores de la Forma Material, denominados también Fuerzas Oscuras. Actualmente la fuerza de Shamballa afluye desde el Centro Santo y personifica al aspecto Voluntad de la crisis mundial actual, y sus dos efectos o cualidades subsidiarias son:

a) La destrucción de lo indeseable y de los obstáculos en las formas mundiales actuales (gobierno, religión y sociedad).

b) La fuerza sintetizadora que une lo que hasta ahora había estado separado.

La fuerza de Shamballa es tan nueva e irreconocible, que le resulta difícil a la humanidad conocerla por lo que es – la demostración de la benéfica Voluntad de Dios en una nueva y poderosa vivencia

(La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 65)

La energía del primer aspecto divino (el de voluntad o poder) está siendo aplicada ahora escrupulosamente por Shamballa. Esta energía de la voluntad es –como ya he enseñado– la potencia de la vida en todos los seres; en el pasado, sólo pudo hacer contacto con “la substancia de la humanidad” a través de la Jerarquía. Recientemente se ha permitido, en forma experimental, hacer el impacto directo y de esto la guerra mundial (1914, 1945) fue la primera evidencia, aclarando cuestiones, presentando oportunidades, purificando el pensamientos humano y destruyendo la antigua y caduca civilización. Esta es una energía excesivamente peligrosa y no puede ser aplicada en más plena medida mientras la raza de los hombres no haya aprendido a responder más adecuadamente a la energía del segundo aspecto amor-sabiduría y, por lo tanto, al gobierno del Reino de Dios.

(La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 542)

Liberación de la Fuerza de Shamballa

H. P. B. (uno de los primeros discípulos activos que surgió por el impulso de la exteriorización y la energía de primer rayo que la impulsaba) proporcionó el trasfondo del Plan bajo mi impresión; la estructura más detallada y el alcance de la intención jerárquica las expresé en mis libros, que A. A. B. presentó al publico con su propio nombre (haciéndolo de acuerdo a mis instrucciones). Por primera vez en la historia humana, el propósito de los acontecimientos pasados -históricos y psicológicos – puede observarse nítidamente, como que constituye la base de todos los acontecimientos actuales, llamando fácilmente la atención del publico sobre la misteriosa Ley del Karma. Puede considerarse que el presente indica el camino del futuro, revelando claramente que la Voluntad de Dios anima todo el proceso evolutivo un proceso en el cual la humanidad (también por primera vez) participa y colabora inteligentemente. Esta participación cooperativa, aunque inconscientemente prestada, hizo posible que la Jerarquía aprovechara la oportunidad de poner fin al largo silencio que ha persistido desde los días atlantes; ahora los Maestros pueden empezar a renovar la antigua “participación en los secretos”, y preparar a la humanidad para una civilización que se caracterizará por la constante percepción intelectual de la verdad y que colaborará con los ashramas, exteriorizados en distintas partes del mundo. La consolidación interna ahora ha aflojado, si puedo emplear una expresión tan inadecuada, y la mayoría de los Miembros de la Jerarquía no ponen mucha atención a la recepción de la impresión desde Shamballa, y se orientan ahora en forma dirigida y totalmente nueva, al cuarto reino de la naturaleza. Al mismo tiempo, una poderosa minoría de Maestros va entrando en más estrecha asociación con el Concilio de Sanat Kumara.

(La Exteriorización de la Jerarquía , pág. 563)

Un intenso proceso de entrenamiento se lleva a cabo en cada ashrama, en análogas líneas, dando por resultado el “aislamiento” ocultamente comprendido, de ciertos Maestros e iniciados. Fueron aislados así a fin de poder trabajar con Shamballa con mayor facilidad y disposición; de este modo, pueden forjar un depósito de energía, dinámico y energético (la energía de la Voluntad divina), disponible para que los demás Miembros de la Jerarquía la empleen cuando en “unidad aislada” permanezcan en los caminos elevados de la tierra y así “estar en el mundo y, sin embargo, no ser del mundo”. Cuando se aprende esta lección, ambos grupos jerárquicos ponen en actividad su voluntad de sacrificio lo cual constituye el hilo vinculador entre Ellos y ese aspecto del antakarana por el que pueda afluir la energía en forma nueva y eléctrica desde Shamballa, por conducto de la minoría jerárquica mencionada y un gran grupo de Maestros, iniciados y discípulos, a quienes se le ha encomendada la tarea de consolidación.

Todo esto constituye –para los miembros de la Jerarquía– un proceso definido de pruebas y ensayos, previo a alguna de las iniciaciones superiores y preparatorio para las misma.

(La Exteriorización de la Jerarquía , pág. 565)

La energía que fluye mediante la Jerarquía, actualmente –la energía del amor– trata de mezclarse con la que fluye de Shamballa, y es necesario aplicarla en la forma deseada. El problema de la Jerarquía en esta época es producir una sabia y adecuada fusión de las energías de Shamballa y de la Jerarquía, para atemperar así la destrucción y provocar el afloramiento del espíritu constructivo, poniendo en acción las fuerzas de construcción y rehabilitación de la energía de segundo rayo. La energía de Shamballa prepara el camino para la energía proveniente de la Jerarquía. Siempre ha sido así desde el comienzo de los tiempos, aunque los ciclos de la Jerarquía, relativamente frecuentes, no han coincidido con los de Shamballa, que son poco frecuentes y raros. A medida que el tiempo avanza el impacto de la fuerza de Shamballa será más continuo, porque los hombres habrán desarrollado el poder de hacerle frente y resistirlo.

Actualmente se está intentando el experimento de permitir al hombre recibir esta energía y su impacto, libres de toda mediación de la Jerarquía. Quizás el esfuerzo sea prematuro y abortivo, pero todavía la cuestión no ha sido determinada y el Señor de Shamballa a quienes lo asisten, más la ayuda de los observadores miembros de la Jerarquía, no se han desalentado por los resultados iniciales. La humanidad va respondiendo inesperadamente bien.

No obstante se construyen nuevas formas, y las potencias de Shamballa, además de la guía jerárquica, trabajan para fines definidamente planificados que se realizan en forma favorable.

(El Destino de las Naciones, pág. 17-l8)

La impresión dinámica que emana de Shamballa abarca grandes ciclos y oleadas cíclicas, los cuales son impulsados desde fuentes extraplanetarias, de acuerdo a la demanda o invocación del Señor del Mundo y sus asociados, emanando como respuesta a la “voluntad reconocida” de Sanat Kumara en la Cámara de Concilio.

(Telepatía y el Vehiculo Eterico, pág. 68)

Se ha dicho que esta fuerza –durante este siglo– ha hecho su primer impacto directo sobre la humanidad; hasta ahora llegó al género humano en los tres mundos, después de haber sido aminorada y modificada en su tránsito a través del gran centro planetario, al que denominamos Jerarquía. Este impacto directo se repetirá en 1975, y también en el 2000, pero los riesgos no serán entonces tan grandes como en el primero, debido al crecimiento espiritual del género humano. Cada vez que esta energía hace impacto en la consciencia humana, aparece un aspecto más pleno del plan divino. Esta energía produce la síntesis, que retiene todas las cosas dentro del círculo del amor divino. Desde que hizo impacto en los últimos años, el pensamiento humano se ha ocupado más en alcanzar la unidad y lograr la síntesis en todas las relaciones humanas como nunca lo hizo antes, y uno de los resultados de esta energía fue la formación de las Naciones Unidas.

(Los Rayos y las Iniciaciones, pág. 85)

Cooperación con la Fuerza de Shamballa

Han pasado dos mil años desde el episodio de Getsemaní, y desde que Cristo estableció el primer contacto con las fuerzas de Shamballa; por este medio y en bien de la humanidad, estableció una relación que, después de veinte siglos, sólo es una frágil y débil línea que conduce energía.

Sin embargo, esta fuerza de Shamballa está disponible para ser empleada correctamente, pero el poder de expresarla reside en su comprensión (hasta donde sea posible en este punto medio de la evolución humana) y uso grupal. Es una fuerza unificadora, sintética, pero puede ser utilizada como una fuerza regimentadora, estandarizante. Permítaseme repetir las palabras clave para el empleo de la energía de Shamballa: empleo y comprensión grupales.

La humanidad ha tenido mucha dificultad en comprender el significado del Amor. Si esto es así, su problema en relación con la Voluntad será, lógicamente, más difícil. Para la vasta mayoría de los hombres el verdadero amor constituye sólo una teoría. El amor (como generalmente lo interpretamos) se expresa como bondad, pero es una bondad hacia el aspecto forma de la vida, hacia las personalidades que están a nuestro alrededor y se desarrolla por lo general en un deseo por cumplir con nuestras obligaciones, y sin obstruir en forma alguna esas actividades y relaciones que tienden al bienestar de nuestros semejantes. Se expresa en un deseo por terminar con los abusos y lograr condiciones materiales mundiales más felices; se demuestra en amor materno, amor entre amigos, pero raras veces como amor entre grupos y naciones. El amor es el tema de la enseñanza cristiana, así como la voluntad divinamente expresada constituirá el tema de la futura religión mundial, y ha sido el impulso que subyace en gran parte del buen trabajo realizado en los campos de la filantropía y del bienestar humano, pero, en realidad, el amor no ha sido nunca expresado –excepto por Cristo.

Quizás me preguntarán, si esto es así, ¿porque hago tanto hincapié sobre este superior aspecto divino? ¿Por qué no esperar hasta que sepamos algo más sobre el amor y cómo manifestarlo en nuestro medio ambiente? Porque, en su verdadera expresión, la Voluntad es necesaria hoy como fuerza propulsora y expulsora, y como agente clarificador y purificador.

(Astrología Esotérica, pág. 392-3)

Los tres aspectos emergentes de la vida, la cualidad y la energía de Shamballa, son:

1) La Voluntad que condiciona el aspecto vida.

2) La Voluntad que trae el cumplimiento de rectas relaciones humanas.

3) La Voluntad que, finalmente, conquista a la muerte.

Estos tres aspectos están relacionados con las tres expresiones divinas de espíritu, alma y cuerpo, o vida, consciencia y forma, o vida, cualidad y apariencia. Este aspecto de la expresión de la vida de Cristo nunca ha sido debidamente estudiado, sin embargo, aunque sea una pequeña captación y comprensión de ello ayudaría a la humanidad a hacer retroceder el mal (individual, grupal y planetario) al lugar de donde vino y también ayudaría a liberar a la humanidad del terror que ahora acecha en todas partes, desafiando a Dios y al hombre.

Por lo tanto, la energía de Shamballa es aquella que está relacionada con la vivencia (por medio de la consciencia y la forma) de la humanidad; no es necesario que consideremos su relación con el resto del mundo manifestado; concierne al establecimiento de rectas relaciones humanas, y constituye esa condición de ser que, oportunamente, niega el poder de la muerte. Por lo tanto, es el propósito realizado y no la expresión del deseo. El deseo actúa hacia arriba, desde la forma material y a través de ella; la voluntad actúa hacia abajo, dentro de la forma, doblegándola conscientemente al propósito divino. Uno es invocador, la otra evocadora. Cuando el deseo se ha acumulado y está enfocado, puede invocar a la voluntad; cuando la voluntad es evocada, da fin al deseo y se convierte en una fuerza inmanente, propulsora e impulsora, estabilizando, clarificando y finalmente – entre otras cosas – destruyendo. Es mucho más que esto, pero, en la actualidad, es todo lo que el hombre puede comprender, para lo cual posee ya el mecanismo de comprensión. Es esta voluntad –despertada por la invocación– la que debe ser enfocada en la luz del alma y dedicada a servir los propósitos de la luz y a establecer rectas relaciones humanas, la cual debe ser empleada (con amor) para destruir todo lo que impide la libre afluencia de la vida humana y traer la muerte (espiritual y real) a la humanidad. Esta Voluntad debe ser invocada y evocada.

(Idem., pág. 394-5)

Sólo existe una manera por la cual la enfocada mala voluntad, debido a que puede responder a la fuerza de Shamballa, podrá ser superada, y ello, oponiendo una voluntad espiritual, igualmente enfocada, demostrada por hombres y mujeres de buena voluntad que respondan y puedan entrenarse para llegar a ser sensibles a este nuevo tipo de energía entrante y aprendan a invocarla y evocarla.

En consecuencia, podrán ver que en mi mente había algo más que el uso casual de una palabra común, cuando consideré los términos buena voluntad y voluntad al bien. Mantuve en mis pensamientos no sólo la bondad y la buena intención, sino la enfocada voluntad al bien que puede y debe evocar la energía de Shamballa para ser empleada en detener las fuerzas del mal.

Comprendo que esta idea es relativamente nueva para muchos lectores; para otros significará poco o nada; algunos podrán tener débiles vislumbres de este nuevo acercamiento y servicio a Dios que puede y deber hacerse, repito, para reconstruir y rehabilitar al mundo.
Quisiera indicar aquí, que sólo se entra en contacto con el aspecto voluntad desde el plano mental y, por lo tanto, quienes están trabajando con la mente y por intermedio de ella, pueden empezar a apropiarse de esta energía.

Quienes tratan de evocar la fuerza de Shamballa se están acercando a la energía del fuego. El fuego es el símbolo y la cualidad del plano mental, también un aspecto de la naturaleza divina, y fue el aspecto sobresaliente de la guerra. El fuego es producido por medios físicos con la ayuda del reino mineral, siendo el elegido y amenazante gran medio de destrucción en esta guerra; es el cumplimiento de la antigua profecía de que la tentativa de destruir a la raza Aria lo seria por medio del fuego, así como la antigua Atlántida fue destruida por el agua, pero, la ardiente buena voluntad y el uso enfocado y consciente de la fuerza de Shamballa, pueden contrarrestar el fuego con el fuego, y ello debe hacerse.

No puedo decirles más sobre este tema, hasta que lo hayan estudiado durante un tiempo, tratando de comprender el empleo de la voluntad, su naturaleza, propósito y relación con lo que ustedes entienden por voluntad humana. Deben reflexionar sobre cómo deberían ser empleada y de qué manera los aspirantes y discípulos, mentalmente polarizados, podrían enfocar esa voluntad y hacerse cargo, sin peligro, de la responsabilidad de su uso inteligente. Después, cuando sepan más sobre ello, les proporcionaré mayor conocimiento sobre la materia. Sin embargo, quisiera hacer una sugerencia práctica. ¿No se podría organizar un grupo que tomara esta cuestión como tema de meditación, y tratara de capacitarse –por medio de la correcta compresión– para hacer contacto con la energía de Shamballa y aplicarla? ¿No seria posible elaborar gradualmente el tema de la revelación de la voluntad divina, para que el tópico general pueda estar preparado para presentarlo al público cuando llegue verdaderamente la paz? Muchas cosas se han de considerar a este respecto. Tenemos la demostración de los tres aspectos de la voluntad, tal como han sido enumerados anteriormente; la preparación del individuo para expresar esta energía; una madura consideración de la relación de la Jerarquía con Shamballa, llevada a cabo a medida que los Maestros tratan de desarrollar el propósito divino, para ser Agentes distribuidores de la energía de la voluntad. Además tenemos que realizar el esfuerzo para comprender algo de la naturaleza del primer aspecto y su impacto directo sobre la consciencia humana, aparte de todo el centro jerárquico – un impacto hecho sin ningún proceso de absorción ni aminoración, al cual lo somete la Jerarquía. En otra parte me he referido a este contacto directo; podrá ser más directo y completo cuando haya mayor seguridad, como resultado de un acercamiento humano más comprensivo.

(Idem., pág. 396-97)

Cualidad y Efecto de la Fuerza de Shamballa

Hay tres grandes energías enfocadas en Shamballa, el sitial del fuego:

1) La energía purificadora. El poder innato en el universo manifestado que, gradual y constantemente, adapta el aspecto substancia a lo espiritual mediante un proceso que denominamos purificación, en lo que concierne a la humanidad. Involucra la eliminación de todo lo que impide la plena expresión de la naturaleza divina.

2) La energía destructora. Destrucción que elimina todas las formas que aprisionan la vida espiritual interna y ocultan la interna luz del alma. Dicha energía, por lo tanto, constituye uno de los principales aspectos de la naturaleza purificadora de la Vida divina, y por esta razón mencioné la purificación antes que la destrucción.

Es el aspecto destructor de la vida misma, así como análogamente existe un agente destructor de la materia misma. Dos cosas deben tenerse presente en conexión con el aspecto destructor de la Deidad y con los aspectos responsables de su aparición:

a) La actividad destructora es iniciada por la voluntad de Aquellos que constituyen el Concilio de Shamballa, los agentes encargados de poner las formas de los reinos subhumanos en línea con el propósito evolutivo. De acuerdo a la ley cíclica, esta energía destructora entra en actividad y destruye las formas de vida que impiden la divina expresión.

b) También es puesta en actividad por determinación de la humanidad, que – de acuerdo a la ley del Karma – convierte al hombre en amo de su propio destino, llevándolo a iniciar las causas que son responsables de los acontecimientos y consecuencias cíclicas, en los asuntos humanos.

Lógicamente existe una estrecha relación entre el primer Rayo de Voluntad o Poder, las energías concentradas en Shamballa y la Ley del Karma, particularmente respecto a su potencia planetaria y en relación con la humanidad avanzada. Dos factores han precipitado subjetiva y espiritualmente la actual crisis mundial: el crecimiento y desarrollo de la familia humana y – como ya se ha dicho – la afluencia de fuerza proveniente de Shamballa en esta época particular, resultado de la ley Kármica y de la planeada decisión del Gran Concilio.

3) La energía organizadora. Energía que puso en actividad a las Grandes Vidas de Rayo e inició el motivo y el impulso de aquello que produjo la manifestación. Así vinieron a la expresión las siete cualidades de rayo. La relación entre espíritu y materia produjo este proceso ordenado que, a su vez, cíclicamente y de acuerdo a la ley, crea el mundo manifestado, como campo de desarrollo del alma y zona donde se cumple el propósito divino por medio del plan.

Dichas energías han precipitado la crisis mundial, y es de valor reconocer la naturaleza real de las fuerzas de Shamballa a medida que actúan sobre nuestra vida planetaria y desarrollan el destino humano.

(Los Rayos y las Iniciaciones, pág. 81-82)

La luz puede ser considerada como un síntoma, una reacción hacia la unión y consiguiente fusión del espíritu y la materia.

Por lo tanto, cuando aparece en tiempo y espacio un gran punto de fusión y crisis solar pues eso es, aún cuando produce una crisis planetaria), inmediatamente hace su aparición la luz, y es de tal intensidad, que sólo quien conoce la luz del alma y es capaz de soportar la luz jerárquica, puede ser entrenado para penetrar y formar parte de la luz de Shamballa y deambular en esas aulas radiantes donde actúan las Luces que llevan a cabo la Voluntad de Dios.

Llevando el concepto mas cerca de nosotros diré que: sólo cuando la voluntad de la personalidad y la voluntad del alma se unen – evocadas por el amor – la luz del alma domina a la luz material de la personalidad. Ésta es una afirmación importante. Sólo cuando la voluntad de la mónada y la voluntad de la Jerarquía de almas se unen y mezclan en los “estratos superiores” (si puedo utilizar un término moderno de negocios), la radiante luz de la Vida domina las luces fusionadas de la Humanidad y de la Jerarquía. Tenuemente podemos observar que tiene lugar esa fusión y unión grupal.

El primer toque de la radiación proveniente de Shamballa está revelando universalmente el mal, radiación que hoy produce la inquietud mundial y el alineamiento del bien y del mal; este toque de radiación es el factor condicionante que está detrás del denominado planeamiento de posguerra y de las ideas de reestructuración y reconstrucción mundiales que predominan en los mejores pensamientos humanos en la actualidad.

Debe tenerse muy en cuenta que el mal (el mal cósmico o la fuente del mal planetario) está más próximo de Shamballa que de la Humanidad. Las Grandes Vidas actúan libres de todo espejismo; su visión es extremadamente simple; únicamente se ocupan de la grande y sencilla dualidad de espíritu y materia y no de las innumerables formas que la fusión de ambas trae a la existencia. Lo que constituye el mal es el dominio del espíritu (y su reflejo. el alma) por la materia, y ello es así aunque esta afirmación se aplique al desarrollo del individuo o del grupo. Las “Luces que llevan a cabo la Voluntad de Dios” actúan libres de la fascinación del mal. La Luz en que Ellos actúan lo protege, y Su propia, innata e inherente radiación, rechaza al mal, pero “actúan junto al mal, al cual todas las formas menores están propensas”; forman parte de un gran Grupo de observadores que “van adelante en tiempo y espacio”; sus miembros observan cómo prosigue en la tierra la gran guerra y conflicto entre las Fuerzas del Mal. Han liberado las Fuerzas de la Luz sobre la tierra, en tanto que las Fuerzas del Mal son inherentes a la substancia misma – de la cual están construidas las innumerables formas de vida.

En la actualidad, el Gran Concilio de Shamballa, que había actuado a través de la Jerarquía trabaja con la vida dentro de la forma; al trabajar deben proceder con mucha cautela, porque estas Luces saben que el peligro de establecer prematuramente un contacto directo con la humanidad y el consiguiente sobreestimulo, es muy grande.
Una de las causas de la actual hecatombe reside en el hecho de que la humanidad fue considerada capaz de soportar y recibir un “toque de Shamballa”, sin que fuera necesario aminorarlo por medio de la Jerarquía, como se había hecho habitualmente. La determinación de aplicar este toque (como un gran experimento) surgió en 1825, cuando el Gran Concilio celebró su acostumbrada reunión centenaria. Los resultados ya los conocen ustedes, pues están desarrollándose ante sus propios ojos.

Hace cien años el movimiento industrial comenzó a adquirir forma y, debido a ese toque, recibió un gran impulso. El mal existente en las naciones – la agresión, la codicia, la intolerancia y el odio – se despertó como nunca y se desataron las dos grandes guerras mundiales, una de las cuales aún se está librando (esto fue escrito en Octubre de 1943). Paralelamente a ello se produjo el levantamiento del bien, en respuesta al “toque” divino, dando por resultado el acrecentamiento de la comprensión, la difusión del idealismo, la purificación de nuestros sistemas educativos y el establecimiento de reformas, en cada sector de la vida humana. Todo ha sido acelerado, y no se ha visto antes de 1825 un progreso en tan amplia escala. El conocimiento sobre la Jerarquía también se está difundiendo por el mundo; los hechos acerca del discipulado y de la iniciación están siendo de propiedad común; en consecuencia la humanidad ha avanzado hacia una mayor medida de luz.

El bien y el mal se destacan con toda claridad; la luz y la obscuridad se hallan en una más brillante yuxtaposición; las cuestiones del bien y del mal aparecen más claramente definidas, y toda la humanidad ve en escala mundial los grandes problemas de la rectitud, el amor y del pecado de la separatividad.

(Los Rayos y las Iniciaciones, pág. 127-9)