Meditación para transmutar la emoción en Amor

por Grupo de Servicio el 11 de enero de 2001

Este es más bien un ejercicio, y sus resultados están basados en su capacidad de enfocarse en la conciencia del alma y mantener indesviablemente esa posición. Ello depende también del poder que usted posea para mantener una sostenida imaginación, y es un buen ejercicio para el trabajo creador constructivo. Será más eficaz si lo ayuda con la voluntad. La meditación es:

1. Céntrese en la cabeza. Pronuncie el OM como alma, en la creencia de que hizo contacto entre alma-mente-cerebro.

2. Véase a sí mismo enfocado esotéricamente en el plano mental y (desde el ángulo del alma) exotéricamente en el cerebro.

3. Inhale profundamente; atraiga el aliento hacia arriba desde el plexo solar en la columna vertebral; vea el movimiento ascendente del aliento, llevando la energía del plexo solar hacia arriba, ascendiendo por la columna vertebral hasta la cabeza, después de haberlo hecho pasar a través del corazón. Crea que esto tiene lugar.

4. En el intervalo entre la inhalación y la exhalación, dedique esa energía atraída por el alma y crea en su consiguiente y subsiguiente transmutación. (Le recordaré que la transmutación es el cambio de una vibración y actividad vibratoria a otra más elevada).

5. Durante la exhalación, donde se une el aliento con el OM emitido inaudiblemente, exhale la energía del plexo solar, enfocada en la cabeza, por el centro laríngeo. Esto debería producir un creciente resultado creador para la humanidad.

6. En el intervalo siguiente, después de la exhalación, haga mentalmente (e imaginativamente) una especie de recapitulación de lo que realizo.

OM – OM – OM

Repita este ejercicio tres veces y haga la trasferencia también tres veces por día. No espere resultados. Será necesario trabajar constantemente durante un año y adoptar una actitud de desapego en cuanto a estos resultados, antes de que reconozca la diferencia entre las reacciones y la disminución de las actividades emocionales.

Este ejercicio, despejará al plexo solar de la fuerza emocional indeseable, y dará “lugar a la recepción”, como se lo denomina [e400] técnicamente a veces al proceso. El verdadero amor ocupará entonces el lugar de la emoción; la compasión reemplazará a la conmiseración; la comprensión ocupará el lugar de la aprehensión del sufrimiento.

(Adaptado de Discipulado en la Nueva Era II, pags. 399 y 400, por AAB/DK )

Nota: Si bien en general, las meditaciones basadas en los Centros de Fuerza no son recomendables, la presente meditación fue extraída de un grupo de meditaciones que AAB creyó prudente publicar, después de detenida consideración, por parecerle evidentemente útil. Sin embargo, se solicita prudencia con su práctica.

“No se creyó prudente dar las meditaciones asignadas a los dis­cípulos ni los ejercicios respiratorios, excepto en pocos casos. Son estrictamente individuales y adecuados para cada uno y sus pro­blemas particulares. Sin embargo, en uno o dos casos, y después de detenida consideración, se insertaron, con ligeros cambios, algunas meditaciones que evidentemente serán de utilidad.” DNE I, pag. 14